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sábado, 24 de enero de 2026

Hamnet

de Chloé Zhao. Reino Unido, 2025. 125’.
24 de enero de 2026. Cines Ocimax, Gijón. V.O.S.

Agnes es una mujer indómita que tiene una vinculación singular con el bosque. La heredó de su madre, como también algunas intuiciones sobre su maternidad. Primero tiene una hija, Susana, y luego dos mellizos, Judith y Hamnet. Pero la inesperada muerte de este será una tragedia para ella y para William. Por eso la historia de Hamlet resultará catártica para los dos. 
 
La directora de películas tan distintas como The rider, Nomadland o Eternals lleva al cine la novela de Maggie O’Farrell creando las atmósferas perfectas para una historia tan íntima e intensa como la de este drama. Su desarrollo es impecable con tres tiempos igualmente conmovedores: el de la pareja dichosa, el de la tragedia barruntada (y luego sufrida) y el de la catarsis de Agnes y William durante la representación en el Globe. Los tres tienen escenas conmovedoras como el primer parto tan natural en el bosque, el segundo más inquietante en la casa del padre, la decisión de Hamnet ante la enfermedad de Judith o la desesperación de Agnes y la impotencia de William. Sin embargo, es quizá la clave de bóveda del final de la historia, en ese teatro a cielo abierto, el momento con mayor intensidad de la película. Chloé Zhao tiene el acierto de prolongar casi sin límite la duración de ese segundo de silencio sagrado, que solo existe en el teatro, entre el final de una obra magna y la rotura de aplausos que aquí ni siquiera llegan. Y lo hace con una profundidad y una intensidad máximas. Un momento sublime con ese Hamlet que para ellos es su Hamnet yéndose al oscuro tras ser creado y despedido un padre torturado y una madre doliente que no había sido capaz de dejar que se fuera entre los dedos su hijo. Así que es más en el teatro que en la novela donde Chloé Zhao ha encontrado la mejor resonancia para hacer tan poderosa su película.

miércoles, 17 de noviembre de 2021

Eternals

de Chloé Zhao. EE.UU., 2021. 156.
17 de noviembre de 2021. Cines Parqueastur, Corvera. 

Los eternos y los desviantes son seres cósmicos en lucha perpetua. En medio están los humanos, su historia y también el planeta Tierra. En él tendrá lugar el Surgimiento: la aparición de uno de los celestiales, la estirpe superior en la cosmogonía de Marvel.

En la sala seguramente unos habrán venido por parte de padre (Marvel) y otros hemos venido por parte de madre (Chloé Zhao). Con una mezcla tan rara es fácil que ambas familias quedemos defraudadas. Por mi parte, creo encontrar guiños autorrefenciales en la fotografía crepuscular y en esos paisajes geológicamente hipnóticos que me recuerdan a los territorios de Nomadland. También creo reconocer el cercado de los broncos de The rider en las escenas en que aparece la jefa de los eternos en Dakota del Sur. Y quiero pensar que los elementos más filosóficos del guión (como las alusiones a la técnica y al libre albedrío) o las elegantes referencias a culturas y civilizaciones pretéritas se deben a la lucidez de Chloé Zhao. Por lo demás, prefiero culpar al anglocentrismo de Marvel de que, tras el inicio mesopotámico, los cuatro escenarios actuales de la historia estén en Londres, Dakota del Sur, Chicago y Alaska (tampoco se me escapa que no hayan perdido ocasión para dejar mal a los españoles del siglo XVI en Tenochtitlán). En todo caso, me gustan esos artilugios dorados evanescentes que despliegan nuestros héroes y los bellos paisajes canarios del tramo final de la película en los que un megavolcán (curiosa coincidencia con la situación actual en La Palma) preludia ese Surgimiento que se acaba quedando en unos muñones emergentes que recuerdan un poco a la estatua de la Libertad en El planeta de los simios. Así que, aunque me temía lo peor, no he llevado nada mal estas dos horas y media sobre la metahistoria de la humanidad y los guardianes del universo. Parece que la saga continuará pero confío en que Chloé Zhao vuelva a ser la estupenda directora artesana que tan buenas películas había hecho hasta ahora. No sé quién hará la continuación de estos Eternals pero, visto este extraño maridaje, no me extrañaría que los de Marvel le propongan a Richard Linklater que dirija la próxima.

lunes, 29 de marzo de 2021

Nomadland

de Chloé Zhao. EE.UU., 2020. 108’.
29 de marzo y 21 de abril de 2021. Cines Parqueastur, Corvera.  

Fern llevaba una vida feliz con su marido trabajando en una empresa de yesos de Nevada. Pero tras quedarse viuda y cerrarse la empresa también desapareció su pueblo. Así que ha tenido que trabajar durante la temporada navideña en Amazon y luego en empleos temporales a los que se va desplazando en su furgoneta como esos nómadas maduros del siglo XXI que recorren paisajes hermosamente desolados del oeste norteamericano.

No sé cómo será el libro de Jessica Bruder en el que está inspirada esta película (ya mismo lo encargo en Clarín) pero difícilmente resultará más diáfano y conmovedor que la película de Chloé Zhao. Tras su extraordinaria The Rider esta directora vuelve a demostrar su asombrosa capacidad para transgredir los límites entre la interpretación de los actores profesionales y la vida de los seres reales en películas bellísimas con las que consigue hacer de la ficción una forma de ensayo particularmente reveladora y del documental una conmovedora lección de lo que debe ser el cine. The Rider y Nomad Land se centran en seres aparentemente periféricos que ejemplifican formas de entender la vida que deberían ser orgullo nacional de los estadounidenses. Las de unas gentes que viven al margen de esa cultura norteamericana contemporánea que criticó Marvin Harris (y tantos otros) y que mantienen vivo el espíritu solidario y generoso de los pioneros legendarios. Los personajes que nos presenta Chloé Zhao son pura bondad. De hecho, Fern solo expresa alguna aspereza, más que justificada, en la conversación sobre los negocios inmobiliarios en casa de su hermana. El trabajo de Frances McDormand con ese personaje es pura contención y tendría sobradamente merecido un Oscar. Junto a ella se interpretan a si mismos esos nómadas reales que por edad deberían ser ya jubilados sedentarios. Entre ellos está el propio Bob Wells, líder de ese movimiento que cada año se reúne en Quartzsite y que encuentro ideológicamente emparentado con las propuestas abolicionistas que propugna otro Bob de apellido Black. Los nómadas de furgoneta son consecuencia dramática y reacción pacífica ante sucesos como el colapso financiero o el advenimiento del leviatán Amazon. Pero la mejor metáfora de la tranquila rebelión de estos nuevos centauros del desierto quizá esté en esas golondrinas que la amiga de Fern quiere volver a ver antes de morir. Con Nomadland Chloé Zhao nos revela la poética de una forma de vida itinerante y contemplativa empeñada en seguir apreciando el valor de las cosas por las merece la pena vivir.

martes, 23 de octubre de 2018

The rider

de Chloé Zhao. EE.UU., 2017. 104.
23 de octubre de 2018. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Brady ha sufrido un grave accidente en un rodeo. Se ha fracturado el cráneo y le han quedado secuelas importantes, así que no debería volver a montar. Pero esa es su vida y se le hace muy difícil dejar los caballos.

Pasión y compasión. De eso trata esta magnífica película sobre un joven lleno de delicaleza con sus caballos y de ternura con su gente. La película parece que va a tratar de masculinidades rudas que se las ven con los broncos (así llaman a los caballos indómitos en Dakota del Sur) y de lo que le pasa a un vaquero que tiene que dejar de serlo. Pero casi más que de la renuncia a una pasión, The rider trata de la compasión. La que Brady siente por el amigo que quedó parapléjico y al que visita y acompaña con un cariño infinito. La que también siente por la hermana adolescente que es como un ángel con mente de niña. Y la que le une a su padre cuando, en el momento de sacrificar al caballo malherido, le pide que le silbe mientras se aleja para que el cariño sea lo último que sienta el animal. Brady Jandreau está magnífico en el papel protagonista de una película que debería dejar tanta huella en el imaginario sobre los vaqueros americanos como la que en su momento dejó Brokeback Mountain. Seguramente Chloé Zhao no llegará a tener tanto éxito, pero no lo merece menos que Ang Lee.