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martes, 31 de marzo de 2020

Una corriente salvaje

de Nuria Ibáñez. México, 2018. 72.
31 de marzo de 2020. I Festival On line de Cine Dirigido por Mujeres, Avilés.

Dos hombres sencillos viven de lo que pescan en una bahía de la Baja California. Los dos conversan y bromean mientras deambulan por la orilla buscando peces y crustáceos. La cámara los acompaña pero ellos no parecen notarlo.

Una relación tierna entre dos hombres primarios. Da gusto escucharlos hablar sobre lo cotidiano, evocar canciones y hasta a veces sincerarse. La cosa entre ellos es de una afinidad tosca que no está lejos de la relación amorosa. Aunque está muy claro que ellos no podrían aceptarlo. Con esta película ya he visto todas las de la sección oficial de este Festival. Diez en modo confinado y las otras cinco ya las había visto antes como debe ser: en salas de cine. Creo que las mejores estaban entre aquellas. Sobre todo La hija de un ladrón, El despertar de las hormigas y La portuguesa. Entre las que he visto en pantallita me han gustado especialmente <3, La vida sin Sara Amat, Hayati y también esta. Así que, a pesar de que ya tengo mono de sala oscura (y por supuesto de teatro: los regalos de Timbre 4 y del Pavón Kamikaze se agradecen pero no son suficiente), no ha estado nada mal que este festival de cine en femenino singular haya coincidido con este tiempo obligadamente doméstico. Ojalá que haya una segunda edición el año que viene. Y que no sea solo en Internet.

Nona, si me mojan yo los quemo

de Camila José Donoso. Chile, 2019. 86.
31 de marzo de 2020. I Festival On line de Cine Dirigido por Mujeres, Avilés.

Nona deja Santiago para ir a vivir a un pueblo cerca de la costa. Es una mujer mayor que tiene la casa en una zona en la que hay muchos incendios últimamente. Al principio y al final de la historia vemos que ella también tiene querencias pirómanas.

La última película chilena que había visto también tenía mucho que ver con el fuego. Era Ema, del gran Pedro Larraín, y tenía como escenario nada menos que Valparaíso. Pero Nona no tiene nada que ver con Ema y, aunque también esté en Chile, el lugar al que se va a vivir esta señorona está a años luz estéticos de Valparaíso. El personaje es bastante áspero pero nada interesante. Para hacer esta película la directora habrá tenido que pasar una temporada con ella en ese sitio. Y no la envidio.

lunes, 30 de marzo de 2020

Hayati (Mi vida)

de Sofi Escudé y Liliana Torres. España, 2018. 72.
30 de marzo de 2020. I Festival On line de Cine Dirigido por Mujeres, Avilés.

Una familia dividida entre Siria, Turquía y España. El padre y el hijo pequeño eran aquellos refugiados cuya imagen vimos todos cuando una reportera canalla les puso una zancadilla en la frontera húngara. Ellos lograron llegar a nuestro país, pero un hijo mayor no conseguía el visado para salir de Turquía y la madre seguía bajo las bombas en Siria con el resto de la familia. Asistimos a sus conversaciones por teléfono y comprendemos lo difícil que es mantener la esperanza de volver a estar juntos lejos de la guerra.

Los terroríficos hechos que vivieron en el pasado los miembros de esta familia los escuchamos en sus voces pero los vemos ilustrados por unas animaciones bellísimas que no se recrean en los detalles del horror sino que los evocan con sutileza. Solo por esas imágenes ya vale la pena ver esta película que tiene su corazón en las llamadas telefónicas cotidianas entre quienes no pueden abrazarse. Hace unos días aludía precisamente a la importancia del teléfono en mi otro blog a propósito de la relación entre la escuela y los hogares confinados. Ojalá que lo que estamos viviendo ahora nos sirva para entender mejor otros dramas mucho mayores que ha padecido y padece tanta gente y hacia los que cualquier empatía recibe siempre zancadillas. Lo explica muy bien Ramón Lobo en este artículo de El País.

domingo, 29 de marzo de 2020

Varados

de Helena Taberna. España, 2019. 72.
29 de marzo de 2020. I Festival On line de Cine Dirigido por Mujeres, Avilés.

Refugiados sirios, afganos y cameruneses varados en Atenas, Mitilene y en el campo de Moria. Han dejado atrás el infierno de las guerras, la estancia en Turquía y también han sobrevivido a la travesía por el mar. Ya no están bajo las carpas de ACNUR pero tampoco tienen todavía un destino. Están varados en Grecia, esperando unos documentos que les permitan continuar.

Son historias mínimas de personas con nombre propio.  Cada uno viene de un lugar distinto y trae un drama diferente. El documental es sosegado y parsimonioso. No hay muchos datos ni tampoco truculencias. Solo retazos de unas vidas verdaderas como las que es posible encontrar en los lugares de paso, en los sitios que aún no son un verdadero refugio. Viendo esta sencilla y modesta película uno piensa que casi nadie abandonaría su país si no tuviera un buen motivo. La guerra, la miseria o una epidemia son cosas que permiten comprender por qué alguien estaría dispuesto a dejar su casa o a no salir nunca de ella. Son cosas que entiende cualquiera. O quizá no.

sábado, 28 de marzo de 2020

Rêve de Mousse

de Elena Molina. España, 2018. 76.
28 de marzo de 2020. I Festival On line de Cine Dirigido por Mujeres, Avilés.

Un marinero francés y unos jóvenes españoles solidarios llevan un viejo barco de pesca hasta Haití. Saldrán de Francia llevando también material humanitario y pasarán por La Coruña, Gran Canaria, Cabo Verde antes de llegar a Haití. Allí los titiriteros de Marionetas Nómadas que vienen a bordo harán una gira solidaria y el barco debería servir de ayuda a los pescadores locales. La directora filma el periplo. Y también sus dudas sobre su eficacia.

Un documental sin grandes pretensiones que muestra un viaje averiado en un barco que se ha librado del desguace. El periplo no es ni heróico, ni tedioso ni tampoco truculemento. No hay grandes emociones en esta película que pretende ser sincera y lo consigue con modestia. También mostrando las dudas de la directora sobre si el empeño puesto en el viaje se corresponde con su provecho para los destinatarios.

jueves, 26 de marzo de 2020

Paradise Hills

de Alice Waddington. España, 2019. 95.
26 de marzo de 2020. I Festival On line de Cine Dirigido por Mujeres, Avilés. V.O.S.

Uma  es una chica de la clase inferior a la que quieren casar con uno de la clase superior. Como ella no quiere, su familia la lleva a un centro que garantiza que en dos semanas se la devolverá dócil y lista para el matrimonio. Es un lugar insular y florido en el que vive un confinamiento amable y lujoso con otras chicas como ella. El funcionamiento del centro es inquietante y Uma acaba descubriendo que allí se dedican a modelar a unas dobles más sumisas que son las que luego entregan a las familias. Pero nuestra heroína conseguirá regresar con su doble para truncar ese matrimonio y cargarse a su rico pretendiente.

El resumen ya muestra que no me ha gustado nada esta fábula sobre la domesticación de señoritas que tiene su mayor baza en unos escenarios distópicamente almibarados. Por lo demás, es solo una historia boba, un cuento de princesitas (y también una bruja) a la que cualquier feminismo le queda tan lejos como deben estar los Uppers de los Lowers (así, sin traducir, aparecen en los subtítulos los nombres de las clases sociales a las que pertenecen las muchachas). La película es de producción española y financiación  pública nacional. También es española su directora, aunque use pseudónimo anglosajón. Pero la abducción anglofílica es tan notable que en la película no hay ni rastro (elenco, lengua, gestualidad, imaginario...) de nada que se aleje lo más mínimo del canon de esa cultura que se autoconcibe como única y universal. De hecho, su productora, Nostromo Pictures, es barcelonesa pero no tiene en su web ni una sola palabra en español ni tampoco en catalán (está todo en inglés). No insistiré en que el fenomeno tiene algo de patológico y que me parece aún más grave que estas cosas pasen tan desapercibidas. En todo caso, el problema principal de Paradise Hills (extraño título para un lugar situado en una isla minúscula)  es que es una película mala, muy mala. Su distancia con la calidad de cualquiera de las que he visto de la sección oficial (y ya van diez) es mayor que la que debe haber entre las castas inferiores y las superiores de la sociedad de esas chicas de atuendos blanquitos que protagonizan una película que probablemente sea la oveja negra de este festival.

miércoles, 25 de marzo de 2020

La vida sin Sara Amat

de Laura Jou. España, 2019. 75.
25 de marzo de 2020. I Festival On line de Cine Dirigido por Mujeres, Avilés.

A Pep le gusta Sara. Una tarde en que toda la pandilla juega a esconderse, él lo hace donde está ella y hablan un poco. Luego Sara desaparece. Esa noche todo el pueblo la busca, pero cuando Pep vuelve a la casa de su abuela la encuentra en su habitación. Allí permanecerá escondida hasta que acabe el verano para él y ella termine de leer Ana Karenina antes de irse lejos del pueblo.

Otra historia de adolescentes que pasan el verano en la España rural. La vida sin Sara Amat es un relato de iniciación (la de Pep) y de liberación (la de Sara). Una historia sencilla con una ambientación muy cuidada y una fotografía primorosa. Un pueblo en los años setenta en el que solo los guardias civiles no hablan catalán es el entorno adecuado para esta historia de complicidades adolescentes y de secretos arriesgados. Como el que guarda ese chico bueno que será feliz teniendo a Sara en su habitación y para el que la vida no volverá a ser igual cuando ella se vaya. Con esos estupendos intérpretes juveniles  que son Biel Rossell y María Morera, Laura Jou consigue que, sin ninguna estridencia, su película resulte muy grata para cualquier edad y cualquier mirada. Y eso está realmente bien.

martes, 24 de marzo de 2020

Ainhoa: yo no soy esa

de Carolina Astudillo Muñoz. España, 2018. 98.
24 de marzo de 2020. I Festival On line de Cine Dirigido por Mujeres, Avilés.

La directora chilena rememora la vida de Ainhoa, una barcelonesa a la que no conoció pero con la que podría compartir mirada generacional y padecimientos íntimos. Con imágenes, grabaciones, fotografías y diarios que le entregó su hermano tras su muerte, va reconstruyendo la infancia temprana de Ainhoa en los tiempos en que Franco aún vivía y su familia era feliz cada vez que regresaba al País Vasco. También reconstruye su adolescencia turbulenta y esa juventud tardía, voluntariamente marginal, en la que parecía seguir queriendo encontrar la felicidad cuando decidió dejar de buscarla.

La memoria como reconstrucción. Imágenes, relatos y reflexiones sobre una vida concreta y sobre lo que podría revelar de las vidas de otras mujeres. Todo el material es de primera mano. La mano de un padre que empuñaba la cámara para capturar momentos cotidianos de felicidad. La felicidad que muestra su mirada sobre esa madre gratísima (a la que la cámara quiere muchísimo) que hace difícil pensar que la vida de Ainhoa no fuera siempre feliz. Además de dulces filmaciones familiares de los setenta también hay diarios íntimos muy ásperos de las dos décadas siguientes. A todo eso Carolina Astudillo Muñoz le añade su propia voz narrativa para reflexionar sobre el relato posible de una vida concreta. La vida de Ainhoa, esa mujer cuya intimidad doméstica invadimos con la cámara de su hermano poco tiempo después de que decidiera suicidarse. Como toda historia que pretende (y consigue) ser verdadera, la película atrapa, conmueve y da mucho que pensar. También sobre los pruritos éticos de usar unos materiales que no fueron filmados, grabados o escritos para que los contempláramos nosotros.

lunes, 23 de marzo de 2020

3

de María Antón Cabot. España, 2018. 64.
23 de marzo de 2020. I Festival On line de Cine Dirigido por Mujeres, Avilés.

Verano en el parque del Retiro. Jóvenes emparejados o en grupo disfrutan del amor. De sentirlo o intuirlo. De anticiparlo o compartirlo. De mostrarlo o explicarlo. La cámara a veces está muy cerca y capta confesiones tan sinceras que quizá no se las han hecho nunca. Otras veces los mira de lejos y contempla como se trenzan los gestos y se expresan los deseos. Es una jornada alegre, de celebración festiva de esos encuentros estivales que da gusto vivir y contemplar.

El parque como fondo de pantalla. Con preámbulo y epílogo de imágenes abstractas que evocan universos lejanos o interiores, la película de  María Antón Cabot es un retrato de gente en sitios. De gentes, casi siempre jóvenes o muy jóvenes, que expresan o hablan sobre el amor y los amores. De sitios tan propicios para ello como un gran parque en una deliciosa jornada de verano. <3 (lo siento, el código del Blogger no me permite incluir en el título de arriba el signo del bonito emoticono amoroso que se muestra en el cartel) está filmada en tres veranos y se compone de retazos de conversaciones robadas o entregadas a la cámara, pero siempre interesantes y sinceras. Me encantan las que tienen esos homosexuales enamorados, las de esas amigas de adolescencia emergente y chispeante (acabo de leer el delicioso y recomendable libro El río baja sucio de David Trueba que trata y se dirige precisamente a esas edades) o la de esa joven que se enreda y nos enreda con la digitalización de los coqueteos al comienzo de la película. Aunque en esta reseña le haya puesto esa etiqueta, <3 no es exactamente un documental. Tampoco pretende establecer tesis sobre los usos amorosos de nuestro tiempo. Es mucho mejor que eso. Es como pasar un día en el parque contemplando a la gente cuando el verano comienza. Qué ganas de poder hacerlo. Qué bien que María Antón Cabot nos haya recordado durante esta hora fascinante las ganas que tenemos de volver a nuestros parques.

Ojos Negros

de Marta Lallana e Ivet Castelo. España, 2019. 65.
23 de marzo de 2020. I Festival On line de Cine Dirigido por Mujeres, Avilés.

Paula pasa el verano en Ojos Negros, el pueblo de Teruel en el que viven su abuela y su tía. Hace años que no está con ellas así que la situación al principio le resulta difícil. Pero allí conoce a Alicia, otra adolescente de la que se hará muy amiga.

La segunda semana de confinamiento por el coronavirus coincide con el comienzo del I Festival On line de Cine Dirigido por Mujeres, una iniciativa en la que se proyectarán (es un decir) quince películas hasta el día 31. Cinco de ellas ya las había visto y reseñado: La hija de un ladrón, El despertar de las hormigas, La portuguesa, Les perseides y Mudar la piel y a juzgar por la calidad de estas, cabe esperar un buen nivel en este festival cuyas fechas han resultado tan oportunas. Ojos negros tiene bastante que ver con Les perseides, de Alberto Dexeus y Ànnia Gabarró, con la que comparte la voluntad de mostrar la relevancia de esos veranos en la España rural para la continuidad de la memoria familiar y como escenario vitalmente fascinante para las adolescentes urbanas. Las directoras de Ojos Negros han querido poner el acento en las atmósferas y las sensaciones más que en lo que los personajes se dicen. Es, por tanto, una película contenida que quiere de ser sutil en la manera de mostrar la mirada de una joven ante un entorno ancestral que para muchos adolescentes resulta ya desconocido.