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sábado, 28 de septiembre de 2024

Por todo lo alto

de Emmanuel Courcol. Francia, 2024. 103’.
28 de septiembre de 2024. Kursaal, 72º Festival de San Sebastián (Premio del Público). V.O.S.

Un afamado director de orquesta tiene leucemia. Su hermana no puede ser donante porque realmente no lo es. El que sí es su hermano es un trabajador despedido de un pueblo del norte. Aquél no lo sabía, pero fue adoptado por una familia bien y su hermano quedó al cuidado de un matrimonio humilde y bondadoso. Así que el donante de médula es un simple aficionado a la música que toca en una orquesta de pueblo y el que la recibe es un gran director de orquesta que ha podido contar siempre con todos los medios.

Quizá he hecho un espóiler de esta película que tiene algunas de las cosas buenas que Emmanuel Courol demostró en El triunfo. De todas formas, no he contado el resto de esta historia sobre la fraternidad, ni tampoco ese final arrebatado y conmovedor que le ha garantizado ese 9,32 con que la ha valorado el público. Está claro que el gusto de este y el del jurado de este este año tienen poco que ver. Y yo estoy más con el jurado.

martes, 29 de marzo de 2022

El triunfo

de Emmanuel Courcol. Francia, 2020. 105.
29 de marzo de 2022. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Etienne dirige un taller de teatro en una cárcel. Cansado de que solo les ofrezcan interpretar fábulas edificantes, se le ocurre que Esperando a Godot es la obra ideal para quienes no hacen otra cosa que esperar. El estreno será ante en un teatro de verdad y tras ese primer éxito harán una gira que terminará en el Odeón de Paris. 

Aunque el entorno es carcelario, la película de Emmanuel Courcol tiene más que ver con Campeones de Javier Fesser que con la también magnífica César debe morir de los hermanos Taviani. Y si hubiera que organizar un ciclo con cierta afinidad temática yo añadiría también Pirátas y libélulas de Isabel de Ocampo. El triunfo no es solo, unba película edificante, conmovedora y (hasta cierto punto) naturalista. También aporta una mirada sobre el teatro sumamente interesante al haber elegido precisamente Esperando a Godot en un montaje que parece tan atinado que casi apetece verlo en un teatro. Por lo demás, ese giro final, tan afortunado como aparentemente inverosímil, tiene la sorpresa de que se fue lo que realmente sucedió con los reclusos suecos en los que está basada esta historia. Y es que la realidad, además de inspiradora, puede permitirse el lujo de ser inverosímil.