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viernes, 27 de octubre de 2023

La quimera

de Alice Rohrwacher. Italia, 2022. 130’.
27 de octubre de 2023. Teatro Carrión, 68º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Sección oficial). V.O.S. 

Arthur es un zahorí inglés que vuelve de la cárcel a la zona donde ha ayudado a unos saqueadores italianos a encontrar restos arqueológicos etruscos. Él tiene poderes para detectar huecos en la tierra y, tras la muerte de su amada, les ayuda de nuevo buscando la quimera de volver a encontrarla. 

Comenzamos esta nueva escapada a la Seminci con esta joya llena de bellezas destartaladas. Las que Alice Rohrwacher nos ofrece en esta hermosa fábula ambientada en los años ochenta en las periferias rurales italianas. La quimera combina magníficamente la mejor herencia de los paisanajes fellinianos con los restos artísticos que encontramos en un palacio destartalado, en una chabola gélida o en una vieja estación okupada por la alegría de unos niños piojosos. El grupo de saqueadores de tumbas tiene esa hermosa estética barroca que tanto recuerda a la familia de El país de las maravillas o a los indigentes de Lazzaro Feliz. El Lazzaro de esta historia es Arthur, un joven pasmado cuyo singular papel contrasta y completa ese mundo cerrado y gregario del lumpen que suministra bellezas etruscas a las mafias anglosajonas del coleccionismo privado. Cada parte y cada plano que Alice Rohrwacher nos ofrece es de una belleza sorprendente y ya sería delicioso aunque la historia no estuviera bien cerrada. Pero el hilo que conecta el comienzo onírico en el tren con su magnífico final hace que la película sea para nosotros un sueño tan cerrado y hermoso como el que finalmente calma a este Arthur feliz. El nombre de Alice Rohwacher hace difícil convertirlo en adjetivo, pero lo reconocible y fascinante de su estilo bien podría merecerlo. Como esa italianísima costumbre de entender que lo felliniano es el mejor legado de Fellini. Así que ha sido un gustazo ver esta película (que finalmente se llevará la Espiga de Plata) y seguir en la butaca escuchando a Franco Battiato mientras van desfilando los títulos de crédito.

martes, 13 de noviembre de 2018

Lazzaro feliz

de Alice Rohrwacher. Italia, 2018. 125’.
13 de noviembre de 2018. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.

Lazzaro es un joven de bondad infinita. Su mundo se limita a La Inviolata, una finca en la que se produce tabaco para una marquesa que mantiene esclavizados a los campesinos. En la segunda parte de la historia se reencuentra con los demás en la periferia de Milán. Para ellos han pasado los años y ahora son indigentes urbanos. Pero Lazzaro sigue siendo el mismo joven bondadosamente pasmado que es feliz haciendo felices a los demás.

Un punto felliniano y una mirada poética. Así me parecía la singular historia de la familia ensimismada que Alice Rohrwacher retrató en su muy singular película El país de las maravillas. Lazzaro feliz no es menos poética y también tiene su punto felliniano (el carromato que conduce el inconmensurable Sergi López me ha recordado al de La Strada que este fin de semana ha venido al Niemeyer de la mano de Mario Gas). También tiene reminiscencias pasolinianas (esas comunidades que parecen medievales y esos personajes periurbanos tan gregariamente arquetípicos) y hasta bertolucciano (la comunidad de La Inviolata me ha recordado a aquel ingenio que lideraba Burt Lancaster en la primera parte de Novecento). Incluso encuentro cierto realismo mágico en este Lazzaro redentor con alma de lobo bueno (son magníficas la escenas de la música escapando de la iglesia, la del sacrificio en el banco y la del lobo en la carretera). Así que Alice Rohrwacher mejora la buena impresión que ya tenía de su cine tras ver aquella película que tenía un cartel y un título deliciosos. Ojalá que se estrenen en España las próximas que haga.

miércoles, 22 de abril de 2015

El país de las maravillas

de Alice Rohrwacher. Italia, 2013. 110’.
22 de abril de 2015. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas. V.O.S.

Padre, madre y cuatro niñas en el campo de Umbría. Viven de la apicultura, en contacto con la naturaleza y lejos de la vida convencional. Un concurso de televisión, en el que la hija mayor quisiera que participaran, y la llegada de un niño, que podría evitar con ellos el reformatorio, hacen que su mundo se desestabilice.

El padre tiene algo en común con el de Take Shelter de Jeff Nichols, pero en versión italiana y algo rousseauniana. Vemos a esa familia ensimismada desde el punto de vista de una niña que está dejando de serlo. Las relaciones entre ellos tienen por momentos la calidez naif del jipismo. Pero otras veces parece que ese padre es un áspero patrone en ese gineceo. El programa de televisión y el camello aportan un punto felliniano a una historia que casi parece un documental. Aunque también tiene momentos poéticos como el que motiva el cartel o el inquietante plano circular con que se cierra la película.