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viernes, 23 de diciembre de 2016

Mystery train

de Jim Jarmusch. EE.UU., 1989. 105’.
23 de diciembre de 2016. Centro Galego de Artes da Imaxe, La Coruña. V.O.S.

Una pareja de jóvenes japoneses llegan en tren a Memphis para visitar la casa de Elvis Presley y el estudio donde grababa. Estarán allí dos días y pasarán la noche en un hotel en el que por la mañana se oye un disparo. Una italiana se tiene que quedar una noche en Memphis antes de coger un avión al día siguiente. Compartirá habitación con una desconocida en ese hotel en el que por la mañana se oye un disparo. Tres tipos llegan de madrugada al mismo hotel después de que uno de ellos haya disparado a un hombre. Durante un forcejeo uno de ellos acabará herido por un disparo por la mañana.

Lejos de Yokohama, Un fantasma y Perdidos en el espacio son los títulos de las tres historias (casi tres cortometrajes independientes) que Jim Jarmusch reúne Mystery Train. Pero el todo es más que la suma de las partes y los leves anclajes entre esas historias (el sonido de los trenes, Elvis, el disparo, los recepcionistas del hotel...) consiguen componer un interesante tríptico sureño que comparte esa atmósfera, trufada de ironías, que hace tan singular en cine de Jim Jarmusch. Por lo demás, la elegante simetría de los paisajes ferroviarios que abren y cierran la película (recordando quizá la forma en que Ozú enmarcaba sus Cuentos de Tokio) hacen que Mystery Train sea mucho más que tres buenas historias en Memphis.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Bajo el peso de la ley

de Jim Jarmusch. EE.UU., 1986. 107’.
22 de diciembre de 2016. Centro Galego de Artes da Imaxe, La Coruña. V.O.S.

Un pinchadiscos flipado y un proxeneta tranquilo llegan a la cárcel de Nueva Orleans por delitos que no cometieron. Allí coinciden con un alegre italiano que ha matado a un hombre. Los tres consiguen escapar y acaban divagando por los bosques de Luisiana. Hasta que llegan a una casa en la que otra italiana se enamora de su paisano y los otros dos fugitivos emprenden caminos separados.

En esta miniescapada a La Coruña en el comienzo de la Navidad nos encontramos en el CGAI con un pequeño ciclo sobre Jim Jarmusch del que la semana pasada vimos Paterson, su última película. En este 2016, en el que se han cumplido treinta años de tantas cosas, también cumple tres décadas Bajo el peso de la ley, una historia en blanco y negro con mucho carácter y con partes y estilos bien diferenciados. Antes de la cárcel, vemos las historias semihilvanadas de esos personajes menores que bien podrían dar para un thriller. Sin embargo, en la celda, la película cambia de tono y se apodera de ella el humor entre bondadoso y bobo del personaje de Roberto Benigni, desdibujándose los perfiles iniciales de los otros dos personajes. Tras el deambular por el bosque, con Begnini haciendo de las suyas, la historia concluye con la separación de los tres: el italiano por haber encontrado su amoroso lugar en el mundo y los otros encarando la muy jarmuschiana separación de caminos del hermoso plano final. Bien escrita y bien estructurada, la historia y las imágenes de Bajo el peso de la ley resisten muy bien estos treinta años que, con ese poderoso blanco y negro y esos escenarios tan bellamente meridionales, la hacen parecer un clásico.

viernes, 8 de enero de 2016

Pasaporte a Pimlico

de Henry Cornelius. Reino Unido, 1949. 84’.
8 de enero de 2016. Centro Galego de Artes da Imaxe, La Coruña. V.O.S.

Durante un caluroso verano de posguerra el hallazgo de una bomba sin explotar en el centro de Londres hace que se descubra en el subsuelo de una plaza una estancia con un valioso tesoro que contiene un documento sorprendente. El que declara el lugar como perteneciente a Borgoña. Lo que significa que Pimlico es un estado independiente. Las peripecias de los ciudadanos del nuevo país y sus relaciones con Inglaterra son la base de esta divertida historia en la que tomarse en serio las patrias acaba dando bastante risa.

La extraordinaria exposición sobre la obra de Juan Genovés que hemos visto esta mañana en ese magnífico espacio para el arte contemporáneo que es el MAC (el Museo de Arte Contemporáneo de la Fundación Gas Natural Fenosa) ya ha justificado esta escapada de ida y vuelta en el día a La Coruña. Por la tarde nos apetecía conocer el CGAI, el Centro Galego de Artes da Imaxe, que desarrolla en su sala de cine una interesante programación mensual con dos pases diarios de martes a sábados (y al sorprendente precio de 1,20 euros). Hoy se proyecta esta estupenda película de Cornelius dentro del ciclo que le dedican a las comedias de los estudios Ealing. Y el momento para verla no ha podido ser más pertinente, con las tensiones independentistas haciendo tan difícil la formación de nuevos gobiernos tanto en Cataluña como en España. Es una película en la que la independencia de Pimlico es estival y alegre, en la que hay acuerdo sobre los hechos históricos que la motivan, en la que las cuestiones económicas parecen importar más que las sentimentales, en la que los ciudadanos independentistas se llevan de maravilla con sus vecinos (y sus vecinos con ellos) y en la que al final todo se resuelve de buena manera con un aguacero que acaba con esa sofocante crisis. Ya podrían ser nuestras tensiones tan estivales como las de Pimlico. Y sus protagonistas (por ambos lados) tan flemáticos como aquellos londinenses. Entonces un buen chaparrón lo resolvería todo. Ojalá llueva pronto. Aunque sea café. Y a cántaros.