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martes, 24 de septiembre de 2024

Los destellos

de Pilar Palomero, 2024. 101’.
24 de septiembre de 2024. Cines Embajadores-Foncalada, Oviedo.

Isabel vive feliz con Nacho y tiene una relación estupenda con su hija Madalen que estudia en Valencia, pero vuelve cada fin de semana para estar con su padre. Él es Ramón, vive solo y apenas se vale por la enfermedad que padece. Madalen sabe que le queda poco tiempo de vida y le pide a su madre que vaya alguna vez entre semana para cuidarlo. A Isabel le cuesta y a Ramón también porque su relación sigue muy distanciada. Sin embargo, en la cotidianidad de ese tiempo que para Ramón se agota van surgiendo destellos de una ternura que les hará mucho bien a los tres.

La historia está basada en un relato de Eider Rodríguez, pero Pilar Palomero no se limita a traducirlo en imágenes, sino que ha sabido llevar a su terreno los paisajes, las emociones y los detalles de esta conmovedora historia. La proyección estaba en el proyecto Viridiana, así que al terminar tuvimos un estupendo coloquio con ella en el que nos contó que la película estaba a medio camino entre el relato de Eider Rodríguez y las vivencias que le marcaron cuando murió su padre. El talento de Pilar Palomero para la creación de atmósferas de hiperrealismo conmovedor con personajes (mayoritariamente femeninos) de carne, hueso, alma y emoción ya quedó sobradamente demostrado con Las niñas y La maternal, sus anteriores películas. Aquí aún llega más lejos con esta familia que llevaba tiempo rota y ahora vivirá instantes de intensidad infinita antes de que ese presente deje de ser continuo. Son momentos casuales de emocionada belleza que con el tiempo resultarán reparadores y acompañarán en el duelo. Los destellos tiene la virtud del equilibrio en el encuadre, de la calidez del color, de las penumbras interiores con el poso de lo vivido y los espacios exteriores acogen la dicha de los recuerdos y la esperanza de lo que aún queda por vivir. Pero, sobre todo, tiene la cualidad de saber mantener el tiempo. El de cada plano filmado y el del sosiego que se ha sabido respetar en el montaje. No sé si Pilar Palomero lo tenía previsto cuando creó esa maravillosa escena, pero cuando Marina Guerola abraza fuerte a Antonio de la Torre y le hace bailar con ella mientras la voz de Lola Flores canta A tu vera, yo he sentido una emoción como la de aquella escena sublime de Víctor Erice en El Sur en que un acordeón interpretaba otro pasodoble (En er mundo, de Jesús Fernández Lorenzo y Juan Quintero) mientras Omero Antonutti llevaba a Sonsoles Aranguren con el cariño infinito de un padre que baila con su hija sin que ninguno de los dos pueda dejar de mirarse. Milagros como el de esa escena (y tantas otras en esta hermosa película) son posibles porque Patricia López Arnaiz, Antonio de la Torre, Marina Guerola y Julián López están extraordinarios componiendo estos cuatro seres sin máscara que su trabajo superlativo convierte en inolvidables.

lunes, 21 de noviembre de 2022

La maternal

de Pilar Palomero. España, 2022. 122.
21 de noviembre de 2022. Cines Los Prados, Oviedo.

Carla es una chica indómita y rebelde que vive con su madre al lado de una carretera inhóspita de Los Monegros. Se lleva muy mal con el novio de ella pero muy bien con un chico que la sigue en sus correrías. Hasta que la trabajadora social que se ocupa de ella descubre que está embarazada de cinco meses. Así que entrará en La Maternal, un centro para madres adolescentes. Y Carla lo será con solo catorce años.

Pilar Palomero tiene mucha mano dirigiendo a las chicas. Andrea Fandós estaba magnífica en Las niñas y Carla Quílez está increíble en esta película. Impresionante como gamberra desquiciada. Tierna como aprendiz de madre al lado de las otras chicas. Y por momentos exasperante o conmovedora cuando se le hace insoportable el llanto de su hijo. El hiperrealismo que Pilar Palomero consigue en esos espacios protectores, y la capacidad que tiene para mostrar la sororidad a quienes ignoran qué es eso, son seguramente los mayores méritos de esta película. No sé cuál es el motivo de la elección del tema de esas maternidades tempranas e imprevistas. Ni tampoco tengo claros sus efectos en el contagio de la amorosa dulzura que tienen los recién nacidos o más bien en su rechazo cuando devienen llorones. Pero creo que eso afectará poco al público más joven, poco dado a ver este tipo de películas. En todo caso, Pilar Palomero confirma sus dotes para la inmersión radical en la juventud femenina. Ya eran evidentes en Las niñas, pero en La maternal las depura para contar una historia más sobria y más interesante.

sábado, 5 de septiembre de 2020

Las niñas

de Pilar Palomero. España, 2020. 108.
5 de septiembre de 2020. Cines Los Prados, Oviedo.

Celia estudia sexto de EGB en un colegio de monjas de Zaragoza. Es una edad con más dudas que certezas y en la que resulta difícil mantener la complicidad con las amigas y evitar sus desprecios. Sobre todo porque Celia no tiene más familia que  su madre y cree que su padre murió antes de que ella naciera.

La cámara de Pilar Palomero sabe mantener la distancia y la neutralidad necesaria para que nos sintamos en medio de esta colección de estampas sobre la intimidad preadolescente (así se llamaba entonces a esa edad) en un colegio de monjas. Eso y la estupenda interpretación de las niñas (sobre todo la de Andrea Fandós en el papel protagonista) son lo mejor de una película que nos devuelve a 1992, aquel tiempo en que en España pasaron muchas cosas. Entre otras, que comenzara a implantarse en los institutos públicos la LOGSE, algo que aún tardaría en suceder en centros privados como el de Celia (y eso se nota). La buena acogida de esta ópera prima hace pensar en otras historias con inspiración más o menos autorreferencial sobre la misma época. Pero la atmósfera de Estiu 1993, la magistral película de Carla Simón, es mucho más sugerente y conmovedora que la de Las niñas. Y no solo porque estas vayan a un colegio de monjas.