Mostrando entradas con la etiqueta Colombia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Colombia. Mostrar todas las entradas

sábado, 15 de noviembre de 2025

Un poeta

de Simón Mesa Soto. Colombia, 2025. 120’.
15 de noviembre de 2025. Cines Los Fresnos. 63º Festival de Cine de Gijón (sección: Crossroads).

Óscar Restrepo es un pobre hombre sin oficio ni beneficio que vive con su madre. Él se dice poeta, pero se le va pasando la vida sin más méritos que haber ganado un concurso literario cuando era joven. Obligado por las circunstancias se mete a profesor y descubre en una de sus alumnas un don especial para la poesía. Así que decide promocionarla en el club literario al que él pertenece. Ella escribe de maravilla, pero sus intereses no están en la poesía, sino en tener una vida alegre y sencilla con su familia y sus amigas.    
 
Como un Ignatius Reilly colombiano. O como Marcelo, aquel profesor de filosofía porteño de Puan, pero en versión más tierna. Así es este pretendido poeta que parece encarnar la tragedia de un hombre ridículo. Un poeta es puro neorrealismo en versión antioqueña. O quizá el contrapunto, no menos hilarante, del El ciudadano ilustre.  Filmada con un naturalismo impecable y llena de sutilezas irónicas, Un poeta es también un retrato impagable de unos gremios literarios, aquí periféricos, que seguramente no serán muy diferentes a los de las élites europeas (José Luis García Martín podría decir mucho sobre esto). Simón Mesa Soto y Ubeimar Ríos, en su primer trabajo como actor, nos regalan esta tragicomedia irónica y muy divertida, pero nada cínica, que junto a las ironías poéticas alberga un indudable aliento ético. Al final serán su hija y su protegida las que redimirán a este Óscar tan  desarrapado como entrañable. En San Sebastián fue la película ganadora de la sección Horizontes latinos y ahora la vemos en este festival dentro de Crossroads, ese cruce de caminos que nos trae lo mejorcito de lo visto en ese festival (aunque se echa en falta, aquí y en la Seminci, Historias del buen valle de José Luis Guerín). Así que ha sido un placer poder ver en Gijón Un poeta, una película que merece y ojalá tenga mucho éxito en las salas de cine.

martes, 19 de septiembre de 2023

La jauría

de Andrés Ramírez Pulido. Colombia, 2022. 86.
19 de septiembre de 2023. Casa de la Cultura, Avilés.

Eliú está en un centro de reinserción de menores en medio de la selva por haber matado a un hombre. Lo hizo con el Mono, un amigo que acaba de llegar también a ese centro. El líder que lo dirige tiene la mejor voluntad, pero también un pasado tormentoso. Eliú es muy reservado y parece querer distanciarse de todo lo que pasó. Sin embargo, la llegada de Eliú desestabilizará las relaciones entre esos jóvenes y las cosas se complicarán.

Por los personajes y el entorno, La jauría podría ser la versión sedentaria de la magnífica y muy nómada Los reyes del mundo. Hay aspereza, pero también contención en la forma de retratar a estos nadies colombianos. También es fascinante el contraste entre la naturaleza desbordante del entorno y la decrepitud de ese palacete que ese líder quisiera convertir en escuela de humanidad. La jauría carece de los momentos sublimes y la constante poesía presente en la película de Laura Mora Ortega. Por otra parte, pudiera acabar reforzando el habitual imaginario violento sobre un país tan maravilloso y diverso como Colombia. Pero es una historia contenida y bien contada que merece la buena acogida que está teniendo por parte de la crítica y los festivales.

jueves, 13 de octubre de 2022

Memoria

de Apichatpong Weerasethakul. Colombia, 2021. 136.
13 de octubre de 2022. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Un ruido repentino despierta a Jessica una mañana. Es como un golpe telúrico. Ella vive en Colombia y se encuentra con varias  personas en su ciudad. Aquel ruido se repite varias veces, pero nadie parece oírlo. Más tarde deja la ciudad para llegar a un entorno intacto a la vera de un río. Allí se encuentra con un hombre que nunca olvida nada y por eso no se mueve de ese lugar. Jessica accederá a la memoria de ese hombre. Y a algunos recuerdos más antiguos.

Debemos ser pocos los españoles que hemos visto cuatro películas de Apichatpong Weerasethakul y podemos pronunciar su nombre y su apellido sin trabarnos. Sospecho que lo uno explica lo otro. Así que ya no me impresiona su morosidad, el tedio que transmite la pantalla a la mayor parte del público, ni tampoco la metafísica cósmica de este director tailandés que acostumbra a terminar sus historias en la naturaleza. La presencia de Tilda Swinton en esta película aporta bastante menos que esos encuentros urbanos en Colombia y ese tramo final en la floresta que me resulta bastante más grato que los frecuentes momentos soporíferos de sus películas. Podríamos comentar más cosas sobre los detalles cósmicos, el legado de los antepasados, las entrañas de la Tierra o ese artefacto crustáceo que levanta el vuelo y cierra la película. Pero quizá no merezca la pena. Con esta ya van cinco.

sábado, 24 de septiembre de 2022

Los reyes del mundo

de Laura Mora Ortega. Colombia, 2022. 103’.
24 de septiembre de 2022. Teatro Victoria Eugenia, 70º Festival de San Sebastián (Concha de Oro).

Cinco chicos dejan las calles de Medellín para ir hasta el pueblo en que vivía la abuela de uno de ellos. Allí ella tenía una casa y unas tierras que, como único heredero, ahora le corresponden a él. Son los frutos de los acuerdos de paz para los desplazados y una pequeña esperanza para estos nadies urbanos. 

La Concha de Oro se la lleva a Colombia Laura Mora Ortega por esta magnífica película en la que todo lo han hecho mujeres menos protagonizar ese viaje. Y eso lo han hecho muy bien estos chicos. Es una historia poética de principio a fin ("un día todos los hombres se quedaron dormidos") y una película de periplos tan iniciáticos como si el río de Vietnam en el que se buscaba al coronel Kurtz estuviera en el valle del Cauca o si estuviera en Itaca la la casita anhelada por este Ulises colombiano. Los reyes del mundo es también juguetona hasta más allá de todos los límites (¡qué vértigo esas imágenes de las bicicletas y el camión!) y demuestra que finalmente solo la fraternidad y la esperanza ayudan a sobrevivir. En esto nuestro fin de semana en el festival donostiarra ha empezado y terminado con esa misma idea de la mano de los Dardenne y de Laura Mora Ortega. El de ella es, sin duda, cine comprometido con la realidad de su país, con el destino de los nadies, con la belleza de los paisajes y con el arte que hace posible llevar todo ello a la pantalla. Por suerte, la calidad de Los reyes del mundo ha sido reconocida con una Concha de Oro que difícilmente podrá ser más merecida por ninguna otra película. Así que han sido (otra vez) dos días deliciosos en San Sebastián en los que hemos podido disfrutar mucho dentro y fuera de las salas de cine. Volveremos.

sábado, 8 de mayo de 2021

El olvido que seremos

de Fernando Trueba. Colombia, 2020. 136.
8 de mayo de 2021. Cines Parqueastur, Corvera.

Héctor Abad Gómez fue un padrazo amoroso y un profesional comprometido. Vemos en colores cálidos escenas cotidianas de esa familia numerosa y feliz en el Medellín de los setenta. Y vemos en blanco y negro aquellos años ochenta en que Héctor Abad Faciolince vuelve desde Italia para asistir a unos momentos salvajes de la historia de su país en los que su padre, buen médico, epidemiólogo precursor, profesor respetado y hombre valiente, pagó con su vida su coherencia ética y su compromiso social.

Ver ahora esta magnífica película basada en el extraordinario libro de Héctor Abad Faciolince resulta especialmente perturbador. Por la demora en su estreno tras las circunstancias pandémicas y por la coincidencia con lo que está pasando ahora en Cali tras las medidas promovidas por esa diabólica derecha colombiana que sigue empeñada en que los acuerdos de paz han sido lo peor que le ha pasado al país. Así que cuatro décadas después de aquellos tiempos terribles parece que el compromiso de aquel médico mártir vuelve a tener ahora un significado especial. Javier Cámara está magnífico interpretando a un personaje machadianamente bueno y lo hace tan bien que parece un padre antioqueño felicísimo con esa mujer, esas chicas y ese hijo tan querido que más adelante sentirá la necesidad de rendirle homenaje en un libro memorable que parece la ilustración perfecta de la tesis de la ejemplaridad  defendida por Javier Gomá en Inconsolable. No sé qué les parecerá este magnífico trabajo de Fernando Trueba a los que no hayan leído el libro. Espero que les haya gustado y se animen a leerlo. Los que ya lo han hecho tienen una prolongación extraordinaria de la historia en otro texto, muy borgiano, de Abad Faciolince sobre las peripecias del poema en el bolsillo que da titulo al libro. Casi daría para otra magnífica película. ¿Dirigida por Fernando Trueba? Ojalá.

miércoles, 9 de diciembre de 2020

Las razones del lobo

de Marta Hincapié Uribe. Colombia, 2020. 70’.
9 de diciembre de 2020. X Festival Márgenes. Filmin.

Marta Hincapié Uribe pertenece a una familia de la élite de Antioquia. Su padre, conservador, llegó a ser alcalde de Medellín y su madre, izquierdista, tuvo que exiliarse en Barcelona en los años más duros de violencia reaccionaria. Sobre imágenes del club de golf que frecuentaba la familia, la directora nos va contando muchas cosas sobre ella. Y repasando también los últimos cincuenta años de la historia de Colombia.

La idea es extraña pero funciona. Vemos imágenes históricas o actuales de ese club elitista de Medellín mientras escuchamos la voz de Marta Hincapié Uribe. Solo al final el dispositivo cambia y aparece su madre mientras escucha consternada los resultados de aquel referéndum de 2016 sobre los acuerdos de paz con las FARC que alguien tan opuesto a ella como Álvaro Uribe Vélez consiguió intoxicar. Las razones del lobo tiene alguna relación (la directora la hace explícita en algún momento) con otra historia de una familia acomodada de Medellín en la que un hijo rememora la trayectoria de su padre. Me refiero a Héctor Abad Gómez en El olvido que seremos, el magnífico libro de Héctor Abad Faciolince que Fernando Trueba ha llevado al cine. Son historias familiares sumamente interesantes que revelan muchas cosas sobre el pasado reciente de un país fascinante.

lunes, 23 de noviembre de 2020

Como el cielo después de llover

de Mercedes Gaviria. Colombia, 2020. 76’.
23 de noviembre de 2020. 58º Festival de Cine de Gijón (sección: tierres en trance). Filmin.

Mercedes vuelve desde Buenos Aires a Medellín para acompañar a su padre en el rodaje de La mujer del animal. Es la ocasión para recuperar los videos que él filmo sobre la vida cotidiana de la familia y para reflexionar sobre lo que esas imágenes significan para ella.

Reconozco que ya me empiezan a parecer demasiadas las películas autorreferenciales con imágenes encontradas. Por otra parte, ser la hija de Víctor Gaviria y poder grabar con libertad la intrahistoria de una filmación real es una ventaja indudable. Sin embargo, Mercedes Gaviria consigue dotar a su relato de un pulso narrativo que nunca decae y tener habilidad no solo para seleccionar y ordenar materiales relevantes, sino  una notable lucidez para comentarlos. De hecho, la reflexión final a modo de epílogo sintético me parece realmente estupenda.

martes, 26 de mayo de 2020

Suspensión

de Simón Uribe. Colombia, 2019. 72.
25 de mayo de 2020. Festival DocsBarcelona. Filmin, Avilés.
 

En medio de una bellísima selva en el sur de Colombia dos poblaciones solo están unidas por una vieja carretera en la que las avenidas de tierra y agua han sepultado a decenas de personas. Tras muchos años se emprenden las obras de un espectacular viaducto ideado para resolver definitivamente el problema. Sin embargo, cuando se termina el dinero, la obra queda inacabada y las inmensas estructuras de hormigón que no conducen a ningún sitio solo servirán para que pasee la gente.

Lo indómito de los paisajes y su belleza radical hacen cautivadora la película. No hay subrayados, tan solo algunas declaraciones que nos permiten entender los dramas que han vivido los lugareños por ese duro aislamiento. Suspensión muestra la tenacidad de volver una y otra vez al mismo lugar durante varios años para contarnos en poco más de una hora los cambios de un paisaje en el que el hormigón parece alienígena y finalmente espectral.

domingo, 23 de febrero de 2020

Monos

de Alejandro Landes. Colombia, 2019. 102.
23 de febrero de 2020. Cines Van Dyck, Salamanca. V.O.S.

Guerrilleros colombianos en las montañas y en la selva. Son jóvenes que no parecen tener (ni haber tenido) otra vida que la de la lucha armada. Su misión es custodiar a una doctora estadounidense que tienen secuestrada. Pero la juventud extrema de este grupo que se hace llamar Los Monos hace que su comportamiento sea militar y desquiciado pero responda a otras pulsiones.

Apocalypse Now y El señor de las moscas son las refererencias a las que recuerda el tono de esta singular película. Alejandro Landes mantiene el naturalismo de Porfirio, su magnífica ópera prima en la ficción, pero le añade unas maneras de aspereza  psicodélica que hacen más incómoda la experiencia de ver esta película. Tanto que algún crítico egocéntrico de criterio estrecho y pluma agresiva no ha podido soportarlo y dice cosas que no se permitiría si el director, en lugar de ser colombiano, fuera tan estadounidense (o norteamericano, como él prefiera) como Coppola o tan británico como Brook. Lo cierto es que Alejandro Landes ha filmado un documento muy valioso sobre la intrahistoria de la guerra terrible e inextricable que sufrió Colombia durante muchas décadas. Y lo ha hecho sin sostener tesis edificantes ni aportar lecturas obvias. Solo mostrando los efectos de la violencia en un grupo de jóvenes que si no fueran gerrilleros limitarían sus excesos a las excentricidades propias de su edad en las noches de los sábados. Los bellísimos paisajes en que se desarrolla esta historia, la intensidad de las interpretaciones y una puesta en escena y un sonido impresionantes hacen que Monos merezca sobradamente la excelente acogida que, en general, está teniendo. Así que solo tengo un pero que ponerle y nada tiene que ver con su director. Es el de esos subtítulos en español, incordiantes y redundantes, que son absolutamente innecesarios pero molestan especialmente mientras escuchamos uno de los acentos más hermosos de nuestra lengua: el que se habla en Colombia.

lunes, 7 de enero de 2019

Pájaros de verano

de Ciro Guerra y Cristina Gallego. Colombia, 2018. 125.
7 de enero de 2019. Teatro Filarmónica, Oviedo.

En el desierto de Guajira, en el norte colombiano, una familia indígena Wayuu cambia su modo de vida tradicional cuando empieza a vender marihuana a los estadounidenses. Entre los años sesenta y los ochenta pasarán de ser ganaderos humildes a clanes organizados del primer eslabón del trafico de drogas. Algo que comprometerá sus formas de vida ancestrales.

Se inaugura la VII Muestra de Cine Social y Derechos Humanos con esta magnífica película del director de la no menos fascinante El abrazo de la serpiente. Los paisajes desérticos y casi abstractos del norte colombiano sirven de escenario poderoso para una historia que comienza pareciendo un bello reportaje etnográfico y que se va convirtiendo en una verdadera tragedia que va mucho más allá de los conflictos convencionales con el tráfico de drogas. Ciro Guerra y Cristina Gallego organizan el relato en cinco cantos que podrían ser los de una tradición oral que contara y cantara, como en la Iliada, el drama de unas gentes que, queriendo evitarla, vivirán los desastres de su propia guerra. Cálida y colorista hasta parecer casi africana, esta nueva película del director colombiano es todo un un homenaje a tradiciones y paisajes poco conocidos de su país. Y también un alegato contra los perjuicios que provocó en los pueblos tradicionales la trampa de servir a las necesidades de los gringos.

lunes, 16 de abril de 2018

Señorita María. La falda de la montaña

de Rubén Mendoza. Colombia, 2017. 90.
16 de abril de 2018. Centro Niemeyer, III Festival de cine LGBTIQ, Avilés.

La señorita María es un hombre maduro que lleva siempre falda en la hermosa falda de una montaña colombiana. Su vida es muy modesta, pero su bondad es tan ingenua y enternecedora como su elegancia.

Seguramente en todos los pueblos del mundo hay personajes singulares de los que una cámara se podría enamorar. Pero hay que encontrarlos y tener el pulso narrativo justo para que no parezca existir nada entre el espectador y esos seres fascinantes. Y eso lo sabe hacer magníficamente Rubén Mendoza que, desde el preámbulo inicial en la carretera hasta el final de los títulos de crédito, demuestra que está haciendo cine del bueno, ese que no importuna ni manipula a las criaturas que muestra. La estupenda música semanasantera (a cargo de una orquesta local de niños), los contextos religiosos del vecindario y la forma en que nos muestra el trabajo de María en el campo y su deliciosa relación con los animales, ponen de manifiesto que Rubén Mendoza quiere mucho lo que hace y sabe muy bien cómo hacerlo. Así que al salir del cine uno desea toda la felicidad del mundo para María y todo el éxito que se merece el director de esta magnífica película.

jueves, 2 de febrero de 2017

Chicas nuevas 24 horas

de Mabel Lozano. Argentina-Colombia-España-Paraguay-Perú, 2015. 70’.
2 de febrero de 2017. Centro Cultural Paraguayo Americano, Asunción.

De Paraguay, de Bolivia, de Perú y de Colombia. Vemos testimonios concretos en los que la ilusión de una vida mejor se convierte en la pesadilla de la esclavitud para unas chicas con historias similares a las de muchos miles de mujeres de esos países.

No había tenido la oportunidad de ver este documental en España y me lo encuentro precisamente en uno de los países en que ha sido filmado. Las escenas y testimonios son duros y pertinentes (mejores los de la política paraguaya o el activista peruano que los de la fiscal y los policias españoles). Sobre todo los que cuentan las propias chicas (especialmente la colombiana y la paraguaya). Sin embargo, sobra completamente esa historia intercalada de la ejecutiva que intenta vender a un público (y molestar al público) lo lucrativo y fácil que resulta el negocio de la trata de mujeres. Los subrayados excesivos y las ficciones impertinentes no aportan nada al retrato de un drama que casi se banaliza con  esa irónica bofetada al espectador. La película es militante, pero también obvia. Sobre este mismo tema resulta más interesante y perturbadora la mirada de Isabel de Ocampo en Evelyn, una película mucho mejor que esta.

viernes, 27 de mayo de 2016

El silencio del río

de Carlos Tribiño. Colombia, 2015. 79.
26 de mayo de 2016. Centro Niemeyer, XV Certamen Nacional de Cortometrajes de Avilés.

Dos historias paralelas en Colombia. La crónica de la muerte anunciada de un campesino que no quiere dejar sus tierras y el periplo de un niño que, tras perder a su padre, acompaña y cuida río abajo el cadáver flotante del hombre asesinado.

Película de paisajes y de gestos más que de palabras. Poética en las intenciones y en las imágenes, pero algo imprecisa en el relato. Aunque la historia parece sencilla uno sale haciéndose algunas preguntas sobre la trama. Por lo demás, la belleza del río, la tenacidad del niño y los silencios del paisanaje son lo mejor de la película. En cuanto a la sección oficial del festival de cortometrajes, me han gustado especialmente Graffiti de Lluis Quílez (una fábula postapocalíptica filmada cerca de Chernobil que me recuerda a Soy leyenda), En Alabama, sí de Pablo Lapastora (una historia de dos actores que esperan en un coche ser contratados para una película), No abortamos de Marta Onzain (una historia hilarante sobre la emisión en directo del comunicado final de ETA) y Mañana no es otro día de David Martín (un magnífico retrato interior del desamor de una pareja durante una noche). Excepto En Alabama, sí todos esos cortos han recibido algún premio (Graffiti el del jurado joven, No abortamos el del público y Mañana será otro día el del mejor cortometraje). Como otros años, entre el resto de los cortos de la sección oficial también había mucho bueno. La semana se cerró con una gala final dirigida en el Palacio Valdés por el impagable Félix Corcuera que este año ha estado acompañado por Mariajo Baudot (los dos tronchantes y soberbios). La entrega de los premios de este festival fue la ocasión para estrenar con música en directo la versión recuperada de la primera filmación que se conserva de Avilés (el traslado de los restos de Pedro Menéndez y la visita de un grupo de representantes de la Florida en agosto de 1924). Así que ha sido una buena semana de cine en Avilés en este festival que ya tiene quince años.

domingo, 24 de abril de 2016

Los hongos

de Óscar Ruiz Navia. Colombia, 2014. 103.
24 de abril de 2016. Centro Niemeyer, Avilés.

Roberto trabaja de peón en una obra, pero lo despiden. Eduardo estudia Bellas Artes, pero no va a clase. Los dos viven en Cali y son grafiteros con inspiraciones tan diversas como la primavera árabe o un inmenso árbol.

"Nunca más guardemos silencio". "América sudaca y callejera". El primer lema lo pintan estos dos artistas en las periferias de Cali. El segundo lo grita uno de sus aliados de la noche. Son dos consignas transgresoras que podrían resumir la actitud de estos dos pacíficos revolucionarios de la brocha y el espray. La cámara los sigue con un tono a medio camino entre la ficción accidental y el documental incidental. La abuela entrañable, el padre que canta, los policias de maneras rudas que nos deparan el delicioso final en el árbol, las elecciones locales con propaganda ubicua y religiosa, las calles de Cali que Roberto recorre con su monopatín... Todos esos elementos tangenciales tienen tanto protagonismo en la película como los avatares de estos dos jóvenes empeñados en llenar de vida y color las paredes de su ciudad.

domingo, 22 de noviembre de 2015

El abrazo de la serpiente

de Ciro Guerra. Colombia, 2015. 125’.
22 de noviembre de 2015. Cines Centro, 53º Festival de Cine de Gijón (sección: gran angular).

En 1909 un explorador alemán busca con dos indígenas en el Amazonas una planta que podría salvarle la vida.  Cuarenta años después otro repite la misma búsqueda con uno de ellos.

Los diarios de los dos científicos sirven de base a este hermoso periplo con imágenes en blanco y negro en entornos prístinos de América. A medio camino entre la exploración científica y los sueños, la película tiene algo de metáfora del encuentro y la pugna entre dos mundos. Esa misión de alucinado sincretismo religioso, que en la segunda visita casi recuerda al mundo de Kurtz en la selva vietnamita, es uno de los escenarios más sorprendentes de una película que termina en paisajes que parecen retratados por la cámara de Sebastião Salgado.