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sábado, 7 de febrero de 2026

Tres adioses

de Isabel Coixet. España, 2025. 120’.
7 de febrero de 2026. Cines Ocimax, Gijón.

Marta es profesora de Educación Física y Antonio tiene un restaurante muy bien valorado. Al llegar a casa tras un acto social discuten. Es esa noche cuando él decide separarse de ella. Al principio Marta lo lleva mal y no le entra la comida. Pero el motivo no será ese. Descubrir que tiene un cáncer la hará vivir de otra manera.  
 
La emotividad de Mi vida sin mí se mantiene en Tres adioses. Las dos tienen cosas en común, pero son muy distintas. En aquella había desgarro y pena ante un futuro clausurado. Aquí domina la plenitud de tomar conciencia  de que el único tiempo que importa es el presente. La forma en que Isabel Coixet repara en el vuelo de los estorninos y retrata la vida en Roma al margen de la turistosis, ya hace muy grata esta película. También la manera en que perfila y consigue que interesen todos los personajes sin restar protagonismo a Marta, el verdadero centro de esta historia. Alba Rohrwacher compone un personaje delicadamente conmovedor en su manera de afrontar el drama. Todos los demás se hacen querer, pero ese profesor de filosofía que interpreta Francesco Carril es una maravilla. En lo formal, Tres adioses tiene también tres tonos magníficamente combinados: el cálido y naturalista que nos muestra la vida de Marta y sus gentes, el de los breves instantes recordados que son como cerrar los ojos y mirar al pasado y el de los fogonazos de intensidad infinita, llena de significados, cuando una noticia trastoca el presente y desbarata el futuro. Tras adioses contiene un drama luminoso, una tristeza balsámica y un canto a esa vida que está mientras pasa. 
 

viernes, 10 de noviembre de 2023

Un amor

de Isabel Coixet. España, 2023. 127’.

10 de noviembre de 2023. Cines Los Prados, Oviedo.

Nat acaba de dejar su trabajo de intérprete para una ONG que trabaja con refugiados y se va a vivir a un pueblo al lado de unas montañas. Allí alquila una vieja casa a un tipo de mal carácter que le regala un perro dañado y sin nombre. Ella lo llamará Sieso y será su compañía más fiel. Cuando llueve las goteras inundan la casa. Así conoce a Andreas, un vecino hosco al que llaman el alemán, que se ofrece a arreglarle el tejado si le deja entrar en ella. Lo que comienza como un trueque se convertirá en una relación de gran intensidad sexual. El vecindario sabe y juzga. Nat se hace y le hace preguntas. Pero él no quiere ir más allá.

En las novelas de Sara Mesa hay mujeres con dudas y perros sin cariño. Un amor parte de desarraigos vitales (el de la intérprete que no soporta tener que traducir tanto dolor sin traicionarlo, el del alemán que en realidad es hijo de una refugiada armenia) y explora las posibilidades del intercambio sexual como comercio de necesidades primarias. Para ello, esta pareja casual, magníficamente interpretada por Laia Costa y Hovik Keuchherian (a él le habíamos visto estrenando en el Palacio Valdés Un obús en el corazón, un monólogo de Wajdi Mouawad), confronta deseos y dolores en un contexto inquietante en el que también hay otras parejas extrañas (el hombre atento y la esposa demente, los padres imbéciles que hablan en inglés a sus hijas) y otras masculinidades más peligrosas (el casero impresentable, el vecino aparentemente amistoso). Isabel Coixet y Sara Mesa han conseguido que una excelente y perturbadora novela se convierta en una magnífica e inquietante película. Sin duda, la calidad del trabajo interpretativo de la pareja protagonista es esencial para ello. Y también el de Luis Bermejo, Hugo Silva, Ingrid García-Jonsson o Francesco Carril. Pero lo que más sorprende y agrada es la sintonía entre las atmósferas de la novela y la película. En las dos la casa destartalada, el perro dañado, las montañas agobiantes y el pueblo sin alma se convierten en paisajes metafóricos de las complejas emociones por las que deambula la protagonista. El nexo principal entre la película y la novela está en que Isabel Coixet ha captado muy bien la singularidad de la relación entre Nat y Andreas. Quizá porque ya ha indagado en ese tipo de relaciones en otros paisajes desolados. Por ejemplo, en la plataforma petrolífera de La vida secreta de las palabras.

domingo, 15 de enero de 2023

El techo amarillo

de Isabel Coixet. España, 2022. 94’.
15 de enero de 2023. Centro Niemeyer, Avilés.

Varias mujeres denunciaron en 2018 los abusos sexuales que sufrieron cuando eran adolescentes por parte de dos profesores del Aula de Teatro de Lleida. El caso no ha sido juzgado porque los hechos han prescrito. Isabel Coixet recoge sus testimonios y los intercala con entrevistas televisivas y grabaciones de entonces.   

El cine documental como denuncia y reparación retrospectiva. Esa es seguramente la intención de esta película que se programa en el marco de la Muestra de Cine Social y de Derechos Humanos que se desarrolla en diversas salas de Asturias. Tras la proyección, que ha llenado la sala de cine del Niemeyer, hemos tenido a tres de las protagonistas en un interesante diálogo virtual en directo desde Lleida.

martes, 22 de diciembre de 2020

Nieva en Benidorm

de Isabel Coixet. España, 2020. 117’.
22 de diciembre de 2020. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.

Peter es un empleado de banca de Manchester al que acaban de prejubilar. Nunca ha salido de sus rutinas, así que el viaje a Benidorm para ver a su hermano es una novedad para él. La estancia allí estará llena de sorpresas. Entre ellas la desaparición de su hermano y los encuentros con Alex, una mujer fascinante que trabaja en un club nocturno.

Timothy Spall y Sarita Choudhury están magníficos en esta película que hace de Benidorm mucho más que un espacio sorprendente para jubilados diversos. Isabel Coixet consigue una atmósfera casi onírica que nos coloca en el punto de vista de este inglés maduro con el que es fácil empatizar. Una perspectiva que recuerda a la del personaje varado que interpretaba Bill Murray en Lost in traslation. Sin embargo, la trama sobre la desaparición del hermano desvía la atención de lo mejor de la película: la relación de esta pareja de maduros solitarios en un entorno tan sorprendente. Quizá Isabel Coixet ha querido distanciarse de la magnífica historia de Sofia Coppolla, pero las indagaciones sobre la desaparición del hermano descentran la historia y le restan interés. Por suerte hemos podido ver la película en la única proyección en versión original (no me quiero imaginar lo que será escuchar doblado a Timothy Spall interpretando a un personaje que no habla español). Sin embargo, resulta muy extraño que casi nadie lo hable en Benidorm y que hasta el carnicero que interpreta el gran Pedro Casablanc hable un inglés estupendo. Quizá Isabel Coixet no ironiza cuando hace decir a Alex que los británicos no confían en nadie que no hable inglés. Puede ser ese el motivo que la ha llevado a hacer que lo hablen hasta sus personajes más ibéricos. Quizá tema que si hablaran español el público anglosajón desconfiaría de su cine.

sábado, 11 de noviembre de 2017

La librería

de Isabel Coixet. España, 2017. 105’.
11 de noviembre de 2017. Cines Ocimax, Gijón.

En un pueblo costero inglés una viuda tenaz consigue abrir una librería. Tiene en contra a la gente bien del lugar, así que su éxito inicial no durará mucho.

Bien british. Todo un repertorio de gestos y ademanes de la Inglaterra de mediados del siglo pasado. Pero nada más. Solo unos personajes bien interpretados pero construidos de forma simple y maniquea en una historia demasiado esquemática. Eso y la esperable elegancia en encuadres y ambientes es lo que encuentro en la primera película en que Isabel Coixet me defrauda. Las librerías suelen ser lugares deliciosos y, aunque difícil, es estupendo que se abran en los pueblos. Pero esa idea no puede ser el principal valor de una historia. En el caso de esta quizá haya otro añadido: el de suponer que si el pueblo y los personajes son ingleses (y los actores también) la cosa será mejor. Si en vez de llamarse The Old House Bookshop y estar en la costa inglesa, la viuda fuera de Murcia y su negocio fuera La Librería de la Casa Vieja me temo que las críticas serían diferentes.

sábado, 31 de octubre de 2015

Nadie quiere la noche

de Isabel Coixet. España, 2015. 118’.
31 de octubre de 2015. Teatro Carrión, 60º Semana Internacional de Cine de Valladolid (sección oficial -fuera de concurso-). V.O.S.

Josephine Peary va en busca de su marido Robert que está a punto de alcanzar el Polo Norte. Contra todos los consejos, deja el refugio seguro de Ellesmere para esperarlo más al norte en una cabaña en la que pasará parte del invierno con la única compañía de Alaka, una esquimal que también espera por él.

Vemos en sesión matinal esta película que se presenta fuera de concurso y con la que la Seminci se clausurará esta tarde. En Nadie quiere la noche Isabel Coixet nos muestra el dramático contrapunto femenino de aquella expedición que en 1909 alcanzó el Polo Norte. Más allá de la belleza de las imágenes del viaje cuando aún no ha llegado la noche, lo mejor de la película está en esa intimidad obligada entre la burguesa americana y la mujer esquimal que con tanta complicidad construyen Juliette Binoche y Rinko Kikuchi. La convivencia, en la cabaña y en el iglú, muestra la tensión, y luego la conciliación, entre esos dos mundos femeninos que comparten una ausencia masculina. En esa noche perpetua en la que nadie querría vivir hay momentos especialmente intensos, como esa bella metáfora del parto bajo el hielo.

domingo, 5 de julio de 2015

Aprendiendo a conducir

de Isabel Coixet. EE.UU., 2014. 90’.
5 de julio de 2015. Cines Los Prados, Oviedo.

Darwan enseña a conducir a Wendy en Nueva York. Ella es una prestigiosa crítica literaria y él un exiliado que se gana la vida como taxista y profesor de autoescuela. Los dos están viviendo momentos intensos. El marido de Wendy la ha dejado por una escritora y a Darwan le han concertado un matrimonio con una mujer india a la que no conoce.

"Ponte el cinturón". Se lo advierte Darwan a Wendy al comienzo de cada clase. Y parece que Isabel Coixet también ha tomado nota de la recomendación y no quiere correr riesgos en esta película. Correcta, sencilla y equilibrada, la historia está bien contada y fluye por cauces previsibles aunque no aburridos. Las simetrías entre los dos protagonistas están bien construidas y aunque las emociones de estos personajes maduros no tienen la intensidad que caracteriza al cine de Coixet, tampoco resultan banales. Da gusto ver de nuevo a Ben Kingsley protagonizando una película suya, pero Aprendiendo a conducir me dice bastante menos que Elegy. Y es que Isabel Coixet vuelve a demostrar su destreza conduciendo historias americanas, pero en esta ocasión no se aleja de caminos ya transitados.

domingo, 19 de mayo de 2013

Ayer no termina nunca

de Isabel Coixet. España, 2013. 108’.
18 de mayo de 2013. Cines Marta, Avilés.

Un hombre y una mujer se encuentran en un lugar ambiguo. Luego se sabrá que es el cementerio en que está enterrado Dani, su hijo muerto hace cinco años. Mientras esperan a que alguien llegue, hablan sobre aquella pérdida, sobre su separación, sobre la vida que él lleva en Alemania y sobre el dolor que ella no consigue superar en una España que aún sigue en crisis.

Antes te gustaba la lluvia es el título con el que Miguel Ángel Solá estrenó hace año y medio esta conmovedora historia de Lot Vekemans en el Teatro Palacio Valdés. Isabel Coixet la lleva ahora al cine enmarcando este drama humano en un futuro asolado por los dramas económicos que ya vivimos hoy. Al haber visto antes aquella magnífica versión teatral de la historia, me he dado cuenta demasiado pronto de que el inquietante entorno, casi abstracto, en el que hablan estos personajes sin nombre es el cementerio en que está enterrado su hijo. A pesar de ello, Isabel Coixet me ha conmovido tanto como lo hizo Miguel Ángel Solá a pocos metros de esta sala. La desnudez de las imágenes del duelo interpretativo entre Javier Cámara y Candela Peña transmite toda la intensidad del duelo emocional que afrontan sus personajes. Isabel Coixet los filma cámara en mano en los espacios intemporales de la inquietante arquitectura ideada por Enric Miralles para el cementerio de Igualada. Pero decide anclar su historia en estos tiempos amargos en los que Javier Cámara parece encarnar a esa Alemania viril que sobrevive a (o con) la crisis y Candela Peña parece reflejar el sufrimiento de esta España derrotada por ella. No es de extrañar, por tanto, que, a diferencia del equilibrio con que Solá trataba a sus personajes, Coixet bascule levemente hacia ella y regale a Candela Peña un papel como aquellos otros, dolientes pero contenidos, que tan bien interpretaba Sarah Polley. Debo confesar, en todo caso, que no soy de los que encuentran relamidos los títulos de las películas de Isabel Coixet, que no me parecen impostadas las palabras de sus personajes y que me he emocionado con los dramas de sus Cosas que nunca te dije, Mi vida sin mi, La vida secreta de las palabras o Elegy. Vamos, que sobre el cine de esta directora no suelo coincidir con esos críticos que se cuidan de meterse con Malick, llevando a ver sus películas a públicos que luego saldrán espantados, pero que con sus críticas aceradas le han quitado muchos espectadores al buen cine español que hacen cineastas como Isabel Coixet.