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martes, 14 de mayo de 2024

Mamífera

de Liliana Torres. España, 2024. 93.
14 de mayo de 2024. Casa de la Cultura, Avilés.V.O.S.

Lola vive muy feliz con Bruno sin ningún interés en tener hijos.  Su hermana y algunas de sus amigas sí los tienen. Incluso una de ellas está intentando quedarse embarazada. Todo eso hará más difíciles los tres días de espera hasta que le practiquen un aborto. Y es que Lola se ha quedado embarazada y tiene cuarenta años.

La cotidianidad de esas vidas barcelonesas está retratada con un naturalismo delicioso. Y las ensoñaciones de Lola son una maravilla con esas bonitas animaciones que surgen de recortes como los que ella utiliza en sus proyectos artísticos. Son imágenes muy sugerentes que me han recordado, en versión colorista, a las fotografías de Gilbert Garcin en aquella magnífica exposición de hace siete años en el Niemeyer. Mamífera nos acerca con ternura y sutileza a un tema tan complicado como el de la posibilidad tardía de una maternidad inesperada cuando se ha tenido muy claro que no se desea. Son tres días de sentimientos y reflexiones que acompañamos en una posición curiosa. Como espectador me encantaría que esa bonita pareja con perro cambiara de opinión y finalmente tuviera a la criatura. Pero como espectador también sé que eso no es posible. En primer lugar, porque comprendo el dilema de Lola e, igual que Bruno, respeto su dubitativa voluntad de coherencia. Y también porque ese final sería el de una película ñoña y hasta propicia para las campañas antiabortistas. Así que Liliana Torres ha tenido la habilidad de situarnos al lado mismo de los dilemas de Lola. Entiendo perfectamente sus dudas durante esos tres días, pero sé que el final de esta hora y media no podrá ser tiernamente mamífero. Por lo demás, esa irónica coda final con las amigas me ha encantado. Es ese tipo de sororidad optimista y alegre que tanta falta nos está haciendo.

lunes, 30 de marzo de 2020

Hayati (Mi vida)

de Sofi Escudé y Liliana Torres. España, 2018. 72.
30 de marzo de 2020. I Festival On line de Cine Dirigido por Mujeres, Avilés.

Una familia dividida entre Siria, Turquía y España. El padre y el hijo pequeño eran aquellos refugiados cuya imagen vimos todos cuando una reportera canalla les puso una zancadilla en la frontera húngara. Ellos lograron llegar a nuestro país, pero un hijo mayor no conseguía el visado para salir de Turquía y la madre seguía bajo las bombas en Siria con el resto de la familia. Asistimos a sus conversaciones por teléfono y comprendemos lo difícil que es mantener la esperanza de volver a estar juntos lejos de la guerra.

Los terroríficos hechos que vivieron en el pasado los miembros de esta familia los escuchamos en sus voces pero los vemos ilustrados por unas animaciones bellísimas que no se recrean en los detalles del horror sino que los evocan con sutileza. Solo por esas imágenes ya vale la pena ver esta película que tiene su corazón en las llamadas telefónicas cotidianas entre quienes no pueden abrazarse. Hace unos días aludía precisamente a la importancia del teléfono en mi otro blog a propósito de la relación entre la escuela y los hogares confinados. Ojalá que lo que estamos viviendo ahora nos sirva para entender mejor otros dramas mucho mayores que ha padecido y padece tanta gente y hacia los que cualquier empatía recibe siempre zancadillas. Lo explica muy bien Ramón Lobo en este artículo de El País.

lunes, 15 de enero de 2018

El invierno

de Emiliano Torres. Argentina, 2016. 95.
15 de enero de 2018. Teatro Filarmónica, Oviedo.

En una hacienda de la Patagonia un viejo capataz se encarga de cuidar a las ovejas y de dirigir a los hombres que cada temporada son contratados para esquilarlas. Los propietarios piensan que ya es viejo y lo sustituyen por un joven de Misiones. El primero no se adapta a vivir fuera de ese lugar y al segundo, que tiene mujer e hijo, no le dejan tener una vida familiar allí. Cuando en el invierno se queda solo suceden cosas extrañas que inquietan al nuevo capataz. Las provoca el otro que quiere que el joven se vaya para poder regresar a lo que considera su hogar.

Con paisajes bellísimos que en su soledad parecen primos hermanos de los de la cautivadora Jauja del Lisandro Alonso, asistimos a una historia de personajes silentes y gestos contenidos. Los dos actores están muy bien y la historia fluye como un western tranquilo en el que la truculencia final parece pertinente. Sin embargo, siendo muy grato ver cómo transcurre la vida ganadera en estos entornos hermosamente extremos, la historia no llega a tener ni la onírica poesía de la de Lisandro Alonso ni la intensidad propia de un género cuyos escenarios suelen estar mucho más al norte. Por lo demás, no está muy claro por qué se ha incluido esta película en la programación de la VI Muestra de Cine Social y Derechos Humanos.