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domingo, 30 de agosto de 2026

La constelación del perro

de Ridley Scott. EE.UU., 2026. 118.
30 de agosto de 2026. Cines Parqueastur, Corvera.

Pocos han sobrevivido a la gran pandemia. Hig lo logra viviendo con un colega en un valle remoto del que a veces sale en su Cesna. Los dos forman un buen equipo que se turna para vigilar el lugar de la llegada de esos extraños a los que no dudan en abatir. Pero Hig no quiere que su futuro sea siempre así. Por eso intentará  encontrar otras personas con las que pueda convivir y colaborar. 
 
Comienza como Soy leyenda y la historia podría haber tenido la calidad de La carretera. Seguramente Ridley Scott pretende ser equilibrado defendiendo las dos almas de los gringos: la demócrata, que correspondería al protagonista, y la republicana, al estilo Clint Eastwood, que encarnaría su colega. Sin embargo, la neutralidad no es tal. De hecho, las cucarachas de las que nuestro héroe tiene que defenderse van a caballo y se perecen mucho a los indios de las películas clásicas o van tatuados y rapados y son clavaditos a las maras salvadoreñas. Y para rematarlo, al final la sociedad perfecta la encarnaría esa comunidad meronita que representaría a la USA prístina que eliminó a los indios y que ahora niega su pasado forastero considerando que los inmigrantes ni están ni se les espera.

domingo, 26 de noviembre de 2023

Napoleón

de Ridley Scott. EE.UU., 2023. 158.
26 de noviembre de 2023. Cines Parqueastur, Corvera.

Napoleón Bonaporte. Desde que ganó su primera batalla a los ingleses hasta que lo pusieron en su sitio en Waterloo. Crónica anglófila de las obsesiones de un tirano que solo parece humano en su locura de amor.
 
"Los generales tienen cosas mejores que hacer que tirotearse entre ellos". Se lo dice Wellington a un soldado que tiene a tiro a Napoleón en la batalla de Waterloo cuando le pide permiso para disparar. Y tenía razón. Los generales, y en general todos los que desde el paleolítico han decidido las guerras, tienen en común tres cosas: armas, banderas y testosterona. Y están siempre de acuerdo en no resolver sus desavenencias hablando ni matándose entre ellos. En estos días en que Netanyahu levanta la antorcha y el espíritu del mal, da bastante grima contemplar esta espectacularización de las batallas decimonónicas para recordarnos lo malo que era Napoleón y lo buenos que son siempre los ingleses. El fundido en negro final con las cifras de los millones de muertos en las batallas que él libró sería muy encomiable como alegato pacifista si se correspondiera con actuaciones contundentes desde Estados Unidos y el Reino Unido (muy unidos siempre los dos) ante lo que está pasando en Gaza. Ridley Scott ha hecho buen cine otras veces. Pero habría estado bien que, antes de meterse en las guerras de Napoleón, hubiera visto con atención una película poco conocida sobre el final de otra. Me refiero a Sobre la historia natural de la destrucción, un excelente antídoto contra la anglofilia bélica. Por lo demás, a Joaquin Phoenix le sienta mucho mejor la sonrisa del Joker que el gesto desabrido de este Napoleón.

sábado, 21 de octubre de 2017

Blade Runner

de Ridley Scott. EE.UU., 1982. 117’.
21 de octubre de 2017. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.

En un mundo futuro situado en 2019 Rick recibe el encargo de eliminar a cuatro replicantes que han llegado a la Tierra. Son robots perfectos que buscan a su creador. A Rick le toca encontrarlos y acabar con ellos.

El estreno de Blade runner 1949 (supongo que iremos pronto a verla) ha hecho que se reponga la película que hizo tan famoso a Ridley Scott, un thriller retrofuturista que seguramente subyugó más por sus atmósferas y gestualidades que por el calado de las reflexiones sobre el futuro de la condición humana. Así que, vista desde estos tiempos encuentro más relaciones con el cine de Wong Kar-Way que con las inquietantes presagios de Nick Bostrom sobre eso que llama superinteligencia. Algo bien distinto a la perfección posthumana de estos replicantes sentimentales y flexibles.

viernes, 23 de octubre de 2015

Marte

de Ridley Scott. EE.UU., 2015. 142.
23 de octubre de 2015. Cines Parqueastur, Corvera. 3D

Una tormenta repentina en la superficie de Marte mata a uno de los miembros de una misión de la Nasa. O eso es lo que creen los compañeros que logran salir de allí y poner rumbo a la Tierra. Sin embargo, el astronauta no ha muerto. Y tendrá que poner todo su empeño para conseguir cultivar patatas, comunicarse con la Tierra y sobrevivir hasta que llegue un rescate que tardará muchos meses.

En 2013 Cuarón hizo que en Gravity George Clooney salvara a Sandra Bollock en las cercanías de la Tierra. En 2014 Christopher Nolan puso a Matthew McConaughey a buscar en Interstellar un planeta habitable en otra galaxia. Este año le ha tocado el turno a Ridley Scott que ha convertido a Matt Damon en un robinsón marciano. Y eso es lo que más me gusta de esta película, la desolación roja que vimos por primera vez en las fotografías que nos mandó hace casi veinte años aquella Pathfinder que ahora el bueno de Damon reutiliza como sistema de comunicación con la Tierra. Pero Ridley Scott ha decidido que la angustia por la soledad de ese héroe no va a formar parte de las sensaciones del espectador. Y quiere evitarla a toda costa mostrándonos constantemente lo bien que trabajan los muchachos de la Nasa para salvar al soldado Watney. Y es una pena, porque si nos hubiera dejado a solas con este robinsón del siglo XXI su película habría podido acercarse a la calidad de las de Nolan y Cuarón. Lo peor es que su empeño por subrayar el final feliz del rescate hace que se olvide de los mínimos de verosimilitud que en general supo mantener hasta que nuestro astronauta dejo la superficie de Marte.  Y es que no deberíamos ver como simultáneos los alegres abrazos en la Tierra y los de los astronautas que se reencuentran cerca de Marte. Es lo que pasa por preferir  que la ficción científica escore más hacia lo naif que hacia lo existencial.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Exodus: Dioses y reyes

de Ridley Scott. EE.UU., 2014. 151’.
27 de diciembre de 2014. Parqueprincipado, Lugones.

El pueblo de Israel vive esclavizado en Egipto. Moisés lo libera y lo conduce hasta la tierra prometida. Vemos la zarza ardiente, las diez plagas, el sacrificio del cordero, la muerte de los primogénitos, la salida de Egipto, el mar abriéndose para el pueblo elegido, la entrega de las tablas de la ley en el monte Sinaí... Y también vemos a Dios.

En estos días en que todo recuerda el inicio del Nuevo Testamento contemplamos en el cine un gran relato del Antiguo. La historia del Éxodo es apabullante. Una inmensa superproducción que tiene como protagonistas a un lider carismático, un pueblo elegido y un dios salvaje. En la pantalla vemos un Egipto de estreno. Brillante como los chorros del oro. Asistimos a la batalla contra los hititas. Contemplamos cenitalmente el Nilo, los templos y las pirámides. También a los miles de israelitas que sufren la opresión faraónica y a los miles de egipcios que sufren la venganza del terrible dios de los judios. Ridley Scott nos lo presenta tan despiadado y vengativo que hasta Moisés cree que se pasa. Un dios para avergonzarse, pero magnífico para el cine. Exodus es un estupendo entretenimiento con imágenes increíbles. Pero también un aleccionador regreso a un relato fundacional que todavía se utiliza para justificar la barbarie.

sábado, 30 de noviembre de 2013

El consejero

de Ridley Scott. EE.UU., 2013. 113’.
30 de noviembre de 2013. Parqueastur, Corvera.

Un abogado cae en la tentación de trabajar para los grandes traficantes de drogas en la frontera con México. El pago de una fianza para que salga de la cárcel el hijo de una mujer a la que defendía le hace parecer responsable del robo de un camión con droga. Un pecado involuntario con terribles consecuencias para su novia y para quienes le contrataron.

Ridley Scott y Cormac McCarthy. Palabras mayores del cine y la literatura. Y no es una adaptación. El autor de La Carretera ha escrito directamente el guión de esta historia. Los actores tampoco se quedan atrás: Michael Fassbender, Brad Pitt, Javier Bardem, Cameron Diaz, Penélope Cruz y Bruno Ganz. Las mejores expectativas para una película que realmente son tres. Una literaria en la que los personajes dicen cosas que dan mucho que pensar (los consejos de los mafiosos, la venta del diamante, la conversación femenina sobre el catolicismo y el pecado, las consideracianes machadianas...) Otra de ambientes que da gusto mirar (Bardem y sus guepardos, la relación amorosa entre Michael Fassbender y Penélope Cruz, el orgasmo silúrico de Cámeron Díaz en el coche...) Y otra sobre los depredadores que dirigen el gran tráfico de drogas. Sin embargo, la tercera falla. El thriller no es tan poderoso para albergar la fuerza de esa literatura con pretensiones metafísicas y de esas inquietantes atmósteras de frontera.  Todo queda en una historia interesante que no llega a ser la gran película que uno espera.