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domingo, 27 de octubre de 2024

Stranger Eyes

de Yeo Siew Hua. Singapur, 2024. 126’.
27 de octubre de 2024. Teatro Carrión, 69º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Sección Oficial). V.O.S.

Una pareja joven ha perdido a su bebé mientras estaba con su padre en el parque. Pasado un tiempo sin que aparezca empiezan a recibir videos que alguien ha grabado sobre lo que hacen. Quien los filma vive enfrente de su casa con su madre. Como la abuela del bebé que también vive con ellos.

El detonante de la historia recuerda al de La desaparición, la magnífica película del rumano Constantin Popescu. Aunque también tiene bastante que ver con La ventana indiscreta de Hitchcock. De Yeo Siew ya habíamos visto hace seis años, también en la Seminci, Una tierra imaginada, pero Strangers Eyes es mucho mejor. Con trasfondo edípico, sugerencias reflexivas sobre las soledades rigurosamente vigiladas de nuestro mundo y un magnífico trenzado argumental, no es de extrañar que esta película haya recibido (ex aequo con Polvo serán) la Espiga de Plata en esta edición de la Seminci. Ojalá sirva para que podamos ver nuevas propuestas de este director.

viernes, 26 de octubre de 2018

Una tierra imaginada

de Yeo Siew Hua. Singapur, 2018. 95’.
26 de octubre de 2018. Teatro Calderón, 63º Semana Internacional de Cine de Valladolid (sección oficial). V.O.S.

Singapur está ganando terreno en el mar con arena de otros países. Y también con el esfuerzo de trabajadores extranjeros. Uno de ellos es Wang, un chino que ha tenido un accidente laboral y que no consigue dormir. Por eso va cada noche a un cibercafé donde tiene contactos virtuales con alguien que no sabemos y también los tiene reales con la chica que trabaja en el lugar. Un policía investigará su desaparición repentina. Y también irá a ese cibercafé. 

Seguramente al director le gustaría que su película fuera comparada con las de los Dardenne (por la crítica social) y con  las de Won Kar-Wai (por las atmósferas). Pero nada que ver. Lo social apenas queda esbozado y se pierde en ese surrealismo del relato que tiene más de confusión que de intención. Las atmórferas tienen mucho de impostura con los gestos de ese policía al que vemos investigar poco y posar mucho. Así que uno no entiende qué le vieron a esta película en Locarno para darle el Leopardo de Oro. El que sí ha sido estupendo es el cortometraje de animación (y figuritas) Raymonde o la escapada vertical de Sarah Van Den Boom. Una delicia irónica con maneras de cuento infantil para adultos. El primer largo defrauda pero el corto compensa. Así que un año más comenzamos con muchas ganas estos días finales de la Seminci que tanto nos hacen disfrutar en Valladolid.