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miércoles, 14 de enero de 2026

La piel del agua

de Patricia Velásquez. Costa Rica, 2024. 79.
14 de enero de 2026. Filmin.

Camila es una adolescente de familia bien que tiene un novio músico que quiere irse a Nueva York. Ella tiene buena relación con su madre, que acaba de tener un accidente y está hospitalizada. Así que Camila tiene que ir a casa de su padre con el que se lleva fatal. Y encima su noviete le sale rana.
 
Esta es la tercera película costarricense nominada a los premios Goya. Pero nada que ver con El despertar de las hormigas, de Antonella Sudasassi Furniss, que fue nominada en 2019. De esta última también fue nominada el año pasado Memorias de un cuerpo que arde, que no he visto, pero estoy seguro de que es mucho mejor que esta historia de adolescentes del pijerío costarricense que simplemente no se sostiene. La distancia entre películas como esta y Un poeta, de Simón Mesa Soto, o La misteriosa mirada del flamenco, de Diego Céspedes, (las dos nominadas que había visto hasta ahora) es sencillamente sideral. Alguien debería explicar por qué ha sido nominada una película que está tan alejada de la excelencia existente en el cine iberoamericano. Un cine que, por desgracia, no tiene la difusión que merece en nuestro país. Y esto no ayuda a mejorar la situación.

jueves, 8 de junio de 2023

Tengo sueños eléctricos

de Valentina Maurel. Costa Rica, 2022. 102.
8 de junio de 2023. Centro Niemeyer, Avilés.

Eva lleva mal la separación de sus padres. Se ha quedado con su madre y su hermana pequeña, pero ayuda a su padre a buscar otra casa. Eva piensa que quizá podría vivir con él. Pero su padre no tiene claro cómo y con quién vivirá a partir de ahora. Los dos se parecen demasiado y están pasando por tensiones adolescentes. Ella porque tiene dieciséis años. Él porque parece estar a la deriva y no controla su carácter.

Retrato de las relaciones eléctricas entre un padre y una hija que están experimentando muchas cosas: el vacío, el dolor, la euforia, el extrañamiento... Valentina Maurel consigue presentar con distintos focos el retrato de una familia que se rompe. Son momentos en los que hasta el gato negro parece lamerse las heridas por una cotidianidad truncada y por no saber qué vendrá después. En el centro de la historia están Eva y su padre, pero los alrededores no son menos interesantes: esa hermana que ha vuelto a tener enuresis, esa madre que, reformando la casa, intenta paliar las grietas emocionales, ese amigo del padre que está demasiado cerca Eva en momentos delicados... Tengo sueños eléctricos nos muestra que las aristas de los duelos y las rupturas son universales. Y que en Costa Rica hay cineastas que saben bien cómo contarlo.

sábado, 4 de enero de 2020

El despertar de las hormigas

de Antonella Sudasassi Furniss. Costa Rica, 2019. 94.
4 de enero de 2020. Centro Niemeyer, Avilés.

Retrato de Isa y su familia. Su delicada relación con sus hijas. Su afinidad incompleta con su marido. Su posición postergada con su suegra. Y su felicidad trabajando como modista y teniendo complicidades liberadoras con otras mujeres.

Hiperrealismo doméstico centroamericano. Apacible, delicado, y cercano. Como el carácter de esa mujer joven que es un cielo. Entramos en una intimidad femenina que es más que familiar. Es la de los sentimientos, a la vez sencillos y complicados, de una mujer que vive en un entorno de elegantísima modestia. Los pelos que se pierden en sus sueños o se cortan en sus decisiones más atrevidas tienen mucho de simbólico. Como esas hormigas que aparecen de cuando en cuando y dan un aire de realismo mágico a una historia muy mágica y muy realista. El despertar de las hormigas es una película atenta a los detalles que está llena de vida y de belleza. Es una delicada reivindicación feminista que quizá es más eficaz porque prescinde de subrayados o maniqueísmos. Antonella Sudasassi consigue lo más importante. Que su historia deliciosamente cálida con pespuntes inquietantes nos fascine y nos conmueva. Y que nos alegremos de que Isa se atreva y se decida. Así que al terminar le deseamos lo mejor a Isa. El despertar de las hormigas es una nueva prueba del magnífico cine que se hace en español. También en Costa Rica.