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martes, 7 de diciembre de 2021

El amor en su lugar

de Rodrigo Cortés. España, 2021. 103’.
7 de diciembre de 2021. Cine Paz, Madrid. V.O.S.

En enero de 1942 casi medio millón de judíos vivían encerrados en el gueto de Varsovia. Aquel invierno aún no habían empezado las deportaciones y todavía se representaba alguna obra de teatro. Y eso es lo que vemos. Una historia de amor con música en el escenario y un drama amoroso entre bambalinas en la noche en que uno de los actores propone a la protagonista huir del gueto tras la función.

Rodrigo Cortés ha dirigido una película compleja que es a la vez un musical, un melodrama romántico, una propuesta escénica, una tragedia humana y un testimonio histórico. Muy atinadamente ha decidido concentrar prácticamente toda la historia en ese teatro judío en el que la atención y el interés son máximos pero nadie se atreve a aplaudir al final de cada función. Como preámbulo de la historia seguimos a la protagonista por las calles del gueto en un plano secuencia largo e impresionante. Rodrigo Cortés nos muestra así el terrible contexto de esta historia y su gran capacidad como director para componer imágenes poderosas con o sin montaje. El título de la película puede parecer extraño y un tanto almibarado pero intenta ser respetuoso y servir de homenaje a la propia pieza teatral que durante cuatro semanas se representó allí aquel invierno. Así que El amor en su lugar es buen cine que homenajea al teatro y al valor de unas gentes que en las circunstancias más terribles no dejaron de imaginar.

La hija

de Manuel Martín Cuenca. España, 2021. 122’.
7 de diciembre de 2021. Cine Paz, Madrid.

Javier vive con Adela en una hermosa casa situada en un lugar alejado de la sierra. Allí lleva a Irene, una adolescente que vivía en el centro de menores en el que él trabaja. Irene está embarazada de tres meses y Adela y Javier quieren tener un hijo, así que el plan es claro. Nadie sabrá que Irene pasó con ellos su embarazo ni que la niña que nazca no es de Adela. Sin embargo, las cosas se complican. Sobre todo cuando el novio de Irene sale de la cárcel.

Buenas interpretaciones, paisajes hermosos y una ambientación bastante cuidada. Pero La hija se queda bastante lejos de la exquisitez excéntrica de Caníbal, la estupenda película de Manuel Martín Cuenca que también escondía secretos y terminaba en paisajes serranos. Aquí la trama bordea demasiadas veces lo inverisímil. Sobre todo por el exceso de insensatez de esa pareja madura que parece tan equilibrada. Aunque el tema daría para ello, en La hija no surgen más dilemas éticos que los del vértigo de ver a esta pareja metida en una situación como esa. Por lo demás, el tramo final de la película es áspero y sangriento, así que lo encuentro muy lejano de las sutilezas granadinas que hacían tan interesante a aquel sastre solitario que interpretaba con tanta precisión Antonio de la Torre.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Converso

de David Arratibel. España, 2017. 61’.
30 de septiembre de 2017. Cine Paz, Madrid.

Primero se convierte el marido de la hermana mayor. Luego ella y después la madre. Al final también se convertirá la hermana pequeña. Los cuatro se confiesan con el hermano. Delante de su cámara.

Converso. Como verbo y como sustantivo. Vemos las confesiones de los miembros de una familia sobre la forma en que (re)descubrireron la fe. Se lo cuentan al hermano descreído. El que se dedica al cine. Son navarros (no leoneses) y eso quizá explica algunas diferencias con El desencanto, aquella película sobre los Panero con la que esta puede tener también semejanzas (la propia madre lo señala y, como en aquella película emblemática, la figura ausente del padre también es citada varias veces). Igual que en la de Chávarri, el espectador siente una mezcla de fascinación y pudor al asistir a estas confesiones íntimas. Y también se hace extraño (tratándose de navarros) ese aspecto heterodoxo que se atribuye a la fe católica, como si fuera una secta extravagante en la que se integra una familia algo friqui. Se hace raro pensar que los verdaderos creyentes pueden sentirse así en un país en el que la religión es una asignatura de bachillerato cuya calificación tiene el mismo valor que la de Matemáticas y en el que el 8 de diciembre no es laborable porque ese día conmemoramos el dogma de la concepción sin mancha  de María (o su aparición en la batalla de Empel para echar una mano a nuestras tropas en Flandes). Ya digo, resulta extraño que en España Converso pueda parecer una película rara.