Mostrando entradas con la etiqueta China. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta China. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de mayo de 2026

Breve historia de una familia

de Jianjie Lin. China, 2024. 101.
17 de mayo de 2026. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Wei es un adolescente de familia bien con más afición a los videojuegos y a la esgrima que al estudio. Un día lleva a su casa a Shuo, un compañero callado, pero amable, al que los padres de Wei les encantaría tener como hijo. De hecho, podría acabar siéndolo porque su padre ha muerto y el muchacho se ha quedado solo. Para desgracia de Wei.
 
Hay dos especies de aves cuyos nombres ironizan sobre una conducta tan sorprendente como poner los huevos en nido ajeno para que los hijos naturales sean sustituidos por el involuntariamente adoptado. Son el cuco y el críalo. La película de Jianjie Lin parece inspirada en esa excepción etológica, aunque aquí no son las figuras parentales sino el propio vástago el que se busca un hueco en el mejor nido. Así que el críalo sería aquí más bien un críame, que es lo que casi consigue este muchacho chino tan enigmático como cautivador. La historia tiene la ambigüedad precisa para desasosegar al espectador que no llega a saber bien si se trata de un malvado impostor o de un chico desamparado que merece protección. Por lo demás, Breve historia de una familia es también un retrato del exquisito nivel de vida de algunos chinos. Nos lo muestran unas imágenes elegantísimas y una banda sonora inquietante.

lunes, 4 de mayo de 2026

Resurrection

de Bi Gan. China, 2025. 160’.
4 de abril de 2026. Cines Embajadores-Foncalada, Oviedo. V.O.S.

Solo un ser delirante mantiene la capacidad de soñar. Y una mujer se asoma a ese mundo onírico que abarca todo el siglo XX en China. 
 
Entre un fotograma que se incendia en tiempos del cine mudo hasta los espectros que se disuelven en una sala de cine del siglo XXI, Bi Gan nos ofrece un viaje capaz de destilar un siglo en dos horas y media. Los delirantes quizá seamos nosotros. Los que contemplamos esta obra magnética con la misma perplejidad que probablemente sintieron, hace ya casi un siglo, los espectadores de Un perro andaluz. Seguramente es posible interpretar la película como un recorrido por las formas narrativas, los géneros cinematográficos y las formas de representación del imaginario chino. Pero, Resurrection se disfruta más si se busca menos. Porque aquí conviene dejar de lado los escrutinios hermenéuticos y dejarse llevar por la cadencia de lo que se ve y se oye, por ese deslizamiento hacia el rojo tan atractivo como las imágenes de Bertolucci en El último emperador o, sin salir del cine de Bi Gan, por esa manera de presentarnos el primer amanecer del siglo XXI que tanto recuerda a aquel memorable plano secuencia final de su Largo viaje hacia la noche. Allí también había un hombre que buscaba en los sueños.

sábado, 26 de octubre de 2024

Caught by the Tides

de Jia Zhang-ke. China, 2024. 111’.
26 de octubre de 2024. Teatro Zorrilla, 69º Semana Internacional de Cine de Valladolid (sección: Punto de encuento). V.O.S.

En la China cambiante del comienzo de este siglo un hombre y una mujer que se aman se separan cuando él va a trabajar a otro lugar. Ella lo irá a buscar.

Más que esa historia, la película de Zhang-ke es un documental sobre los cambios del paisaje y la vida que están teniendo lugar en China en los últimos años. Con la apariencia de imágenes encontradas (aunque muchas de ellas seguramente han sido compuestas al modo de evocaciones como la que, mucho más modestamente, hizo Luis López Carrasco sobre los años ochenta en El futuro), Zhang-ke nos ofrece un torrente de estampas y sonidos impactantes en el que destacan las impresionantes imágenes del cauce de la gran presa de las Tres Gargantas en el momento en que ciudades enteras estaban siendo arrasadas antes de la subida completa de las aguas. Quizá sea ese el mayor atractivo de una película difícil en la que la historia de los personajes es lo de menos.

Black Dog

de Gou Zhen. China, 2024. 110’.
26 de octubre de 2024. Teatro Carrión, 69º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Sección oficial). V.O.S.

A una ciudad perdida cerca del desierto de Gobi regresa Lang, un hombre que apenas habla y acaba de salir de la cárcel. Su llegada coincide con la promesa de cambios en esa ciudad declinante de la que se quieren eliminar los perros callejeros que deambulan por el lugar. Entre ellos uno grande y negro, particularmente esquivo, con el que Lang establece una fraternidad especial. 
 
Un lugar radicalmente desolado, de belleza espectral, en las vísperas de un eclipse y del comienzo de las olimpiadas de 2008 de Pekín. Es el escenario perfecto para esta película sorprendente llena de animales y de paisajes impresionantes. La música de Pink Floyd le va muy bien a la historia de este chino silente y su perro que tanto recuerda a algunas películas del Oeste. Aunque lo que se relata no fuera interesante, los paisajes de esa ciudad y los perros ya serían sobrada justificación para disfrutar de estas casi dos horas de cine magnético. Nos lo anticipa la primera escena en ese desierto infinito y bello que parece propiedad de los perros. Por lo demás, hay cierta comicidad e ironía que combina muy bien con el aliento poético del que se dota a este personaje silente de ternura solitaria. Así que, en un mundo en el que los perros se han adueñado de tantos corazones urbanos, esta magnífica película de frontera sobre perros libérrimos puede resultar una sorpresa inesperada y tener bastante éxito en las salas.

domingo, 30 de octubre de 2022

Return to dust

de Li Ruijun. China, 2022. 95’.
30 de octubre de 2022. Teatro Carrión, 67º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Sección oficial). V.O.S. 

Una joven tullida y un hombre del que su familia se aprovecha son obligados a casarse. La vida ha sido durísima para ellos, pero con el afán de construir una casa y vivir de las cosechas y el ganado podrán conocer por un tiempo la felicidad. La familia de él se sigue aprovechando hasta de su sangre, pero los dos han conseguido crear una nueva forma de vivir en armonía.

La Espiga de Oro de esta edición del festival se la lleva esta película que comienza como una delicada historia sobre una pareja de nadies en una China que está desapareciendo. Sin embargo, conforme avanza la historia se acelera y acaba pareciendo un documental sobre los trabajos y los días en los entornos agrarios ancestrales o un alegato contra el modelo de desarrollo chino de las últimas décadas. Lo primero trunca lo que podría haber sido una excelente película. Lo segundo se hace tan raro como si Jeff Bezos elogiara las virtudes del comercio de proximidad. Aunque la película se ve con agrado y los ambientes están bien construidos,  me temo que la Espiga de Oro le queda algo grande. Quizá al jurado le ha recordado los tiempos en que hasta el sorgo y las linternas eran rojas en el cine chino. En todo caso, la calidad de las películas que hemos visto este año en en la Seminci ha sido muy notable. Volveremos.

sábado, 30 de octubre de 2021

Animal de ciudad

de Jiazuo Na. China, 2021. 93’.
30 de octubre de 2021. Teatro Zorrilla, 66º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Punto de Encuentro). V.O.S.

Un joven que ayuda a un hombre encargado de cobrar deudas conoce a una chica que trabaja haciendo tatuajes. Los dos tienen relaciones familiares y sentimentales bastante complicadas en una ciudad muy decrépita.   

Hay buenas dosis de violencia, algunos sobreentendidos y ciertos saltos temporales que complican la cosa. Animal de ciudad tiene el aire de cierto cine chino que parece homenajear las maneras del cine de Scorsese o de Coppola sobre las faunas urbanas de los entornos mafiosos. Aquí se hace en contextos destartalados que hacen aún más opresivo el relato. Reconozco el valor de la propuesta, pero lo que se cuenta no me atrapa y la atmósfera bronca de las relaciones entre esas gentes no me resulta estimulante.

domingo, 22 de noviembre de 2020

Together apart

de Youjia Qu. China, 2019. 52’.
22 de noviembre de 2020. 58º Festival de Cine de Gijón (sección: retueyos). Filmin. V.O.S.

A la mañana siguiente de haber sido incinerado, el abuelo está en la casa haciendo las cosas de siempre con su mujer, con su hija y con su nieto. Luego saldrán y subirán a un autobús en el que estarán juntos por última vez.

Una atmósfera delicada, una fotografía deliciosa y unos diálogos entrañables componen esta pequeña joya sobre el duelo y la despedida. Ya solo por la hermosa escena del álbum de fotos de la familia y por la del final en el autobús merece todos los premios esta película que es tan breve como exquisita. Una maravilla.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Hasta siempre, hijo mío

de Wang Xiaoshuai. China, 2019. 175.
27 de noviembre de 2019. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas. V.O.S.

Dos matrimonios unidos por la amistad y por un tremendo drama. En un día de los años ochenta sus hijos discrepaban al borde de un pantano sobre si debían bañarse. Uno presionó al otro para que lo hiciera y este se ahogó. Aquella tragedia marcó las vidas de sus padres durante casi cuatro décadas. Un tiempo en el que China pasó de las herencias de la Revolución Cultural y la política del hijo único a esa extraña variante del capitalismo que ha convertido al país en un mastodonte completamente irreconocible.

Una larguísima epopeya familiar con tragedia al comienzo y ternura al final. Quizá sea que hoy estaba algo espeso, pero no se me ha hecho fácil reconocer el puzle de personajes que se nos muestran en distintos tiempos. No soy buen fisonomista (y menos para los chinos) así que este embarajamiendo de edades y escenas me ha hecho difícil seguir una historia que, contada de otra manera, seguramente me resultaría muy sugerente. Así que hecho de menos que este melodrama con pinta de estupendo no tenga la textura y la claridad de otro con el que tiene cierto parentesco. Me refiero a La vida invisible de Eurídice Gusmão de Karim Aïnouz que vimos en octubre en la Seminci. Seguramente la película china es tan estupenda como la brasileña pero yo seguí mucho mejor la historia de aquellas hermanas que la de estos matrimonios.

lunes, 18 de noviembre de 2019

El lago del ganso salvaje

de Diao Yinan. China, 2019. 117’.
18 de noviembre de 2019. Cines Yelmo, 57º Festival de Cine de Gijón (Sección: Croossroads Zinemaldía/FICX). V.O.S.

Un fugitivo espera a su mujer, pero llega otra. Ella se ofrece a ayudarlo, pero quizá solo trata de entregarlo a la policía. El motivo es que, tras una reunión de delincuentes, él disparó a un policía y ahora lo buscan por toda la ciudad.

Tiros, motos, lluvia, noche, garitos, persecuciones y un poco de comida al final. Con una fotografía que remite a la de Wong Kar-wai y una intensidad laberíntica que me recuerda a la de 7 cajas (después de ver la película de Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori me resultó inevitable visitar el Mercado 4 en Asunción), El lago del ganso salvaje es una película muy nocturna, algo confusa y con no pocas claves que seguramente serán más comprensibles para los chinos que para mi. Me pasó lo mismo viendo Largo viaje hacia la noche, aunque la película de Bi Gan me parece bastante mejor que esta. Aquí me sobran persecuciones, sangre y truculencias que hacen que sienta un tanto perdido y casi me aburra la película. No me disgustó Black Coal, Thin ice, pero creo que el cine de Diao Yinan está sobrevalorado en los festivales europeos.

jueves, 27 de junio de 2019

Largo viaje hacia la noche

de Bi Gan. China, 2018. 133.
27 de junio de 2019. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Un hombre busca a la mujer de sus sueños. Y viaja a una ciudad desangelada para encontrarla. El periplo será confuso. Como si fuera una sucesión de sueños.

Uno no puede dejar de pensar en Wong Kar-Wai. Sobre todo por la elegancia de las imágenes. Aunque los escenarios son destartalados, las imágenes son bellísimas. Los movimientos de cámara, la disposición de los objetos y la primorosa fotografía hacen que ver esta película resulte muy grato. Aunque uno no entienda bien la historia y todo resulte bastante confuso. De hecho, el largísimo plano secuencia de la parte final es tan fascinante que dejo de preocuparme por el motivo y el destino de este Largo viaje hacia la noche que, por cierto, nada tiene que ver con la obra de Eugene O'Neill.

martes, 21 de mayo de 2019

Sombra

de Zhang Yimou. China, 2018. 116’.
21 de mayo de 2019. Cines Los Prados, Oviedo.

En tiempos remotos un comandante engaña a su rey mediante otro hombre que, como una sombra, se hace pasar por él. El rey se parece más a Luis I de España que al Calígula de Camus. Aunque parece que no la quiere, finalmente habrá una guerra muy vistosa, con paraguas llenos de cuchillas, en la que el comandante y su sombra reconquistarán una ciudad para el reino. También habrá traiciones que dejarán al rey y al comandante bastante malparados.

Luchando bajo la lluvia en un juego de tronos. De eso va esta historia épica con estética muy china y bastante sangre (por suerte atenuada por la lluvia y por una fotografía casi en blanco y negro). Sombra está en la senda de Hero y La casa de las dagas voladoras, aunque creo que quizá es menos espectacular que aquellas. De todas formas, reconozco que no tengo mucho criterio para un género que más bien me fatiga y me aburre. Desde luego, me gusta bastante más el Yimou de Amor bajo el espino blanco o el de Regreso a casa. Son dos tipos de cine que tienen poco que ver aunque los frecuente el mismo director. Está claro que los juegos bélicos y los tronos medievales tienen su público, pero yo no formo parte de él.

domingo, 4 de junio de 2017

Yo no soy Madame Bovary

de Feng Xiaogang. China, 2016. 128’.
4 de junio de 2017. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Li Xuelian y su marido habían acordado divorciarse para conseguir un piso. Luego volverían a casarse. Sin embargo, él no cumple lo pactado y se casa con otra mujer. Ella denuncia el falso divorcio pero las autoridades de su provincia no le hacen caso. Li Xuelian no se desanima y sigue reclamando. Aunque tenga que ir a Pekín para que le den la razón.

Un cuento chino de originalísimo formato e ingenua ironía. Con una fotografía cuidadísima y unos encuadres impecables, la mayoría de las escenas se muestran en formato circular (algo especialmente pertinente en un entorno como el del Centro Niemeyer). Eso ya hace muy especial esta bonita historia que es la del empeño de una activista naif, la de la crítica a una burocracia blanda y la del cuestionamiento de un machismo declinante. Aunque la historia parece mínima, Feng Xiaogang consigue acercarnos con ella a la realidad de una nueva China. Hermosa, irónica y mutante. Como su película.

martes, 16 de agosto de 2016

Regreso a casa

de Zhang Yimou. China, 2014. 111’. 
16 de agosto de 2016. Cines Van Dyck, Salamanca. V.O.S.

Durante la Revolución Cultural un hombre huye de su cautiverio y trata de volver con su familia. A punto de encontrarse con su mujer es detenido porque su hija lo delata. Cuando pasan varios años y puede volver ya libre, su mujer no lo reconoce. Él se instala frente al hogar y, cuidando de las dos, consigue que su hija supere la culpa por lo que hizo y se reconcilie con su madre. Ella sigue esperando que algún día vuelva aquel marido con el que no pudo encontrarse en la estación. No sabe que es el hombre que la cuida cada día.

El gran Zhang Yimou que hace ya tantos años descubrimos con Sorgo rojo, Jo Dou y La linterna roja  es ahora aún más grande con historias intimas pero mayúsculas como Amor bajo el espino blanco o este delicado y bello Regreso a casa que hoy disfrutamos en los Van Dyck de Salamanca en versión original dentro del cuidado programa estival que proyectan en las salas Joven. La historia no puede ser más hermosa. Ni estar mejor contada. La Revolución Cultural es el trasfondo, pero lo que importa es la intrahistoria de esta familia que en un tiempo lejano fue feliz pero quedó destruida por la culpa y el drama de una amnesia provocada por aquella atroz separación. Las escenas de la estación (la de la detención, pero también las de las esperas cada mes), la del intento de anámnesis con el piano o las de las cartas que llegan del pasado para reconfortar el presente (que bella coincidencia entre el amor epistolar de esta historia y el de La correspondencia que vimos aquí hace solo unos días) son momentos más que emotivos de una película que tiene unas interpretaciones magníficas, una fotografiada muy cuidada y una ambientación sencilla y perfecta. Es una película clásica, de las que emocionan sin resortes. Porque la historia es conmovedora y porque Zhang Yimou sabe contarla.

miércoles, 15 de junio de 2016

Más allá de las montañas

de Jia Zhang Ke. China, 2015. 131’.
15 de junio de 2016. Cines Los Prados, Oviedo.

1999. Una joven china tiene dos pretendientes. Uno será un humilde trabajador. El otro se hará rico. Ella se decide por el segundo y el primero se va lejos de la ciudad. 2014. Está divorciada y no tiene la custodia de su hijo. Su padre muere y el pequeño vuelve con ella para asistir al funeral del abuelo. Casi no la conoce. Ni la volverá a ver nunca más. 2025. El hijo y su padre rico viven en Australia. El muchacho debería entrar en la universidad, pero no quiere seguir los planes del padre. Detesta el extrañamiento que ha impuesto a su vida y sufre por ese desarraigo en el que hasta la lengua de su país le resulta ajena.

"Cuando China despierte el mundo temblará". Lo dijo Napoleón hace doscientos años e inspiró el título de un libro de Alain Peyrefitte hace cuarenta. Jia Zhang Ke retrata los efectos de ese despertar hoy. Pero no en el mundo, sino en el interior de la sociedad china que ese pequeño grupo humano representa. Ese cambio generacional es lo mejor de una película que se hace larga. Que puede ser interesante en su primera parte y quizá también en la tercera. Pero que tiene en la segunda un giro extraño al dejarnos sin saber nada más del personaje del novio pobre justo cuando se reencuentra con la protagonista y, sin embargo, dar tanta importancia a la muerte del abuelo que solo es un pretexto para que vuelva el niño. No es un fallo del guión, pero sí una falla en la estructura de una historia que quiere ser bastante más que la de las consecuencias de la elección de una mujer china.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Black Coal, Thin Ice

de Diao Yinan. China, 2014. 106’.
17 de noviembre de 2014. Cines Centro, Gijón.

En 1999 aparecen restos humanos en el carbón que llega a varias centrales térmicas de una provincia china. El cadáver es identificado, pero el crimen no queda bien esclarecido. Cinco años después el policia que participó en aquella investigación trabaja como guardia de seguridad. Pero sigue indagando sobre unos hechos que vuelven a hacerse presentes con nuevas muertes. Las pistas conducen a la mujer del hombre que supuestamente había sido asesinado entonces.

Un thriller con notable voluntad de estilo. Elegancia formal en la composición de los planos. Magnífica fotografía para retratar sórdidos paisajes urbanos en inviernos radicales. Sencillez en la manera de filmar escenas tan sorprendentes como la del tiroteo desencadenado con la inesperada caída de una pistola. El relato no es nítido, pero la trama se sigue. Quizá el premio a la mejor película en el festival de Berlín pueda parecer excesivo, pero este thriller chino es una sorpresa estética bien interesante.

lunes, 13 de enero de 2014

The Grandmaster

de Wong Kar Wai. EE.UU., 2013. 130’. 
13 de enero de 2014. Cines los Prados, Oviedo.

La pervivencia del legado ancestral de las artes marciales. Una historia de amor imposible entre la hija de un gran maestro de Kung Fu y un noble combatiente del sur. Y al fondo la convulsa historia de China entre los años treinta y sesenta.

Deseando amar y My blueberry nights compartían ese esteticismo radical que hace tan reconocible el fascinante cine de Won Kar Wai (excepto quizá su fallida 2046). Pero no conmovían solo por la belleza de unas imágenes en las que la cámara parece mecerse saturando de colores las retinas. Aquellas historias también emocionaban. En The Grandmaster Won Kar Wai sigue fiel a su estilo. De hecho, el personaje principal (el que interpreta ese genio de la gestualidad inmóvil que es Tony Leung Chiu Wai) nos lo dice directamente al final de la película. "¿Cuál es tu estilo?", nos pregunta el maestro de Bruce Lee refiriéndose a los de las artes marciales. Pero es más bien el propio director quien, afirmando el suyo, parece lanzarnos esa pregunta con chulería torera. El paso tangencial por Hong Kong al final de la historia parece evocar la pasión de Deseando amar, pero ni la historia de amor, ni el legado cultural, ni el trasfondo histórico me han interesado en The Grandmaster. Lo que (inesperadamente) más me ha gustado  de la película son las escenas de lucha en medio de la luz, el agua, el vapor y la nieve. Creo que la he disfrutado más porque desde el comienzo la he tomado como una ópera o un espectáculo de danza. Y me ha parecido magistral en ese género fronterizo que han visitado con acierto directores como Saura (Fados, Flamenco) o Wenders (Pina). Sé que no era esa la intención del director. Pero esta vez la belleza de la forma es incomparablemente superior a la materia de la historia. Estilo Kar Wai en estado puro.

domingo, 17 de marzo de 2013

Las flores de la guerra

de Zhang Yimou. China, 2011. 146’.
16 de marzo de 2013. Cines Los Prados, Oviedo.

En medio del asedio japonés a la ciudad china de Nankin, John, un maquillador de cadáveres norteamericano con pinta de personaje de Johnny Depp, llega a una iglesia en la que viven catorce adolescentes y en la que también buscan refugio catorce jóvenes prostitutas. La presión de los japoneses sobre la iglesia dará lugar a uno de los dramas históricos más memorables para el pueblo chino. Con la ayuda de John, que acaba pareciendo uno de los personajes heroicos de Clint Eastwood, doce de las niñas conseguirán escapar del horror. El sacrificio de las jóvenes prostitutas será el precio de la salvación de esas vírgenes.

El cine me ha enseñado muchos hechos históricos que ignoraba. Entre los más impresionantes, dos de las mayores masacres sobre población civil cometidas en un solo lugar y en una sola batalla. Por el interesantísimo documental Level Five, del recientemente fallecido Chris Marker, pude saber del horror sufrido por la población durante la batalla de Okinawa en la que murieron 150.000 civiles (un tercio de los habitantes de la isla), muchos de ellos en suicidios colectivos. La magistral Ciudad de vida y muerte, de Lu Chuan, me hizo consciente de la magnitud del genocidio de 1937 en la ciudad de Nankin, en cuyo asedio murieron 250.000 civiles. Esas dos películas, además de ser testimonios de gran valor ético, son obras mayores en la historia del cine en sus respectivos modos narrativos: Level Five como investigación documental y Ciudad de vida y muerte como epopeya bélica. Las imágenes en blanco y negro de la masacre de Nankin según Lu Chuan quedan para mi a la altura moral y estética de alegatos tan mayúsculos como Senderos de gloria o Salvar al soldado Ryan. Lamentablemente, igual que le sucede a los hechos narrados, esa magnífica película (quizá por su dureza) no ha tenido ni la difusión ni el impacto en el imaginario cinematográfico de esas obras mayores de directores tan consagrados como Kubrick o Spielberg. Por eso lamento que el también consagrado Zhang Yimou vuelva sobre esos hechos históricos para acabar reduciéndolos a un vistoso melodrama heroico que quizá busque conectar con el fervor patriótico del público chino usando claves narrativas de éxito en los productos de consumo occidental. Zhang Yimou me ha hecho disfrutar mucho en el cine (hace solo unos meses con su intimista Amor bajo el espino blanco), pero esta vez siento que esta superproducción suya (por lo demás, tan correcta como cabe esperar de él) postergue aún más la imprescindible mirada que aportó su compatriota Lu Chuan sobre aquellos hechos históricos.