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sábado, 26 de abril de 2025

El último suspiro

de Costa-Gavras. Francia, 2024. 100’.
26 de abril de 2025. Cines Embajadores-Foncalada, Oviedo. V.O.S.

Los encuentros entre el escritor Fabrice Toussaint y el médico Augustin Masset, hacen que el primero descubra muchas cosas sobre el mundo de los cuidados paliativos en que trabaja el segundo. Con ellos asistimos a las diferentes formas en que se cuida y apoya a personas que se enfrentan al final de sus vidas con distintas edades, enfermedades, actitudes y, sobre todo, familias.  

El último suspiro podría ser la película testamentaria de Costa-Gavras. Y sería un magnífico broche a una trayectoria sobresaliente. Aquí pone la forma al servicio del tema combinando, de manera muy oportuna, pequeñas historias sobre las circunstancias terminales de unas vidas con la sintonía entre la lucidez atenta del ensayista y la inteligencia compasiva del médico. Entre esas pequeñas historias destaca la que protagoniza Ángela Molina. Ella ha hecho doblete sobre el tema de la eutanasia con películas muy diferentes, pero igualmente sobresalientes: esta de Costa-Gavras y Polvo serán de Carlos Marques-Marcet.

sábado, 19 de octubre de 2019

Comportarse como adultos

de Constantin Costa-Gavras. Francia, 2019. 124.
19 de octubre de 2019. Cines Los Prados, Oviedo.

Intrahistoria de las relaciones entre Grecia y Europa desde el punto de vista de aquel político de izquierdas llamado Yanis Varoufakis. Le seguimos durante los cinco meses de 2015 en que fue ministro. Asistimos a sus encuentros en los despachos del gobierno griego. En los de los jerarcas europeos. En las salas de reuniones del Eurogrupo. Plantando cara con datos, argumentos y coherencia a unos burócratas integristas que trabajan con maneras más propias de las curias medievales que de las democracias modernas. Una trepidante historia verdadera que es también una verdadera historia del mayor interés público. Una película bien contada y una espléndida lección de ética y política.

Este blog ya tiene sus años así que he tenido tiempo de arrepentirme de algunas de las cosas que he dicho. Por ejemplo, de lo mal que he puesto a Angela Merkel en algunas reseñas en las que lo cinematográfico se cruzaba con lo político. Lo digo porque, si bien ella promovía austericidios como el de Grecia, la forma en que entendió después la crisis de los refugiados me pareció más razonable. Sin embargo, Costa-Gavras me ratifica ahora en aquellas críticas. Y no solo a ella, también a esos burócratas que hicieron sufrir tanto a los portugueses y a los griegos (de los españoles ya se encargó su propio gobierno). Frente a ellos, Yanis Varoufakis es mi héroe. Listo, honesto y tenaz, sabía desenvolverse sin temor en esos territorios hostiles de troikas, eurogrupos y demás artefactos dispuestos a obviar a las personas en sus decisiones. Ya sé que Costa-Gavras es un director comprometido (lo volvió a demostrar en El capital, su última película) y que esta vez recoge el punto de vista que el propio Varoufakis ha expresado en su libro. Pero conviene recordar que sobre Europa, la economía, la democracia y la política todos tenemos opiniones. También esos poliburócratas que se creían semidioses y que aquí salen tan malparados. Sobra decir que yo estoy con Costa-Gavras y Varoufakis, no con ellos.

jueves, 27 de diciembre de 2012

El capital

de Constantin Costa-Gavras. Francia, 2012. 114’.
26 de diciembre de 2012. Cines Marta, Avilés.

Los tiburones financieros atacan en manada. Pero a Marc Tourneuil, el poderoso presidente de un banco francés, no le gusta ser gregario. Quiere ser el mejor en ese juego que consiste en quitarle el dinero a los pobres para dárselo a los ricos.

El resumen no es valorativo. Recoge expresiones literales de la película. En el último plano, tras presentarse como el Robin Hood de los ricos, Marc Torneuil mira directamente al espectador para recordarle que ese es el juego. Costa-Gavras decide centrar en este tiburón toda la historia y, aunque la película se sigue con interés, está muy lejos de obras suyas tan impecables como La caja de música. No le falta militancia a este veterano director, pero su película aporta bastante menos al tema de lo que ya mostraron Chandor (con su estupenda opera prima Margin Call) o Ferguson (con ese Inside Job en el que los tiburones son los de verdad). De todas formas, no conviene despreciar la mirada de Costa-Gavras. Esta película sería muy aleccionadora para muchos. Ojalá se vea en televisión.