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domingo, 13 de noviembre de 2022

El reino de Dios

de Claudia Sainte-Luce. México, 2022. 73’.
13 de noviembre de 2022. Escuela de Comercio. 60º Festival de Cine de Gijón (sección: Tierres en trance).

Neimar vive feliz en su aldea mexicana. Le encantan los caballos y las carreras. Las de ellos y también sus propias correrías. Lo vemos hablando solo por ahí y también en compañía de otros. También lo vemos en casa con su madre y su abuela. Y en el catecismo, mientras se prepara para la primera comunión.  

Una delicia mexicana sobre la infancia a la altura de los ojos. Desde ese arranque hermosísimo, al más puro estilo Reygadas, hasta esos títulos de crédito, que no pueden tener mejor compañía que los dibujos infantiles, todo es magnífico en esta película bella y humilde sobre la belleza y la humildad de una infancia rural y libre. Esa de la que muchos ya ni siquiera pueden tener recuerdos. Por eso contemplar esta película es un verdadero bálsamo.  Y es que, desde la norteamérica mexicana hasta los territorios patagónicos y mapuches pasando por el corazón de América, aquellas tierras sin mal son mucho que tierras en trance. Son lugares maravillosos en los que aún sobrevive la infancia feliz de la condición humana. Es El reino de Dios.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Los insólitos peces gato

de Claudia Sainte-Luce. México, 2013. 95’. 
20 de noviembre de 2013. Teatro Jovellanos, 51º Festival de Cine de Gijón (sección oficial).

Claudia tiene una vida triste. Vive en un cuarto destartalado y trabaja promocionando productos en un supermercado. Una apendicitis la hace coincidir en el hospital con Martha, una mujer con sida y muchos hijos. Las dos salen el mismo día del hospital y Martha invita a Claudia a su casa. Primero a comer, luego a ir compartiendo la vida con esta familia entrañable.

La felicidad está en los cuidados cotidianos. Eso siente Claudia cuando entra en ese mundo familiar lleno de vida. Cuidar de Martha e integrarse en esa familia (como una hermana más o como una madre que la sustituirá cuando falte) le hace sentir que su vida tiene sentido, que puede salir del naufragio. Es una historia sencilla y parsimoniosa pero que consigue lo que nos dijo su joven directora en la presentación: transmitir sentimientos. La coincidencia en el nombre no debe ser la única clave autobiográfica de esta historia modesta que fue premiada en el festival de Toronto y que habla de lo que ganan los seres humanos cuando aprenden a cuidar de los demás.