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viernes, 7 de noviembre de 2025

Siempre es invierno

de David Trueba. España, 2025. 117.
7 de noviembre de 2025. Cines Parqueastur, Corvera. 

Miguel viaja a Bélgica con Marta para presentar un proyecto en un congreso de arquitectura y paisajismo. Allí se entera inesperadamente de que ella le va a dejar porque piensa volver con un antiguo novio. Tras la presentación de su maqueta, Miguel decide no regresar a España y se queda allí unos días a la deriva. Así conoce a Olga, una mujer mayor que trabaja en el congreso.   
 
La novela y la película (ambas de David Trueba) tienen un comienzo magnífico con un mensaje en el móvil. En Blitz, el repentino cambio de rumbo en la vida del joven se trenza muy bien con la relación con esa mujer madura en un contexto ajeno. Hasta ahí la buena impresión de la película y la novela coinciden, pero conforme avanza el relato encuentro menos interés en lo que le pasa al protagonista. De la lectura de Blitz conservo un recuerdo muy grato y, como siempre en el cine de David Trueba, la historia está bien contada, pero me gustan más otras películas suyas.

jueves, 29 de agosto de 2024

Volveréis

de Jonás Trueba. España, 2024. 114’.
29 de agosto de 2024. Cines sur Conquistadores, Badajoz.

Ale y Alex son una pareja estable. Hasta ahora. Ella es directora y está terminando de montar su última película en la que aparece él como actor. Los dos están bien pero han decidido desmontar su relación y separarse. Siguiendo una idea que suele repetir el padre de ella, deciden preparar una fiesta con los amigos para celebrarlo. Será al final del verano. El 22 de septiembre.

Volviendo de Santo André hemos decidido parar en Badajoz para asistir a esta proyección organizada por el estupendo Proyecto Viridiana tras la que Itsaso Arana, Vito Sanz y Jonás Trueba comentan la película y responden a las preguntas del público de las diferentes salas. Entre las muchas cosas interesantes que se dijeron, se habló de la relación del cine de Jonás Trueba con el de Woody Allen. Aunque también hay distancias, yo también encuentro alguna relación con el de Linklater. Al menos en el interés que ambos tienen por dar la mayor importancia a los diálogos cotidianos y por la forma en que consiguen mostrar el paso del tiempo. Linklater de forma expresa en su trilogía Antes de o en Boyhood. Trueba con la precisión estacional (15 de agosto en La virgen de agosto, 22 de septiembre en esta) o vital de sus historias (la adolescencia en Quién lo impide, la juventud que pasa en Los ilusos, Los exiliados románticos o La reconquista). Y, sobre todo, con la lealtad de unos amigos que son a la vez personajes e intérpretes de sus historias, como se ha demostrado esta tarde con los atinados y cordiales comentarios de los tres. Si Los ilusos fue una declaración radical de pasión por el cine y la amistad, Volveréis demuestra la madurez de su cinefilia comprometida y la forma en que esta puede retratar el devenir amoroso dentro y fuera de la pantalla. De hecho, los títulos de sus dos últimas películas (Tenéis que venir a verla y esta) tienen una deliciosa ambigüedad, no sé si deliberada, con la que aluden a la vez al cine y a la vida en pareja. La apuesta de Volveréis es arriesgada, porque siendo fiel al estilo de Jonás Trueba (tan reconocible como el de Woody Allen o el de Eric Rohmer -otro parentesco evidente-), se mueve en un delicado equilibrio entre los riesgos formales (la película dentro de la película o ese homenaje a la labor de montaje que me ha recordado al de María Aparicio en Las cosas indefinidas) y el coqueteo con la comedia romántica, en este caso con la extraña celebración de una separación. Pero es justamente esa equilibrada ambigüedad, esa perfección en la forma de plantear una historia abierta y dar espacio al espectador para que disfrute aportando su mirada, lo que hace tan grandes a cineastas como Jonás Trueba, Rohmer, Allen o Linklater. Por lo demás, se agradece esa costumbre de citar y comentar algunos libros en la propia película (en este caso, El cine, ¿puede hacernos mejores? de Stanley Cavell). Y no sería extraño, como se dijo en el coloquio, que Fernando Trueba acabe recibiendo el Goya al mejor actor revelación por su magnífico papel como padre de la directora (trasunto de propio Jonás). Así que, una vez más, bravo por Jonás Trueba y por sus gentes. Tras el merecidísimo premio en la Quincena de los Realizadores de Cannes, está claro que no se equivocó cuando dejó a Isaki Lacuesta la dirección de Segundo Premio (como pequeño guiño, son granadinos los que tocarán en esa fiesta). Con Volveréis Jonás Trueba sigue fiel a sus territorios cinematográficos y vitales, pero ha conseguido hacerlos aún más fértiles y hermosos.

sábado, 24 de agosto de 2024

Isla perdida

de Fernando Trueba. España, 2024. 128.
24 de agosto de 2024. Multicines Béjar.

Álex va de Barcelona a una isla griega para trabajar en un restaurante dirigido por Max, un estadounidense atractivo con un pasado misterioso. Tras el verano ella se queda con él en la isla, pero la cosa se pondrá peligrosa.

No se entiende que tras El olvido que seremos, la estupenda adaptación de la novela de Héctor Abad Faciolince en la que Fernando Trueba cuidaba tanto las voces que hasta Javier Cámara parecía paisa, se haya permitido desaliños tan notables en este aspecto como los de Dispararon al pianista  o los de esta película. La presencia de Matt Dilon ha debido ser la causa de que todos hablen en inglés en la versión original, aunque en la mayoría de las salas se haya proyectado doblada. En su caso, el problema no es solo el penoso doblaje porque su recital de gestos afectados parece un muestrario de los tópicos de la masculinidad gringa. A su lado Aida Folch hace lo que puede para defender su personaje, pero el problema no tiene solución. Tras un comienzo ligero que parece propio de una de esas series alemanas de la sobremesa televisiva, la cosa se ensombrece hasta asomarse casi al género gore (con hacha y todo). Pero quizá no haya que tomar en serio este patinazo. Quizá Fernando Trueba solo ha querido bromear con los registros y los lugares comunes de ciertos géneros.

miércoles, 28 de febrero de 2024

Un día en Nueva York con Woody Allen

de David Trueba. España, 2024. 48.

28 de febrero de 2024. Movistar. V.O.S.

David Trueba entrevista en Nueva York a Woody Allen. Sosegadamente. Con  preguntas oportunas e interesantes sobre su cine y sobre su forma de entender el cine. Él le responde con sinceridad y amabilidad. Y mientras los escuchamos conversar vamos viendo lugares de Nueva York y momentos de las películas a las que van aludiendo en un diálogo que no puede ser más sencillo. Ni más interesante.

Creo que fue en 1976, en aquel estupendo programa de Manuel Martin Ferrand llamado Sábado Cine, cuando vi en aquella televisión en blanco y negro, Toma el dinero y corre, el primer largometraje de Woody Allen. Desde entonces no sé si habré visto sus cincuenta películas, pero me faltarán pocas. Y todas en el cine. Así se llama este blog y así entiende Woody Allen el cine: como una experiencia teatral. Encontrarse cada año en una sala de cine con la nueva película de Woody Allen es como volver ver a un buen y querido amigo. Lo decimos muchos y lo dice David Trueba al final de este estupendo documental. Fue un gusto verlo preestrenando en Avilés El sueño de Casandra en 2007 o filmando aquí en aquel verano algunas escenas de Vicky Cristina Barcelona (eran los tiempos luminosos en los que el Centro Niemeyer ya organizaba actividades aún antes de nacer). A sus ochenta y ocho años da gusto verlo ahora, tan sensato y humilde, respondiendo a las preguntas interesantes y respetuosas de un David Trueba que sabe practicar el difícil arte de dialogar sin ombligo. Así que, compartiendo ellos y nosotros la certeza de que el mejor lugar para ver el cine es en el cine, disfrutamos en pantalla pequeña este rato amistoso con un cineasta tan grande.

sábado, 4 de noviembre de 2023

Saben aquell

de David Trueba. España, 2023. 109.
4 de noviembre de 2023. Cines Parqueastur, Corvera.

Conchita y Eugenio. Una historia de amor entre los dos. Los dos era el nombre con que cantaron juntos en catalán. Él era bastante soso y eso le hacía muy gracioso contando chistes. Ella lo animó y orientó en ese camino que hizo de Eugenio un ser inolvidable. Hasta el final.

Si Eugenio no hubiera existido y la historia fuera ficticia la película sería igualmente deliciosa. Por la impecable ambientación entre los sesenta y los ochenta. Por las magníficas interpretaciones de Carolina Yuste y David Verdaguer, por los chistes graves de ese fumador hierático y enlutado. Pero, sobre todo, por la hermosa historia de amor que no puede tener mejor síntesis que ese Amor particular de Lluis Llach que Carolina Yuste canta como los ángeles. Saben aquell cuenta también con estupendos secundarios (empezando por el gran Pedro Casablanc y Ramón Fonseré) y con algunos famosos de aquellos tiempos (como Pedro Ruiz, Cristina Hoyos, Mónica Rándall, Miriam Díaz-Aroca  o Laura Valenzuela, interpretada por su hija  Lara Dibildos). Y es que a David Trueba le sale muy bien todo lo que hace, pero especialmente esos sentidos homenajes suyos a personajes del pasado (en este mismo cine presentó hace tres años Si me borrara el viento lo que yo canto, su magnífico documental sobre Chicho Sánchez Ferlosio). Solo hay un aspecto que me ha resultado muy incómodo en esta película. Como ningún crítico lo señala, dudo si será algo deliberado o un problema puntual de sincronía entre la imagen y el sonido en esta proyección. Me refiero a que parece que toda la película hubiera sido doblada. En eso me ha sonado tan mal como aquellas en las que Garci prescindía del sonido directo. Como es algo muy llamativo, pero nadie lo comenta, supongo que no será una decisión deliberada de David Trueba sino algún problema técnico con el sonido en esta proyección.

viernes, 6 de octubre de 2023

Dispararon al pianista

de Fernando Trueba. España, 2023. 103’.
6 de octubre de 2023. Cines Los Prados, Oviedo.

En una librería de Manhattan se presenta un libro de un periodista que ha seguido la pista de Tenorio Jr., un magnífico pianista que, al terminar una gira con Vinicius de Moraes, desapareció una noche en Buenos Aires. Eran los comienzos del golpe y, sin tener nada que ver con la política, ese gran pianista brasileño compartió destino con los 30.000 argentinos que desaparecieron en aquel tiempo atroz.

Un estupendo homenaje a la bossa nova y una reivindicación de un pianista del que se debería saber mucho más. Las imágenes de Mariscal son estupendas, con paletas cromáticas y estilos muy variados y sugerentes en cada escena. De hecho, en esto la película me parece más atractiva que Chico y Rita. También es muy afortunada la idea de que hilo conductor de la investigación sea ese amigo brasileño del escritor que le facilita contactos con todo el mundo. Sin embargo, lo peor no es que el eje de la película se parezca demasiado a un documental convencional. Lo peor es ese doblaje en el que desaparece el portugués brasilero, el español porteño y hasta el inglés. Todo uniformado con un doblaje de maneras obvias y resabidas que hacen que casi moleste ver a Vinicius de Moraes o a Caetano Veloso con unas voces y unos tonos completamente ajenos. Menos mal que la música de la película y el trabajo de Mariscal son magníficos, pero creo que Fernando Trueba ha errado aquí el enfoque de esta película que, por lo demás, parte de una idea estupenda. Rizando el rizo de los errores lingüisticos, el primero comienza con el propio título original de la película. Inexplicablemente, está en inglés.

jueves, 6 de octubre de 2022

Tenéis que venir a verla

de Jonás Trueba. España, 2022. 64.
6 de septiembre de 2022. Centro Niemeyer, Avilés.

Dos parejas de amigos que últimamente se ven menos y quedado una noche en el Café Central para un concierto de Chano Domínguez. Una sigue viviendo en Lavapiés y la otra vive en las afueras e insiste en que tienen que ir a ver su casa. Lo hacen seis meses después y pasan un día juntos. Comiendo, charlando sobre un libro, jugando al ping pong y paseando por el campo.  

Limbo. Es el título del tema de Chano Domínguez que escuchamos como preámbulo mientras vemos los rostros embelesados de esas dos parejas que han vuelto a verse después de un tiempo. Como es marca de la casa, lo escuchamos completo. También hablarán de un libro, Has de cambiar tu vida de Peter Sloterdijk, del que es fácil extraer lecciones sobre estos tiempos. Los de todos nosotros y también los de estos cuatro personajes que empiezan a intuir que se están abriendo entre ellos distancias que aún no existían para los Los exiliados románticos. Entre ellos no pasa nada mientras está pasando todo. Nada menos que la vida. Eso que Jonás Trueba retrata como nadie Jonás Trueba en compañía de sus amigos. En este caso de Itsaso Arana, Irene Escolar, Francesco Carril y Vito Sanz.

sábado, 8 de mayo de 2021

El olvido que seremos

de Fernando Trueba. Colombia, 2020. 136.
8 de mayo de 2021. Cines Parqueastur, Corvera.

Héctor Abad Gómez fue un padrazo amoroso y un profesional comprometido. Vemos en colores cálidos escenas cotidianas de esa familia numerosa y feliz en el Medellín de los setenta. Y vemos en blanco y negro aquellos años ochenta en que Héctor Abad Faciolince vuelve desde Italia para asistir a unos momentos salvajes de la historia de su país en los que su padre, buen médico, epidemiólogo precursor, profesor respetado y hombre valiente, pagó con su vida su coherencia ética y su compromiso social.

Ver ahora esta magnífica película basada en el extraordinario libro de Héctor Abad Faciolince resulta especialmente perturbador. Por la demora en su estreno tras las circunstancias pandémicas y por la coincidencia con lo que está pasando ahora en Cali tras las medidas promovidas por esa diabólica derecha colombiana que sigue empeñada en que los acuerdos de paz han sido lo peor que le ha pasado al país. Así que cuatro décadas después de aquellos tiempos terribles parece que el compromiso de aquel médico mártir vuelve a tener ahora un significado especial. Javier Cámara está magnífico interpretando a un personaje machadianamente bueno y lo hace tan bien que parece un padre antioqueño felicísimo con esa mujer, esas chicas y ese hijo tan querido que más adelante sentirá la necesidad de rendirle homenaje en un libro memorable que parece la ilustración perfecta de la tesis de la ejemplaridad  defendida por Javier Gomá en Inconsolable. No sé qué les parecerá este magnífico trabajo de Fernando Trueba a los que no hayan leído el libro. Espero que les haya gustado y se animen a leerlo. Los que ya lo han hecho tienen una prolongación extraordinaria de la historia en otro texto, muy borgiano, de Abad Faciolince sobre las peripecias del poema en el bolsillo que da titulo al libro. Casi daría para otra magnífica película. ¿Dirigida por Fernando Trueba? Ojalá.

jueves, 24 de septiembre de 2020

A este lado del mundo

de David Trueba. España, 2020. 96.
24 de septiembre de 2020. Cines Parqueastur, Corvera.

La empresa de Alberto le acaba de despedir pero, sin que figure en ningún sitio, le proponen que vaya a Melilla y diseñe un proyecto para modificar la valla. Para que pueda conocer el contexto, le asignan una guardia civil que le acompañará durante su estancia y le servirá de guía por la zona. Ella se llama Nagore y es mil veces más resuelta que Alberto. Él es un ingeniero pasmado que no acaba de tener muy claro si quiere reformar con su novia la casa que heredó de sus padres ni tampoco qué pinta realmente en Melilla. 

David Trueba vuelve a ParqueAstur para presentarnos su última película (hay que felicitar al director de estas salas por organizar iniciativas como esta y por programar de vez en cuando joyas imprevistas). La proyección es casi una primicia porque, tras su presentación en el festival de Málaga, empieza ahora un recorrido por diversas ciudades antes de estrenarla en Madrid y en Barcelona. A este lado del mundo trata de la valla de Melilla, de la inmigración y de lo que está pasando allí y en todo el Mediterráneo. Pero David Trueba decide poner el foco en un tipo normal, un pánfilo sin maldad ni criterio que no resulta un personaje exótico. Es una de esas buenas personas que no saben nada de muchos temas y que siempre evitan los conflictos. Y a un tipo así es al que pone en el brete de proyectar una reforma de la valla, de vérselas con una mujer que se las sabe todas y con la que los contrastes son tan grandes como el excelente y conjuntadísimo trabajo de Vito Sanz y Anna Alarcón interpretándolos. A este lado del mundo es una película modesta en medios, sin asperezas ni tópicos y con un guión bien escrito que, sin llegar a ser una comedia, a veces obliga a sonreir. Sin embargo, más allá de esa apariencia menor, la historia está concebida con mucha intención. Más que llegar al corazón con resortes emotivos, David Trueba ha querido llegar a la inteligencia y hacerlo de forma sutil. Por eso ese personaje que nunca sabe lo que quiere nos pone de los nervios. Como esa vieja Europa que tampoco quiere saber nada de lo que le está pasando y, al renunciar a razonar sobre estos problemas, acaba por dejarlos al cuidado de la víscera y los viscerales. Nada parece más distante que las vidas de Alberto y la de Nagore. Quizá solo la de los dos frente a la del chico inmigrante que aparece en el tramo final de la película. Sin embargo, los tres, queriendo o sin querer, estarán inevitablemente unidos por las circunstancias. Y no será solo el chico africano quien, además de la valla, se salte las normas. Sin saberlo, también Alberto lo hace cuando, obligado por la necesidad, acepta un encargo irregular y, con menos justificación, se compra un coche sin ir a un concesionario. Así que espero que le vaya muy bien a David Trueba con esta nueva película que merece ser vista en muchas salas. Nosotros hemos tenido la suerte de poder conversar con él tras la proyección y digo conversar porque, igual que pasó en enero cuando vino a presentar Si me borrara el viento lo que yo canto (el estupendo documental sobre Chicho Sánchez Ferlosio), más que una presentación seguida de preguntas y respuestas, lo que ha habido esta noche ha sido un diálogo en sintonía en el que daba gusto escucharlo a él y también a quienes intervinieron desde las butacas. Así que ya sabes David, prepara pronto tu próxima película y vuelve por aquí. Estaremos encantados de recibirte.

martes, 9 de junio de 2020

Solo somos (Quién lo impide)

de Jonás Trueba. España, 2018. 80.
9 de junio de 2020. Filmin, Avilés.

Jonás Trueba sigue proponiendo y captando momentos y reflexiones de un grupo de adolescentes madrileños. Lo hace en el parque, en el instituto, en algunas casas y hasta en la nieve. A veces son muchos debatiendo sosegadamente sobre distintos temas. Otras son solo unos cuantos que comparten instantes banales o se ponen de lo más trascendentes. Así es la adolescencia española según Jonás Trueba.

El dispositivo es menos definido que en las otras películas. De hecho, podrían ser esbozos para ellas o retales reutilizados. Pero el interés de lo que se muestra se mantiene porque en los diálogos de estos chicos se revela a la vez lo efímero y lo permanente. Lo efimero de esa edad en que la forma de ver el mundo puede mudar en solo unos meses y lo efímero de unos lenguajes que cuando pase el tiempo identificarán una época. Pero tambien lo permanente de la manera de ver la vida desde esa edad en que casi todo está aún por venir. Como la carrera de la magnífica actriz que podría llegar a ser Candela Recio, esa chica que estaba estupenda en su papel en La reconquista, que también me encantó en Principiantes y que tiene un protagonismo intenso en el diálogo del último tramo de esta película. No sé si Jonás Trueba se animará a añadir nuevas piezas al proyecto Quién lo impide, pero no estaría nada mal. Y además: ¿quién se lo impide?

lunes, 8 de junio de 2020

Si vamos 28, volvemos 28 (Quién lo impide)

de Jonás Trueba. España, 2018. 80.
8 de junio de 2020. Filmin, Avilés.

Veintiocho alumnos madrileños de primero de bachillerato pasan unos días con dos profesores y una guía por Granada, Córdoba y Sevilla. Se llama viaje de estudios, pero lo más interesante pasa en el autobús, en las habitaciones y en los márgenes de los monumentos.

Como viaje de estudios es claramente mejorable, pero de lo que realmente trata la película tiene menos que ver con mi profesión que con el retrato inmediato de la adolescencia. Y hay que reconocer que la cámara de Trueba consigue ponerse en medio de estos jóvenes con una cercanía que suele estar vetada a cualquier adulto. Ellos jamás la miran ni parece que hubiera nadie más junto a ellos. Las intimidades en las noches de esas habitaciones multitudinarias, los silencios de Pablo Hoyos y sus tímidas sonrisas con esa chica que parece quererle bien, las ruidosas tonterías que amargan al profesor... Todo se nos muestra desde una proximidad que parece difícil sentir sin tener esa edad. Y de vuelta a Madrid Jonás Trueba tiene la excelente idea de añadir ese epílogo con el diálogo que siguió, seis meses después, a la proyección de la película en el propio instituto. En él, esos mismos adolescentes que ya están en segundo de bachillerato, comentan cómo se ven y casi no se reconocen en el espejo filmado de unos instantes de sus vidas que quedaron fijados en esta película. En ese salón escolar vuelven a ser esa gente lúcida y reflexiva que Jonás Trueba nos muestra en Tú también lo has vivido. Y la verdad es que se agradece.

domingo, 7 de junio de 2020

Tú también lo has vivido (Quién lo impide)

de Jonás Trueba. España, 2018. 52.
7 de junio de 2020. Filmin, Avilés.

Decenas de adolescentes hablan con Jonás. Lo hacen de dos en dos o de tres en tres. Están sentados frente a la cámara y expresan con mucha sinceridad la forma en que viven su edad. Hablan de la manera en que los perciben y se perciben, de la presión escolar, de la política, del amor, de la amistad, de Dios o del feminismo. En suma, de todo lo que debería  interesar a cualquier edad.

El dispositivo es sencillo y convencional. Pero viendo la naturalidad y sinceridad con que Jonás Trueba consigue que se expresen estos adolescentes, se entiende su facilidad para esa dirección de actores con la que consigue fundir persona y personaje en sus obras de ficción. Esta no lo es. Al contrario, es un retrato generacional y un testimonio de un tiempo concreto: el de quienes tenían más o menos la misma edad que el siglo cuando se filmó esta película. No salimos nunca del aula, pero con lo que dicen estos jóvenes se revelan muchas cosas de cómo es su vida fuera de ellas y de la difícil negociación que deben entablar con las exigencias de la vida escolar. Tú también lo has vivido es una maravilla que reconcilia con la condición humana en esa edad tan crucial. Por eso debería ser vista por mucha gente. Y, por supuesto, por los docentes.

Principiantes (Quién lo impide)

de Jonás Trueba. España, 2018. 60.
7 de junio de 2020. Filmin, Avilés.

Jonás Trueba nos muestra cómo les va a  Pablo y a Candela, los adolescentes de la parte final de La reconquista. Primero a Pablo según Candela, porque ella pone voz explicativa a las imágenes que vemos de él: su incomodidad con los amigos, su descubrimiento de algo que quiere y no sabe expresar. Luego será Pablo quien ponga voz a lo que sabremos de Candela: sus encuentros con Silvio en la zona de Plaza España y Debod, en su pueblo extremeño de La Raya, en el cine Doré y en el apartamento de la amiga.

Quién lo impide es el título de este proyecto de Jonás Trueba formado por cuatro películas con y sobre adolescentes. Y es un regalo que la primera que veo de las cuatro esté protagonizada por Candela Recio y Pablo Hoyos, aquellos deliciosos adolescentes de La reconquista. La referencia a la película es explícita desde el comienzo y los dos siguen manteniendo relación con Itsaso Arana y Francesco Carril, los protagonistas de aquella. Las palabras de cada uno de estos adolescentes sobre los momentos que vive (o imagina sobre) el otro se hilvanan magníficamente con unas imágenes que nos devuelven a esos momentos de intensidad infinita que parecen patrimonio natural de la adolescencia. Tratándose de Jonás Trueba, en Principantes hay cine dentro del cine (los carteles de la Reconquista, la película Fragil como el mundo de Rita Azevedo Gomes en el Doré) y una mirada sutil y muy próxima a la adolescencia que seguramente hará que resulte estupenda esta tetralogía. También advierto ciertas querencias hacia lo religioso en la escena de la epifanía (¿cinéfila?) de Pablo en las ruinas de la iglesia. Eso me hace pensar que esa dimensión, también presente en La virgen de agosto (su anterior y magnífica película estival), pudiera ser otro tema que cobre cierta presencia en el cine de Jonás Trueba. Por el momento, es una gratísima e inesperada sorpresa poder ver seguidas estas cuatro películas de uno de los directores más interesantes del panorama actual.

jueves, 30 de enero de 2020

Si me borrara el viento lo que yo canto

de David Trueba. España, 2019. 89.
30 de enero de 2020. Cines Parqueastur, Avilés.

Chicho Sánchez Ferlosio componía canciones contra el franquismo en los años sesenta. Su música era casi un himno de resistencia que llegó a tener un gran éxito en la Suecia socialista de los sesenta y los setenta. Con declaraciones de su mujer Ana Guardione, de su sobrino Máximo Pradera y de muchos otros que le conocieron entonces (incluido Sánchez Dragó) se repasa su singular figura y el paisaje gris de aquella España.

David Trueba ha venido esta tarde a Avilés para un encuentro con el público de sus libros y para presentar después este documental. La verdad es que da gusto leerlo, da gusto escucharlo y da gusto ver sus películas. También este documental que es todo un homenaje a una figura tan inclasificable (por voluntad propia) y tan imprescindible (no solo entonces) como la de Chicho Sánchez Ferlosio. La película se centra en aquellos primeros años y está magníficamente contada con voces tan oportunas como la de su mujer y con el acierto con que David Trueba ha sabido hilvanar sus canciones con fragmentos de otras películas que sirven de ilustración y contrapunto a su historia. Al terminar la proyección casi todo el público que llenaba la sala se quedó para escuchar, en un ambiente casi familiar, a este Trueba tan lúcido, tan crítico y tan cercano.

jueves, 22 de agosto de 2019

La virgen de agosto

de Jonás Trueba. España, 2019. 125.
22 de agosto de 2019. Cines Groucho, Santander.

Eva pasa en Madrid la primera quincena de agosto. Le han dejado un piso y disfruta de los días y las noches con la sensación de que todo empieza de nuevo. Así que entre verbenas y paseos conocerá a personas deliciosas y será feliz.

La busqueda de la felicidad. Ese es el libro de Stanley Cavell del que el amable dueño del piso le habla a esta Eva de treinta y tres años que no quiere redimir a nadie, tan solo estar divinamente y ser feliz en Madrid. Con un aire más rohmeriano que nunca (quizá por el protagonismo femenino como el de aquel Rayo verde también estival), Jonás Trueba combina un relato delicioso sobre la cotidianidad de una mujer joven con un magnífico homenaje (otro) al Madrid viejo y con la sutil reflexión generacional que viene caracterizando a su cine. Así que, aunque en La virgen de agosto incumple ese dogma suyo de no cortar las canciones y nos deja con las ganas de escuchar completa Todavía tengo tiempo, es una delicia contemplar esta magnífica película que bien podría haberse titulado como la canción de Soleá Morente.

lunes, 2 de julio de 2018

Casi 40

de David Trueba. España, 2018. 87’.
2 de julio de 2018. Cines Los Prados, Oviedo.

Él vende ahora cosméticos ecológicos. Ella hace tiempo que dejó su carrera de cantante. Los dos pasarán unos días juntos por tierras extremeñas y castellanas. Es una pequeña gira que él ha organizado para que ella cante en librerías y bares con encanto. Y será una oportunidad para que los dos recuerden su amor adolescente.

David, Jonás y el tiempo. Sería un buen título para un ciclo sobre los últimos trabajos del tío y el sobrino en los que hay conversaciones, viajes en furgoneta, canciones que se cantan completas, garitos y librerías entrañables y también reencuentros con amores tempranos. Todos esos mimbres me encantan (especialmente los que los dos comparten con Richard Linklater, ese otro Trueba americano). Así que veo con especial agrado esta película de palabras y de paisajes. De diálogos casi rohmerianos en los que uno se siente siempre concernido y de lugares deliciosos que siento especialmente míos. Las dos primeras ciudades por las que pasan estos ruteros plácidos son Plasencia y Salamanca. Y las dos primeras librerías en las que ella canta son La Puerta de Tanhäusser y Letras Corsarias. Así que ya solo faltaba que hubieran pasado por Béjar y se tomaran una caña en La Alquitara para que sintiera que el Todas las canciones hablan de mi de Jonás o El todo me recuerda a ti de David tuvieran un significado aún más especial para mi. Casi 40 es una película apta para todas las edades en la que, además de mucha ternura, David Trueba permite que sus personajes (sobre todo él) se desquiten contra esas maneras imbéciles de vivir determinadas edades que parecen creer que no existen otras. Así que a la espera de ese ciclo sobre el tiempo y los Trueba (por ejemplo, en el Teatro Cervantes durante la Semana de Cine Español de Béjar) me dispongo a disfrutar como todos los años de esos lugares de película que tanto me gustan desde hace bastante más de cuarenta.

domingo, 6 de noviembre de 2016

La reconquista

de Jonás Trueba. España, 2016. 108.
6 de noviembre de 2016. Centro Niemeyer, Avilés.

Una noche de reencuentro para una pareja de treintañeros que se amaron cuando tenían quince. Compartirán una carta de entonces, escucharán canciones del padre de ella, bailarán swing con amigos y hablarán sobre aquellos adolescentes a los que también veremos amándose y escribiéndose cartas sobre el futuro de su amor. 

Tras la muy luminosa, nómada y estival Los exiliados románticos, Jonás Trueba vuelve a los espacios madrileños de Todas las canciones hablan de mí para contarnos una historia de amor en dos tiempos: el de una noche de invierno a los treinta y el de varios días de primavera a los quince. Recordar desde el presente el primer amor, recuperar la mirada sobre el futuro que se tenía en la adolescencia, regresar a aquellos besos y sinceridades es lo que nos propone Jonás Trueba en su cuarto largometraje. La reconquista nos plantea que el presente adulto quizá podría ser esa edad adormecida que se temía en aquel pasado juvenil al que se puede regresar con las cartas y los sueños. Como en todo el cine de Jonás Trueba, en La reconquista las palabras son muy importantes. Las que se dicen, las que se escriben y las que se cantan. Pero no más que las atmósferas de esos dos presentes de los que trata la película. Por eso (fiel a su obsesión por no cortarlas) nos hace escuchar un buen rato las canciones del padre de ella, nos lleva luego a bailar con unos amigos y nos hace seguir la moto del protagonista por las calles de Madrid en esa mañana en que lo acompañamos hasta la casa en que ahora vive con su nueva compañera. Atmósferas del presente pero también de esa primera juventud en la que se tiene plena conciencia de que, tenga o no futuro, el primer amor en cierto modo lo determinará. Así que Jonás Trueba vuelve a conquistarnos con este hermoso retrato en dos tiempos de las edades del amor.

jueves, 13 de agosto de 2015

Los exiliados románticos

de Jonás Trueba. España, 2015. 70’.
13 de agosto de 2015. Centro Niemeyer, Avilés.


Al final del verano tres amigos madrileños van a Francia en una furgoneta. El reencuentro con tres amores inciertos en lugares que evocan el exilio español es la excusa del viaje.

Cine persiguiendo la vida e intentando mostrar en presente continuo unos tiempos con un futuro indefinido en el que nos gustaría poder evocar algún día un pretérito perfecto. Así terminaba la reseña de Los ilusos, la segunda película de Jonás Trueba con la que esta tiene tiene tanta afinidad en las intenciones y tantas simetrías formales.  Los ilusos era una historia fragmentaria y elusiva en un invierno madrileño en blanco y negro. En Los exiliados románticos la historia de esos personajes a los que también persigue la música (como en Todas las canciones hablan de mi) se hace nómada, luminosa y mucho más precisa en la descripción de esos instantes marcados por la sensación de que el verano (también el biográfico) está a punto de terminar. Los diálogos tienen ese equilibrio perfecto entre el naturalismo de lo improvisado y la voluntad literaria de un guión que es muy consciente de lo mal que le sienta a la vida que se note la escritura. Escenas tan estupendas como la declaración de amor en los jardines de Luxemburgo (que ironiza precisamente sobre eso) o la cena en casa del generoso anfitrión inglés hacen de Los exiliados románticos una película cautivadora sobre unas vidas de las que quisieramos saber cómo recordarán ese baño final al atardecer cuando haya pasado el tiempo. Si no supiéramos que el cine (todo el buen cine) es el arte de capturar el tiempo, diríamos que Jonás Trueba es quien ha descubierto cómo hacerlo.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Vivir es fácil con los ojos cerrados

de David Trueba. España, 2013. 108’.
1 de noviembre de 2013. Cines los Prados, Oviedo.

Antonio es un profesor apasionado. Por enseñar inglés y por las canciones de los Beatles. Cuando John Lennon viene a Almería para hacer una película Antonio no lo duda y emprende el viaje para conocerlo. En su ochocientos cincuenta acoge también a Juanjo, un adolescente que huye de su padre, y a Belén, una joven que no quisiera ser madre todavía.

Lo peor y lo mejor de aquel país se dan cita en esta deliciosa película que transmite la bondad de unas gentes y (la aspereza de otras) en aquel tiempo en el que Almería era un lugar en el que los extranjeros hacían películas y Fraga se bañaba. Tras el magnífico regreso a los ochenta con su Madrid 1987, David Trueba nos muestra cómo era España en aquella otra década prodigiosa. Y lo hace con unos personajes que se hacen querer: ese quinto beatle machadiano que encarna magistralmente Javier Cámara, ese catalán lleno de seny interpretado por el magnético Ramón Fontseré, esos jóvenes ingenuos que inspiran esperanza gracias a Francesc Colomer y Natalia de Molina. Pero al mostrarnos aquellos tiempos David Trueba también nos habla del presente. "En este país los jóvenes están desesperados, les han tapiado el futuro". Se lo dice al catalán ese (buen) profesor que sabe que su función es ayudar a los alumnos a derribar esas tapias. "No se puede vivir con miedo". "Nunca os dejéis robar la dignidad". Se lo dice a ellos para que no tengan que sentir nostalgia del futuro. O del pasado, ahora que (otra vez) algunos quieren que las mujeres no decidan sobre su maternidad y la escuela no favorezca la igualdad.

viernes, 14 de junio de 2013

Los ilusos

de Jonás Trueba. España, 2013. 93’. B/N
13 de junio de 2013. Centro Niemeyer, Avilés.

Cine de entretiempo. Entre noviembre de 2011 y junio de 2012 Jonás Trueba va quedando con algunos amigos para rodar pedazos de unas vidas ilusionadas. Alrededor del cine (y de los cines) se habla, se graba, se vive y se convive. Hay rótulos que organizan este cine fragmentario pero no se ocultan los hilvanes y las costuras. La vida y el cine (valga la redundancia) también se cuelan por ellas.

En Las ilusiones, el librito que ha publicado con las notas para esta película, Jonás Trueba habla de otra que a mi también me encantó: La vida útil de  Federico Veiroj. La muerte del cine es el motor de esa historia. El cierre de una cinemateca uruguaya deja sin trabajo (y casi sin vida) a Jorge, un hombre maduro que sale a la calle buscando una vida útil que inevitablemente le llevará de vuelta al cine. Montevideo es una ciudad hermosa de la que siente añoranza hasta quien nunca ha estado allí. Esa película lo refleja mostrando a la vez la ciudad y el lugar del cine en ella. Con Los ilusos sucede lo mismo. No es solo una película fragmentaria sobre un tiempo biográfico en unos lugares de Madrid, es casi el retrato de una ciudad y de un tiempo del cine. Su desaliño formal es su elegancia (como les pasa a Madrid y a Montevideo). Claquetas y sonidos se cuelan entre las imágenes añadiéndoles belleza e intención. La belleza que hay en la periferia de lo mostrado y la intención de buscar la ilusión en lo elusivo. La proyección llenó el cine del Niemeyer y la magia del lugar hizo especialmente grato el encuentro con el director y con dos de los actores (Francesco Carril y Vito Sanz). Los tres han venido a Avilés siguiendo esa curiosa estrategia de distribución que consiste en acompañar la única copia de la película allá donde se proyecta. Jonás reconoció el desequilibrio entre la indeterminación de la primera parte, hasta la escena de la canción, y la mayor definición de la segunda en la que hay una historia de amor incipiente. El resultado (muy equilibrado) se debe al propio proceso. Coral y tentativo en noviembre y más cuajado en primavera. Cine persiguiendo la vida e intentando mostrar en presente continuo unos tiempos con un futuro indefinido en el que nos gustaría poder evocar algún día un pretérito perfecto. Así son Los ilusos.