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domingo, 3 de enero de 2021

La isla del viento

de Manuel Menchón. España, 2015. 105’.
3 de enero de 2021. Filmin.

El destierro de Unamuno en Fuerteventura en 1924. Los encuentros con los hermanos Castañeyra, con el párroco Paco Medina y con Delfina Molina, la admiradora que fue a verlo desde Argentina. Y también sus relaciones con los humildes majoreros.

Con prólogo y epílogo en el incidente del 12 de octubre de 1936 en el paraninfo de la Universidad de Salamanca,  Manuel Menchón recrea lo que pudieron haber sido aquellos meses insulares de Unamuno. Y lo hace con pulso sosegado y con voluntad de hacer gratos los gestos y los paisajes. Como quizá pudo ser  aquella estancia de Unamuno en la isla. Su papel lo interpreta como nadie un José Luis Gómez al que siempre da gusto ver. Hace tres años volvió a encarnarlo en su Unamuno: venceréis pero no convenceréis y, aunque no pude verlo en La Abadía, a juzgar por el texto publicado en Cuarteto español, creo que me habría encantado. Así que ha sido un gusto encontrarlo frente al mar en esta película modesta pero bien interesante.

sábado, 2 de enero de 2021

Palabras para un fin del mundo

de Manuel Menchón. España, 2020. 93’.
2 de enero de 2021. Filmin.

Del Unamuno que pudo haber sido presidente de la República al que fue utilizado (y quizá asesinado) por los falangistas. La voz de José Sacristán aporta la contundencia que requiere la evocación de un hombre para el que ser coherente también implicaba ser contradictorio. Como lo fue su papel en aquellos meses terribles en los que el fascismo lo odiaba y lo utilizaba por igual.

El arco temporal viene a ser el mismo que el de la película de Amenábar. Quizá con más atención a lo que pasó en aquel 31 de diciembre de 1936 en que un tal Bartolomé Aragón visitó a Unamuno para hacer de testigo de unas últimas palabras que seguramente no pronunció. Con ellas se remataba la faena propagandística en torno a un hombre que fue mucho más que el contrapunto ilustrado de esa bestia llamada Millán Astray. Palabras para un fin del mundo pretende ser un documento de investigación y recreación sobre el final de la vida de Unamuno. Sin embargo, el esteticismo no se lleva bien con la pretensión de veracidad de un documental que presume de mostrar material inédito de gran interés para los investigadores. Por eso, aunque son muy vistosas esas banderas coloreadas entre las imágenes en blanco y negro e impresionan las llamas coloristas que salen de las piras de libros, a veces resulta borrosa la diferencia entre las imágenes de la época y las ficcionadas. Además, el efectismo deriva en descuido en las escenas en que a la República se le pone como banda sonora la Internacional (incluso con letra en francés). Pero el interés de la figura de Unamuno lo compensa todo. Y, aunque solo sea para que algunos se animen a leer sus ensayos, ya merece la pena este regreso a la figura de un hombre que, entre otras cosas, supo entender que  nuestra verdadera patria es nuestra lengua.