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miércoles, 13 de febrero de 2019

Miriam miente

de Natalia Cabral y Oriol Estrada. República Dominicana, 2018. 90’.
13 de febrero de 2019. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas.

Miriam tiene un problema. Se acerca la fiesta de las quinceañeras y no sabe si debe invitar al chico que ha conocido por Internet. Él es negro y ella teme cómo podría ser recibido por su madre y sus amigas. Al final acaba invitándolo pero entonces es él quien tiene un problema: no sabía que Miriam también era negra.

El conflicto entre la sustancia primera y la sustancia segunda. Por muy pija que sea, una familia no rechaza a uno de sus miembros si ya tiene nombre propio. Ahí el individuo va antes que la especie (en este caso el color de la piel). Pero más allá de ese entorno próximo los prejuicios sí importan y un negro es antes que nada un negro. Incluso para los mismos negros que en esta historia no parecen darse cuenta de que lo son. Miriam Miente, además de plantear muy bien un punto de vista poco frecuentado sobre la discriminación racial, tiene la virtud de colocar a la cámara en medio de la vida cotidiana de unas adolescentes mostrándonos también la manera de vivir de la gente bien dominicana (y de la que aspira a serlo). En este sentido, además del seguimiento cercano del personaje central, la aproximación de Natalia Cabral y Oriol Estrada aporta una mirada sutil y productiva sobre las clases acomodadas de su país. De hecho, aunque Miriam mienta (o más bien oculte), su película nos muestra muy bien la verdad de su entorno.

viernes, 27 de octubre de 2017

Carpinteros

de José María Cabral. República Dominicana, 2017. 106’.
27 de octubre de 2017. Teatro Carrión, 62º Semana Internacional de Cine de Valladolid (sección oficial).


Julián entra en una cárcel atestada. Mientras consigue adaptarse al lugar, va comprobando que también allí es posible la felicidad. La que le depara su papel como carpintero. Así llaman a los que usan el lenguaje de las manos para comunicarse con las chicas del otro pabellón. Lo hará como mediador de un interno que tiene a su mujer al otro lado. Pero Julián y Yanelly se acaban enamorando. 

Una idea estupenda. Unos actores con mucha fuerza. Una ambientación áspera y opresiva, pero muy adecuada... Carpinteros tenía mimbres para ser una magnífica película. Pero un sonido pésimo y un tratamiento un tanto ingenuo de la evolución de la historia lo han impedido y es una lástima. Antes hemos podido disfrutar de un cortometraje extraordinario. La mirada, de Farnoosh Samadi, nos muestra a una mujer que regresa a su casa en autobús y es testigo de como un joven roba la cartera de un hombre dormido. Ella se lo reprocha y luego en la calle tiene miedo de esa moto en la que el joven ha seguido al autobús. Una pequeña joya iraní que confirma que en el cine se puede hacer mucho con muy poco.