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sábado, 30 de septiembre de 2023

Dance first

de James Marsh. Reino Unido, 2023. 100’.
30 de septiembre de 2023. Kursaal, 71º Festival de San Sebastián (sección oficial -fuera de concurso-). V.O,S

Samuel Beckett en la ceremonia de entrega del premio Nobel. Sube al escenario pero no se queda allí. En un espacio vacío dialoga consigo mismo sobre sus culpas y arrepentimientos. Así iremos repasando su vida en cinco capítulos en blanco y negro: Madre, Lucia, Alfy (y Suzanne), Suzanne (y Barbara) y El final.

El guion de una película sobre Beckett en la que también aparece Joyce es todo un reto para cualquiera. Y James Marsh sale muy bien parado con unos estupendos diálogos sobre la escritura, la vida y los tormentos beckettianos. Dance first es formalmente elegante pero no tiene pretensiones ampulosas y deja espacio a la inteligencia del espectador. Pero con ser importante, no es el texto su única virtud. Mostrar a Beckett trepando por el lateral del escenario para desdoblarse en un no-lugar con aspecto de limbo o purgatorio en el que bien se podría esperar a Godot es un comienzo magnífico para una historia que está contada como introspección biográfica. La fotografía es muy bella (tanto en la parte en blanco y negro, como en la que tiene color), los ambientes están muy cuidados y las interpretaciones de Gabriel Byrne y Sandrine Bonnaire (que interpreta a la Suzanne jovencita y también a la anciana) podrían ser merecedoras de muchos premios. Dance first tiene su estreno mundial aquí como la película de clausura de esta edición del festival. Seguramente dará mucho que hablar a partir de ahora.

sábado, 8 de septiembre de 2018

Un océano entre nosotros

de James Marsh. Reino Unido, 2018. 101’.
8 de septiembre de 2018. Cines Los Prados, Oviedo.

Donald Crowhurst es un padre de familia con mucha inventiva que queda fascinado por la propuesta de participar en una competición para dar la vuelta al mundo solo en un velero y sin escalas. Así que consigue apoyos financieros y mediáticos para construirlo y lanzarse a la aventura. Sin embargo, el tiempo resulta escaso y tiene que salir sin haber podido preparar bien su barco. El itinerario debería ser por el sur de Índico y del Pacífico pero Crowhust solo consigue llegar a las costas de Argentina. Había hipotecado su casa y su empresa de modo que, para evitar poner en riesgo a su familia, decide cortar casi todas las comunicaciones y simular que sigue el plan previsto. Cuando cree que podría quedar segundo comunica que ha doblado el Cabo de Hornos y ya está de vuelta. Por desgracia para él, el único competidor que quedaba ha abandonado con lo que solo le quedan dos alternativas: ganar falsamente la competición o no regresar.

Mercy (que no Un océano entre nosotros -los distribuidores españoles parece que siguen empeñados en traicionar los títulos de las películas en lugar de traducirlos-), es la recreación de un dramático fracaso que ocurrió hace ahora cincuenta años. La ambientación es muy correcta y los dilemas que se le plantean al protagonista son muy conmovedores. Sin embargo, el dramatismo de este viaje agónico no se percibe con la suficiente  intensidad. Quizá es que, tratándose de soledades marítimas, yo no puedo olvidar la de Robert Redford en Cuando todo está perdido, aquella fenomenal película del siempre magistral J. C. Chandor. Y claro, no hay color.

miércoles, 28 de enero de 2015

La teoría del todo

de James Marsh. Reino Unido, 2014. 123’.
28 de enero de 2015. Parqueastur, Corvera.

La vida de Stephen Hawking. Desde el doctorado hasta la separación de su primera mujer. Su declive físico, su ambición intelectual y, sobre todo, su vida matrimonial.

Estos días comparten cartelera la película sobre Turing y la de Hawking. Pero no hay color. The imitation game sería una película interesante aunque la historia no fuera real. Sin embargo, La teoría del todo sería de sobremesa televisiva si su protagonista no fuera un físico famoso. Como biografía científica es muy pobre. Como relato de superación personal es muy obvio. Solo la interpretación de un Eddie Redmayne que clava los estragos físicos del popular científico aporta algo de valor a una película que hasta en el título defrauda.