Mostrando entradas con la etiqueta von Horn. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta von Horn. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de marzo de 2025

La chica de la aguja

de Magnus von Horn. Dinamarca, 2024. 115.
28 de marzo de 2025. Multicines Béjar.

Karoline está sola en Copenhague y no tiene apenas medios para subsistir. Sin noticias de su marido, se queda embarazada del dueño de la fábrica en que trabaja. Intenta abortar en un baño público, pero una mujer le aconseja que tenga al hijo y se lo entregue cuando nazca. Ella le hace caso y acabará en su casa. Allí llegan otras mujeres desesperadas que, como ella, necesitan deshacerse de sus bebés.    
 
Nuevamente en los cines de Béjar encontramos una programación que ya quisieran tener ciudades mucho más grandes. Así podemos ver la última película del director de Después de esto que tiene bien merecidos los premios que le han dado. Con ambientaciones muy cuidadas, un blanco y negro casi expresionista y una interpretación magnífica de Victoria Carmen Sonne, Van Horn consigue ofrecernos una película mayúscula sobre una historia terrible en la que se dan cita el desamparo y la sororidad. Lo que se cuenta es ingrato para el espectador, pero no más que La cinta blanca, ni menos interesante que esta. De hecho, formaría un díptico histórico perfecto sobre el sufrimiento femenino con El baño del diablo, otra película inquietante con imágenes poderosas que dan mucho que pensar.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Después de esto

de Magnus von Horn. Suecia, 2015. 102.
9 de noviembre de 2016. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas. V.O.S.

Un joven sale de un reformatorio y vuelve a casa con su padre. Ha pasado un tiempo allí después de hacer algo horrible. En su pueblo no se lo perdonan.

Una historia áspera sobre la reinserción. Sobre las circunstancias que la hacen imposible aunque el sistema judicial la pretenda y aunque quien fue peligroso ya no lo sea. Y es que algunas comunidades entienden que para determinados pecados no parece haber nunca sufiente penitencia ni, por supuesto, perdón. La historia está contada con un perfecto equilibrio moral. No hay maniqueismo. Todos tienen motivos para sus posturas y en cada conflicto nadie es completamente bueno ni malo. También es un retrato de la difícil convivencia en una familia sin mujeres. La que pretende restaurar ese padre que intenta salvar al hijo que regresa, que quiere proteger al pequeño y también cuidar del abuelo demente. No hay música. Tampoco diálogos largos. Después de esto tiene un tono desangelado en el que abundan los planos fijos, a veces muy próximos y otras veces muy distantes. Es una historia fría y triste sobre la manera en que un drama pretérito puede seguir muy presente en una pequeña comunidad nórdica. Un grupo humano que produce y reproduce el mal y que no parece saber nada de la compasión o el perdón. Como en La cinta blanca un siglo después.