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domingo, 30 de noviembre de 2025

Flores para Antonio

de Elena Molina e Isaki Lacuesta. España, 2025. 98.
30 de noviembre de 2025. Cines Parqueastur, Corvera. 

Antonio Flores murió cuando Alba tenía ocho años. Ahora ella intenta saber más sobre su padre y rescatar su historia en este documental que se hace mientras su madre prepara un concierto homenaje.
 
Sincera, hermosa y sentida. Así es esta película hecha de imágenes buscadas y encontradas, de evocaciones de amigos y colegas y también de diálogos en la intimidad familiar. Es un precioso tributo que nos muestra el paso y el poso del tiempo en esa mujer que era niña cuando perdió a su padre y que, en cierto modo, también nos hace pensar en eso a quienes pertenecemos a la generación de Antonio. Las buenas compañías de Alba están en esa familia que cumple como pocas el papel de suelo protector. Pero también en quienes la acompañan en este proyecto. Por ejemplo, Elena Molina e Isaki Lacuesta que firman un documental magníficamente montado (en lo humano) y editado (en lo audiovisual). O gentes como Ariel Roth y Joaquín Sabina, que tan bien hablan de él, además de Silvia Pérez Cruz, que tanto bien le hace a ella. Flores para Antonio es una maravilla que debería ser vista por mucha gente. Por fortuna hay salas de cine que, entre tanta banalidad, proyectan películas tan delicadas como esta.

martes, 11 de junio de 2024

Segundo premio

de Isaki Lacuesta y Pol Rodríguez. España, 2024. 109.
11 de junio de 2024. Casa de la Cultura, Avilés.

De Granada a Nueva York. Saliendo por el cielo, como decía Lorca. Los miembros intermitentes de Los Planetas lo tenían muy presente cuando intentaban seguir componiendo canciones mientras el grupo se descomponía.

Si en literatura se habla mucho de autoficciones, en la música se debería hablar de autocanciones. Hace pocos días nos lo recordaba la última película sobre Amy Winehouse y ahora Iñaki Lacuesta y Pol Rodríguez nos muestran que las canciones de Los Planetas también estaban hablando de ellos mismos. Quizá por eso Jonás Trueba aceptó inicialmente hacer esta película. No sabemos cómo habría sido, pero en manos de Lacuesta y Rodríguez la historia de aquel grupo resulta fascinante. Tan granadina como Enrique Morente o Lagartija Nick, Segundo Premio tiene mucho que ver con aquel magnifico díptico que Iñaki Lacuesta compuso con La leyenda del tiempo y Entre dos aguas en las luminosas tierras de Camarón. Con una fotografía exquisita, Segundo Premio retrata sobre todo interiores. Los del origen torturado que tantas veces tiene la creación musical.

sábado, 22 de octubre de 2022

Un año, una noche

de Isaki Lacuesta. España, 2022. 120.
22 de octubre de 2022. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.

Ramón y Céline han quedado con unos amigos en Bataclan la noche del 13 de noviembre de 2015. Él es español y ella francesa y forman una pareja que vive feliz en París. Pero todo cambiará tras aquella trágica noche. Los dos salen indemnes del atentado pero reaccionan de forma muy distinta a ese trauma. Él deja su trabajo y a veces sufre episodios de pánico. Ella no le ha dicho a nadie que estuvo allí y parece llevarlo mejor. La diferente manera en que superan (o no) todo aquello pondrá en peligro su relación. 

La película de Isaki Lacuesta no es sobre el atentado de Bataclan. De hecho, las evocaciones que se van intercalando sobre lo que pasó allí apenas  duran unos pocos minutos de las dos horas de película. A diferencia de Utoya, 22 de julio el tema aquí es otro. El de las diferentes maneras de vivir el trauma. Es por tanto más una historia sobre la resistencia del amor que una película sobre un atentado terrorista. Además de mostrar que no hay una única manera de ser víctima, en Un año, una noche parece latir también la idea de que lo importante es siempre salir del túnel. Superar, en la medida de lo posible, las circunstancias vividas para evitar que la de víctima acabe siendo una condición indeleble. Quizá por eso, el personaje de Ramón nos parece más débil o necesitado de apoyo, y el de Céline nos parece fuerte y ejemplar. Además de tener un enfoque oportuno, la película resulta formalmente impecable con un desarrollo levemente fragmentario desde la perplejidad de los primeros momentos a la dificultad de que los recuerdos lleguen a cicatrizar.

sábado, 19 de enero de 2019

Entre dos aguas

de Isaki Lacuesta. España, 2018. 136.
19 de enero de 2019. Centro Municipal Integrado Pumarín, Gijón.

Isra sale de la cárcel y Cheito acaba de volver a San Fernando tras un largo tiempo en un barco de la Armada. Son aquellos hermanos de La leyenda del tiempo que habían perdido al padre y se debatían entre el futuro deseable y el presente posible. Ahora cada uno tiene tres hijos, relaciones amorosas muy distintas e importantes dilemas a los que enfrentarse. Los dos siguen viviendo entre dos aguas.

La leyenda del tiempo es el título de la primera parte de este magnífico díptico y de aquel extraordinario disco que Camarón recomendaba que escucharan más veces quienes no lo entendían. Pero también es una buena descripción de la esencia del cine. Isaki Lacuesta parece asumirlo volviendo a mostrarnos en la edad adulta a unos seres que su mirada convirtió en inolvidables hace ya doce años. Entre dos aguas nos devuelve otra vez a su mundo. Entre dos mares. Entre las salinas y los caños que descubren las mareas en esa tierra extrañamente insular en que nació Camarón. Entre la esperanza y la marginalidad de unas vidas en la encrucijada. Entre el vacío oscuro que dejó el padre muerto y la luminosa calidez de la paternidad reciente. Entre dos aguas también revela la forma en que Isaki Lacuesta ha decidido acercarse a una historia en la que ficción y realidad no se distinguen, en la que el hiperrealismo no es veracidad sino verdad, en la que persona y personaje se funden y confunden, en la que la cámara se diluye en cada escena para asomarnos a instantes que solo pueden contemplar quienes los viven. Entre dos aguas es nítida, poética, luminosa y sugerente. Como las palabras que embelesan de los niños y las pieles tatuadas de los hombres que se siguen bañando como niños.

domingo, 27 de noviembre de 2016

La próxima piel

de Isaki Lacuesta e Isa Campo. España, 2016. 103.
27 de noviembre de 2016. Centro Niemeyer, Avilés.

Un joven que vivía en un centro de acogida de menores vuelve con su madre. Desapareció en el Pirineo cuando tenía nueve años y ahora regresa al pueblo con recuerdos fragmentarios sobre su infancia y sobre lo que le pasó. Lo acompañará durante unos días un educador que intenta protegerlo de los recelos que despierta en su tío, un hombre que no cree que él sea realmente aquel niño que desapareció en la montaña el día en que murió su padre.

Las interpretaciones de Emma Suárez, Àlex Monner (en un registro no lejano al que interpretó en Los niños salvajes) y Sergi López son muy solventes para una historia que resulta interesante como drama psicológico invernal y que funciona peor como thriller. Por lo demás, el doblaje del personaje del educador (y algunos diálogos que mantiene con el que interpreta Sergi López) desmerecen una película que es mucho mejor en los encuentros entre los menores y en el triángulo que forman los tres protagonistas.

jueves, 11 de junio de 2015

Murieron por encima de sus posibilidades

de Isaki Lacuesta. España, 2014. 100.
11 de junio de 2015. Centro Niemeyer, XIV Certamen Nacional de Cortometrajes de Avilés.

Cinco tipos enloquecidos (literalmente: la crisis económica los llevó al manicomio) organizan un plan para secuestrar al presidente de un banco muy central y vengarse de lo que les/nos ha pasado.

Isaki Lacuesta ha organizado con un montón de actores muy conocidos (y muy buenos) esta gamberrada que parece más un desahogo que una película. Quien haya coqueteado con la idea de que la violencia sería muy útil con los más canallas del sistema financiero disfrutará mucho con esta historia que tiene momentos tan curiosos como ver a José María Pou haciendo de magnate bancario con las maneras del Marlon Brando de Apocalypse Now (el guiño de la escena en el agua podría extenderse también al título de la película de Coppola). Con esta proyección se cierra la segunda jornada de este XIV Certamen Nacional de Cortometrajes de Avilés que ayer estuvo dedicado a la sección de Asturias con trabajos tan interesantes como La comedia divina de Juan Caunedo (un hermosísimo poema visual que es toda una lección de excelente encuadre y montaje y de lo que se puede llegar a hacer con la música contemporánea y las imágenes de una ciudad tan especial como La Habana), Sinfonía de Galernas de Nadia Penellas (otra pequeña joya filmada en días de temporal nuestras costas) o Malas vibraciones (una historia curiosa y divertida sobre los celos de un hombre que descubre que su mujer tiene un vibrador). Hoy la jornada empezó en la mañana con la excelente iniciativa Palabra de Corto que llevó al auditorio del Niemeyer los diez cortos finalistas de la sección Aulas Móvil (cuatro son de mi centro) que se proyectaron para varios cientos de alumnos (nosotros llevabamos a todos los de 4º de ESO). Antes de los cortos se proyectó A cambio de nada y el propio Daniel Guzman vino a Avilés para un animadísimo coloquio con los adolescentes que disfrutaron mucho con su película y con este estupendo encuentro matinal. Entre los cortos de la sección Aulas móvil, me quedo con el que presentaron mis alumnos: Adelante, de Gianni Sánchez Napolano (tan edificante en el tema como elegante en su sencillez). En la tarde se proyectaron seis cortos finalistas de la sección oficial entre los que me han gustado Si tuvieran ojos de Polo Menárgues (una historia que habla de las relaciones de pareja a través de la metáfora de unas puertas que no pueden abrirse), Soy tan feliz de Juan Gautier (una historia familiar sobre una joven dañada que podría dar para un largo al estilo de La herida de Fernando Franco) y Zarautzen erosi zuen (una sencilla historia sobre lo mal que lo puede pasar una mujer tímida que no olvida que otra le ha robado una camisa en su tienda). Va muy bien, por tanto, este festival de cortos que tiene un ambiente animadísimo y que está abarrotando la sala de cine del Niemeyer en todas las proyecciones.

viernes, 29 de marzo de 2013

El cuaderno de barro

de Isaki Lacuesta. España, 2011. 60’.
29 de marzo de 2013. Sala Berlanga, Madrid. V.O.S.

Junto al coreógrafo y bailarín Josef Nadj, Miquel Barceló ejecuta la performance “Paso doble”, en la que los dos brotan, golpean, moldean y desaparecen en un escenario de arcilla. El sorprendido público son los propios habitantes de Gogolí, que tanto aprecian a su vecino Miquel.

De su colaboración con Miquel Barceló en Mali, Isaki Lacuesta se trajo dos películas: Los pasos dobles y El cuaderno de barro. La primera es (más o menos) una ficción que solo se salva por las imágenes de Barceló y en la que uno se pregunta qué llevó al artista a aparecer en esa extraña historia. La segunda es este interesante documental que da respuesta a esa pregunta y hasta explica el título de aquella película. Barceló y su contexto africano llenan las magnéticas imágenes de una hora de cine que se hace muy corta. Los gestos y los sonidos de la ejecución de la performarce se alternan con las imágenes sobre su preparación y con otros momentos en los que Barceló aparece conversando o trabajando. El diálogo inicial sobre la sirena y el delfín, el encuentro entre el artista y su modelo albino o la reflexión final de Barceló mientras pinta en la cueva, justifican sobradamente la presencia de la cámara de Isaki Lacuesta al lado del artista. Su mirada es aquí tan oportuna como parecía en las otras obras que había visto de él: La leyenda del tiempo, que tan bien evoca otro entorno (Cádiz) y otro artista (Camarón) y In between days, aquellas cartas que intercambió con Naomi Kawasi en las interesantes correspondencias fílmicas que pudimos ver hace poco más de un año en el CCCB.