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viernes, 25 de noviembre de 2016

Ma'Rosa

de Brillante Mendoza. Filipinas, 2016. 110’.
25 de noviembre de 2016. Teatro Jovellanos, 54º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.

Rosa y su familia tienen un quiosco en un barrio de Manila. Allí venden muchas cosas, entre ellas algunas drogas. Una noche la policía la detiene a ella y a su marido y los llevan a una comisaría. Allí tendrán que decir quién les suministra la droga. Y pedir a sus hijos que consigan cincuenta mil pesos para que esos policías corruptos se olviden del asunto y los dejen en libertad.

Veinticuatro horas con Rosa y su familia. Como siempre en el cine de Brillante Mendoza, la historia parece estar contada en tiempo real. Porque el director filipino hace que acompañemos siempre a sus humildes protagonistas. Porque no nos ahorra las fatigas de los traslados, ni esos momentos cotidianos que nos hacen sentirnos en su mundo. En Ma'Rosa encuentro todo lo que me encanta del cine de Brillante Mendoza: las heroínas humildes, la Manila ruidosa, el tagalo trufado de español, las familias que se protegen, el Estado desvanecido, los aguaceros calurosos, las calles cerradas, los hogares abiertos... Tras la retrospectiva de hace dos años y de su regreso el año pasado con Taklub ya está siendo casi una costumbre la presencia en el festival Gijón del estupendo cine de este magnífico director. Una buena costumbre que ojalá se mantenga.

martes, 27 de septiembre de 2016

Blanka

de Kohki Hasei. Filipinas, 2015. 75’.
27 de septiembre de 2016. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.

Blanka sobrevive pidiendo y robando en las calles de Manila. Es una niña huérfana que solo encuentra amparo en un anciano ciego que toca la guitarra. Ella quisiera tener una madre, así que intenta comprarse una.

Del cine filipino solo conozco las películas de Brillante Mendoza (del que me declaro fiel seguidor). Así que no podía dejar pasar la oportunidad de volver a Manila siguiendo a esta niña callejera y de oír hablar tagalo a los personajes de esta película (solo un día a la semana y solo una sesión en versión original en los Yelmo de Oviedo, pero algo es algo). Y es una delicia comprobar que en esa lengua tan sonora se conservan restos del español en palabras como blanco o azul. O también basura y milagro, los términos que precisamente podrían enmarcar esta historia de supervivencia en un mundo terrible. En eso Blanka tendría algunas coincidencias con el magnífico cine de Brillante Mendoza. Sin embargo, lo que en ese gran director es hiperrealismo áspero y honesto, en Kohki Hasei se convierte en blandura casi naif. Así que Blanka se queda simplemente en una historia bonita que pretende ser apta y amable para cualquier público. Algo que quizá pueda explicarse por el apoyo que la Bienal de Venecia ha prestado a la producción de esta película.

martes, 24 de noviembre de 2015

Taklub

de Brillante Mendoza. Filipinas, 2015. 97’.
24 de noviembre de 2015. Cines Centro, 53º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.

La vida en Taklub tras el tifón Yolanda que asoló el sur de Filipinas en 2013. Algunos aún buscan los restos de sus seres queridos. Otros se refugian en la religión para sobrevivir. Y hay quien solo espera la muerte en el próximo tsunami.

Como nos prometió el año pasado Brillante Mendoza ha vuelto a Gijón para presentar su nueva película. Con una fotografía magnífica y una interpretación sobresaliente de Nora Aunor (qué extraordinarias son las actrices maduras que elige para sus películas), Brillante Mendoza nos hace partícipes del dolor y la esperanza que contienen imágenes tan tremendas como las de la tienda de campaña que arde al comienzo de la película o tan poéticas como las del apacible comedor que esa mujer mantiene abierto a todos. En el coloquio el gran director filipino volvió a mostrar su independencia, su carácter como retratista perfecto de la fascinante vida cotidiana de aquel país y su capacidad para sumergir a sus actores en una realidad que respeta como nadie porque es capaz mostrarla sin recrearla. Las palabras del Eclesiastés con que termina esta magnífica película expresan muy bien sus intenciones: "Todo tiene su momento... Su tiempo el destruir, y su tiempo el edificar. Su tiempo el llorar, y su tiempo el danzar. Su tiempo el buscar, y su tiempo el desistir..." Me encanta el cine de Brillante Mendoza. Ojalá podamos seguir viendo aquí sus nuevas películas.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Cautiva

de Brillante Mendoza. Filipinas, 2012. 120’.
28 de noviembre de 2014. Cines Centro, 52º Festival de Cine de Gijón (sección: Brillante Mendoza). V.O.S. 

El 2001 más de cuarenta personas son secuestradas por el grupo yihadista de Abu Sayyaf que pretende la independencia de Mindanao. Algunos de ellos pasarán más de un año retenidos en la jungla. Entre ellos Therese Bourgoine, una cooperante francesa que trabajaba en Palawan, la isla en que comenzó el secuestro

Cautiva es apta para el público de las películas de acción y de guerra. Brillante Mendoza ha contado para hacerla con unos medios de producción muy superiores a los de otros trabajos. El resultado podría acercarle al público de los productos habituales de los grandes estudios. Pero no por ello traiciona sus maneras naturalistas e intencionadas. Aunque aquí no sea alguien humilde y local, la historia también se cuenta desde el punto de vista de uno de los personajes (la cooperante francesa que interpreta Isabelle Huppert) que, no obstante, resulta menos cautivador que las abuelas de Lola, el joven de Kinatay o la madre de Foster Child. Cautiva es menos exigente para el público. En ella no hay ese ruido urbano que se hace tan presente en algunas de las películas del director filipino (en Serbis, por ejemplo). Pero mantiene esa forma de mover la cámara siempre atenta a lo que pasa. En el coloquio Mendoza señaló que, a pesar de contar con más medios y más personal, se planteó la dirección de Cautiva de forma similar a la de otros trabajos. También comentó que intenta hacer una sola toma y que busca que los actores entren en lo que está pasando en cada momento del relato (en el coloquio que siguió a la proyección de Lola dijo que solo conocen lo que corresponde a cada parte del rodaje). Así, más que interpretarla con un guión milimetrado, pretende que sus actores sientan que están viviendo esos relatos para que sea la cámara la que recoja lo que está pasando. Magnífico cine el de Brillante Mendoza y excelente iniciativa la de dedicarle una sección especial en esta edición del festival. Esperemos que, como sucede este año con Sang-soo, veamos sus próximas películas participando en la sección oficial en los próximos años.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Lola

de Brillante Mendoza. Filipinas, 2009. 110’.
27 de noviembre de 2014. Cines Centro, 52º Festival de Cine de Gijón (sección: Brillante Mendoza). V.O.S. 

Lola es abuela en tagalo. Y esta es la historia de dos. La que acaba de perder a su nieto y la que tiene el suyo en la cárcel por haberlo asesinado. Las dos abuelas deambulan bajo la lluvia buscando ayuda en Manila. Una para enterrar a su nieto. La otra para liberarlo.

Otra vez el hiperrealismo tosco de la cámara de Brillante Mendoza nos lleva por las calles (y canales) de Manila siguiendo un momento crucial en la vida de unos personajes humildes. Y otra vez es femenina la inmensa dignidad que muestran. En la luminosa Foster child seguíamos a una madre que protagonizaba un bellísimo canto a la vida con abrupto final anunciado. En esta película gris hay un drama pretérito cuyas consecuencias quisieran remediar estas nobles ancianas unidas dramáticamente por sus nietos. La torpeza de sus movimientos, la dureza de su vida cotidiana en esa áspera ciudad es constatada por la cámara atenta de Mendoza. En el coloquio nos comentó que la permanente lluvia quería ser metáfora de la dificultad con que se enfrentan a su entorno estas damas de la edad tardía. También nos habló de las enormes actrices que dan vida a esos dos impresionantes personajes inspirados en sendos casos reales. Una nueva lección del buen cine de un director capaz de demostrar que lugares tan modestos como Filipinas pueden ser tema y origen de joyas cinematográficas que nada tienen que envidiar a las que (no siempre) producen industrias cinematográficas tan poderosas (¿y eficientes?) como la norteamericana o la francesa.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Kinatay

de Brillante Mendoza. Filipinas, 2009. 100’.
26 de noviembre de 2014. Cines Centro, 52º Festival de Cine de Gijón (sección: Brillante Mendoza). V.O.S. 

Peping y su novia se casan una mañana. Ya tienen un niño de pocos meses y también muchas ilusiones sobre el futuro. Tras la comida familiar Peping va a clase de criminología en la academia en la que se está preparando para ser policia. Luego un amigo le invita a participar en la operación que su jefes van a hacer esa noche. Sin saber de qué se trata sube con él en una furgoneta en la que van varios policias. El encargo es recoger a una prostituta que tiene deudas con el jefe y llevarla a una casa en las afueras de Manila. Allí la asesinarán y descuartizarán. Peping asiste a todo eso hasta el amanecer.

"La integridad solo se pierde una vez". Es el lema que Peping lleva en el uniforme de la academia de policia. Y toda una síntesis de este relato de iniciación con el que Brillante Mendoza nos hace partícipes de una jornada escalofriante en la vida de ese joven. Desde la mañana luminosa de la boda hasta la madrugada terrible en que Peping perderá toda posible inocencia. Es uno de los descensos a los infiernos más duros que yo haya visto en el cine. Y no por su truculencia (que la tiene), sino porque la cámara de Brillante Mendoza nos hace presenciar al lado del protagonista las circunstancias reales en que se forjan los canallas. Sufrimos con él en esa furgoneta en la que los silencios auguran un destino que se intuye terrible. Asistimos en esa casa a un crimen que resulta más desolador porque no se muestra de manera efectista, sino que se entrevé de forma hiperrealista a través de la mirada de este aprendiz espantado que se sabe iniciando un camino sin retorno. En Kinatay Mendoza podría compartir con Haneke la dureza de lo que propone en la pantalla. Pero al filipino no cabe reprocharle la gratuidad nihilista de la violencia que caracteriza a algunas películas del austriaco. Mendoza hace gran cine (aparentemente tosco y solo para paladares curtidos) desde el primer plano hasta el último llevándonos a conocer otra de las realidades de su país. Y de tantos otros del mundo en los que la diferencia entre los policias y los malvados, entre la inociencia y la barbarie, se anula cada noche. Es otra joya de un director magnífico al que el festival ha tenido el acierto de dedicar una sección especial. Hoy ha llegado a Gijón. Así que ha sido un gusto poder aplaudirle esta noche cuando ha presentado esta excelente y cruda película.

martes, 25 de noviembre de 2014

Serbis

de Brillante Mendoza. Filipinas, 2008. 93’.
25 de noviembre de 2014. Cines Centro, 52º Festival de Cine de Gijón (sección: Brillante Mendoza). V.O.S. 

Una familia vive en (y de) un desvencijado cine de Manila que exhibe películas eróticas. Las rutinas y preocupaciones familiares se cruzan en escaleras y pasillos con los encuentros sexuales de quienes frecuentan la sala.

Family es el nombre de ese cine ruinoso por cuyos agujeros se cuelan cabras y ladrones en escenas surrealistas. Y también un intenso ruido urbano que nos agrede durante toda la película. Quizá para que relativicemos el otro daño. El de esas imágenes naturalistas de un microcosmos humano que podría ser metáfora de muchas decadencias: las de la familia, las de la sociedad filipina y hasta la del cine. La cámara de Mendoza no quiere denunciar ni juzgar. Solo muestra y señala. Pero no me emociona como en Foster child. En Serbis más bien me incomoda.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Foster Child

de Brillante Mendoza. Filipinas, 2007. 98’.
24 de noviembre de 2014. Cines Centro, 52º Festival de Cine de Gijón (sección: Brillante Mendoza). V.O.S. 

John-John es un niño de tres años que vive en un barrio pobre de Manila. Su madre actual es Thelma, una mujer estupenda que cuida de los niños abandonados que una fundación pone a su cargo antes de que sean adoptados. Vemos los últimos días de John-John en ese entorno pobre. Y también su entrega a una familia americana en un lujoso hotel de Manila.

Una película extraordinaria. Esa es la impresión con que salgo de ver esta joya de Brillante Mendoza, el director filipino al que el festival dedica una sección especial este año. Tras el plano inicial de los rascacielos de Manila, la cámara baja y me muestra en primer plano un entorno de chabolas. Luego me lleva a descubrir la vida que albergan. A conocer algunas de las personas que allí viven. Siento que todo lo que veo sucede en tiempo real y es una historia verdadera. Disfruto contemplando escenas prodigiosas como la del baño de John-John, sus deliciosas meadas en cualquier parte, la forma en que el hijo adolescente de Thelma prepara la comida y demuestra que ha heredado la calidad humana de su madre. Luego salimos juntos de ese entorno humilde y nos vamos al hospicio del que Thelma recibirá dos nuevos niños después de entregar a John-John. Allí veo a más niños y a ella acariciando al más pequeño y desvalido. De camino al hotel Thelma nos da otra lección de dignidad y solidaridad cuando un pobre se acerca al taxi y le pide limosna. Ya de noche nos encontramos con la familia americana y dejamos a John-John. A la salida acompañamos el llanto desconsolado de Thelma. La cámara de Brillante Mendoza es perfecta. Nos pone al lado de esos seres que uno quisiera no dejar nunca. Pero también se queda quieta cuando debe: lejos y sin importunar a la madre que se despide del niño, haciéndonos ver desde abajo cómo ella y su hijo adolescente suben esa escalera final que parece una metáfora. Ya digo, hoy he visto una película extraordinaria.