de Iván Fund. Argentina, 2025. 91’.
1 de agosto de 2025. Cines Van Dyck, Salamanca. V.O.S.
Anika es una niña de nueve años que tiene el don de entender a los animales. Con Myriam y Roger viaja en una autocaravana en un ambiente muy familiar. No tienen rumbo fijo porque van atendiendo peticiones de personas que pagan para que la niña les haga de médium con sus mascotas.
Parece muy merecido el premio especial del jurado que recibió esta película en el festival de Berlín. El mensaje es una joya, en un blanco y negro precioso, en la que todo lo formal es delicado y perfecto: los encuadres (también ese 3:4 tras la escena televisiva en el que parece que curioseamos por el interior de la caravana), los momentos musicales (esa trompeta melancólica de Mauro Morelos), las atmósferas intimistas y crepusculares (como en el cine de Carlos Reygadas o Lisandro Alonso). Pero lo que convierte en sublime esta película es la ternura, el hieratismo, la belleza y la sinceridad de las interpretaciones de Mara Bestelli, de Marcelo Subiotto (inolvidable en Puan) y, por supuesto, de esa niña cautivadora llamada Anika Bootz. El mensaje se mueve en el territorio de esa belleza imprecisa de los relatos en los que no sabemos todo ni falta que nos hace. No sabemos por qué la madre de la niña está en el hospital psiquiátrico, ni su relación con esta pareja que forma un triángulo maravilloso con Anika. Tampoco sabemos qué distancia tomar con ese don de la niña y con el uso que de él hacen Myriam y Roger. Pero todo eso da igual, porque lo que aquí importa es la fe, la esperanza y la caridad. La fe en que no hay engaño cuando no se produce daño. La esperanza de que les vaya bonito a estos tres seres benditamente nómadas. Y la caridad y cuidado con que la niña escucha a los animales y los tres, sin juzgar, ayudan a quienes necesitan vincularse mejor con sus queridas mascotas. El mensaje es, por tanto, una historia, casi religiosa, que apunta hacia un más allá que está bien acá. Al lado mismo de esa niña que cree en el Ratoncito Pérez y regala el mensaje curativo que recibe de un pajarito. O en el amor sosegado entre ese hombre de mirada embelesada y esa mujer de palabras lenitivas.

