martes, 25 de noviembre de 2014

Serbis

de Brillante Mendoza. Filipinas, 2008. 93’.
25 de noviembre de 2014. Cines Centro, 52º Festival de Cine de Gijón (sección: Brillante Mendoza). V.O.S. 

Una familia vive en (y de) un desvencijado cine de Manila que exhibe películas eróticas. Las rutinas y preocupaciones familiares se cruzan en escaleras y pasillos con los encuentros sexuales de quienes frecuentan la sala.

Family es el nombre de ese cine ruinoso por cuyos agujeros se cuelan cabras y ladrones en escenas surrealistas. Y también un intenso ruido urbano que nos agrede durante toda la película. Quizá para que relativicemos el otro daño. El de esas imágenes naturalistas de un microcosmos humano que podría ser metáfora de muchas decadencias: las de la familia, las de la sociedad filipina y hasta la del cine. La cámara de Mendoza no quiere denunciar ni juzgar. Solo muestra y señala. Pero no me emociona como en Foster child. En Serbis más bien me incomoda.

Party girl

de Marie Amachoukeli-Barsacq, Claire Burger y Samuel Theis. Francia., 2014. 95’.
25 de noviembre de 2014. Cines Centro, 52º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S. 

A Angélique le gusta la vida nocturna. Está en edad de jubilarse pero sigue yendo al cabaret en el que anima a los hombres a beber. Uno de ellos le propone casarse. Ella acepta y juntos preparan la boda.

Los encuentros de Angélique con sus hijos y el desencuentro con Michel tras la boda componen una historia que se inspira en la de la madre de uno de los directores. De hecho, es ella misma y sus hijos quienes interpretan a esos personajes. Y son precisamente las interpretaciones el mayor mérito de la película. Porque para reflejar las dudas y las cuitas (sentimentales y sexuales) de una mujer madura esta Party Girl francesa se queda a años luz de aquella Gloria chilena que dirigió Sebastián Lelio hace dos años.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Foster Child

de Brillante Mendoza. Filipinas, 2007. 98’.
24 de noviembre de 2014. Cines Centro, 52º Festival de Cine de Gijón (sección: Brillante Mendoza). V.O.S. 

John-John es un niño de tres años que vive en un barrio pobre de Manila. Su madre actual es Thelma, una mujer estupenda que cuida de los niños abandonados que una fundación pone a su cargo antes de que sean adoptados. Vemos los últimos días de John-John en ese entorno pobre. Y también su entrega a una familia americana en un lujoso hotel de Manila.

Una película extraordinaria. Esa es la impresión con que salgo de ver esta joya de Brillante Mendoza, el director filipino al que el festival dedica una sección especial este año. Tras el plano inicial de los rascacielos de Manila, la cámara baja y me muestra en primer plano un entorno de chabolas. Luego me lleva a descubrir la vida que albergan. A conocer algunas de las personas que allí viven. Siento que todo lo que veo sucede en tiempo real y es una historia verdadera. Disfruto contemplando escenas prodigiosas como la del baño de John-John, sus deliciosas meadas en cualquier parte, la forma en que el hijo adolescente de Thelma prepara la comida y demuestra que ha heredado la calidad humana de su madre. Luego salimos juntos de ese entorno humilde y nos vamos al hospicio del que Thelma recibirá dos nuevos niños después de entregar a John-John. Allí veo a más niños y a ella acariciando al más pequeño y desvalido. De camino al hotel Thelma nos da otra lección de dignidad y solidaridad cuando un pobre se acerca al taxi y le pide limosna. Ya de noche nos encontramos con la familia americana y dejamos a John-John. A la salida acompañamos el llanto desconsolado de Thelma. La cámara de Brillante Mendoza es perfecta. Nos pone al lado de esos seres que uno quisiera no dejar nunca. Pero también se queda quieta cuando debe: lejos y sin importunar a la madre que se despide del niño, haciéndonos ver desde abajo cómo ella y su hijo adolescente suben esa escalera final que parece una metáfora. Ya digo, hoy he visto una película extraordinaria.

Hope

de Lee Joon-ik. Corea del Sur, 2013. 123’.
24 de noviembre de 2014. Cines Centro, 52º Festival de Cine de Gijón (sección: rellumes). V.O.S. 

Una niña de ocho años es brutalmente violada. Pero con la ayuda de sus padres conseguirá superarlo.

El tema no me animaba a verla. Sin embargo, algún comentario positivo escuchado en el festival me llevó a elegir esta película. Craso error. La historia es previsible, melodramática, efectista, con subrayados en la banda sonora que hacen parecer de arte y ensayo la programación cinematográfica de las sobremesas televisivas. La interpretación de la niña es lo único que se salva. Pero no salva a la película.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Blind dates

de Levan Koguashvili. Georgia, 2013. 99’.
23 de noviembre de 2014. Cines Centro, 52º Festival de Cine de Gijón (sección: rellumes). V.O.S. 

Sandro es un profesor de mediana edad que vive con sus padres en Tbilisi. Ellos lo tratan como a un niño y están empeñados en que conozca a alguna buena mujer con la que pueda casarse. Con su amigo Iva tiene encuentros esporádicos con chicas de otras ciudades que no le satisfacen. Pero con Manana sí se entiende. Ella es una peluquera cuyo marido está a punto de salir de la cárcel. Cuando queda libre las cosas se complican para Sandro. La empleada de Manana está embarazada del marido y él se ve involucrado en todo eso.

Una película ocre. Cálida y triste a la vez. Es el color de su fotografía y también el de esos envejecidos entornos que parecen confirmar la imagen desvencijada de las ciudades ex soviéticas. Los personajes también son ocres. Entre pasmados y tiernos. Ni simpáticos ni desagradables. Pero el conjunto compone una película interesante que cuida los encuadres en escenas singulares. También hay ironía. Pero muy sutil. Casi ocre.

White bird on a blizzard

de Gregg Araki. EE.UU., 2014. 91’.
23 de noviembre de 2014. Cines Centro, 52º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S. 

La madre de Kat desaparece sin dejar rastro No tenía buena relación con su marido ni tampoco con ella, así que después de un tiempo los dos van asumiendo su ausencia. Pasados unos años Kat vuelve de la universidad para pasar unos días en casa. Ese regreso le hará descubrir algunas cosas que no sabía de la desaparición de su madre.

Shailene Woodley formaba una modélica pareja con Ansel Elgort en Bajo la misma estrella, una película sobre (y para) adolescentes que vi este verano. Ayer volví a verle a él interpretando a otro buen adolescente en Hombres, mujeres y niños. Hoy ella protagoniza esta historia (otra más) sobre iniciaciones juvelines y sobre la vida sin una madre. La película también parece querer dirigirse al público adulto con la subtrama de la amarga ruptura  de ese matrimonio ochentero (un poco a lo Revolutionary Road treinta años después). Al final la historia se convierte en una suerte de thriller en el que cobran sentido algunas pistas oníricas. Gregg Araki quiere acoger a muchos públicos, pero quizá no consiga satisfacer a ninguno.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Words with gods

de Guillermo Arriaga, Héctor Babenco, Bahman Ghobadi, Emir Kusturica, Mira Nair, Hideo Nakata, Warwick Thornton, Álex de la Iglesia y Amos Gitai. México, 2014. 129’.
22 de noviembre de 2014. Cines Centro, 52º Festival de Cine de Gijón (sección: rellumes). V.O.S. 

Nueve miradas sobre la religión. O sobre la religiosidad. Espiritualidad aborigen, de Warwick Thornton, El hombre que robó un pato de Héctor Babenco, El cuarto de Dios de Mira Nair, Sufrimientos de Hideo Nakata, El libro de Amós de Amos Gitai, La confesión de Álex de la Iglesia, Nuestra vida de Emir Kusturica, A veces mira hacia arriba de Bahman Ghobadi y La sangre de Dios de Guillermo Arriaga. Nueve directores que se acercan a otras tantas religiosidades: aborigen en Australia, Umbanda brasileño, hinduismo, budismo, judismo, catolicismo, culto ortodoxo, islamismo y ateísmo.

Vargas Llosa ha ordenado los cortometrajes que componen esta interesante película sobre lo religioso que parece ser la primera de una tetralogía (Hertbeat of the word) que también tratará temas como la identidad sexual, las drogas o la política. Todos los acercamientos son muy personales y la mayoría más que interesantes. En clave irónica se sitúan los cortometrajes de Álex de la Iglesia sobre el catolicismo y de Bahman Ghobadi sobre el culto musulmán. Magnífica es también la reflexión final sobre la muerte de Dios con que Guillermo Arriaga cierra una película en la que es difícil decidir que historia/religiosidad es la mejor. Pero ninguna acaba pareciendo despreciable.

Is the man who is tall happy?

de Michel Gondry. Francia, 2013. 89’.
22 de noviembre de 2014. Cines Centro, 52º Festival de Cine de Gijón (sección: llendes). V.O.S.

Noam Chomsky habla con Michel Gondry sobre muchas cosas. Sobre la educación (la suya y la nuestra), sobre el lenguaje, sobre el innatismo, sobre la ciencia, sobre el ser humano... Temas más que fascinantes para cualquiera que no rechace pensar.

Una conversación animada con Noam Chomsky. Ese es el subtítulo (y una buena descripción) de la película. Lo que dice el sabio americano es más que interesante. Toda una magnífica lección de filosofía (y de muchas más cosas) en hora y media. Pero una lección animada. Porque apenas vemos a Chomsky ni a Gondry. El director (me encantó su historia en la película Tokyo que vimos hace pocas semanas en el festival de Valladolid) ilustra con animaciones más que oportunas el pensamiento del entrevistado haciendo aún más atractivas sus palabras. Su forma de expresar gráficamente ideas me ha recordado a ese video de Ken Robinson sobre la educación (Cambiando paradigmas) que merece la pena ver en Internet. Y la afinidad no es solo formal.

Hombres, mujeres y niños

de Jason Reitman. EE.UU., 2014. 116’.
22 de noviembre de 2014. Cines Centro, 52º Festival de Cine de Gijón (sección oficial fuera de competición). V.O.S. 

Unos adolescentes americanos (y sus padres) ven afectadas sus relaciones por su intensa vida en el mundo virtual. Y eso perturba sus afinidades sentimentales y su vida sexual. A veces de manera dramática.

Adolescentes y matrimonios enredados. Familias americanas apantalladas. Esos podrían ser también los títulos de esta entretenida película. Su lugar natural podría ser la sección Enfants terribles, ya que trata de adolescentes y tiene intenciones edificantes. Como el ejemplo de esa pareja de jóvenes modélicos que saben distanciarse por igual de la ignorancia de los adultos y de la abducción por lo virtual que sufren muchos de sus iguales. Para el cine está siendo un reto llevar a la pantalla las relaciones en el tercer entorno. Y se está resolviendo bien a juzgar por películas españolas recientes como Hermosa juventud de Jaime Rosales, 10.000 km de Carlos Marqués-Marcet o Todos tus secretos de Manuel Bartual. Hombres, mujeres y niños también es un buen ejemplo de cómo llevar a la gran pantalla los problemas que surgen en las otras. No es extraño si quien lo hace es el director de películas bien construidas como Juno o Up in the air

viernes, 21 de noviembre de 2014

Still the water

de Naomi Kawase. Japón, 2014. 110’.
21 de noviembre de 2014. Cines Centro, 52º Festival de Cine de Gijón (sección: gran angular). V.O.S. 

En una isla japonesa frente a un mar a veces calmado y a veces embravecido una pareja de adolescentes despiertan al amor. Y lo hacen mientras se enfrentan a la muerte. Él ante el cadáver que una noche encuentra en la playa. Ella aprendiendo a despedirse de su madre enferma.

Tras ver la contenida manera en que Naomi Kawase ponía la cámara en las correspondencias fílmicas que intercambió con Isaki Lacuesta en Todas las cartas (la extraordinaria iniciativa que organizó el CCCB hace unos años como extensión de las correspondencias entre Erice y Kiarostami) tenía mucho interés por ver esta película de la japonesa que ha contado con producción española. Reconozco la elegancia de algunas imágenes y las buenas intenciones de esta historia sobre iniciaciones y despedidas. Pero no me gusta ese tono metafísico que comparte con el cine de Malick y que tanto me cansa. El árbol centenario frente a la agonizante, el cordero degollado en el que la adolescente ve escaparse el alma, la danza alegre con que la familia y los amigos acompañan su muerte (¿homenaje al último Kurosawa o idiosincrasia insular nipona?) están bien filmados y seguramente darían para reflexiones con pretensiones filosóficas. Pero yo las veo un tanto metafísicas. 

Tales

de Rakhshan Bani-Etemad. Irán, 2014. 88’.
21 de noviembre de 2014. Cines Centro, 52º Festival de Cine de Gijón (sección: rellumes). V.O.S. 

Varias historias encadenadas en Teherán. Los nexos están en unos personajes que se van dando el relevo en un taxi, en un centro de acogida de mujeres, en la casa de una familia humilde que recibe una carta, en unas oficinas burocráticas, en el metro, en la furgoneta en que unos trabajadores despedidos van a reclamar sus derechos... Un director de cine que tiene dificultades para hacer una película abre y cierra estas bellísimas historias.

Segunda joya en la primera tarde. Un lujo de apertura para cualquier festival. La directora nos pone ante siete sencillas historias magníficamente encadenadas en las que uno no sabe si su cámara (a veces de video) retrata la realidad de lo que pasa o las interpretaciones de unos actores en estado de gracia. En cualquier caso, uno sabe desde muy pronto que está asistiendo a una hora y media de cine mayúsculo. Los diálogos son impresionantes. Radicalmente locales y radicalmente universales. Hay mirada política, de género, humanista... Pero sin los toscos subrayados del mal cine de tesis. Abbas Kiarostami, Amir Naderi, Jafar Panahi, Asghar Farhadi. Y también Rakhshan Bani-Etemad. Con creadores así Irán podría jactarse de estar entre los países en los que se hace mejor cine en el mundo. Pero lamentablemente algunos de sus directores tienen que hacerlo fuera o sorteando enormes dificultades allí. Pero eso no impide que, como hoy, uno pueda esperar lo mejor cuando va a ver una película iraní. En la sección rellumes el público también vota. Y para mi ha sido un placer poner un diez en la tarjeta.

Calvary

de John Michael McDonagh. Irlanda, 2014. 100’.
21 de noviembre de 2014. Cines Centro, 52º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.


El cura de un pueblo irlandés recibe en confesión el aviso de que el domingo siguiente morirá. Quien lo va a matar es uno de sus feligreses, del que abusó otro cura cuando era niño. La visita de su hija (el protagonista se ordenó sacerdote después de enviudar) y los encuentros con los vecinos van marcando los días de espera.

No ha podido empezar mejor el festival. Asistimos al pase de prensa de la película que lo inaugurará luego en el Jovellanos y nos encontramos con esta joya que es un western en las costas de irlanda, un caleidoscopio humano en una comunidad rural y una reflexión perfecta sobre el catolicismo a comienzos del siglo XXI (reivindicando el perdón, eso que tanto le reprochan los protestantes). O simplemente una película estupenda. La interpretación de Brendan Gleeson es impresionante en el papel de ese cura que vive el calvario más contenido que yo haya visto en un cine. Cada diálogo es una maravilla en la que la sencillez de lo cotidiano (no exenta de ironías) no impide plantear cuestiones de gran calado. También hay guiños al metarrelato que los personajes principales expresan en momentos tan magníficos como ese portentoso y sencillísimo plano de la confesión que abre la película (MacDonagh recuerda en esos momentos a su hermano Martín que en Siete psicópatas construía una increible historia metadiscursiva). Asi que, nada más empezar el festival ya tiene garantizado que los premios al mejor actor, al mejor director, al mejor guión y a la mejor película tendrán al menos un buen candidato.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Kid-Thing

de David Zellner. EE.UU., 2012. 83'.
20 de noviembre de 2014. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Annie es una niña casi salvaje que vive con su padre en un no-lugar de Texas. Vagando por el bosque oye la voz de una mujer que pide ayuda desde el fondo de un pozo. Durante varios días la única que le presta es algo de comida. La cosa acaba tan dramáticamente como cabe imaginar.

Quizá pretenda ser una reflexión pesimista sobre el carácter no innato de la compasión y el altruismo. O una mirada triste sobre la violencia que engendran el tedio y la anomia en la socialización infantil. Pero su parsimonia narrativa también la hace tediosa para el espectador. Así que lo que podría ser un buen corto se acaba haciendo muy largo.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Filth

de Jon S. Baird. Reino Unido, 2013. 97’.
19 de noviembre de 2014. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas. V.O.S.

En un túnel de Edimburgo unos canallas matan a un japonés. Si consigue resolver el caso el sargento Bruce Robertson podría ascender a inspector y recuperar a su mujer. Pero la historia no se centra en eso, sino en la deriva de este policia alucinado que maltrata a sus compañeros y se instala en la locura.

Al comienzo parece que va a ser un buen chute de Torrente a la escocesa. Pero la cosa deriva por derroteros más psicodélicos. Sexo, drogas y mal rollo. Esa podría ser la síntesis de una película dislocada de la que me he sentido bastante ajeno.

martes, 18 de noviembre de 2014

La sal de la Tierra

de Wim Wenders y Juliano Ribeiro Salgado. Francia, 2014. 100’.
18 de noviembre de 2014. Cines Los Prados, Oviedo.

Wim Wenders y el hijo de Sebastião Salgado le acompañan en algunos de los viajes del proyecto Génesis. Y también repasan su vida y lo que significaron para él reportajes como Otras Américas, Éxodos, La mina de oro de Serra Pelada, Trabajadores o Sahel. La mayoría están dedicados al sufrimiento de los seres humanos. A la sal de la Tierra.

Tras el homenaje a Pina, Wim Wenders dedica un nuevo documental a otro artista reconocido. Pero si la danza comparte con el cine la fascinación por el movimiento, la fotografía confronta con él al reivindicar la quietud.  Wenders lo sabe y cede todo el protagonismo a las poderosas imágenes del brasileño a las que da el tiempo que necesitan para que puedan ser vistas como si asistiéramos a una magna exposición retrospectiva (inolvidable aquel adelanto de Génesis que trajo a Oviedo en el otoño de 2006 y extraordinaria la exposición que ha organizado CaixaForum sobre ese mismo proyecto ocho años después).  Sebastião Salgado también aparece en la pantalla comentando en blanco y negro lo que sentía mientras realizaba cada trabajo. Así, él mismo acaba formando parte del coherente relato sobre su obra que motiva esta hermosa película.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Black Coal, Thin Ice

de Diao Yinan. China, 2014. 106’.
17 de noviembre de 2014. Cines Centro, Gijón.

En 1999 aparecen restos humanos en el carbón que llega a varias centrales térmicas de una provincia china. El cadáver es identificado, pero el crimen no queda bien esclarecido. Cinco años después el policia que participó en aquella investigación trabaja como guardia de seguridad. Pero sigue indagando sobre unos hechos que vuelven a hacerse presentes con nuevas muertes. Las pistas conducen a la mujer del hombre que supuestamente había sido asesinado entonces.

Un thriller con notable voluntad de estilo. Elegancia formal en la composición de los planos. Magnífica fotografía para retratar sórdidos paisajes urbanos en inviernos radicales. Sencillez en la manera de filmar escenas tan sorprendentes como la del tiroteo desencadenado con la inesperada caída de una pistola. El relato no es nítido, pero la trama se sigue. Quizá el premio a la mejor película en el festival de Berlín pueda parecer excesivo, pero este thriller chino es una sorpresa estética bien interesante.

sábado, 15 de noviembre de 2014

La gente del río

de Martín Benchimol y Pablo Aparo. Argentina, 2012. 70'.
15 de noviembre de 2014. Espacio INCAA Gaumont, Buenos Aires.

Cerca del río está Ernestina, un pueblo con ciento cincuenta habitantes rústicos y mayormente de la edad tardía. La vida allí es pacífica. Hasta que un robo que todos achacan a los forasteros que vienen al río hace que uno de los vecinos asuma labores de guardia de seguridad. Un incendio, un ahogamiento y algunas sospechas dan que pensar sobre si sus verdaderos demonios no serán interiores.

Tras comer en la Avenida de Mayo vuelvo a otra sala del espacio Gaumont para ver este documental que compite con El estado de las cosas en elegancia formal y cuidado en los encuadres. También aquí son los protagonistas los que hablan. La mayoría son ancianos emparejados que muestran ante las cámaras mucho más sobre sus vidas de lo que quisieran declarar. Por ejemplo, ese matrimonio mayor al que parecen unir décadas de odio y recelos. O ese tipo descamisado que entre patéticas risas acaba confesando lo que parece la violación de un cura. Es una película de atmósferas que muestra menos de lo que deja intuir acerca de ese tipo de comunidades asfixiantes que quizá esconden secretos que pudieran hacerlas temibles. Vamos, lo mismo que quienes las habitan suelen pensar de los forasteros. Así que me llevo de Buenos Aires el mejor recuerdo de mi participación en el congreso, del reencuentro con los amigos y de estos buenos momentos de cine y teatro. Volveré. 

El estado de las cosas

de Joaquín Maito y Tatiana Mazú. Argentina, 2012. 71'.
15 de noviembre de 2014. Espacio INCAA Gaumont, Buenos Aires.

Fletes y remates. Trabajadores que vacían casas llenas de recuerdos. Subasteros que distribuyen los objetos por los mercados de Buenos Aires. Vemos las cosas e intuimos los afectos. Pero solo con las imágenes y las palabras de quienes las separan de sus anteriores dueños.

Veo tantas películas argentinas que comienzan con el logo del INCAA que tenía muchas ganas de conocer su espacio Gaumont en la hermosa plaza del congreso. En las tres salas que lo componen se proyecta todo el día buen cine argentino a solo ocho pesos por sesión. Salí temprano para pasear y despedirme de la ciudad en esta preciosa mañana de la primavera austral. Así que, igual que en los días tórridos del verano madrileño, después de unas horas de calor casi agradecí entrar en la oscuridad de un cine. Pero mientras veía la película me parecía seguir curioseando por rincones desconocidos de Buenos Aires. Joaquín Maito y Tatiana Mazó dejan su cámara fija en las calles donde las camionetas de Fletes 2001 hacen ese trabajo triste de separar las cosas de las vidas. La elegancia de los encuadres y su medida duración componen bellos bodegones urbanos que armonizan con las palabras sentidas de quienes cambian esas cosas de estado y de lugar. Ha sido muy atinada la decisión de no mostrar sus entornos originales ni a sus anteriores dueños. "Les estás pagando por sus afectos" dice alguien que comercia con esos objetos, demostrando una sensibilidad y una pena que quizá no sientan muchos de los hijos o los nietos que los venden. El sello DOCA (Documentalistas Argentinos) al que se adhiere esta película es garantía de cierto estilo y no poca calidad. O eso me ha parecido viendo hoy El estado de las cosas.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Ignasi M.

de Ventura Pons. España, 2013. 87'.
2 de noviembre de 2014. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Ignasi Millet es homosexual, catalán, seropositivo, padre, independentista, empresario fracasado, escalador en Montserrat y restaurator de obras de arte. También es creativo, alegre, irónico, buen hijo, amigo de su ex mujer y muy querido por todos los que le conocen. Y por cualquiera que contemple sus conversaciones sinceras e hilarantes con todos ellos.

Ventura Pons dijo en el coloquio que la película está siendo muy bien recibida en todo el mundo. Y no me extraña. El personaje verdadero que la motiva es un verdadero personaje que enamora a la cámara y se sale de la pantalla. Tanto que esta noche solo hemos lamentado que no haya podido venir al cine del Niemeyer (hoy también lleno) para seguir disfrutando con su charla. En su lugar han acompañado al director dos meritorias activistas antisida. Es verdad que esa circunstancia de la vida de Ignasi hace que la película pueda ser vista en clave temática. Pero, como tantas personas interesantes, su perfil es mucho más poliédrico (también lo decía el propio Pons). De hecho, sus visiones de la cultura, de la familia, de la creatividad o de Cataluña ya darían para otras tantas miradas temáticas no menos relevantes. Aunque el protagonista no sea su director, Ignasi M. se encuadra en ese nuevo género cinematográfico, que yo denominaría películas selfies, en el que autorretratos naturalistas se convierten en historias cautivadoras y, por lo general, excelentes. Estoy pensando, por ejemplo, en la estupenda Gözümün Nûru de los turcos Hakki Kurtulus y Melik Saracoglu que nos encontramos la semana pasada en el festival de Valladolid. O en Stories we tell, la impresionante opera prima de la actriz Sarah Polley. Pero también en películas españolas tan interesantes como Ilusión de Daniel Castro, Asier y yo de Aitor Merino y Amaia Merino o en la magnífica Mapa de Leon Siminiani.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Dos días, una noche

de Jean-Pierre y Luc Dardenne. Bélgica, 2014. 95’.
1 de noviembre de 2014. Cines Los Prados, Oviedo.

Tras una depresión Sandra está a punto de regresar al trabajo. Pero sus compañeros votaron su despido cuando el dueño de la empresa les planteó que para que ella siga tendrían renunciar a sus pagas extraordinarias. Como hubo presiones que pudieron condicionar el resultado, la votación se repetirá el lunes. Sandra tiene el fin de semana para convencerles de que cambien su voto y no la despidan.

Los encuadres con elementos verticales que enfatizan la radicalidad de las confrontaciones me parecen el único mérito de esta película exasperante. Y no solo por la actitud pusilánime y comprensiva del personaje principal (perdonable al presentarla como depresiva), sino porque los Dardenne no vienen de un país exótico en el que los trabajadores no hayan tenido nunca derechos ni haya memoria de conceptos como conciencia de clase, solidaridad, lucha obrera o sindicatos. Que la película se plantee como una sucesión de confrontaciones individuales con fuerte presencia de lo psicológico me parece un desacierto mayúsculo en el enfoque de una historia que evita cualquier reflexión más allá de esos toscos dilemas éticos. Viendo la sala llena para ver esta ingenua, resignada y resignante película pienso en el contraste de su éxito con el limitado reconocimiento que ha tenido la magnífica Hermosa juventud. Esa joya con la que Jaime Rosales ha demostrado que se puede señalar mucho con muy poco y de la que los Dardenne tendrían tanto que aprender sobre la manera de llevar al cine los problemas del presente.