de Emilio Fonseca. España, 2024. 86’.
16 de julio de 2026. Cines Embajadores-Foncalada, Oviedo. V.O.S.
Nada que ver con esos meritorios documentales de naturaleza llenos de imágenes asombrosas y comentarios poéticos. Ni con retratos antropológicos tan polémicos, certeros y complejos como el de Alex Galán en Salvajes, el cuento del lobo. Aquí hay voces pocas humanas, si acaso algún aullido. Son solo imágenes toscas de la presencia (esquiva) y la búsqueda (difícil) de los lobos por las tierras del norte de Portugal. Las descripciones y valoraciones que ayudan a interpretar lo que vemos están solo en algunos subtítulos.
Daba gusto ver esta tarde la sala 1 de los cines Embajadores-Foncalada prácticamente llena de personas a favor de los lobos. Así que también existe otra Asturias menos testoterónica, victimista y agresiva que esa a la que los medios dan tanta cancha y para la que el peaje del Huerna el lobo, el salmón y la angula (todos en singular) son problemas muy graves con soluciones muy simples: considerar los intereses (o deseos) de ciertos colectivos (automovilistas, pescadores, cazadores o ganaderos) casi tan legítimos e indiscutibles como los derechos humanos. Los que debemos una parte de nuestra educación ambiental y moral a Félix Rodríguez de la Fuente seguimos sin comprender cómo en un territorio con una naturaleza tan fascinante y rica como la de la península ibérica hay personas para las que sus maravillas más singulares son molestias a eliminar. Salvaxe, salvaxe tiene cierta vecindad con un magnífico libro reciente: Entre las hojas escondido, de David Muñoz Mateos. Pensaba en ello mientras veía esta película y escuchaba los interesantes comentarios de Alberto Fernández Gil, de la Estación biológica de Doñana, en el coloquio que siguió a la proyección. De lo que dijo me quedo con dos ideas interesantes: el daño territorial que se hace a las manadas de lobos cuando se imitan sus aullidos y que hay formas mejores de investigar sobre ellos que poner cámaras y detectores nocturnos. Según él la supervivencia de la especie, en gran medida, depende de que los humanos no sepamos, ni queramos saber, por dónde andan.
