lunes, 29 de septiembre de 2014

La entrega

de Michael R. Roskam. EE.UU., 2014. 106’. 
29 de septiembre de 2014. Parqueastur, Corvera.

En un bar de Brooklyn se hacen entregas de dinero por las noches. Marv era el dueño del negocio hasta que unos mafiosos chechenos ubicaron en él uno de sus buzones para recaudaciones ilegales. Él sigue trabajando allí con su primo Bob, un tipo tranquilo que atiende la barra y que una noche encuentra un cachorro en un cubo de basura. 

Vemos crecer a ese cachorro dulce de pit bull que une a seres tan ingenuos y bondadosos como Nadia y Bob. Como el perrillo, ellos no pueden librarse del mal. Así que La entrega podría ser vista como una bella historia sobre la inocencia o como un turbio relato sobre lo peor de la condición humana. Porque es las dos cosas a la vez. Magníficamente escrita por Dennis Lehane (el guionista de Mystic River) y filmada con una excelente fotografía en un Brooklyn invernal que resulta cálido y sórdido a la vez, La entrega no defrauda. Y no solo porque la historia está muy bien contada. Aunque no lo estuviera, las interpretaciones de James Gandolfini (otra magnífica película póstuma, como las de Philip Seymour Hoffman) y de Tom Hardy (un espléndido trabajo tras el de la mayúscula Locke) ya harían de La entrega una película mayor.

viernes, 26 de septiembre de 2014

La isla mínima

de Alberto Rodríguez. España, 2014. 105’. 
26 de septiembre de 2014. Parqueastur, Corvera.

Dos policías son enviados a investigar la desaparición de dos adolescentes en un pueblo marismeño. Pronto descubrirán que no han sido las primeras.

En Todos tenemos un plan Ana Piterbarg hacía particularmente inquietante el hermosísimo Delta de Tigre. En Mud Jeff Nichols hacia lo mismo con el Mississippi. Ahora Alberto Rodríguez encuentra en el Guadalquivir el espacio perfecto para una investigación policial que nos devuelve a la intrahistoria rural de la España de 1980. En las tres películas el paisaje es casi tan importante como los personajes. Y Alberto Rodríguez sabe aprovechar al máximo el que ha elegido con planos cenitales tan hermosos como los que acompañan los títulos de crédito iniciales o el que cierra la escena del cementerio. La isla mínima también comparte con aquellas películas unos personajes de psicología fluvial. Seres que desembocan en el presente desde afluentes que solo intuimos por algunos sedimentos en su carácter. Javier Gutiérrez está magnífico como policia de pasado turbio y futuro dudoso. Con su impresionante registro drámatico en Los Macbez ya había demostrado que es mucho más que el Satur de Águila Roja. Así que el premio al mejor actor que acaba de darle el Festival de San Sebastián por esta película es más que merecido. Pero también están impecables Raúl Arevalo (en el papel del otro policia) y todos los demás: Antonio de la Torre, Nerea Barros, Jesús Castro, Manolo Solo... En La isla mínima el relato principal no es más importante que esas subtramas de las que el espectador casi intuye más que los propios personajes. Es, por tanto, un espléndido thriller fluvial que vuelve a demostrar el buen hacer de Alberto Rodríguez, el director de películas tan buenas y tan distintas como Grupo 7 o El traje.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Terra de ninguém

de Salomé Lamas. Portugal, 2012. 72.
25 de septiembre de 2014. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Paulo de Figueiredo cuenta su vida. De soldado, de mercenario y de asesino. Desde la guerra colonial en Angola hasta la guerra sucia con los GAL. Fundidos en negro numerados van pautando sus testimonios frontales ante una cámara que no le intimida.

Como Claude Lanzmann con Benjamin Murmelstein en El último de los injustos, Salomé Lamas ha tenido que generar un ambiente en el que el malo de la película se sintiera cómodo para contar su historia. Pero, a diferencia del veterano francés, ella ha preferido quedarse fuera. Sustituir sus preguntas e indicaciones por esos cortes a negro que nos dejan a solas con tan incómodo personaje. Un individuo sobre el que también nos deja algunas dudas acerca de la verdad de su relato y su identidad. Todo parece verosímil, pero nada más. La memoria biográfica de este canalla (o farsante) sirve para que pensemos sobre nuestra propia memoria histórica y sus simulacros. Sobre aquellos años ochenta en que no tantos defendíamos que no todo valía contra ETA. Y sobre aquellos años noventa en que contra el PSOE sí parecía que valía todo. Especialmente el GAL. Pero más por las derivas corruptas de los fondos reservados que por su finalidad criminal. Tras la proyección, Iván Villarmea enmarcó la película en la historia reciente del cine portugués sobre memoria e identidad. Lo hizo en la presentación del libro Jugar con la memoria: El cine portugués en el siglo XXI, editado por la revista digital A cuarta parede. Su exposición fue tan interesante que no pude resistir la tentación de comprarlo. Así que ha sido una buena noche cinéfila la de hoy en el Niemeyer.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Joe

de David Gordon Green. EE.UU., 2013. 117’. 
19 de septiembre de 2014. Parqueastur, Corvera.

Joe dirige un grupo de hombres que envenena árboles para una compañía maderera. Así conoce a Gary, un adolescente tenaz con un padre canalla.

La redención de Nicolas Cage como actor era una de las promesas de esta película que retrata la sordidez de unas vidas en el mundo rural americano. Un pasado que lastra, un buen hijo que quisiera tener un buen padre y una fauna humana casi silvestre podrían hacer interesante a esta película. Sin embargo, todo resulta ya visto y previsible. Al guión le sobran muchas cosas (sobre todo esa lamentable voz en off de Joe reflexionando) y a la película le falta bastante para acercarse a la que, usando mimbres parecidos, Jeff Nichols ubicó en el río Mississippi. Joe se queda muy lejos de Mud. Y, aunque Nicolas Cage no está mal, su personaje es mucho menos interesante que el de Matthew McConaughey.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

El hombre más buscado

de Anton Corbijn. Reino Unido, 2014. 121’. 
17 de septiembre de 2014. Parqueastur, Corvera.

Un joven checheno al que buscan los servicios antiterroristas de varios países llega al puerto de Hamburgo. La abogada de una ONG que le ayuda a ocultarse le pone en contacto con el banquero que custodia la herencia de su padre. A través de él, Günther intenta descubrir las redes islamistas más poderosas.

Enmarañada al principio y tensa al final, pero siempre interesante. La historia de John Le Carré funciona espléndidamente en la película. Tanto en el hilo principal del relato sobre los servicios de investigación antiterrorista como en las líneas secundarias de la historia (lo que le pasó a Günther en Beirut, las traiciones de los hijos a los padres, los verdaderos propósitos de este Jesucristo islamista, las pugnas entre los servicios secretos...) Bien escrita, bien dirigida y, sobre todo, bien interpretada por un Philip Seymour Hoffman que está inmenso (una vez más) en esta historia. Mientras disfruto con esta impresionante trabajo póstumo lamento las magníficas películas en las que ya no estará y con las que tanto habríamos disfrutado viéndole envejecer. Una pérdida lamentable para el cine. Sobre otra pérdida triste escribe hoy un precioso artículo en La Nueva España Ana Rebón, la trabajadora de los Cines Marta con la que compartimos tantas buenas películas en ese palacio. El pasado día 3 hizo un año de la última proyección. Merece la pena leerlo.  

martes, 16 de septiembre de 2014

Betibú

de Miguel Cohan. Argentina, 2014. 99.
16 de septiembre de 2014. Parqueastur, Corvera.

La investigación periodística sobre la muerte de un hombre desvela sus conexiones con las de otros y con una poderosa trama. Una fotografía de cuando eran adolescentes será la clave para que el periodista maduro, el inexperto y la escritora resuelvan un enigma que les acabará superando.

La historia está bien escrita y bien contada. El ambiente selecto de un country argentino y el mundo del periodismo de investigación criminal se combinan acertadamente haciendo que la película se siga con interés. José Coronado, Alberto Ammann y Mercedes Morán están bastante bien. Pero el que borda su personaje de periodista curtido e irónico, con buenos contactos y buen olfato es Daniel Fanego. Un magnífico actor al que siempre da gusto ver.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Antes del frío invierno

de Philippe Claudel. Francia, 2013. 103’.
15 de septiembre de 2014. Cines Centro, Gijón.

Paul es un neurocirujano maduro de vida encarrilada. Con su mujer Lucie y su amigo psiquiatra Gerárd forma desde hace treinta años un triángulo estable de afectos. Hasta que la llegada de unos ramos anónimos y la aparición de Lou, una bella joven de origen marroquí, desestabilizan su vida.

No funciona como thriller pasional ni como drama psicológico. Philippe Claudel retrata correctamente la vida de estas gentes bien del mundo profesional francés. También apuntan posibilidades la complementariedad entre las profesiones de ellos y la afición a la jardinería con que ella parece mantener a raya las pulsiones del bosque. Pero la presencia de la bella joven no es suficientemente turbadora. Ni inquietante. Así que me quedo con la interpretación del siempre solvente Daniel Auteuil que aquí está particularmente orondo y otoñal.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Boyhood

de Richard Linklater. EE.UU., 2014. 166’.
13 de septiembre de 2014. Cines Los Prados, Oviedo.

Doce años en la vida de Mason y su familia. Desde que empieza a ir a la escuela hasta que llega a la universidad. Él, su hermana, su madre, el padre que no vive con ellos, los maridos de su madre... La vida y el paso del tiempo en una familia americana.

Una joya cinematográfica filmada con los mismos actores en treinta y nueve días de rodaje a lo largo de doce años. Casi tres horas que pasan en un suspiro mientras contemplamos el fluir del tiempo de unas vidas radicalmente americanas y radicalmente universales. El cine es el arte que intenta capturar el tiempo. Y Linklater uno de los artistas que mejor sabe hacerlo. Pero no solo por el prodigio de haber contado la magnífica historia de dos vidas en tres momentos separados por muchos años en su memorable trilogía Antes de... Ni tampoco porque ahora sea capaz de dar una asombrosa continuidad a las escenas de unos personajes que realmente crecen o envejecen ante nosotros. El prodigio es mantener constante a lo largo de tanto tiempo un pulso narrativo y formal que parece inalcanzable para cualquier artista que, como todo ser humano, también debería cambiar. Lo fascinante de Boyhood no es solo el asombro que produce una apuesta tan radical que es mucho más que un experimento cinematográfico. Es una experiencia sublime que permite comprender por qué el cine es una de las mejores ventanas para contemplar la vida. "Siempre es ahora mismo". Lo dice Mason señalando en qué consiste la intensidad infinita del momento que está viviendo. Y nos lo dice Linklater como declaración de principios de su cine. O de la vida.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Short Term 12 / Las vidas de Grace

de Destin Cretton. EE.UU., 2013. 96.
11 de septiembre de 2014. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Short Term 12 es una casa de acogida en la que viven menores con problemas. Allí trabaja Grace, una magnífica profesional comprometida con su labor. Su estupenda relación con Mason, en casa y en el trabajo, se ve afectada por la llegada de Jayden, una adolescente lúcida e inquietante con problemas parecidos a los que ella sufrió.

Es una película tan magnífica y poliédrica que no le vienen mal dos títulos (o más). Es la historia de Short Term 12, un lugar en el que se producen milagros como los que comentaba a propósito de la sobresaliente Piratas y libélulas de Isabel de Ocampo. También es una película soberbia sobre un momento crucial en la vida de Grace, una joven de la que Brie Larson hace una interpretación impresionante. También es la historia de su relación sentimental con Mason (magnífico John Gallagher Jr.). O la de su compasión por Jayden y su desprecio hacia esos padres depredadores que ambas han tenido. Pero Short Term 12 es también la historia de Sammy, de Luis, de Marcus, y hasta de Nate, ese cuidador novato cuya ingenuidad pone manifiesto el gran valor de lo que hacen quienes trabajan con esos chicos. Así que podría tener muchos títulos esta película que es todo un ejemplo de (buen) cine edificante. Momentos tan fascinantes como los relatos de Mason con los que se abre y se cierra la historia, el sobrecogedor rap de Marcus sobre su madre o el terrible cuento ilustrado de Jayden sobre un pulpo y un tiburón que podría ser su padre, justificarían por si solos el enorme valor de una película que está llena de valores. Éticos y estéticos.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

My Stuff

de Petri Luukkainen. Finlandia, 2013. 85’.
10 de septiembre de 2014. Teatro Filarmónica, Oviedo. V.O.S.

Petri es un joven que emprende un curioso proyecto. Tras vaciar por completo su piso y dejar todas sus pertenencias en un almacén, no comprará nada durante un año. Y solo sacará de allí una cosa cada día.

En septiembre el Documental del Mes nos plantea una interesante reflexión sobre nuestra dependencia de los objetos. Partir de cero y aprender qué es lo que realmente nos importa son las claves del experimento. Entre sus conclusiones más interesantes está el incomparable placer de reencontrarse con las cosas cotidianas que nos alejan del dolor (Epicuro dixit) o la certeza de que quizá no nos hacen falta trescientas sesenta y cinco cosas para vivir bien. Y entre sus aciertos narrativos, el contrapunto entre el autorretrato de este joven que ha vaciado su piso y la abuela que dejará el suyo lleno de recuerdos.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Cinema Paradiso

de Giuseppe Tornatore. Italia, 1988. 123’.
8 de septiembre de 2014. Cines Los Prados, Oviedo.
1 de julio de 2020. Cines Los Prados, Oviedo.

Hace treinta años que Salvatore dejó su pueblo. Y no ha vuelto desde entonces. La llamada de su madre para decirle que ha muerto Alfredo le hace recordar la historia de aquel niño fascinado por el cine al que el viejo operador del Cinema Paradiso le enseñó tantas cosas.

Hace veinticinco años que la vi en Madrid. Y casi ha pasado tanto tiempo como el que se evoca en esta ya clásica reivindicación del cine clásico. Recuerdo que me emocioné mucho al verla, a pesar de que era consciente de sus muchos resortes para las lágrimas. Resortes no muy distintos a los que se usaban en aquellos besos del viejo cine en blanco y negro que se amontonan en su precioso final. No sé si fue porque aquella tarde en la calle Princesa dudamos entre ir a ver esta película o intentar conseguir entradas para un concierto que daba Camarón, pero lo cierto es que siempre me ha quedado cierto recelo hacia Cinema Paradiso. Por eso me ha alegrado este reestreno que me permite disipar mis dudas sobre la película. Y sí, tiene resortes melodramáticos. Pero también imágenes hermosísimas (como las de las proyecciones al aire libre), metáforas poderosas (como ese paisaje enmarañado de viejas anclas entre las que Alfredo le dice a Salvatore que nunca vuelva a Giancaldo) y una historia bien construida que atrapa hasta el final. Vamos, que he vuelto a disfrutar (y a emocionarme) con este Cinema Paradiso. Así que me he reconciliado con un Tornatore que en esta hermosa memoria del cine está a la altura de la preciosa banda sonora de Morricone. De este reestreno tan solo lamento una cosa. Que no haya podido ser en mis queridos Cines Marta, las salas que esta (nueva) crisis del cine se llevó por delante hace ahora un año. Pero no seamos pesimistas. El logo de este blog se parece mucho al bello luminoso del Cinema Paradiso. Y está en la entrada de la sala en la que, no lejos de mi casa, sigo viendo cine casi todas las semanas.

sábado, 6 de septiembre de 2014

El Niño

de Daniel Monzón. España, 2014. 130.
6 de septiembre de 2014. Parqueastur, Corvera.

Jesús es un policía que lleva dos años investigando a una importante red internacional de narcotraficantes que opera en el estrecho de Gibraltar. El Niño lo cruza con facilidad en una moto acuática que maneja con brío. Un amigo le propone pasar droga con un colega marroquí. A veces los acosa el helicóptero de la policia, pero, con su habilidad sobre las olas, las cosas les van bien. Hasta que en uno de los encargos tienen problemas y han de aceptar un trabajo para uno de los grandes capos a los que se enfrenta Jesús.

Una película trepidante con dos tramas (y algunos nexos) en dos países (y un peñón). Hay policías adultos (uno corrupto), jóvenes muy gaditanos (uno no) y traficantes de varias nacionalidades que hacen muy lucidos los escenarios del estrecho de Gibraltar. Jesús Castro tiene un estreno más que solvente con este personaje al que, no sin motivo, otro compara con Steve MacQueen. Pero, tras su inolvidable Malamadre, Luis Tosar ha de aceptar que esta película es mucho más coral que Celda 211 y que su personaje no destaca tanto entre los de actores tan estupendos como Sergi López y Eduard Fernández. La historia está bien contada (aunque quizá las dos tramas paralelas se distancian demasiado en algún momento), las imágenes son poderosas (en el agua, en las playas, en el puerto de Algeciras...) y hay diálogos muy bien armados (las conversaciones gaditanísimas entre El Niño y El Compi, las de los policias en el helicóptero...) El Niño no será tan inolvidable como aquella magnífica pesadilla carcelaria que creó Daniel Monzón, pero no tiene nada que envidiar a esas superproducciones americanas que tanto espacio (y tanto tiempo) ocupan en nuestras carteleras.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Estos días

de Diego Llorente. España, 2013. 60.
4 de septiembre de 2014. Centro Niemeyer, Avilés.

La vida cotidiana de una hermosa pareja asturiana. Ella le dice que quiere dejarlo. Él le dice que flipa. Una hora con escenas de lo que hacen los dos antes y después de la ruptura.

En el coloquio Diego Llorente dijo que su interés no era captar la realidad sino mostrar instantes de la vida. Eso explica un estilo en el que los gestos y las acciones cotidianas parecen más importantes que la historia que motiva la película. Pero el ejercicio formal no es tan brillante como para compensar el poco interés de lo que les pasa a los protagonistas.

domingo, 31 de agosto de 2014

Locke

de Steven Knight. Reino Unido, 2013. 85’.
31 de agosto de 2014. Cines Los Prados, Oviedo.

Ivan Locke sale tarde de su trabajo. Su familia le espera para ver el partido, pero esa noche no irá a casa. Desde su coche llama a su ayudante para decirle que tampoco estará en el hormigonado previsto para la mañana siguiente. Será el mayor que se haya hecho en Europa y él es el responsable, pero ha decidido ir a Londres. Allí está a punto de dar a luz una mujer a la que apenas conoce.

Hora y media de viaje nocturno en esta extraordinaria película. El referente obligado es Buried de Rodrigo Cortés. Pero aquí no hay tanto suspense. La lógica no es la de un thriller. Hay también un único personaje en un espacio mínimo, pero Locke es más que virtuosismo cinematográfico en tiempo real. Vamos siempre con él en el coche. Entendiendo lo que siente e intuyendo las vidas del otro lado del teléfono. Vidas con las que comparte afanes profesionales en esas llamadas que hace para no desentenderse del hormigón. Vidas de dos mujeres (la que casi no le conoce y la que ya no le reconoce) para las que ese viaje a Londres resultará definitivo. También las vidas de los dos hijos que le esperan, la del otro hijo que él espera y la de ese padre que le abandonó y al que, con la decisión que está tomando, quisiera dar una lección.  Y ahí en medio está Ivan Locke, en un momento crucial de su vida en el que quiere hacer bien las cosas. Todas las cosas. Lo dice él mismo intentando convencerse de que a la mañana siguiente todo habrá salido bien. Steven Knight es un guionista soberbio capaz de acercanos a unos personajes invisibles que, al otro lado del teléfono, se hacen querer tanto como el contenido protagonista que interpreta Tom Hardy. Y un gran director que ha sabido construir una encrucijada perfecta (en algún momento simbolizada por la propia carretera) en la que el manejo del hormigón es también metáfora del fluir de esos instantes que a veces determinan la solidez de una vida.

viernes, 29 de agosto de 2014

En un patio de París

de Pierre Salvadori. Francia, 2014. 97’.
29 de agosto de 2014. Cines Los Prados, Oviedo.

Un músico decide una noche que no tocará más.  Es Antoine, un hombre que quiere simplificar su vida haciéndose portero. Su pusilánime bondad le convierte en imán para los vecinos del edificio. Especialmente para Mathilde, una mujer madura a la que una grieta en su casa la lleva de la obsesión a la depresión.

"Está hablando con un experto en abatimiento". Se lo dice Antoine a Mathilde en un momento de esta historia sobre dos naúfragos existenciales magníficamente interpretados por Catherine Deneuve y Gustave de Kervern. Aunque ese patio de vecinos aporta momentos (desiguales) de comedia coral, lo mejor de la película está en la relación entre el buen portero y la mujer dulcemente desquiciada que interpreta la Deneuve.

jueves, 28 de agosto de 2014

Lucy

de Luc Besson. Francia, 2014. 90.
28 de agosto de 2014. Parqueastur, Corvera.

Una droga azul que unos traficantes han metido en su vientre hace que Lucy no use solo una parte de su cerebro. Sus capacidades se van haciendo casi infinitas a medida que su rendimiento se acerca al cien por cien.

De la Eva primitiva a una mesías de la omnisciencia y la omnipotencia. Ese es el camino que recorre Scarlett Johansson con esta Lucy que pasa de ser una estudiante petarda en Taipei a una heroína con superpoderes y semblante muy serio. Ella está estupenda. Aunque no tanto una historia en la que los malos y poderosos son orientales y Morgan Freeman es un sabio muy bueno. Por lo demás, Luc Besson pretende aprovechar las querencias metafísicas de la cultura general del espectador medio. Pongamos que francés.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Gabrielle

de Louise Archambault. Canadá, 2013. 104’.
20 de agosto de 2014. Cines Los Prados, Oviedo.

Con veintidós años Gabrielle no tiene más autonomía que una niña. En el coro de discapacitados psíquicos del que forma parte tiene una relación especial con Martin, un joven que también está despertando al amor y al sexo. Pero la madre de Martin no lo entiende de la misma manera que la hermana de Gabrielle.

En noviembre pasado Gabrielle estuvo en la sección oficial del Festival de Gijón pero no llegué a verla. Aunque Alexandre Landry obtuvo el premio al mejor actor, la verdadera estrella es Gabrielle Marion-Rivard, la canadiense que parece interpretarse a si misma en esta película. Su estructura es la de una historia de ficción, pero la forma en que está filmada (cámara en mano) y la naturalidad de la protagonista (también su dulzura) le dan cierto aire de documental destinado a promover un debate sobre los límites de la dependencia de las personas no independientes. Un debate bien planteado en una película que a la vez muestra cuánto puede condicionar ese dilema la vida de sus familiares. En todo caso, da gusto ver un contexto social que las atiende e integra tan bien que sus problemas son solo los que deben ser: cómo conseguir ser más libres y más felices. Por lo demás, el coro de discapacitados y los estupendos profesionales que trabajan con ellos le dan mil vueltas a esa estrella del pop con la que el coro canta en la última escena.

sábado, 16 de agosto de 2014

Guardianes de la galaxia

de James Gunn. EE.UU., 2014. 122’.
16 de agosto de 2014. Multicines Béjar, Béjar.

En un futuro no muy remoto Peter Quill roba una extraña esfera para venderla.  Sus extraordinarios poderes pueden resultar peligrosos según en qué manos caigan. Así que, sin pretenderlo, este aventurero acaba formando un extraño equipo con un mapache muy hábil para componer artilugios, un humanoide vegetal que solo dice su nombre, un forzudo tatuado que no entiende de metáforas y una bella guerrera de color verde. Los cinco serán los guardianes de la galaxia. Y la salvarán.

Debo advertir que no es el tipo de cine que me fascinó en la adolescencia. De Marvel tengo referencias, pero no soy devoto. La guerra de las galaxias la vi en la fila uno del cine Almirante tras una larga cola el día del estreno, pero no recuerdo si fui a ver al cine los capítulos siguientes. Pero aunque las apopeyas de los superhéroes no me impresionan, el cine más espectacular siempre me ha atraido. Desde el más cutre de aviones que se van a estrellar y al final son salvados por pardillos como yo hasta las inquietantes imágenes con que Spielberg imaginó La Guerra de los Mundos o la manera en que Blomkamp creó un Distrito 9 para pobres alienígenas y un satélite llamado Elysium para ricos terrícolas (por no hablar de la magnífica ingravidez de Cuarón). Pero más que un gusto deliberadamente cultivado tomo esta querencia como cierta parafilia cinematográfica. Así que si digo que esta película me ha encantado debe tenerse en cuenta que soy un profano en el cine de superhéroes y aventuras galácticas. Pero sí. He disfrutado de principio a fin con estos Guardianes de la galaxia. Los personajes no parecen remedar a los de ninguna película anterior. Los artefactos que usan y las cosas que hacen me fascinan tanto como supongo que le sucedería a un tipo del siglo XVIII que entrara hoy en una tienda de Apple. Nada me parece previsible. La música setentera que escucha nuestro majísimo héroe en una cassette hace un maridaje perfecto con la naturalidad con que vemos carnes y metales mezclados en este mundo de seres de colores en el que la tecnobiodiversidad parece haber llegado al paroxismo. Así que lo tengo muy claro. Estos Guardianes de la galaxia ya me tienen abducido. Sin esperar a las críticas ya sé que iré al estreno de su secuela. Aunque tenga que verla en la fila uno.

viernes, 15 de agosto de 2014

Bajo la misma estrella

de Josh Boone. EE.UU., 2014. 125’.
15 de agosto de 2014. Cines Van Dyck, Salamanca.

Hazel tiene diecisiete años. Y un cáncer en los pulmones contra el que lucha desde niña. En el grupo de terapia al que su madre la obliga a ir conoce a Gus, un chico de dieciocho años al que le falta una pierna. La perdió por otro cáncer del que aparentemente se ha recuperado. La sintonía entre los dos es también literaria. Así que hacen un viaje a Amsterdam para conocer al autor de la novela que les fascina. El escritor les defrauda pero allí descubren que la felicidad puede ser infinita aunque los días estén contados.

La enfermedad siempre ha tenido mucho atractivo para los romanticismos juveniles. Y cuando es terminal aún subraya más la intensidad de un amor que se sabe efímero. La historia es transparente (como las lágrimas que incluye y quiere provocar). Los personajes son (todos) buena gente. Y aunque la película parece cultivar cierto narcisismo adolescente (a los dos lados de la pantalla), el espectador adulto piensa la buena pareja americana que podrían llegar a ser estos chicos si sus enfermedades no fueran incurables.

martes, 12 de agosto de 2014

Shirley: Visiones de una realidad

de Gustav Deutsch. Austria, 2013. 92’.
12 de agosto de 2014. Cines Van Dyck, Salamanca. V.O.S.

Trece escenas breves inspiradas en trece cuadros que Edward Hopper pintó entre 1931 y 1963. Entre cada una de ellas un parte de radio sobre un fondo negro con noticias del mundo. En todas aparece la misma mujer. A veces también un hombre. Él podría ser fotógrafo. Ella actriz de cine y teatro. Podrían ser una pareja. Pero nunca hablan. Solo oímos sus pensamientos. Los de Shirley.

Los cuadros de Hopper captan un instante del que quisiéramos saber más. ¿Qué miran esos personajes? ¿Qué les une (o les separa)? ¿Qué (no) se dicen? Ponerlos en movimiento e imaginar unos minutos de la escena detenida en cada pintura es una tentación para quien la contempla. Y es lo que hace Gustav Deutsch en esta bellísima película. Esos minutos del director austriaco son tan hopperianos que casi no se reconoce el momento preciso que reflejó en el lienzo el pintor americano. Cualquier instante de esos minutos podría haberle servido para captar esa atmósfera a la vez calma y desasosegante que caracteriza su pintura. Los movimientos son parsimoniosos, manteniendo siempre el enigma que reúne o distancia a esos personajes iluminados por la luz intensa de una ventana o la luz mortecina de un interior. Deutsch imagina cierta continuidad entre las escenas. La que aporta una Shirley reflexiva de la que, en todo caso, no sabremos mucho. Por eso la película se hace exigente. Tanto, que seguramente reduce su público potencial a quienes disfrutan con la obra del pintor. Y para serle fiel no es menos elusiva que los cuadros. La hermosísima y sorprendente fotografía consigue que, como en las pinturas de Hopper, la luz sea protagonista. Pero también el sonido. Y ambos parecen proceder de lugares que están fuera de nuestra vista. Como para los prisioneros del mito de Platón que esa pareja lee en silencio en una de las escenas. No todos aceptaron la propuesta. Algunos se fueron de la sala antes del final. No lo hizo un veterano (y venerable) director salmantino que esta tarde estaba entre el público de los Van Dyck.