jueves, 8 de noviembre de 2018

Columbus

de Kogonada. EE.UU., 2017. 104.
8 de noviembre de 2018. Teatro Filarmónica, Oviedo. V.O.S.

Un arquitecto coreano que iba a dar una conferencia en Columbus sufre una grave crisis de la que probablemente no se recuperará. Su hijo llega a la ciudad para acompañarlo y allí conoce a una joven que trabaja en esa biblioteca. Ella debería entrar pronto en la universidad pero no quiere dejar a su madre. Los dos comparten la desatención que han vivido como hijos, pero sienten de forma muy distinta sus responsabilidades con sus padres. De eso y de otras cosas hablaran al lado de diversos espacios arquitectónicos de esa ciudad. Los que más le emocionan a ella. Los que seguramente interesaban al padre de él.

Con arquitecturas o sin ellas cada plano es una lección de buen gusto en la composición. Aunque no hubiera diálogos la cadencia de las imágenes y la belleza de los espacios filmados ya haría muy grata la contemplación de esta película. Pero además Kogonada nos va mostrando matices del carácter de estos personajes que hablan sin estridencias, que comparten emociones arquitectónicas y que confrontan distintas maneras de vivir (o de sufrir) el afecto filial. En Columbus parece que no pasa nada, pero cuando la película acaba uno comprende perfectamente la pena que sentirán esos personajes al dejar la ciudad. Viviendo tan cerca de unos espacios tan bellos como los que nos regaló Niemeyer uno entiende muy bien el interés y la emoción que despiertan en esa chica de Columbus las arquitecturas del movimiento moderno que hay en su ciudad.