de John Carney. Irlanda, 2026. 98’.
30 de junio de 2026. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.
Rick es un cantante maduro que toca con su grupo en bodas de Irlanda. Una noche en que actúan en un sarao más notable conoce a Danny y comparte con él una improvisación y luego, a solas, le canta una canción que no ha editado. Él es una estrella de Estados Unidos que un tiempo después se consagra cantando ese ese tema. Rick no entiende por qué no reconoce que la canción le pertenece a él, así que decide ir con un amigo a Los Angeles para hablar con el muchacho.
El director de Sing Street y Begin Again vuelve con una historia bonita sobre pasiones musicales y lealtades a los dos lados del éxito: el del joven que lo consigue de manera fulgurante y el del veterano que nunca lo tuvo y ahora contempla lo bien que le va al otro con una canción suya. La historia, sencilla, amable y grata, más que de las traiciones musicales trata de las lealtades, las que se pueden dar entre músicos de distintas edades, las que comparten los colegas veteranos y, sobre todo, las que unen a una familia. No es una gran película, pero se ve con agrado. Sin embargo, sorprende y molesta que se subtitule lo que se dice, pero no lo que se canta. O peor, que se subtitulen un par de canciones y el resto no. En fin.
