lunes, 29 de marzo de 2021

Nomadland

de Chloé Zhao. EE.UU., 2020. 108’.
29 de marzo y 21 de abril de 2021. Cines Parqueastur, Corvera.  

Fern llevaba una vida feliz con su marido trabajando en una empresa de yesos de Nevada. Pero tras quedarse viuda y cerrarse la empresa también desapareció su pueblo. Así que ha tenido que trabajar durante la temporada navideña en Amazon y luego en empleos temporales a los que se va desplazando en su furgoneta como esos nómadas maduros del siglo XXI que recorren paisajes hermosamente desolados del oeste norteamericano.

No sé cómo será el libro de Jessica Bruder en el que está inspirada esta película (ya mismo lo encargo en Clarín) pero difícilmente resultará más diáfano y conmovedor que la película de Chloé Zhao. Tras su extraordinaria The Rider esta directora vuelve a demostrar su asombrosa capacidad para transgredir los límites entre la interpretación de los actores profesionales y la vida de los seres reales en películas bellísimas con las que consigue hacer de la ficción una forma de ensayo particularmente reveladora y del documental una conmovedora lección de lo que debe ser el cine. The Rider y Nomad Land se centran en seres aparentemente periféricos que ejemplifican formas de entender la vida que deberían ser orgullo nacional de los estadounidenses. Las de unas gentes que viven al margen de esa cultura norteamericana contemporánea que criticó Marvin Harris (y tantos otros) y que mantienen vivo el espíritu solidario y generoso de los pioneros legendarios. Los personajes que nos presenta Chloé Zhao son pura bondad. De hecho, Fern solo expresa alguna aspereza, más que justificada, en la conversación sobre los negocios inmobiliarios en casa de su hermana. El trabajo de Frances McDormand con ese personaje es pura contención y tendría sobradamente merecido un Oscar. Junto a ella se interpretan a si mismos esos nómadas reales que por edad deberían ser ya jubilados sedentarios. Entre ellos está el propio Bob Wells, líder de ese movimiento que cada año se reúne en Quartzsite y que encuentro ideológicamente emparentado con las propuestas abolicionistas que propugna otro Bob de apellido Black. Los nómadas de furgoneta son consecuencia dramática y reacción pacífica ante sucesos como el colapso financiero o el advenimiento del leviatán Amazon. Pero la mejor metáfora de la tranquila rebelión de estos nuevos centauros del desierto quizá esté en esas golondrinas que la amiga de Fern quiere volver a ver antes de morir. Con Nomadland Chloé Zhao nos revela la poética de una forma de vida itinerante y contemplativa empeñada en seguir apreciando el valor de las cosas por las merece la pena vivir.

domingo, 28 de marzo de 2021

Un efecto óptico

de Juan Cavestany. Francia, 2020. 80.
28 de marzo de 2021. Cines Los Prados, Oviedo.

Un matrimonio de Burgos va a pasar unos días de vacaciones en Nueva York. La ciudad les resulta muy extraña porque no les parece extraña. A veces sienten que no están allí. Incluso podrían estar dentro de una película. O en sucesivas variaciones de una película sobre un matrimonio de Burgos que va a pasar unos días de vacaciones en Nueva York. 

Gente en sitios, Esa sensación, Madrid, interior... Con Un efecto óptico Juan Cavestany nos ofrece un nueva entrega de ese cine suyo hipersurrealista y cautivador en el que lo cotidiano se hace extraño y la extrañeza se convierte en la mejor perspectiva para contemplar la realidad. Hay que saber hacer muy bien las cosas y tener mucho atrevimiento para parar una película a la mitad, decirle a uno de los personajes que está en una película y volver a empezar. Y hacer eso varias veces en las variaciones con repetición (o en las repeticiones con variación) que protagoniza esa pareja (in)feliz compuesta primorosamente por Carmen Machi y Pepón Nieto a los que de vez en cuando acecha el personaje lobuno de Luis Bermejo. El cine de Juan Cavestany es un género en si mismo, una forma de entender la verosimilitud de las historias como un efecto óptico con el que es posible jugar. Y nadie lo hace como él.

sábado, 27 de marzo de 2021

Del inconveniente de haber nacido

de Sandra Wollner. Austria, 2020. 94.
27 de marzo de 2021. Laboral Cinemateca, Gijón. V.O.S.

Elli disfruta del verano a solas con su padre. En una elegante casa en medio del bosque comparten instantes de felicidad y también muchos recuerdos. Pero no todos porque Elli es un androide con memoria configurable al que le faltan instantes del pasado familiar. Cuando salga de la casa y se pierda en el bosque acabará mezclando esos recuerdos con los de anciana para la que ella será una inquietante compañía que se convierte en remedo del hermano muerto hace sesenta años.

El título de la película es de Cioran y el tema va mucho más allá de los debates sobre los androides como competidores de las mascotas animales en el acompañamiento de los humanos. El ritmo moroso de la historia es solo apto para espectadores sosegados. Así que uno empieza planteándose si la historia pretende suscitar reflexiones sobre la pedofilia a partir de esta Lolita sintética para encontrar luego resonancias del debate sobre los sexos y los géneros con esa reconfiguración de la niña a una versión masculina. Sin embargo, la película va más allá de todo eso planteando ideas de más calado sobre la familia, los sentimientos, la memoria y la identidad. De hecho, Sandra Wollner retoma las reflexiones originales que Mary Shelley planteó con su moderno Prometeo. Con Frankenstein no estaba creando el hito seminal del imaginario sobre los robots y la inteligencia artificial, sino consideraciones mucho más relevantes acerca de la condición humana. Su mirada hacia lo humano estaba más emparentada con el emotivismo de Hume que con el racionalismo mecanicista de Descartes. Y es que quizá las utopías y distopías sobre nuestro futuro están demasiado centradas en la inteligencia artificial y la superinteligencia y no nos pararnos a pensar que lo más inquietante de lo que espera a los humanos no son los desafíos de la inteligencia artificial sino los de la sensibilidad y la moralidad artificial.

miércoles, 24 de marzo de 2021

El agente topo

 de Maite Alberdi. Chile, 2020. 84.
 24 de marzo de 2021. Cines Ocimax, Gijón.

Un detective privado ha puesto un anuncio en la prensa para buscar a alguien de entre ochenta y noventa años que esté dispuesto a hacer de espía en una residencia de ancianos. El elegido es Sergio que cada día le manda a su jefe un informe sobre lo que allí observa. Además de espiar para él, también irá conociendo a las personas que viven en esa residencia.
 
En La Once Maite Alberdi ya había demostrado la gran ternura y perspicacia con que sabe poner la cámara para retratar y respetar la ancianidad. En aquella joya nos hacía asistir a las meriendas que desde hacía sesenta años venían reuniendo cada mes a un grupo de amigas. El agente topo no es menos tierna y deliciosa que La Once pero además utiliza el magnífico recurso, casi ficcionado, de un investigador de la tercera edad que tiene la misión de fisgar e informar sobre las condiciones en que vive una mujer en esa residencia de ancianos. Sus conclusiones serán aleccionadoras y, sin ninguna estridencia, dan mucho que pensar sobre si el encerramiento institucional es la forma de vida más deseable para nuestros mayores. Para responder a esta pregunta convendría que cada cual se planteara muy en serio si a partir de cierta edad le gustaría dejar el lugar, las personas y las cosas con las que ha vivido siempre e irse a una institución que en el mejor de los casos tiene pinta de hotel de vacaciones perpetuas y en el peor es como un internado escolar sin periodos no lectivos.

El informe Auschwitz

 de Peter Bebjak. Eslovaquia, 2020. 94.
 24 de marzo de 2021. Cines Ocimax, Gijón.

Dos judíos eslovacos consiguen escapar de Auschwitz en 1944. Llevan consigo documentos que prueban la magnitud del genocidio que allí está teniendo lugar. Los primeros días permanecen escondidos al borde del campo en un hoyo bajo unas tablas dispuestas para levantar nuevos barracones. Luego les espera una travesía por los bosques hasta llegar a la frontera. Cuando lo logran, tendrán un encuentro con un representante de la Cruz Roja al que no será fácil convencer de la magnitud de lo que está pasando.
 
El informe Auschwitz tiene en común con El hijo de Saul la voluntad de colocarnos en el centro del horror respetando los límites de lo que debe ser mostrado. László Nemes usaba una profundidad de campo mínima con la que conseguía una expresividad máxima manteniendo el respeto debido a lo que estaba evocando. Peter Bebjak sigue esa senda ética en esta película áspera pero contenida en la que el mayor interes quizá esté en ese encuentro final con el representante de la Cruz Roja. Su ignorancia recuerda a la que nos mostraba Juan Mayorga en el teatro en su imprescindible Himmelweg (camino del cielo) que situaba en el campo de Theresienstadt la visita de un informante de la Cruz Roja que solo vio lo que los nazis querían que viera. Por lo demás, quedarse durante los títulos de crédito y escuchar las voces de esos fascistas que en los últimos tiempos han alcanzado el poder en Estados Unidos, Italia, Hungría o Brasil nos hace ver que no hay tanta distancia entre los  terribles años treinta y el presente. Solo consuela que ninguna de esas voces habla en español. Todavía.

martes, 23 de marzo de 2021

Nuevo orden

de Michel Franco. México, 2020. 88’.
23 de marzo de 2021. Casa de la Cultura, Avilés.

Una boda en una familia bien de Ciudad de México. Y una rebelión de las masas que asaltan con violencia su casa y todo el país. Asistimos a una revolución en marcha en la que los desposeídos no son menos violentos que los militares dedicados al secuestro y la extorsión. La novia, una empleada de la casa y su hijo son las únicas personas dignas en este retablo de una sociedad invertebrada. Y acabarán mal. 

La muy sobrevalorada Parásitos no es la única película que últimamente ha puesto a los ricos frente a la pesadilla de quedar a merced de los pobres. De forma más contenida y con más interés que aquella cínica película coreana, ese tema ha sido tratado también por la argentina Verónica Chen en Marea alta, una película inquietante, magnética y opresiva sobre una mujer y unos obreros en una casa cerca de la playa. O también por el mexicano David Zonana que, con un surrealismo entre posmoderno y colorista que recuerda por momentos a Buñuel o a Lanthimos, nos muestra en Mano de obra la ocupación de una casa de ricos por familias menesterosas. Con su Nuevo Orden Michel Franco nos ofrece un nueva versión de la pesadilla de las élites con una historia que, más que distópica, resulta aleccionadora para quienes creen que la violencia solo puede afectar a otros. Además de contar con un guión bien estructurado, Nuevo orden es una metáfora de la penetración y sedimentación del mal en la sociedad mexicana (algo sobre lo que también resultan muy interesantes el documental Silencio Radio de Juliana Fanjul sobre la periodista Carmen Aristegui y la extraordinaria Sin señas particulares de Fernanda Valadez que pudimos ver en la última edición del Festival de Huelva). Además, la película de Michel Franco pone algunas cosas en su sitio. Por ejemplo, el verdadero significado de expresiones como toque de queda que en estos tiempos pandémicos algunos asocian con el fastidio de no tener los bares abiertos a partir de cierta hora. Ojalá hubiera un nuevo orden en el mundo de la cultura y películas como esta tuvieran el lugar que merecen en el panorama del cine actual.

domingo, 21 de marzo de 2021

El disidente

de Bryan Fogel. EE.UU., 2020. 119’.
21 de marzo de 2021. Filmin. V.O.S.

El 2 de octubre de 2018 Jamal Khashoggi fue asesinado y descuartizado en el consulado de su país en Estambul. Era un periodista saudí del Washington Post que se había distanciado del régimen del príncipe Mohammed bin Salman. Las investigaciones de los turcos confirmaron que se trató de un asesinato para el que llegaron desde Arabia Saudí hasta quince personas con cobertura gubernamental. Los hechos fueron tan indiscutibles que hasta se accedió a la grabación horrenda de lo que sucedió aquel día en el consulado.

Crónica de un crimen de Estado. Pero también una muestra del poder de estos aliados tradicionales de los Estados Unidos que con herramientas de control digital como Pegasus consiguieron vigilar hasta el móvil y las actuaciones de Jeff Bezos. Junto a la obscenidad del asesinato de un hombre que solo iba al consulado de su país a por un certificado para casarse, este documental demuestra que la vigilancia y el control digital no está solo al alcance de los que fueron denunciados por Snowden. Vista la impotencia de las instancias internacionales ante crímenes como este, al final parece que la cancelación de sus cuentas virtuales es el mayor castigo que pueden temer los malotes. O los que Twitter considere malotes.

viernes, 19 de marzo de 2021

Solo las bestias

de Dominik Moll. Francia, 2019. 117.
19 de marzo de 2021. Cines Los Prados, Oviedo.

Una mujer desaparece en un paisaje nevado. Otra está enamorada de un hombre atormentado. Un marido es estafado por buscar el amor en internet. Una joven quiere dejarlo todo por una mujer casada. Y un joven africano quiere hacerse rico para que le quiera la hermosa chica con la que tiene una hija.

Cuatro (o cinco) historias independientes pero muy bien trabadas por la necesidad que todos los personajes tienen de encontrar el amor. Son como varios cortometrajes independientes con intersecciones parciales que van configurando un buen modelo para armar. Así que la estructura recuerda a esos estupendos puzles filmados de Alejandro González Iñárritu (Amores perros, 21 gramos, Babel), Fernando Meirelles (360. Juego de destinos) y hasta Aritz Moreno (Ventajas de viajar en tren). Solo las bestias quizá sea menos ambiciosa y singular que esas películas, pero ofrece un equilibrio perfecto entre lo que exige y lo que ofrece al espectador. Y no tiene ninguno de los defectos habituales en el cine comercial francés. Así que ha sido un estupendo regreso al cine en Los Prados que hoy han vuelto a abrir sus salas con una cartelera magnífica que casi parece propia de la calle Martín de los Heros. Ojalá que sigan así mucho tiempo. Abiertas y con una programación tan buena.

martes, 16 de marzo de 2021

Baby

de Juanma Bajo Ulloa. España, 2020. 104’.
16 de marzo de 2021. Casa de la Cultura, Avilés.

Una joven drogadicta tiene sola en casa a su bebé. Entre conseguir nuevas dosis para ella y darle biberones a él, vive una situación desquiciada que la llevará a vender a su hijo a una mujer que trafica con recién nacidos. Pero cuando vuelve a casa y encuentra el chupete decide volver a por él. Así entrará en el destartalado caserón en que la mujer y dos ayudantes lo tienen metido en un nido de cigüeña.

Sin palabras. Con imágenes poderosas de esteticismo ambiguo. Entre el terror y los documentales de naturaleza. Así es el regreso de Juanma Bajo Ulloa a los temas de la maternidad culpable y la feminidad doliente que hacían tan especial su primera película, Alas de mariposa. Baby se salva por la fuerza de unas imágenes con ambientación y fotografía muy cuidadas. Y también por esa apuesta radical de prescindir completamente de los diálogos. No obstante, la parte del caserón se hace larga y no se entiende bien el radical cambio de la protagonista ni su dificultad para huir de allí con el niño. También sobran quizá algunos subrayados musicales y esos elegantes acordes que quedan muy bien, pero que recuerdan demasiado al comienzo de Video Games de Lana del Rey.

sábado, 13 de marzo de 2021

Las letras de Jordi

de Maider Fernández Iriarte. España, 2019. 70.
13 de marzo de 2021. Laboral Cinemateca, Gijón.

Maider tiene varias conversaciones con Jordi. Para poder comunicarse con ella, él le va señalando las letras con el dedo. Tiene parálisis cerebral y vive en una residencia. Le gusta el contacto con las personas y siempre tiene presente a Dios. Por eso irá a Lourdes y la cámara de Maider lo acompañará.

Siguiendo a Herta Müller, Carlos Skliar habla de manera conmovedora de los intactos, los dañados y los rotos. Jordi no está intacto, pero tampoco está roto. Su voluntad de comunicarse hace que el tiempo con él sea muy diferente. Y nos permite apreciar el valor de la comunicación y la duración del instante. Contemplando los diálogos morosos entre Maider y Jordi da tiempo para pensar sobre las cosas importantes. Sobre el valor del lenguaje, la textura de las palabras y la condición humana. El documental de Maider Fernández Iriarte se une a la serie de películas que deberían ver los educadores, y en general los profesionales del cuidado, para salir de la disciplina de sus disciplinas y reflexionar sobre la empatía y la compasión. Por ejemplo, Piratas o Libélulas de Isabel de Ocampo, Conducta de Ernesto Daranas, La hora de los deberes de Ludovic Vieuille, À l'école des philosophes de Fernand Melgar o System Crasher de Nora Fingscheidt. Como Las letras de Jordi, varias de ellas tratan de los dañados, algunas incluso de los rotos, pero todas son del mayor interés para esos intactos que ni siquiera saben que lo son. Pero, además, la película de Maider Fernández Iriarte incluye un regalo muy especial para mi. Esas imágenes de Lourdes que me devuelven algunos de los primeros recuerdos de mi vida. Los de aquel viaje con mis padres y mi hermano a Rognac, al lado de Marsella, para ver a mis tíos y al primo que acababa de nacer. De vuelta paramos unas horas en Lourdes y, aunque acababa de cumplir cuatro años, no he olvidado aquel lugar.

martes, 9 de marzo de 2021

La chica del brazalete

de Stéphane Demoustier. Francia, 2019. 95’.
9 de marzo de 2021. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Lise está con sus padres y su hermano en la playa cuando unos policías vienen a buscarla. Dos años después será el juicio. Se la acusa de haber asesinado salvajemente a Flora, su mejor amiga.

Vemos de lejos la escena preambular de la playa y no sabemos cómo interpretarla. Y esa ambigüedad crecerá durante el desarrollo de un juicio que se nos muestra con gran naturalismo pero sin los tópicos propios del género. Stéphane Demoustier tiene el acierto de mostrarlo con la máxima contención así que no hay planos del jurado, ni dedos acusadores, ni grandes discursos. Ni siquiera se nos muestran las típicas imágenes del momento en que el juez lee la sentencia. Y es que, con un guión muy bien medido se deja espacio para que el espectador puede pensar y sentir el mismo desasosiego y las mismas dudas que pueden tener los padres de la acusada, la madre de la víctima y, por supuesto, el jurado. La chica del brazalete está en las antípodas de ese venenoso imaginario judicial que no tiene dudas cuando habla de sediciones, rebeliones o prisiones permanentes revisables. Por eso películas como la de Stéphane Demoustier son tan necesarias. Y también por eso son tan marginales.

lunes, 8 de marzo de 2021

Llach: La revolta permanent

de Lluís Danés. España, 2006. 90’.
8 de marzo de 2021. Filmin.

El 3 de marzo de 2006 Lluís Llach interpretó en Vitoria Campanadas a morts en un concierto multitudinario. Ese día se cumplían treinta años de aquellos hechos terribles que inspiraron su conmovedor réquiem. Al final del documental asistimos al concierto, pero antes repasamos la trayectoria de Lluís Llach hasta ese momento y también lo que sucedió aquel triste día de 1976.

No había visto esta película. Ni siquiera sabía de su existencia. Así que ha sido un regalo magnífico poder verla ahora que se cumplen quince años de aquel concierto. A Lluís Llach (y a alguien más) le debo en gran medida el origen de mi debilidad por el catalán y por lo catalán. Así que ha sido un gustazo disfrutar de esta hora y media de repaso biográfico y musical. Lluís Danés ha tenido el acierto de combinar ese relato que a mi tanto me dice con las declaraciones de familiares, amigos y compañeros de las víctimas de aquella jornada trágica en Vitoria (incluso aparece Martín Villa). Por lo demás, el concierto conmemorativo ha sido un cierre perfecto para esta película inesperada. La magnífica interpretación que Vanesa Martín hizo el sábado en la gala de los Goya de Un núvol blanc en castellano me hizo curiosear algunos videos de Lluís Llach y así llegué a esta película que por fortuna estaba en Filmin. No tiene subtítulos, así que quizá la disfruten menos quienes consideren como algo ajeno al catalán.

domingo, 28 de febrero de 2021

El año del descubrimiento

de Luis López Carrasco. España, 2020. 200.
28 de febrero de 2021. Laboral Cinemateca, Gijón.

Conversaciones de gente corriente en el Tana, un bar de barrio del Lago de Cartagena. Hablan sobre muchas cosas. Sobre cómo les va la vida ahora y cómo nos iba antes. También hablan de lo que pasó en 1992, aquel año en que España parecía tocar el cielo desde Sevilla y Barcelona mientras Cartagena se convertía en un infierno.
 
Con el Informe General de Portabella (no solo el de 1977, también el de 2016) podría medirse esta nueva película de Luis López Carrasco que me parece mucho más atinada que El futuro, su anterior viaje a otro pasado que situó en 1982 (me temo que Felipe González nunca le ha caído nada bien). El año del descubrimiento comienza conceptualmente borrosa. Como si entráramos en un bar y pilláramos a medias conversaciones ajenas que quizá nos interesen. Pero poco a poco la atención de la cámara (y el montaje) se va centrando. Y con ella la nuestra, que no se ve importunada (todo lo contrario) por la decisión de que prácticamente las tres horas y veinte que dura la película se desarrollen con la pantalla partida ofreciendo imágenes, a veces paralelas y otras no tanto, de esas gentes que hablan. El modelo formal es el de Jaime Rosales en La soledad, pero Luis López Carrasco lo lleva más lejos con una insistencia tan atrevida como exitosa. Las imágenes de la violencia pretérita y las apasionadas evocaciones de los sindicalistas en el tramo final de la película constituyen toda una bofetada a los pseudodebates que estos días tenemos a cuenta de la libertad de expresión y los disturbios callejeros por el encarcelamiento del rapero. Con el estilo neutro y tosco de Portabella, López Carrasco consigue trascender las obviedades con solo dar voz a quienes no suelen tenerla frente a las cámaras. Y así escuchamos palabras impertinentes que precisamente por ello resultan tan pertinentes. Como lo que se dice en ese epílogo sindical, con remate en el relato de un sueño simétrico al que abre la película, tras el cual el paraninfo de la Laboral (¡por fin vuelvo a ver cine en un cine!) estalla en un aplauso inmediato y espontáneo. Como si tres horas y veinte minutos hubieran durado solo lo que dura ese epílogo. Así que tras El año del descubrimiento de López Carrasco casi apetece seguir viendo imágenes reveladoras. Así que me animo a recomendar tres formalmente muy distintas a las de esta película pero que encuentro emparentadas con algunas de las cosas que se dicen en ese epílogo: Economía circular, Mi empleo, mi futuro (y 2) y El valor de lo intangible.

sábado, 27 de febrero de 2021

Mary and Max

de Adam Elliot. Australia, 2009. 88’.
27 de febrero de 2021. 25º Mostra Internacional de Cinema de Animació de Catalunya, Filmin. V.O.S.

Mary es una niña llena de complejos y Max un judio maduro y obeso. Ella vive en Australia con una madre alcohólica y un padre al que casi no ve. Él vive solo en Nueva York y está obsesionado con el orden y la literalidad. Los dos mantendrán una larga, tierna y catártica relación epistolar. 

Que la película comience con una música tan hermosa como el Perpetuum mobile de la Penguin Cafe Orchestra ya anuncia que la cosa promete. Y así es. Esta bonita historia de amistad por correo (no electrónico) entre una niña australiana y un pobre hombre neoyorquino es edificante (no empalagosa) por lo que tiene de reivindicación de la diferencia y de aceptación de lo dado, pero también resulta una delicia desde el punto de vista estético. Cromáticamente hermosa y coherente (un poco de rojo es mucho), está llena de ironías y sutilezas al alcance de muchos públicos, Mary y Max es una maravilla muy oportunamente programada en esta 25ª edición del Animac que se celebra en Lleida y que estos días podemos ver en Filmin.

viernes, 26 de febrero de 2021

The assistant

de Kitty Green. EE.UU., 2019. 81’.
26 de febrero de 2021. Filmin. V.O.S.

Una larga jornada de trabajo con Jane. Desde que enciende las luces de la oficina antes de que llegue nadie hasta que las apaga por la noche. Ella es asistente de un importante productor de cine cuya empresa tiene una de sus sedes en Nueva York. Jane tiene que encargarse de todo, desde los cafés y las fotocopias hasta las reservas de hoteles y las llamadas crispadas de su mujer. Por eso esté al tanto de los encuentros del jefe con chicas muy jóvenes que aspiran a entrar en el mundo del cine. Jane quisiera denunciar al depredador pero sus compañeros le hacen ver que en ese ecosistema quien manda es impune.

La alimaña podría ser, por ejemplo, Harvey Weinstein. Sin embargo, Kitty Green tiene el acierto de dejarlo en fuera de campo. La película está siempre con Jane (magníficamente interpretada por Julia Garner) y eso hace que sintamos con ella esa atmósfera espesa propia de las empresas en que la jerarquía es nítida hasta en lo tácito. De hecho, la historia se puede ver en clave MeToo pero su contenido tiene también el mayor interés como retrato etológico de cierta fauna oficinesca. En este sentido, aunque las tres son muy distintas y las argentinas son mejores, The asistant compondría un buen tríptico con 36 horas, la película de Néstor Mazzini que vimos en 2019 en el Festival de Valladolid, y con Planta permanente, la de Ezequiel Radusky que ganó la última edición del Festival de Huelva. Contemplados de este modo, aún resulta más enervante esa estúpida veneración de los hábitats empresariales que ha puesto tan de moda en España el uso de la palabra CEO. Un término que lo tiene todo: el habitual papanatismo anglófilo (como pasa con PCR o COVID, las siglas anglógenas se comportan como verdaderos agujeros negros semánticos: atraen mucho pero se entienden poco) y también una buena dosis de machismo léxico (¿alguien piensa en mujeres cuando dice CEO?). Y es que entre officer y assistant está muy claro el reparto de géneros. Y a cuál pertenecen los degenerados.

sábado, 20 de febrero de 2021

Luz silenciosa

de Carlos Reygadas. México, 2007. 142’.
20 de febrero de 2021. Filmin. V.O.S.

Johan y Esther son agricultores  de la comunidad menonita en Chichaua. Con sus seis hijos forman una familia tradicional con una vida rutinaria si no fuera porque Johan tiene una relación amorosa con Marianne y, aunque se siente culpable, no es capaz de dejarla.

La película se abre con un cielo estrellado que precede a la luz del amanecer y se cierra con una luz crepuscular que antecede a la noche. También con un reloj de pared que Johan detiene al inicio y que se pondrá en marcha de nuevo al final. Luz silenciosa es parsimoniosa, cuidadísima en los encuadres y en los sonidos que escuchamos dentro y fuera de campo. El exotismo de esta comunidad ensimismada en Chihuahua resulta muy oportuno para esta reflexión demorada sobre la familia, el amor y la culpa, tres temas recurrentes en el cine de Reygadas. Está claro que sus películas no son para públicos apresurados o impacientes, pero Luz silenciosa ofrece estampas y atmósferas conmovedoras a quienes saben disfrutar con un tipo de cine que respeta a los espectadores y los trata como seres atencionales.

martes, 9 de febrero de 2021

Batalla en el cielo

de Carlos Reygadas. México, 2005. 88’.
9 de febrero de 2021. Filmin.

Marcos participa a diario en la ceremonia de izado y arriado de una inmensa bandera de México. También hace de asistente de un mando militar. Por eso tiene confianza con Ana, la hija de su jefe para la que hace de chófer y algo más. Él sabe que ella se prostituye por gusto. Y ella sabe que Marcos y su mujer han secuestrado a un bebé que se les ha muerto. Será un fin de semana de culpas insoportables para Marcos y de encuentros sexuales agónicos con ellas.

Feísmo y esteticismo emparejados. Literalmente. Desde la escena de la felación, que sirve de prólogo y epílogo, hasta esos lentos giros de cámara en los que las músicas y los ruidos son tan relevantes. Una Batalla en el cielo lo es, por ejemplo, en esos encuentros entre unos cuerpos cuyo contacto parece tan inverosímil en la realidad como en la ficción. Pero Carlos Reygadas es capaz de hacer que escenas inauditas sean a la vez poéticas y trágicas en una película que resulta tan extraña en su contenido como cautivadora en su forma. Y es que mostrar a  unos militares levantando la bandera en el Zócalo o a un hombre buscando la redención en el Santuario de Guadalupe justo al lado de una escena en la que una felación es explícita, poética y quizá onírica son atrevimientos propios de un director que está siempre en las antípodas del cine convencional.

domingo, 7 de febrero de 2021

La ciudad oculta

de Víctor Moreno. España, 2018. 80’.
7 de febrero de 2021. Filmin.

La ciudad tubular y subterránea. El Madrid de las alcantarillas, los túneles, los sumideros y las cloacas. Imágenes oscuras con iluminaciones angostas o cenitales. La vida desde el fondo de los pozos y el discurrir de los metros por las tripas de la ciudad.

Como hizo en Edificio España, Víctor Moreno vuelve a poner su cámara neutra frente a una realidad inquietante y extraña. En aquella magnífica película se escuchaba a las personas y todo se convertía en metáfora involuntaria de unos tiempos aciagos. En La ciudad oscura no hay palabras. Tan solo imágenes que hacen pensar que una caverna puede albergar brillos siderales o ser el escenario propicio para movimientos lentos de cámara que incitan a reflexiones intemporales. Es cine casi abstracto en el que Víctor Moreno tiene el acierto de subrayar que cuando todo está oscuro el sonido se convierte en asidero. Veo La ciudad oculta el mismo día que en Versión Española se programa la película de Elías León Siminiani Apuntes para una película de atracos. Feliz coincidencia de angosturas infraurbanas en tiempos tristemente confinados.

sábado, 6 de febrero de 2021

Jerte, vida salvaje en el valle de los cerezos

de Javier Ortega. España, 2017. 49’.
6 de febrero de 2021. Filmin.

Un recorrido por el valle del Jerte entre la primavera y el verano. Hay cabras hispánicas, caballos y herrerillos. Murciélagos, sapos y salamandras. Abejas, abejorros y grillos. Procesionarias, castaños y cantuesos. Peonías, dedaleras y orquídeas. Piornos, escobas y brezos. Helechos, robles y, por supuesto, también hay cerezos.

Al oeste del valle del Jerte está el del Ambroz y a continuación está mi pueblo que mira desde su cerro hacia la Sierra de Francia. En estos tiempos pandémicos, con tantos espacios perimetrados, uno añora cosas tan importantes como el cine en el cine o el cambio de las estaciones en aquellas tierras linderas entre Salamanca y Cáceres. Desde octubre no hemos podido volver a ellas, así que al ver este documental en modo obligadamente doméstico uno no sabe si lo que le provoca es añoranza o la esperanza de que en la próxima primavera podamos saciar la mirada en aquellos benditos paisajes. El formato no es sorprendente pero las imágenes son deliciosas y la voz narrativa las acompaña de manera oportuna y elegante. Así que no se puede pedir más a un documental sobre una naturaleza que uno siente tan próxima y que ahora parece tan lejana.

viernes, 5 de febrero de 2021

Anatomía de un Dandy

de Charlie Arnaiz y Alberto Ortega. España, 2020. 90’.
5 de febrero de 2021. Filmin.

Retrato del retratista que se inventó su retrato. Vemos al joven de provincias que llegó al Café Gijón para ser alguien en Madrid y al Francisco Umbral excesivo que desde su columna en El País canonizaba o excomulgaba en negrilla. Noventa minutos con semblanzas y recuerdos de quienes lo conocieron, lo quisieron o desvelaron sus secretos. Y también entrevistas y declaraciones de un hombre que tecleaba desde el ombligo en su Lettera 32.

Como Dalí, Umbral decidió ser un artista mediático. Dalí fue el excéntrico oficial del franquismo y Umbral el escritor de la Movida que había venido a hablar de su libro. Los dos compartieron también postureos peseteros y circunstancias familiares que condicionaron su ambición y su carácter. Por eso, aunque resultaban insoportables cuando eran pasto de las cámaras, con el paso del tiempo sus figuras barrocas se van haciendo más interesantes porque su egocentrismo impostado casi provoca ternura pero algunos de sus dardos siguen firmes en la diana. Charlie Arnaiz y Alberto Ortega han hecho una documentada y amena reivindicación del ser humano y el escritor más allá del personaje. Algo muy de agradecer en un país en que se cultiva poco el matiz y la memoria y en el que la caricatura o el olvido suelen ser el destino habitual de sus figuras notables.