de Jianjie Lin. China, 2024. 101’.
17 de mayo de 2026. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.
Wei es un adolescente de familia bien con más afición a los videojuegos y a la esgrima que al estudio. Un día lleva a su casa a Shuo, un compañero callado, pero amable, al que los padres de Wei les encantaría tener como hijo. De hecho, podría acabar siéndolo porque su padre ha muerto y el muchacho se ha quedado solo. Para desgracia de Wei.
Hay dos especies de aves cuyos nombres ironizan sobre una conducta tan sorprendente como poner los huevos en nido ajeno para que los hijos naturales sean sustituidos por el involuntariamente adoptado. Son el cuco y el críalo. La película de Jianjie Lin parece inspirada en esa excepción etológica, aunque aquí no son las figuras parentales sino el propio vástago el que se busca un hueco en el mejor nido. Así que el críalo sería aquí más bien un críame, que es lo que casi consigue este muchacho chino tan enigmático como cautivador. La historia tiene la ambigüedad precisa para desasosegar al espectador que no llega a saber bien si se trata de un malvado impostor o de un chico desamparado que merece protección. Por lo demás, Breve historia de una familia es también un retrato del exquisito nivel de vida de algunos chinos. Nos lo muestran unas imágenes elegantísimas y una banda sonora inquietante.
