domingo, 18 de noviembre de 2018

En busca del Oscar

de Octavio Guerra. España, 2018. 75’.
18 de noviembre de 2018. Escuela de Comercio, 56º Festival de Cine de Gijón (sección: rellumes).

Óscar Peyrut es todo un personaje. Argentino afincado en España, Peyrut es un prestigioso crítico que preside la Asociación Española de la Prensa Cinematográfica. Aquí le vemos de festival en festival defendiendo y practicando la tesis de que no es necesario ver una película para hacer una crítica objetiva sobre ella.

La crítica de la crítica crítica. De eso trata entre otras cosas esta magnífica película que seguramente dará que hablar. Y probablemente hablarán de ella gentes que no llegarán a verla. Eso que se pierden. Porque no podrán calibrar la sutileza con que Octavio Guerra construye una película extraordinaria sobre un crítico, un cretino o un cínico. Porque todo eso (junto o por separado, como conjunción o como implicación) se puede encontrar en este personaje crítico que no sé si quiere o no al cine, pero al que desde luego le quiere mucho la cámara. El relato a salto de festival está muy bien articulado evolucionando desde la más obvia caricatura inicial de un tipo que recuerda mucho (también en el gesto) a Francisco Umbral, hasta un retrato más matizado y complejo que, sin abandonar al sujeto protagonista, acaba por trascender su mirada. El extraordinario preámbulo, con un cuadro en el que ninguna mácula puede captar el centro de lo que mira porque el artista, simulando un pequeño incendio, ha pintado allí el vacío, y ese plano final con la pared blanca sin el cuadro componen un marco perfecto para una película que habla con mucha ironía e inteligencia del cine y sus periferias. Justo esas a las que se acaba acostumbrando alguien que se ha hecho escéptico, cínico o simplemente viejo. O que quizá sufra, sin querer reconocerlo, una degeneración en la mácula. Y es que En busca del Oscar es también, en muchos sentidos, un extraordinario ensayo sobre la ceguera. Tras esta primera proyección en España el juego interpretativo en torno a esta película especular y genialmente abierta se prolongó en un coloquio que no tuvo desperdicio con las intervenciones del director y de ese crítico que hoy también lo era desde la pantalla.

Zaniki

de Gabriel Velázquez. España, 2018. 76’.
18 de noviembre de 2018. Teatro Jovellanos, 56º Festival de Cine de Gijón (sección oficial).

Zaniki es Beltrán, un niño salmantino al que su abuelo Eusebio quiere transmitir el legado musical y vital de los antepasados charros. Así que en la casa y en el campo le enseña a tocar instrumentos muy domésticos y a vivir desde dentro las tradiciones de su tierra.

Paisaje y figura. El paisaje es bellísimo y lo capta primorosamente la cámara de Gabriel Velázquez como esperábamos de él tras la estupenda Ärtico que pudimos ver hace cuatro años en la Semana de cine español de Béjar. Pero la figura es tan poderosa que se hace con la película y aportando lo que en los créditos se denomina guión vital casi se come el espacio del director. Así que a Gabriel Velázquez le quedan unas decisiones estetico-técnicas que hacen de Zaniki una película tan especial como cabe esperar de la poderosa  imagen de su cartel. Pero la ficción que articula la historia está excesivamente centrada en el personaje del abuelo, cuando está claro que Velázquez sabe lo que se hace cuando filma a los niños. Algo parecido sucedió en la presentación de la película, en la que el protagonista principal fue Eusebio con sus hermosas músicas y sus muy entusiastas alegatos. Eso sí, el encuentro me deparó un momento muy regocijante cuando alguien del público criticó el olvido de las tradiciones asturianas por las que nadie parece hacer nada y puso como ejemplo envidiable lo que se hace en Salamanca. Y es que nunca está mal reducir los ombligos de quienes los tienen muy grandes.

Hotel by the river

de Hong Sang-soo. Corea del Sur, 2017. 96’.
18 de noviembre de 2018. Escuela de Comercio, 56º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.

Un poeta se aloja en un hotel frente a un río que amanece nevado. Esa mañana van a verlo sus dos hijos. Uno es director de cine y el otro se ha divorciado pero no se lo dice al padre. En el hotel también hay dos chicas que conocen y admiran al director y al poeta. Obviamente, los cinco se encontrarán en un restaurante donde se bebe soju y se come bastante.

El tono de la película y las imágenes matinales en blanco y negro me parecen más interesantes que las últimas que he visto de Hong Sang-soo. Los saltos de escenas son menos abruptos y las discusiones menos intensas (de hecho, nadie llega a emborracharse). Pero al final acabo por echar en falta alguna de sus simetrías o de sus juegos temporales. Si el tema es la pérdida del padre me parece que la propuesta es poco ambiciosa para un asunto que ha dado tanto juego en la literatura, el cine y el teatro. Supongo que este año el director coreano más apreciado por los festivales europeos no se llevará ningún premio de Gijón. Aunque nunca se sabe.

Support the girls

de Andrew Bujalski. EE.UU., 2018. 90’.
18 de noviembre de 2018. Escuela de Comercio, 56º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.

Lisa dirige un restaurante cuyo mayor atractivo son las chicas que lo atienden. La relación con ellas es muy buena porque Lisa tiene mucho carácter pero le preocupa tanto el trato a los clientes como el que reciben las chicas. De la mañana a la noche pasan muchas cosas en el local. Y también en su vida.  

Una película sobre la fraternidad femenina en un entorno singular. Mientras la veo pienso que el carácter de Lisa seguramente les parecerá muy inspirador a esos ejecutivos obsesionados con la formación en el liderazgo como clave de la innovación empresarial. Ya los imagino queriendo proyectarla ante sus cuadros en esas reuniones que celebran en los Paradores para cohesionar a sus equipos y definir líneas estrategicas de los negocios más diversos. Sin embargo, el último tramo de la película sospecho que no les servirá. El liderazgo cálido y seguro que practica esta heroína tiene límites morales. Y su idea de una empresa también. Así que creo que la película puede (y debe) tener más éxito en su probable exhibición comercial que como modelo para emprendedores. Y eso está muy bien.

sábado, 17 de noviembre de 2018

Train de vies ou les voyages d'Angelique

de Paul Vecchiali. Francia, 2018. 76’.
17 de noviembre de 2018. Escuela de Comercio, 56º Festival de Cine de Gijón (sección oficial no competición). V.O.S.

Una mujer que fue bailarina viaja en un tren por Francia y por Japón. La vemos con distintos acompañantes hablando de sus experiencias amorosas.

La idea daba para mucho, pero su ejecución no. Filmado en dos días en casa del director, la tosquedad de la propuesta formal resulta excesiva. Si el texto fuera muy bueno podría perdonarse su notable desatención al hecho de que no será leído sino interpretado. Pero al cabo de un rato uno se cansa de tantas informaciones entreveradas con reflexiones de escaso interés. La logorrea de estos viajeros impostados tampoco se justifica en un coloquio que no ha tenido mucho interés.

Madeline`s Madeline

de Josephine Decker. EE.UU., 2018. 93’.
17 de noviembre de 2018. Teatro Jovellanos, 56º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.

Madeline es una adolescente que sufre crisis psicóticas. También es una buena actriz en una compañía de teatro inmersivo. La directora prepara una obra que podría tratar de la manera en que Madeline percibe el mundo. O de la difícil relación que tiene con su madre.

Desde la primera escena se advierte que el punto de vista será en muchos momentos el esta hermosa joven que alucina. Eso hace especialmente inquietante y a la vez cautivadora a esta extraña película. Pero también genera algunas dudas sobre la coherencia del dispositivo que utiliza Josephine Decker ya que las imagenes y voces alucinadas se combinan con un seguimiento de la protagonista con esa cercanía propia de las películas cámara en nuca. Aunque las escenas más poderosas (el diálogo con el marido de la directora en la cocina, la impresionante interpretación por Madeline del papel de su madre) tienen un formato más convencional que hace que la historia, además de formalmente impactante, también sea inteligible. Por lo demás, entrar en las prácticas íntimas de esas compañías de teatro radical neoyorquino no es menos interesante que conocer el extraño punto de vista desde el que Madeline percibe el mundo.

Mister Universo

de Tizza Covi y Rainer Frimmel. Austria, 2016. 90'.
17 de noviembre de 2018. Escuela de Comercio, 56º Festival de Cine de Gijón (sección: Tizza Covi y Reiner Frimmel) V.O.S.

Tairo es un domador de felinos que trabaja en un circo. Últimamente le va mal y lo achaca a que ha perdido un hierro doblado que le servía de amuleto. Se lo había regalado cuando tenía cinco años Mister Universo, un forzudo admirable al que ahora quiere encontrar para que le regale otro.

Los actores no son profesionales. Realmente viven las vidas que se nos muestran. Solo hay un guión general con la idea de la historia, pero los diálogos se van improvisando y así se consigue que sean tan reales. Tizza Covi y Rainer Frimmel nos lo cuentan en el agradable coloquio tras la proyección de una película que, más que de temas circenses, nos habla de los afectos entre las personas que viven en caravanas. El viaje de Tairo es una excusa para reencontrarse con su familia. Y para que les veamos queriéndose con una cordialidad que traspasa la pantalla. Mister Universo no es una película complicada. Ni en la historia ni en la forma. Porque de lo que se trata es de ponernos al lado de esas gentes a las que es fácil querer y entender su cariño. También el que sienten por ellos Tizza Covi y Rainer Frimmel, dos cineastas comprometidos con un trabajo artesanal en declive. Como el cine analógico. Como el propio circo. Así que es un gusto tenerlos de nuevo en Gijón en la retrospectiva que este año les dedica el festival y recordar lo merecido que fue el premio a la mejor película que recibieron aquí hace nueve años por otra conmovedora película: La pivellina.

La carga

de Ognjen Glavonic. Serbia, 2018. 98’.
17 de noviembre de 2018. Escuela de Comercio, 56º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.

Durante los bombardeos de la OTAN en Serbia un hombre debe llevar un camión con una carga que él no conoce hasta Belgrado. El trayecto se alarga y durante un tramo lo acompaña un joven poco mayor que su hijo. En las paradas hay encuentros incidentales con otra gente

Teret. No The load. Ese es el palindrómico título de esta película a la que le viene perfecta la polisemia de esa palabra en nuestra lengua. No digo más sobre el tema (ya lo comenté cuando escribí sobre la última de Pawlikowski) porque lo importante es la película. La carga es un viaje invernal con una guerra en fuera de campo. Sin contar casi nada cuenta muchísimo de este conductor incidental y de las personas que encontramos en su camino casi de pasada. A muchos se les hará pesada, pero para mi La carga es una pequeña joya que carece de subrayados pero tiene muchos elementos tremendos y conmovedores (los perros, la canica y la porra, los jóvenes prendiendo llamas, el mechero que se queda en el mismo lugar en que quizá en otro tiempo hubo un nogal...) Una película estupenda y muy apropiada para la sección oficial de este festival.

viernes, 16 de noviembre de 2018

La favorita

de Yorgos Lanthimos. Reino Unido, 2018. 121’.
16 de noviembre de 2018. Teatro Jovellanos, 56º Festival de Cine de Gijón (sección oficial).  V.O.S.

22 de enero de 2018. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.
 

Lady Sarah tiene una relación muy íntima con la reina Ana. Ella decide sobre muchas cosas que le afectan. También sobre la continuación de la guerra con los franceses. Hasta que aparece Abigail, una joven que primero será su criada y luego la sustituirá como favorita de la reina.

Barry Lindon, El contrato del dibujante, Las amistades peligrosas, Maria Antonieta... A partir de ahora habrá que incluir La favorita en la lista de películas con ambientaciones memorables sobre el mundo cortesano europeo del siglo XVIII. La favorita es una película visualmente magnífica, con un guión ágil y ácido y con tres actrices espléndidas. Así que no me extrañará que reciba muchos premios y me parecerán bien merecidos. Sin embargo, me temo que Hampton Court y los requerimientos de una historia verdadera han dejado en la penumbra el genio de Lanthimos para crear esas atmósferas que hacen tan perturbadoras otras películas suyas como Canino, Langosta  o El sacrificio de un ciervo sagrado. El poderío con que maneja esos grandísimos angulares (casi ojos de pez), que girando van reencuadrando muchas escenas, le van espléndidamente a esos espacios y estos personajes que uno no se cansa de mirar. Pero La favorita me parece la película menos Lanthimos de Yorgos Lanthimos. En todo caso, este preestreno en España en el arranque de esta edición del festival de Gijón me parece acertado. Bastante más que una gala de inauguración manifiestamente mejorable.

martes, 13 de noviembre de 2018

Dogman

de Matteo Garrone. Italia, 2018. 102’.
13 de noviembre de 2018. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.

Marcello tiene una peluquería canina en un arrabal. También surte de cocaína a Simoncino, un gigantón descerebrado que tiene atemorizado a todo el barrio. Marcello es feliz con su hija y con sus perros, pero esa amistad peligrosa le llevará un año a la cárcel. Y luego a algo peor.

Hace dos años el festival de Gijón le dedicó una retrospectiva a Matteo Garrone. Fue un gusto ver sus películas y escucharle comentarlas. Ahora que faltan solo tres días para que comience una nueva edición del festival veo en versión original esta nueva obra suya que es realmente extraordinaria. Dogman tiene una ambientación perfecta con unos exteriores que a veces recuerdan a los de Gomorra, con una peluquería canina que parece un espacio tiernísimo cuando Marcello está allí con su hija, un puntito surrealista cuando cuida amorosamente de algunos los perros y una casa de terror en el tramo final de la película en el que este pequeño David acaba con el malvado Goliat. Dogman tiene una cadencia perfecta en la que uno intuye que el final va a ser trágico, pero no puede dejar de acompañar a este hombre sencillo que se ve sometido a presiones que no sabe bien cómo manejar. La interpretación de Marcello Fonte es portentosa y tendrá bien merecidos todos los premios que reciba. También están muy bien elegidos todos los secundarios entre los que destaca Edoardo Pesce en el papel de ese temible mastín humano que al final someterá Marcello tratándolo precisamente como a un perro. Así que Dogman es una obra mayor del cine italiano y europeo. Lo que demuestra el buen criterio de quienes lo invitaron a venir al festival de Gijón.

Lazzaro feliz

de Alice Rohrwacher. Italia, 2018. 125’.
13 de noviembre de 2018. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.

Lazzaro es un joven de bondad infinita. Su mundo se limita a La Inviolata, una finca en la que se produce tabaco para una marquesa que mantiene esclavizados a los campesinos. En la segunda parte de la historia se reencuentra con los demás en la periferia de Milán. Para ellos han pasado los años y ahora son indigentes urbanos. Pero Lazzaro sigue siendo el mismo joven bondadosamente pasmado que es feliz haciendo felices a los demás.

Un punto felliniano y una mirada poética. Así me parecía la singular historia de la familia ensimismada que Alice Rohrwacher retrató en su muy singular película El país de las maravillas. Lazzaro feliz no es menos poética y también tiene su punto felliniano (el carromato que conduce el inconmensurable Sergi López me ha recordado al de La Strada que este fin de semana ha venido al Niemeyer de la mano de Mario Gas). También tiene reminiscencias pasolinianas (esas comunidades que parecen medievales y esos personajes periurbanos tan gregariamente arquetípicos) y hasta bertolucciano (la comunidad de La Inviolata me ha recordado a aquel ingenio que lideraba Burt Lancaster en la primera parte de Novecento). Incluso encuentro cierto realismo mágico en este Lazzaro redentor con alma de lobo bueno (son magníficas la escenas de la música escapando de la iglesia, la del sacrificio en el banco y la del lobo en la carretera). Así que Alice Rohrwacher mejora la buena impresión que ya tenía de su cine tras ver aquella película que tenía un cartel y un título deliciosos. Ojalá que se estrenen en España las próximas que haga.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Tu hijo

de Miguel Ángel Vivas. España, 2018. 103.
12 de noviembre de 2018. Cines Parqueastur, Corvera.

El padre y el hijo tienen una relación muy buena. El padre es cirujano y el hijo estudia en la universidad. Una noche el hijo recibe una brutal paliza a la salida de una discoteca y queda en coma. En los días siguientes el padre buscará a los que lo hicieron y no tendrá piedad. 

José Coronado interpreta la peor tragedia que puede vivir un padre. Solo en los últimos planos nuestro punto de vista no lo acompaña. Con una profundidad de campo mínima durante buena parte de la película Miguel Ángel Vivas consigue hacernos compartir el sufrimiento de este padre obsesionado con los culpables. Así que entendemos que el guión pierda de vista algunas tramas laterales de la historia como las del gitano y su hijo. Lo que no es tan aceptable es la falta de verosimilitud de una policía torpe e inactiva y de unos personajes que hablan un  castellano tan neutro en un lugar como Sevilla. Pero a pesar de ello Tu hijo está bien contada y resulta interesante. Sobre todo porque José Coronado está muy convincente en el tremendo papel de ese padre.

sábado, 10 de noviembre de 2018

El león duerme esta noche

de Nobuhiro Suwa. Francia, 2017. 103.
9 de noviembre de 2018. Laboral Cinemateca, Gijón. V.O.S.

Jean es un actor que debe interpretar su propia muerte. Lo hace en la escena del comienzo que se retoma al final. Entre tanto, se encuentra en un viejo caserón con Juliette, el gran amor que murió hace más de cuarenta años. Allí coincide también con unos niños que quieren filmar una película y le piden que actúe para ellos.

Jean-Pierre Léaud se moría magníficamente en la extraordinaria película de Albert Serra sobre Luis XIV. Aquí discrepa del director sobre la forma en que se ha de afrontar ese trance en el cine. De hecho, en la última escena lo hace de dos formas distintas. En medio, Nobuhiro Suwa parece querer decirnos que, en el fondo, el cine es un acto de amor hacia el pasado y también un juego de niños. Un mensaje muy apropiado contando con un actor tan singular como Jean-Pierre Léaud. Aquel que protagonizó nada menos que Los cuatrocientos golpes de Truffaut cuando era poco más que un niño.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Columbus

de Kogonada. EE.UU., 2017. 104.
8 de noviembre de 2018. Teatro Filarmónica, Oviedo. V.O.S.

Un arquitecto coreano que iba a dar una conferencia en Columbus sufre una grave crisis de la que probablemente no se recuperará. Su hijo llega a la ciudad para acompañarlo y allí conoce a una joven que trabaja en esa biblioteca. Ella debería entrar pronto en la universidad pero no quiere dejar a su madre. Los dos comparten la desatención que han vivido como hijos, pero sienten de forma muy distinta sus responsabilidades con sus padres. De eso y de otras cosas hablaran al lado de diversos espacios arquitectónicos de esa ciudad. Los que más le emocionan a ella. Los que seguramente interesaban al padre de él.

Con arquitecturas o sin ellas cada plano es una lección de buen gusto en la composición. Aunque no hubiera diálogos la cadencia de las imágenes y la belleza de los espacios filmados ya haría muy grata la contemplación de esta película. Pero además Kogonada nos va mostrando matices del carácter de estos personajes que hablan sin estridencias, que comparten emociones arquitectónicas y que confrontan distintas maneras de vivir (o de sufrir) el afecto filial. En Columbus parece que no pasa nada, pero cuando la película acaba uno comprende perfectamente la pena que sentirán esos personajes al dejar la ciudad. Viviendo tan cerca de unos espacios tan bellos como los que nos regaló Niemeyer uno entiende muy bien el interés y la emoción que despiertan en esa chica de Columbus las arquitecturas del movimiento moderno que hay en su ciudad.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Infiltrado en el KKKlan

de Spike Lee. EE.UU., 2018. 128.
7 de noviembre de 2018. Cines Parqueastur, Corvera.

Ron Stallworth es el primer policía negro en Colorado Springs. Es un tipo muy animado que hace algo tan sorprendente como infiltrarse en el Ku Klux Klan. Lo hace mano a mano con un agente judío. Ron mantendrá el contacto por teléfono y su compañero acudirá a las reuniones. La investigación es especiamente peligrosa porque los radicales del poder blanco preparan un atentado en un acto que está organizando el sindicato de universitarios negros.

Spike Lee nos ofrece una confrontación entre el movimiento por los derechos civiles y ese arraigado racismo estadounidense que conecta al Ku Klux Klan con las ideas que han llevado a Trump a la Casa Blanca. La historia de los dos policías infiltrados resulta chispeante y entretenida, pero la película pretende ser más que eso. Basada en hechos reales y rematada con imágenes también reales de conflictos recientes y declaraciones del presidente loco del pelo rubio, Infiltrado en el KKKlan pretende ser una denuncia de que muchas cosas en aquel país están patas arriba porque su conflicto más serio sigue siendo el que enfrenta al poder blanco con los negros. Por eso se tiñe de blanco y negro esa bandera invertida que cierra la película.

martes, 6 de noviembre de 2018

La novia del desierto

de Cecilia Atán y Valeria Pivato. Argentina, 2017. 77.
6 de noviembre de 2018. Casa de la Cultura, Avilés.

Teresa es una mujer chilena que lleva más de treinta años trabajando para una familia de Buenos Aires y ahora tiene que trasladarse a San Juan para cuidar de los abuelos. Una parada imprevista en el santuario de la Difunta Correa la hará encontrarse  con el Gringo, un hombre sencillo en cuya camioneta de mercaderías ella dejó olvidado su bolso.

¿Se puede contar más con menos? Un desierto, una mujer tímida y sedentaria y hombre nómada y bondadoso. El azar del olvido de ella y la necesidad que él siente de prolongar el encuentro nos permite compartir una jornada deliciosa con esta pareja madura que no sabe cómo tratarse pero quisiera tratarse más y tratarse bien. La proximidad de la cordillera, la sintonía entre los hermosos acentos chilenos y argentinos y quizá también el amparo de esa santa pagana a la que las gentes sencillas dejan botellas de agua obran el milagro de este encuentro que no necesita ningún subrayado para cautivarnos. Cecilia Atán y Valeria Pivato consiguen que no falte ni sobre una sola palabra en esta película perfecta que cuenta con el buen hacer de una actriz tan extraordinaria como Paulina García (ya lo sabíamos desde sus soberbios papeles en La cordillera de Santiago Mitre, Verano en Brooklyn de Ira Sachs y sobre todo en Gloria de Sebastian Lelio) y con la bonhomía de un Claudio Rissi que consigue hacernos querer a ese Gringo que no lo es y que ofrece lo mejor que tiene en el Vallecito. La novia del desierto es la hermosa historia de una pareja que merece y consigue ser feliz. Aunque solo sea durante una jornada.

lunes, 5 de noviembre de 2018

El árbol de la sangre

de Julio Medem. España, 2018. 130.
5 de noviembre de 2018. Cines Parqueastur, Corvera.

Marc y Rebeca vuelven al caserío de sus antepasados. Quieren compartir y escribir la historia de algunos de ellos. Lo hacen muy cerca de un frondoso árbol lleno de ramas que se cruzan. Como sus recuerdos amorosos y los secretos de sus familias.

Otra vez los mundos poéticos de Julio Medem. Esos que entreveran amores necesarios y sensualidades memorables con imágenes poderosas y músicas intensísimas (sospecho que Lucas Vidal merecerá un Goya por esta). Son historias barrocas que no temen al exceso, que trenzan líneas narrativas complejas pero inteligibles y emotivas. En El árbol de la sangre Medem nos sitúa en el centro de la construcción del propio relato. El que va escribiendo esta pareja con un intenso pasado y un presente confuso. Recuperando vacas y paisajes vascos la película tiene el aroma del Medem más cautivador. El de La ardilla roja, Lucía y el sexo, Tierra, Los amantes del círculo polar o Habitación en Roma. Úrsula Corberó y Álvaro Cervantes están muy bien en los papeles protagonistas. Y es una gratísima sorpresa que a sus recuerdos les den vida unos secundarios de lujo como Ángela Molina, José María Pou, Emilio Gutiérrez Caba o Nawja Nimri. Al comienzo de la historia los dos amantes acuerdan dejar fuera del relato a la política. Y es que Julio Medem tiene buenos motivos para permitirse esa ironía en un país en el que se le trató tan mal por La pelota vasca. Así que la política, la buena política, está también presente como subtexto en El árbol de la sangre (hasta en el título). Por eso no me parece casual que haya vacas norteñas y toros andaluces, que esta historia de amor tenga como protagonistas a un catalán y a una vasca, que en la generación anterior haya gentes de los que ganaron la guerra y también niños que tuvieron que huir a Rusia. O que los carteles de películas que decoran la habitación alicantina sean los de Alas de mariposa (del vasco Juanma Bajo Ullóa), Pa negre (del catalán Agustí Villaronga) y Volver (del españolísimo Pedro Almodóvar). Así que muy bien por Julio Medem. Por los textos y los subtextos de esta hermosa y tremenda historia y por la coherencia de su trayectoria.

sábado, 3 de noviembre de 2018

El ángel

de Luis Ortega. Argentina, 2018. 117’.
3 de noviembre de 2018. Cines Los Prados, Oviedo.

Carlitos es un adolescente muy guapo que a comienzos de los setenta disfruta entrando en casas y negocios de Buenos Aires. Su atracción por los robos aumenta de forma pareja a la que siente por su amigo Ramón. Carlitos tiene una apariencia ambigua y angelical, pero su conducta no tiene ningún escrúpulo ni límite moral.

"La gente está loca. Nadie considera la posibilidad de ser libre". Con esta declaración de principios a lo Calígula se nos presenta este ladrón lúdico que, a diferencia de los profesionales, no solo disfruta con lo que hace sino también mientras lo hace. De hecho, las músicas con las que acompaña sus fechorías le van estupendamente a una historia que pecaría de inverosímil si no fuera porque la realidad se lo puede permitir y Luis Ortega se limita a relatar lo que hizo aquel joven al que la prensa de la época llamó el ángel de la muerte. Lorenzo Ferro está impresionante en este primer papel que lo consagra como un estupendo actor pero del que le será difícil deshacerse. Por lo demás, está muy bien acompañado por Chino Darín, Cecilia Roth, Mercedes Morán y, por supuesto, Daniel Fanego. El Ángel es una historia espléndidamente dirigida y un regreso memorable a otro episodio oscuro de la Argentina de los años setenta (imposible no pensar en su afinidad con El clan, la magnífica película de Pablo Trapero). Pero, a pesar de sus saturados colores, también es una reflexión oscura sobre ese mal nihilista que revelan las palabras del comienzo. Un mal no muy distante al que comentaba a propósito de una película muy distinta pero también muy inquietante: El capitan de Robert Schwentke.

martes, 30 de octubre de 2018

Carmen y Lola

de Arantxa Echevarría. España, 2018. 103.
30 de octubre de 2018. Casa de la Cultura, Avilés.

Carmen y Lola son dos adolescentes gitanas que se enamoran. Vemos sus encuentros discretos, sus caricias delicadas y también la manera en que viven con unas familias para las que es impensable y vergonzosa una relación como esa.

Mucho mejor que La vida de Adéle. Por la contenida sensualidad de las dos chicas, cuyo trabajo aún es más meritorio sabiendo que no son actrices profesionales. Por la descripción de ese singular contexto de los entornos gitanos de Madrid. Por la forma en que se relata una historia que por momentos parece deudora del naturalismo propio del documental (las imágenes del mercadillo) pero también resulta una ficcion verosímil tanto en la intimidad de la relación entre las dos chicas como en las reacciones de su entorno. Así que Carmen y Lola es una buena noticia para el cine español. Si fuera francesa sería muy premiada y se exportaría a toda Europa. Pero aquí somos así.

lunes, 29 de octubre de 2018

Quién te cantará

de Carlos Vermut. España, 2018. 119.
19 de octubre de 2018. Cines Ocimax, Gijón.

Hace diez años que Lila Cassen no canta. Cuando está próximo su regreso a los escenarios queda amnésica tras un accidente en la playa que podría ser un intento de suicidio. Por eso su ayudante contrata a Violeta, una admiradora que es feliz cantando sus canciones en un karaoke, para que la ayude a recuperar su personalidad como artista. Violeta tiene una relación muy conflictiva con su hija adolescente. Como Lila, que también tuvo una relación muy traumática con su madre.

Tras su magnífica Magical girl, Carlos Vermut confirma su capacidad para crear imágenes cautivadoras y atmósferas subyugantes con esta historia de personajes torturados por relaciones opresivas del presente o del pasado. Las simetrías e intercambios entre las mujeres que protagonizan esta historia (el personaje de Eva Llorach no es menos importante que el de Najwa Nimri) y el equilibrio con que se combinan los dramas de estas dos mujeres con nombres de colores próximos, hacen de Quien te cantará una película bien trabada que además tiene la virtud de conceder mucha importancia a la música con esa estupenda banda sonora de Alberto Iglesias y esas canciones tan oportunamente dispuestas en cada momento de la historia. Son muchos los momentos poderosos de la película, pero yo me quedo con la modulación contenida que Eva Llorach aporta a su personaje en la magnífica escena en que la hija descubre la relación que Violeta tiene con Lila. Toda una lección de buen hacer interpretativo.