de Patricia Velásquez. Costa Rica, 2024. 79’.
14 de enero de 2026. Filmin.
Camila es una adolescente de familia bien que tiene un novio músico que quiere irse a Nueva York. Ella tiene buena relación con su madre, que acaba de tener un accidente y está hospitalizada. Así que Camila tiene que ir a casa de su padre con el que se lleva fatal. Y encima su noviete le sale rana.
Esta es la tercera película costarricense nominada a los premios Goya. Pero nada que ver con El despertar de las hormigas, de Antonella Sudasassi Furniss, que fue nominada en 2019. De esta última también fue nominada el año pasado Memorias de un cuerpo que arde, que no he visto, pero estoy seguro de que es mucho mejor que esta historia de adolescentes del pijerío costarricense que simplemente no se sostiene. La distancia entre películas como esta y Un poeta, de Simón Mesa Soto, o La misteriosa mirada del flamenco, de Diego Céspedes, (las dos nominadas que había visto hasta ahora) es sencillamente sideral. Alguien debería explicar por qué ha sido nominada una película que está tan alejada de la excelencia existente en el cine iberoamericano. Un cine que, por desgracia, no tiene la difusión que merece en nuestro país. Y esto no ayuda a mejorar la situación.
