jueves, 5 de marzo de 2026

La llegada del hijo

de Cecilia Atán y Valeria Pivato. Argentina, 2024. 87.
5 de marzo de 2026. Centro Niemeyer, Avilés.

El hijo de Sofía sale de la cárcel. Ella va a recogerlo, pero la relación entre los dos es difícil. Sofía vive algo así como un duelo por lo que él hizo. Poco a poco sabremos los motivos. Los de él para atropellar a su entrenadora de natación y los de ella para no superarlo.

Un hijo, una madre y una abuela. Y otra mujer joven casi en fuera de campo. A ella solo la vemos en forma de recuerdos. Muchos bajo el agua, donde Sofía y ella eran muy felices. Fuera está ese presente en el casi siempre llueve y en que la salida del hijo de la cárcel y la protección que recibe de la abuela acrecientan el duelo. La llegada del hijo es el relato de un drama con el tiempo magníficamente fragmentado. Apenas el coche en el que van, el corte de pelo de él y la posición de los muebles en la casa de ella nos señalan sutilmente si lo que vemos corresponde al presente o al pasado. Además de los tiempos, los espacios (bajo el agua o bajo la lluvia, suntuosos en la casa de la abuela o rotundos en el cementerio brutalista) también enmarcan sin subrayados los estados de ánimo de Sofía. La llegada del hijo es una tragedia contada con una contención perfecta. Cecilia Atán y Valeria Pivato la sitúan en un espacio urbano invernal con apenas tres figuras en un paisaje emocional desolado. Es el contrapunto perfecto de la historia tierna y luminosa que transcurría en una sola jornada sobre aquel amor posible entre una mujer y un hombre en el paisaje remoto de La novia del desierto. Cecilia Atán y Valeria Pivado solo han dirigido esos dos largometrajes, pero con ellos han demostrado que son grandes cineastas de ese cine argentino que en estos tiempos difíciles debería recibir mucho más apoyo en la programación de nuestras salas. A ellos les vendría muy bien y a la cinefilia española también.