de Valentine Cadic. Francia, 2025. 77’.
26 de febrero de 2026. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.
Con su mochila de colores y sus treinta años, Blandine llega desde Normandía a pasar unos días de agosto en París. Son las olimpiadas de 2024 y quiere ver las competiciones de natación. Y también a su hermanastra y a su sobrina, que ya tiene ocho años y aún no la conoce. Pero la intensidad de la ciudad y sus gentes en un momento como ese tiene poco que ver con su carácter lento y bondadoso.
La ciudad no es para mi. Esa podría ser la conclusión de Blandine cuando regrese a la orilla del mar en Normandía. Llega acostumbrada a la soledad, pero abierta a las personas, aunque será difícil que después de esos días quiera volver a París. Su carácter de buenaza medio pánfila podría decantar la película hacia una comicidad impertinente, pero Valentine Cadic consigue que esa joven a la deriva inspire, más bien, ternura y acabe demostrando fortaleza y criterio tras su aparente vulnerabilidad. Aquel verano en París tenía muchos boletos para ser una de esas películas que provocan la risa en millones de franceses. Por fortuna, su compasiva delicadeza tiene poco que ver con ese tipo de cine.
