de Kirk Jones. Reino Unido, 2025. 120’.
11 de abril de 2026. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.
John Davidson era un niño feliz al que todos apreciaban como portero de un equipo de fútbol escocés. Hasta que al llegar a la adolescencia empezó a tener tics, espasmos y a proferir insultos repentinos. Todo eso era incontrolable para él y convertía en una tortura su vida social. Hasta que la madre de un amigo, que había sido enfermera en un hospital de salud mental, apostó por él y poco a poco fue haciéndole las cosas un poco menos difíciles. Con el tiempo, John llegaría a ser un reconocido activista por la integración de las personas que, como él, sufren el síndrome de Tourette.
La historia es real y está contada con mucho acierto para hacer que resulte interesante, conmovedora y seguramente muy útil para fomentar la empatía hacia esa y otras formas de diversidad. El protagonismo absoluto es del personaje de John, sobre el que Robert Aramayo hace una interpretación impresionante. Pero a su lado también destacan figuras tan relevantes y compasivas como la de la madre de su amigo, Dottie (Maxine Peake), o Butler (Peter Mullan), el cariñoso conserje del centro comunitario que le da trabajo a John. Incontrolable es, por tanto, una buena película y una película buena. Y es que lo edificante no está reñido con la calidad.
