de Roberto Jiménez, 2025. 85’.
21 de mayo de 2026. Centro Niemeyer, Avilés.
Amira es una joven marroquí que ha llegado a Almería para trabajar en los invernaderos. No tiene papeles y las condiciones son muy malas, pero lo peor vendrá cuando no pueda trabajar por el esguince que le causó un coche. Lo conducía Justino, un hombre mayor que se quedó viudo y vive fuera del pueblo cultivando tomates. Él es bastante huraño, pero su hermana lo convence para que Amira se recupere en su casa. Al menos hasta que pueda volver a trabajar.
Una historia bonita y bienintencionada en la que el cuidado de una joven inmigrante resulta reparador para ese viudo tan áspero. El contraste entre el cuidado de la tierra y los tomates en la finca de Justino y la explotación del agua y las personas bajo los plásticos hace que La tierra de Amira tenga intenciones compartibles. El trabajo de Manuel Morón y Mina El Hammani en los papeles protagonistas muy correcto y creíble. Por lo demás, la historia no aporta sorpresas, pero en su sencillez resulta edificante.
