de Max Walker-Silverman. EE.UU, 2025. 95’.
13 de agosto de 2026. Cines Van Dyck, Salamanca. V.O.S.
Dusty es un vaquero que ha perdido su granja y no sabe vivir de otra forma. De momento, ha tenido que instalarse en una de las casas rodantes que han facilitado a los que se han quedado sin nada tras el incendio que ha asolado la zona. Es un tiempo difícil en el que Dusty intenta recomponer su relación con su hija Callie-Rose y su exesposa Ruby. Con ellas y sus vecinos de campamento intentará sortear la desesperanza.
Rebuilding podría ser la hija menor de dos películas monumento. Me refiero a Nomadland, de Cloe Zao, y a Sueños de trenes, de Clint Bentley. Hay algo de las dos en esta historia pequeña en la que también hay un incendio, una familia amorosa, caravanas en medio de la nada y mucho respeto por los tiempos en que las personas sabían apreciar el valor del paisaje y la tierra. Entre la ternura y el ternurismo hay una estrecha frontera que Max Walker-Silverman consigue no traspasar. Y ese es uno de los méritos de esta historia sencilla, a la que va bien la gestualidad triste de Josh O’Connor y que se cierra con un final bastante oportuno. Y es que, en estos tiempos tórridos en los que no se acaba de tomar conciencia del valor de los paraísos perdidos, está bien que esta película nos recuerde que la esperanza consiste en seguir adelante sin caer en la desesperación.
