de Ridley Scott. EE.UU., 2026. 118’.
30 de agosto de 2026. Cines Parqueastur, Corvera.
Pocos han sobrevivido a la gran pandemia. Hig lo logra viviendo con un colega en un valle remoto del que a veces sale en su Cesna. Los dos forman un buen equipo que se turna para vigilar el lugar de la llegada de esos extraños a los que no dudan en abatir. Pero Hig no quiere que su futuro sea siempre así. Por eso intentará encontrar otras personas con las que pueda convivir y colaborar.
Comienza como Soy leyenda y la historia podría haber tenido la calidad de La carretera. Seguramente Ridley Scott pretende ser equilibrado defendiendo las dos almas de los gringos: la demócrata, que correspondería al protagonista, y la republicana, al estilo Clint Eastwood, que encarnaría su colega. Sin embargo, la neutralidad no es tal. De hecho, las cucarachas de las que nuestro héroe tiene que defenderse van a caballo y se perecen mucho a los indios de las películas clásicas o van tatuados y rapados y son clavaditos a las maras salvadoreñas. Y para rematarlo, al final la sociedad perfecta la encarnaría esa comunidad meronita que representaría a la USA prístina que eliminó a los indios y que ahora niega su pasado forastero considerando que los inmigrantes ni están ni se les espera.
