de Francesco Sossai. Italia, 2025. 98’.
22 de septiembre de 2026. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.
Dos maduros inmaduros tendrían que recoger a un tercero para rescatar un tesoro enterrado cerca de Venecia. Pero la cosa se lía y, en busca de la última copa, acaban incorporando en su periplo aleatorio a un estudiante de arquitectura que está en deriva amorosa.
La historia, el tono y los personajes hacen pensar que si Kaurismäki fuera italiano se llamaría Francesco Sossai. No tenemos del todo claro que unía a esos dos singulares nocheros que acogen con afecto al muchacho. Tampoco lo que buscaban en ese lugar en el que ya no hay nada que desenterrar. Sin embargo, da gusto acompañarlos por esas llanuras del norte de Italia en las que es tan interesante la parada en la mansión del conde como la visita al cementerio en el que reposa un arquitecto japonés. Va a ser que nos gusta mucho en cine de Kaurismäki. Y que Francesco Sossai es un discípulo aventajado e inspirado que ni copia ni parodia al maestro.
