sábado, 19 de septiembre de 2026

Los ilusos 13 + 13

de Jonás Trueba. España, 2026. 93’.
19 de septiembre de 2026. Escuela de Comercio, Gijón. 

Cine de entretiempo. Entre noviembre de 2011 y junio de 2012, Jonás Trueba va quedando con algunos amigos para rodar pedazos de unas vidas ilusionadas. Alrededor del cine (y de los cines) se habla, se graba, se vive y se convive. Hay rótulos que organizan este cine fragmentario, pero no se ocultan los hilvanes y las costuras. La vida y el cine (valga la redundancia) también se cuelan por ellas.
 
El resumen es el mismo que el de hace trece años. Aquella maravillosa tarde, Jonás Trueba vino al Niemeyer con Francesco Carril y Vito Sanz  para traernos Los ilusos en aquella única copia en blanco y negro que él llevaba por las salas más cinéfilas e independientes de España. Eran tiempos difíciles en los que la digitalización cerraba muchas salas (solo tres meses después sucumbirían nuestros queridos Cines Marta) y la creatividad de los teatreros tenía que inventarse capillas escénicas tan íntimas y memorables como La casa de la portera, La pensión de las pulgas o el inigualable off del Niemeyer que aquel otoño nacería. Jonás Trueba ha rescatado aquellas cintas de celuloide, que él casi ni recordaba que eran en color, para ofrecernos ahora una película que es la misma y es otra. Algo parecido a lo que nos sucede cuando le escuchamos a él. Es el mismo (y no lo es) hoy en Gijón que el de aquella tarde en Avilés. Y es que seis películas después de Los Ilusos (Los exiliados románticos, La reconquista, La virgen de agosto, Quién lo impide -Principiantes + Tú también lo has vivido + Si vamos 28, volvemos 28 + Solo somos-, Tenéis que venir a verla  y Volveréis), él sigue siendo ilusionada y elusivamente iluso. Y lo mismo podríamos decir de nosotros. El cartel de aquella película era maravilloso entonces y ahora refleja muy bien esa ambigüedad cromática de aquel momento que ahora parece casi intemporal en esta obra que a la vez es nueva y no lo es. Sobre eso, sobre los libros, las canciones, los cines, las gentes y los muertos se habló esta tarde tras la proyección. Incluso se distinguieron en su trayectoria películas un poco más planificadas y otras completamente intuitivas. Al parecer, la siguiente será de estas últimas y ha sido filmada en solo cinco días. Tiempo suficiente para que nos embelese de nuevo este escultor del tiempo y la vida.