jueves, 5 de noviembre de 2026

Una película de miedo

de Sergio Oksman, España, 2025. 72’.
29 de octubre de 2026. Centro Niemeyer, Avilés.

Sergio Oksman pasa el verano con su hijo de doce años en un hotel de Lisboa. Son los últimos huéspedes y les han dejado usarlo antes de que empiecen las obras de reforma. El lugar está tan vacío como el hotel de El resplandor, pero no pasan ningún miedo porque los únicos fantasmas que hay allí son los recuerdos de un padre que convive con su hijo en ese tiempo suspendido.

La cosa no va de lo que el título y la película de Kubrick podrían sugerir. Al niño le encantaría que así fuera, pero lo que nos ofrece Oksman son solo instantes sosegados de un estío sin hastío. Una película de miedo parece la contraparte de un díptico muy sugerente sobre las edades de la vida desde los márgenes de la cotidianidad. Si en la magnífica O futebol Oksman retrataba su relación como hijo con su padre poco antes de que falleciera, aquí nos muestra la que tiene con ese hijo que enseguida dejará de ser niño. En las dos películas hay lluvia, apuntes sobre el extrañamiento (en Brasil aquella, en Portugal esta), un delicado hiperrealismo y esa sensación de que no se cuenta nada, pero está pasando todo. Al menos para Sergio Oksman y su hijo. Gente tranquila a la que da gusto contemplar.