lunes, 23 de mayo de 2022

Cinco lobitos

de Alauda Ruiz de Azúa. España, 2022. 104.
23 de mayo de 2022. Cines Los Prados, Oviedo.

Amaia acaba de tener una niña y todo se le hace muy difícil al volver a casa. Los primeros días están con ella sus padres pero pronto se queda casi sola con la niña porque el padre trabaja en el teatro y está a menudo fuera de Madrid. Desesperada decide irse con ella a la casa de sus padres en un pueblo de la costa vasca. Allí se encontrará con una nueva situación como hija ya que su madre enferma y las cosas se complican para todos.

Al principio me temo lo peor. Aunque filmada con notable naturalismo, pienso que la cosa va a ir de una madre de treinta y tantos superada por la maternidad. El precedente de la última de Almodóvar en la que para criar a un niño se necesitaban tres mujeres me hacía presagiar un nuevo alegato en favor de las familias solo mascoteras. Pero no. Cuando Amaia se va al País Vasco la historia adquiere un cariz muy distinto y nos pone delante de ese tejido orgánico y delicado que conforman las relaciones intergeneracionales y la variedad de emociones que les dan vida y color. Que el personaje de Amaia esté interpretado por Laia Costa y que los papeles de sus padres estén a cargo nada menos que de Susi Sánchez y Ramón Barea garantizan que estos Cinco lobitos serán impecables y conmovedores. Y es que no podría haber mejor elenco para este guion excelente y esta realización primorosa con la que Alauda Ruiz de Azúa se une a la creciente lista de directoras españolas que podrían ganar con todo merecimiento cualquier festival.

viernes, 20 de mayo de 2022

Glück

de Henrika Kull. Alemania, 2021. 90.
20 de mayo de 2022. Centro Niemeyer, VII Festival de cine LGBTI, Avilés. V.O.S.

Sasha trabaja en un prostíbulo berlinés al que acaba de llegar una chica italiana llamada María. Entre las dos surge pronto una intensa atracción y una gran complicidad. Su relación parece estupenda, pero cuando Sasha lleva a María a su pueblo algo cambia entre ellas.

No hay intenciones edificantes en esta película. El burdel en el que trabajan Sasha y María parece un lugar cuidadoso y amigable. Tampoco hay contraposición entre el sexo heterosexual de pago y la fogosidad de lam relación entre ellas. De hecho, la película se cierra con un regreso al punto de partida y un reencuentro amoroso. Y eso es precisamente lo que hace de Glück sea una película estupenda. Una historia de amor imprevista entre dos mujeres magníficamente interpretadas por Katharina Behrens y Adam Hoya. Las dos actrices lo hacen muy bien pero la primera está soberbia encarnando los tránsitos de Sasha entre la pasión y el recelo. Por suerte, Henrika Kull evita cualquier tentación moralizante y nos despide de estas mujeres con un prometedor retorno a la felicidad que las unió.

jueves, 19 de mayo de 2022

Madalena

de Madiano Marcheti. Brasil, 2021. 85.
19 de mayo de 2022. Centro Niemeyer, VII Festival de cine LGBTI, Avilés. V.O.S.

En un campo de soja en el que picotean ñandúes aparece el cuerpo de una mujer. Nadie se acerca pero hay quien sabe cosas de ella y de su desaparición. Quizá fuera transexual. Como quienes se bañan en un estanque al final de la película.

Poco más puedo decir de esta historia que no entiendo y que tampoco importa mucho que no entienda. Y no hablo solo de mi sino quizá también del director. Y es una lástima porque las imágenes de los ñandúes en medio de esos campos eran muy poderosas y parecían augurar algo bueno. Pero no ha sido así.

miércoles, 18 de mayo de 2022

Feast

de Tim Leyendekker. Holanda, 2021. 84.
18 de mayo de 2022. Centro Niemeyer, VII Festival de cine LGBTI, Avilés. V.O.S.

Repaso fragmentario a un caso bastante extraño. El de unos homosexuales holandeses que drogaron a otros y les inyectaron sangre infectada con VIH.

Una policía saca objetos catalogados de una caja. Tres hombres tienen diálogos extraños con pretensiones filosóficas mientras otros tres, que parecen ellos mismos, los observan y lo van comentando. Un hombre responde a contraluz algunas preguntas sobre aquellos encuentros en que se contagiaba el VIH. Una bióloga habla de virus y tulipanes y luego inyecta a un bulbo con una muestra infectada de otro. Tres policías interrogan a un hombre sobre aquellos contagios. También vemos a unos hombres dormidos en una carretera, en un parque, en un banco, al lado de un coche y en una playa. Todo yuxtapuesto y sin ninguna coherencia. El contenido de Feast no creo que empodere mucho a la causa LGTBI. Y no aporta nada al cine.

martes, 17 de mayo de 2022

La última película

de Pan Nalin. India, 2021. 102.
17 de mayo de 2022. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Samay queda fascinado la primera vez que va con sus padres al cine. Tanto que deja de ir a algunas clases y se hace amigo del proyeccionista. Desde su pueblo le lleva las deliciosas comidas que su madre le prepara para el colegio. A cambio él le enseña los misterios de esa máquina prodigiosa que engulle cintas y escupe historias hechas con luz.

Haber visto Cinema Paradiso nos condiciona. De hecho, parece que Tornatore nos hizo creer que la liturgia de una sala de cine se profesa mejor en Italia que en la India. Pan Nalin debe ser consciente de ello y ha optado por articular su historia desde la intensidad de lo vivido y no desde la nostalgia de lo evocado. La suya es una película tierna pero no empalagosa. Estamos de parte del niño, de su madre, del proyeccionista y hasta del pobre padre. Sin embargo, junto a los mimbres coloristas que hacen que La última película sea apta y deliciosa para todos los públicos, Pan Nalin incluye elementos que hacen que la historia también pueda tener  otras lecturas. Como la alusión a esa nueva fractura social en la India (y en todo el mundo) entre quienes hablan inglés y quienes no. Como el nombre del niño que significa tiempo y que es justamente lo que según Tarkovski sabe esculpir el cine. O como la obsesión por la luz de ese niño que, en cierto modo, intuye el significado etimológico del arte de la fotografía (escribir con luz) y la manera en que el cine construye historias intercalando en el tiempo la luz y la oscuridad. Lo que nos muestra La última película parece remoto pero sucedió en todo el mundo hace poco más de diez años, cuando la obligada digitalización jibarizó las salas y entregó el cine a los que hablan inglés. De modo que entre los subtextos de esta película bonita y amable también encuentro intencionadas denuncias como las imágenes de la destrucción de los proyectores o la reconversión plastiquera de las películas en brazaletes. Imágenes que me recuerdan a las de Koyaanisqatsi, aquella impresionante película que hace cuarenta años dirigió Godfrey Reggio a partir de la música de Philip Glass.

lunes, 16 de mayo de 2022

The man with answers

de Stelios Kammitsis. Chipre, 2021. 81.
16 de mayo de 2022. Centro Niemeyer, VII Festival de cine LGBTI, Avilés. V.O.S.

Tras la muerte de su abuela un joven griego coge el viejo coche familiar para viajar a Alemania y encontrarse a su madre. En el ferri hacia Italia conoce a un alemán que regresa después de pasar unas semanas en Grecia. Al principio el chico griego no quiere que le acompañe en su coche. Pero poco a poco la sintonía irá creciendo y el viaje compartido no terminará en la casa de su madre.

Una historia de carretera sencilla y amable. Los diálogos resultan deliciosos y confirman que en el cine y en el arte muchas veces menos es más. Aquí no hay una trama compleja ni misterios que desvelar. Tan solo la contemplación estival de conversaciones inteligentes entre unos personajes que, sorteando los requiebros, cautivan al espectador.

Salvajes, el cuento del lobo

de Álex Galán. España, 2021. 81.
16 de mayo de 2022. Cines Ocimax, Gijón.

La Asturias salvaje. Pero no la del paraíso natural, sino la de la lucha sin cuartel entre los forajidos lobicidas y quienes defienden las leyes. Las leyes europeas y las leyes de una naturaleza cuyos equilibrios ecológicos dependen de que los depredadores no destruyan el resto de pirámide. Como no hacen ni pueden hacer los lobos. Como sí lo hacen muchas veces los humanos. Asistimos a este duelo en el salvaje norte presenciando lo que dicen y hacen los contendientes. Por una parte, los ecologistas y guardas heroicos que cumplen las leyes y defienden a los lobos. Y por otra, los terroristas de la noche que los decapitan o ponen veneno en el campo. Al final también vemos a algunos ganaderos responsables que protegen sus rebaños respetando a los lobos. De ellos apenas se habla en esta Asturias mediática en la que hasta su gobierno se ha puesto frente a Europa y del lado de esos terroristas ambientales que repiten una y otra vez el cuento del lobo feroz.

Es evidente que mi resumen no es neutral. Y ese es uno de los grandes méritos de la película. Álex Galán ha conseguido que viéndola seguramente se encuentren tan cómodos los ganaderos alimañeros como los que seguimos siendo fieles a Félix Rodríguez de la Fuente. Pero esa habilidad suya no se debe confundir con la equidistancia. De hecho, el tramo final de la película incluye un ejemplo de cómo se puede superar la confrontación en torno al futuro de los lobos (no de "el lobo", que dicho así, como "la mujer española", tiene mucho de esencialista y remite fácilmente al cuento del lobo feroz). Me refiero a esa familia deliciosamente lúcida que protege sus rebaños pero respeta a los lobos porque sabe que ellos también están en su sitio y le hacen mucho bien a ese sitio. Lamentablemente, hay demasiados españoles con banderitas en las muñecas que no conocen ni aprecian las envidiables maravillas del territorio ibérico. Como el prodigio inigualable de su naturaleza, su cultura y sus lenguas. En Asturias tenemos la suerte de no haber perdido nunca a los lobos pero se nos llena más la boca hablando del cachopo que del amarillo de sus ojos. Es una forma de entender el valor de lo propio bien distinta y distante de actitudes como la de esa prudente familia ganadera. O de las de sus compañeros de la Sierra de la Culebra que también saben convivir con los lobos sin pretender exterminarlos. O la de aquel empleado de la gasolinera más cercana a mi pueblo que me contaba el verano pasado que una mujer creía haber visto hacía unos días un lince por la zona de esa linde maravillosa entre Salamanca y Cáceres. La emoción de aquel hombre sencillo por la posibilidad de que él pudiera llegar a ver alguna vez un lince ibérico en esa zona me hizo pensar que el verdadero paraíso natural no está en Asturias ni en los lugares que hacen gala de esa marca. Está en aquellos paisajes en los que el paisanaje sabe verlo.

domingo, 15 de mayo de 2022

Benediction

de Terence Davies. Reino Unido, 2021. 137.
15 de mayo de 2022. Centro Niemeyer, VII Festival de cine LGBTI, Avilés. V.O.S.

Siegfried Sassoon fue un poeta inglés que, tras participar en la Primera Guerra Mundial, se manifestó públicamente contra su gobierno por prolongarla. Su objeción de conciencia frente a la guerra fue notoria en sus textos. Como lo fueron en su vida los   avatares de sus relaciones homosexuales y su matrimonio. 

Nuevamente un Terence Davies primoroso nos muestra con elegancia la vida de ciertas élites inglesas. En Benediction hay casi tres historias protagonizadas por el mismo hombre. La de sus convicciones antibelicistas que al final le llevaron a hacerse católico. La de sus querencias amorosas de las que no siempre salió bien parado. Y la de esa aristocracia literaria que concibe la inteligencia como sinónimo del sarcasmo y como indisociable del ombligo radicalmente inglés (valga la redundancia). Benediction es una película larga que se ve con mucho agrado. Por el cuidado en la presentación de las atmósferas y los diálogos y por la fácil sintonía que, cuanto menos sobre la guerra, uno siente con el protagonista. En estos tiempos en que la vieja Rusia y la comatosa OTAN parecen estar de vuelta por la resurrección de la amenaza nuclear, conviene recordar que algunos hemos sido siempre objetores de conciencia. Expresamente.

sábado, 14 de mayo de 2022

La primera muerte de Joana

de Cristiane Oliveira. Brasil, 2021. 91.
14 de mayo de 2022. Centro Niemeyer, VII Festival de cine LGBTI, Avilés. V.O.S.

Joana pierde a su tía abuela cuando está pasando esa edad difícil en que no se acaba de dejar la infancia ni de entrar en la adolescencia.  Con ella tenía la mayor complicidad pero ahora le intriga por qué aquella mujer nunca tuvo novio. Joana está siempre con una amiga y esa relación no gusta nada en el entorno del colegio.
 
No hay reproches que hacer a la forma en que se pone la cámara ni a la voluntad de sutil elegancia en lo que se muestra. Sin embargo, lo que en otras películas es contención apreciable aquí me parece parsimonia innecesaria. Quizá haya sido por los veintiocho grados que marcaba la sala en este primer día de la muestra de cine LGBTI pero, no siéndolo, La primera muerte de Joana se me ha hecho larga. Nada que ver con la fascinación de otras historias con protagonistas de esas edades . Por ejemplo, una magnífica y bien reciente: Libertad de Clara Roquet.

jueves, 12 de mayo de 2022

Una canta, la otra no

de Agnès Varda. Francia, 1977. 115.
12 de mayo de 2022. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Pomme ayuda a Suzanne para que pueda ir a abortar a Suiza. Ella ya tiene dos hijos de un fotógrafo casado y deprimido. Él es un hombre torturado que un día se suicida. A diferencia de Suzanne, Pomme es muy alegre y vital y lo que más le gusta es viajar y cantar con su grupo. Cada una de ellas llevará una vida diferente pero se mantendrán en contacto por vía epistolar. Así Suzanne sabrá que Pomme ha ido a vivir a Teherán con un iraní que conoció en Amsterdam y Pomme sabrá que Suzanne ha abierto una consulta de planificación familiar en la que conoce a un pediatra con el que luego se casa. Son las afinidades electivas de unas feminidades amigables que hacen todo lo posible por ser libres y felices en unos tiempos difíciles pero también ilusionantes. Eran los años de la llamada década prodigiosa y los primeros setenta.

Ahora que el cainismo no parece ser solo masculino y se ha infiltrado también en ciertos sectores del feminismo da gusto comprobar que las mujeres no tienen motivos para caer en el adanismo, esa otra tentación tan peligrosa de querencias amnésicas. La frescura y lucidez con que Agnès sabe poner la cámara y la forma tan hermosa en que retrata a estas amigas de las complicidades sin reproches nos recuerda que hace casi sesenta años había muchas mujeres que no solo tenían ansías de libertad sino que ponían todo su empeño en no aplazarla a un futuro perfecto. Una canta, la otra no tiene delicadeza, derivas imprevistas, música y cartas, muchas cartas, en las que esas dos mujeres se dicen (o piensan en decirse) muchas cosas. Es la sinceridad alegre, poderosa y esperanzada del mejor feminismo. El que se sabe unido y fuerte. El que se acepta plural.

jueves, 5 de mayo de 2022

Azor

de Andreas Fontana. Argentina, 2021. 100.
5 de mayo de 2022. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

El banquero suizo Yvan De Wiel viaja con su mujer a Buenos para hacerse cargo de las transacciones que llevaba su socio desaparecido. Así conocerá a las élites argentinas en tiempos tan tremendos como los de la dictadura militar.

Aunque al final no quede del todo claro qué fue lo que le pasó al socio, la parsimoniosa flema del banquero y la sutil perspicacia de su mujer son la mejor compañía para esta inmersión en el ecosistema de los potentados argentinos, seguramente una de las faunas más interesantes para cualquier espectador. Lógicamente, la banca suiza sale tan malparada como esos jerarcas vitalicios que en los años setenta recibieron con mucha alegría la llegada salvaje de los militares el poder. Y eso que entre los desaparecidos también estaban algunos de sus hijos.

miércoles, 4 de mayo de 2022

Las cartas de amor no existen

de Jérôme Bonnell. Francia, 2021. 89.
4 de mayo de 2022. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas. V.O.S.

Jonás vuelve una mañana a la casa de Léa, pero ella ya no quiere seguir con él. Al salir se toma un café en el bar de enfrente. Y luego otro. Después busca papel y bolígrafo y se pone a escribirle una carta de amor. Al dueño del local le gusta mucho lo que escribe, tanto que le dice que no debería dársela solo a ella. Y así va pasando el día. Vigilando a Léa desde el bar y haciendo relaciones imprevistas con los parroquianos.  

El bar de la esquina, las circunstancias amorosas y algunas otras cosas hacen que esta película nos recuerde en cierto modo a la estupenda La puerta de al lado de Daniel Brühl. El tono es muy distinto pero en las dos el interés se mantiene todo el tiempo. Las cartas de amor no existen es menos intensa que El tiempo de los amantes, la otra película que habíamos visto de Jérôme Bonnell pero su amable ligereza es agradable y no cae en la blandura que caracteriza a buena parte del cine francés. Así que, aunque no llegamos a conocer el contenido de la carta, las cuitas  de Jonás mientras la escribe hacen que se esté muy bien en ese bar.

martes, 3 de mayo de 2022

Alcarràs

de Carla Simón. España, 2021. 120.
3 de mayo de 2022. Cines Ocimax, Gijón. V.O.S.

La familia Solé vive de su plantación de melocotones. Los cultivan desde hace muchos años pero la tierra no es suya. Su propietario se la cedió al abuelo en agradecimiento por esconder a su familia durante la guerra civil. Pero aquella vieja amistad ya no sirve porque el heredero ha decidido dedicar esos terrenos a la instalación  de paneles solares. Así que este será el último verano en que la familia Solé cosechará melocotones en Alcarràs.

Carla Simón sabe dónde poner la cámara para hacernos sentir que formamos parte de esa familia, que siempre hemos estado con ellos y que nos interesa tanto la ira del padre, como la paciencia de la madre,  la pena del abuelo, los silencios de los hijos mayores y, por supuesto, los juegos de las niñas. Alcarràs consigue un delicado equilibrio entre la inmersión en esa intrahistoria familiar y los leves apuntes contextuales que aportan a la historia matices de denuncia. Y lo logra evitando por igual las posibles nostalgias neorrancias y los lugares comunes propios del discurso de la España (o Cataluña) supuestamente vaciada. Carla Simón pertenece a ese tipo de directoras que saben mostrar la cotidianidad de la vidas en familia haciéndonos sentir que no hay ni cámaras ni pantallas. Me refiero a cineastas españolas tan notables como Neus Ballús, Mar Coll, Isabel de Ayguavives o Clara Roquet, argentinas como Lucrecia Martel, Ana Katz, Paula Hernández o Milagros Mumenthaler o chilenas como Marcela Said o Dominga Sotomayor. Carla Simón forma parte de ese magnífico grupo y hasta ahora solo ha hecho dos películas: Estiu 93 y Alcarràs. Nada menos.

sábado, 23 de abril de 2022

Arthur Rambo

de Laurent Cantet. Francia, 2021. 87.
23 de abril de 2022. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.

Tras presentar su libro en un programa de televisión, Karim D. se dirige a la fiesta que ha organizado su editorial para celebrar la gran acogida que está teniendo. Pero la alegría durará poco porque en las redes se extiende como la pólvora la noticia de que Karim D. es también Arthur Rambo, el autor de numerosos mensajes racistas, machistas y homófobos. Él no puede negarlo. De hecho, era algo que hacía desde hace tiempo como humorada, desahogo o experimento antropológico. Sin embargo, esos mensajes son lo opuesto al contenido de un libro que estaba siendo muy bien recibido como denuncia progresista de la actitud francesa ante la inmigración. Que lo hubiera escrito el hijo de una argelina desde un barrio marginal lo hacía aún más valioso. Pero Arthur Rambo destruye en pocas horas toda la credibilidad de Karim D. Y eso hará mucho daño a quienes le ayudaron a publicar el libro, empezando por su madre. Y también a los que acogían como mucho agrado aquellos mensajes, empezando por su hermano.

Laurent Cantet retrata con precisión, no solo el ascenso y la caída en una sola jornada de un joven con talento, sino también los dos lados de la brecha que separa a los franceses muy franceses de los que no lo son tanto. Pero Arthur Rambo es, sobre todo,  una interesantísima disección de los efectos de esa compulsiva oralidad digital en presente continuo que puede ser tan dañina en unos tiempos en los que el futuro de las personas exige tener un pasado perfecto. La libertad de expresión, los efectos a largo plazo de las bromas del pasado o las radicales brechas sociales, culturales y generacionales que existen actualmente (no solo) en Francia, son también otros de los temas sobre los que Cantet da mucho que pensar en esta película. La conversación sobre ellos será con seguridad mucho más reflexiva y sincera si tiene lugar a la salida de un cine que si se cuartea en mensajes sincopados en las redes sociales. Y eso es cierto tanto en los avisperos tuiteros en los que la ira se contagia a la velocidad de las estafas piramidales como en los apacibles grupos guasaperos aparentemente confortables.

martes, 19 de abril de 2022

Chico mocoso

de Santiago López Jover y Marcus H. Rosenmüller. Austria, 2021. 84.
19 de abril de 2022. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Bub es un niño al que le gusta dibujar y está despertando al sexo y al amor. Son los años sesenta y en su pueblo austriaco los adultos son asfixiantemente reaccionarios y bastante racistas. Tanto que piensan atacar a unos gitanos que se han instalado en las afueras. Entre ellos hay una chica deliciosa de la que Bub se ha enamorado. Escuchar a esos rancios en el bar de su padre solo se le hace soportable refugiándose en esa isla de libertad que se respira en el otro bar que se ha abierto en el pueblo.    

Como otras veces, llegamos con el tiempo justo a la Casa de la Cultura porque venimos del curso de guion cinematográfico que organiza los martes alternos la Cátedra de Cine de Avilés. Hoy la sesión ha estado a cargo de Eligio R. Montero que ha dado una lección muy amena y verdaderamente magistral sobre el cine de animación. De modo que ver esta película no ha podido ser más oportuno. Las imágenes de Chico mocoso tienen texturas tan hiperrealistas en las pieles y en los objetos que solo la exageración de los rostros permite saber que contemplamos un artificio sintético. Quizá también pueda parecer exagerado el horrible talante de esos austriacos rurales y filonazis. Pero, viendo que en Castilla y León los paleorrancios ya se han hecho con consejerías como la de Cultura o que las nostalgias de los neorrancios tienen mucho predicamento en España, uno empieza a dudar de si esta fresca caricatura austriaca no será también una advertencia muy oportuna sobre un mal que parece tener metástasis en toda Europa.

martes, 12 de abril de 2022

Canallas

de Daniel Guzmán. España, 2022. 96.
12 de abril de 2022. Multicines Béjar.

Joaquín, Brujo y Luismi se vuelven a encontrar después de muchos años. Joaquín aparenta ser un gran empresario con negocios en medio mundo, pero en realidad sigue viviendo con su hija y su hermano en el pequeño piso de su madre. Como es insolvente no teme meterse en más líos, aunque los que emprende con Brujo y Luismi les pondrán en riesgo a todos. Por suerte, la anciana y su novio acabarán por sacarles las castañas del fuego. 
 
Volvemos a los Multicines Béjar para ver esta película desenfadada sobre tres adolescentes curantones sin oficio ni beneficio que siguen queriendo buscarse la vida sin dar un palo al agua. Se trata de personajes que parecen llevar al extremo las torpezas y bondades de Darío y Luismi, los adolescentes de A cambio de nada, la desfachatez tierna de Caralimpia, el mecánico jeta, y la divertida lucidez de Antonia, la anciana motorizada. En Canallas Daniel Guzman hace adultos a unos personajes bastante afines a aquellos chicos y los mete en berenjenales aún más locos. Así que la verosimilitud ha de quedar por momentos entre paréntesis, pero es las peripecias de este trío con aires de mortadelos no deberían exigir más espíritu crítico que el que se dedica a los grandes éxitos del cine gringo. A cambio ofrecen más entretenimiento, menos lugares comunes y un lenguaje de barrio que es imposible encontrar en ninguna película doblada.

lunes, 11 de abril de 2022

Llegaron de noche

de Imanol Uribe. España, 2022. 107.
11 de abril de 2022. Multicines Béjar.

El 16 de noviembre de 1989 Lucía vio a los militares que asesinaron a los jesuitas de la UCA. Ella trabajaba allí como limpiadora y, tras huir con su marido y su hijita de la violencia que asolaba su barrio, Ellacuría le ofreció refugio en la universidad. Tras aquella masacre los jesuitas la ayudaron a salir del país y le ofrecieron ir a España con su marido y su hija. Ella prefirió ir a Miami y allí el FBI los secuestró para que Lucía cambiara su declaración. Ella era la única testigo y su testimonio contrariaba la versión oficial que culpaba al FMLN de la muerte de los jesuitas.

En febrero de 2001 estuve una semana en San Salvador y pude conocer el lugar en el que fueron asesinados. El reciente terremoto, las huellas de aquella terrible guerra y el recuerdo imborrable de los telediarios que a principios y finales de los ochenta nos informaron de los asesinatos de Monseñor Romero y de Ellacuría y sus compañeros estuvieron presentes en aquella semana académica en un país que entonces empezada a superar los tiempos más terribles. Unos tiempos infernales a los que el demonio gringo también había condenado, en un momento u otro, a Nicaragua, Guatemala, Chile, Argentina, México o Colombia. Algo de eso es lo que se desvela en esta película que, sorprendentemente, está pasando desapercibida en los medios a pesar de que nos recuerda el asesinato de algunos compatriotas nuestros en El Salvador. De hecho, hace solo tres años que ha sido extraditado uno de los culpables. Quizá el pecado de Imanol Uribe sea que también denuncia a la administración canalla de Estados Unidos que secuestró a la mujer que se empeñaba en decir la verdad sobre aquella masacre. Así que más allá del excelente trabajo de Juana Acosta como protagonista, de los papeles tan afinados como siempre de actores como Karra Elejalde o Carmelo Gómez y del buen trenzado en dos tiempos del relato, lo importante de esta película es lo que muestra y lo que denuncia. Por eso es tan lamentable que en España no se haya hablado hasta ahora de Lucía. De lo que vio e intentó denunciar aquella mujer humilde y de los motivos por los que no ha podido volver a su país desde entonces. Pero ya sabemos que en nuestro país se cultivan con mucho éxito según qué silencios y se sustituye la frágil memoria histórica por la más chulesca concordia amnésica. Hoy mismo tenemos buena prueba de ello en lo ratificado por las derechas extremadas en las Cortes de Castilla y León.

sábado, 9 de abril de 2022

París, Distrito 13

de Jacques Audiard. Francia, 2021. 105.
9 de abril de 2022. Cines Van Dyck, Salamanca.

Un profesor interino lo deja para gestionar una agencia inmobiliaria. Una joven le alquila una habitación en la casa de su abuela que tiene Alzheimer y vive en una residencia. Una estudiante deja la carrera de derecho y empieza a trabajar en la inmobiliaria. Una chica tiene mucho éxito en su canal porno de contactos. El profesor interino es negro y tiene relaciones tórridas con la chica taiwanesa que le ha alquilado la habitación. Luego las tendrá más contenidas con la estudiante de derecho que trabaja en su inmobiliaria. Al final entre los cuatro formarán dos parejas que parecen bastante estables. Todos viven en París. En el Distrito 13.

Volvemos a los Cines Van Dyck de Salamanca que han renovado hace poco de manera primorosa sus salas más audaces. La programación es, como siempre, estupenda.  Así que podemos comprobar que el director de películas tan intensas como Un profeta, De óxido y hueso, Dheepan o Los hermanos Sisters se ha pasado a un blanco y negro bastante matizado para contarnos una historia de amores dubitativos entre jóvenes urbanos. Un género que últimamente está dando bastante juego (La peor persona del mundo). Sin llegar al delicioso naturalismo de las películas de Eric Rohmer o de Jonás Trueba, Jacques Audiard consigue que nos atrape el vagabundeo sexual y amoroso de estos cuatro jóvenes de los que interesa tanto lo que les pasa en esta historia como lo que intuimos de sus circunstancias. Sin duda, esta es la más tranquila de sus películas. Y al final quizá sea también la más optimista.

martes, 5 de abril de 2022

Un héroe

de Asghar Farhadi. Irán, 2021. 127.
5 de abril de 2022. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Rahim sale de cárcel con un permiso de dos días. Su novia ha encontrado un bolso con monedas de oro con las que podría pagar una parte de su deuda y conseguir la libertad si su acreedor retira la demanda. Pero él no quiere hacerlo. Entonces Rahim decide buscar a la mujer que perdió las monedas para devolvérselas. Ese gesto le convierte en un héroe cuando regresa a la cárcel. Pero el acreedor se siente molesto por la atención que le prestan los medios. Y las cosas se complican para Rahim.  

Vemos la película en el día en que las cosas se han complicado mucho para Farhadi. Un tribunal iraní acaba de fallar a favor de la alumna que le acusó de plagio por esta película que está inspirada en hechos reales. Por eso uno duda de la acusación y de los motivos de los jueces para dañar a uno de los pocos directores iraníes con reconocimiento internacional que se habían librado de la persecución en su país. Lo que es indudable es que Farhadi sigue siendo fiel a su estilo. A esa habilidad suya para mostrar la complejidad humana con historias aparentemente sencillas, para desvelar los intrincados matices entre el bien y el mal, para enseñar que nada es tan simple como parece y que hasta el conflicto más sencillo puede complicarse lo indecible para cualquier persona. Una de las cualidades del cine de Farhadi es la elevada temperatura ética que caracteriza a sus historias sin que eso le lleve a la repetición o al amaneramiento. Por eso es impensable que la calidad de Un héroe pueda atribuirse al plagio. Los dilemas a los que se enfrenta este recluso amoroso muestran que algunas decisiones pueden considerarse banales cuando se toman y resultar terribles después, que a algunos les encanta (por ejemplo, al disfuncionario municipal) convertirse en jueces de otras vidas o que los efectos de los rumores pueden ser descomunales en comunidades mediatizadas. Y por si la deliciosa densidad ética de la película fuera poco regalo para el espectador, Farhadi la adereza con esa relación entre el padre y el hijo que evoluciona de forma tan hermosa, con esa historia de amor tan bien resumida en el extraordinario plano final de la entrada/salida de la cárcel o con esas escaleras por las que, al comienzo de la película, nuestro héroe trepa a la tumba de Jerjes o por las que baja de su casa la mujer que le espera sin perder nunca la esperanza.

sábado, 2 de abril de 2022

La fabricona

de Alfonso Amador. España, 2022. 70.
2 de abril de 2022. Centro Niemeyer (auditorio), Avilés.

Imágenes y recuerdos de Ensidesa. Las imágenes son las de las instalaciones abandonadas que pronto serán demolidas. Los recuerdos son los de algunos avilesinos para los que Ensidesa lo fue todo. Hablan desde la torre del Centro Niemeyer. Desde lo mejor de un presente que, sin embargo, no parece encontrar motivos para conservar recuerdos del pasado en los territorios del futuro.

Asisto a la segunda proyección de un documental que, como Campaneros y Arijanos (dos películas estupendas de Isaac Bazán Escobar), ha despertado el interés de muchísimos avilesinos. Aunque la fabricona de mi familia no era Ensidesa sino Asturiana de Zinc, lo que esta película muestra es la historia de muchos de nosotros. La de tantos salmantinos, extremeños o andaluces  que vinieron a finales de los cincuenta o principios de los sesenta y nos nacieron aquí. Por eso veo este documental con auténtica veneración. Y por eso echo en falta un tono más reivindicativo en ese tramo final que nos anticipa la desaparición de esos descomunales vestigios industriales desvaneciéndolos en nuestro paisaje. Nunca fui de los avilesinos que consideraban que la carbonilla era un tributo justo del progreso. De hecho, cuando era niño, desde el balcón de la casa de mis tíos en un séptimo piso al lado del paso de Larrañaga o desde los ventanales del viejo ambulatario de Llano Ponte miraba entre fascinado y asqueado esa ría que debió ser maravillosa durante milenios pero que en solo dos décadas había sido destrozada por la industria paleotécnica. Ahora la ría es casi solo un canal pero la naturaleza sigue empeñada en resucitar su belleza en Zeluán o, aguas arriba del Niemeyer, en ese entorno delicioso a la vera de la vieja industria en el que los paseantes disfrutamos cotidianamente con la compañía de anátidas, cormoranes, somormujos, martines pescadores y estos días también de algún martinete. Por eso, aunque creo que, como siempre, José María Urbano tiene toda la razón al considerar en su artículo de hoy que la presentación de este documental es, en cierto modo, un esperanzador parteaguas de nuestra historia, también pienso que los espacios que ocupó el monstruo industrial están a punto de sufrir una nueva agresión si se destruyen las más emblemáticas de sus fabulosas reliquias. Por ejemplo, algunos de sus edificios y, por supuesto, esas chimeneas imponentes y inimitables que bien podrían ser los hitos vertebradores de unos espacios futuros que serán solo modernos no lugares si desdeñan la memoria del siglo XX.