sábado, 27 de junio de 2026

Nino

de Pauline Loquès. Francia, 2025. 97’.
27 de junio de 2026. Cines Embajadores-Foncalada, Oviedo.V.O.S.

En una consulta médica le informan inesperadamente a Nino de que tiene un cáncer de garganta. Es viernes y la quimioterapia debe empezar el lunes, pero antes debe congelar su esperma porque el tratamiento le dejará estéril. De vuelta a casa comprueba que no tiene llaves. El portero tampoco aparece, así que pasa el fin de semana de acá para allá aturdido por el giro inesperado que ha dado su vida.  
 
En la reseña de Viva, la película de Aina Clotet que vimos hace tres días, comentaba su relación con Tres adioses por la situación inesperada de sus protagonistas. Estos tres días de suspensión en la vida de Nino también tratan de eso, aunque esta magnífica primera película de Pauline Loquès tiene más que ver con esa obra maestra de Agnès Varda titulada Cleo de 5 a 7. Aquel personaje deambulaba por París mientras esperaba los resultados de unos análisis y las cartas del tarot le acababan de anunciar lo peor. Nino ya tiene el diagnóstico y su espera se alarga en ese fin de semana que también vive a la deriva. La interpretación de Théodore Pellerin es perfecta para transmitir el extrañamiento ensimismado de un personaje cuya actitud silente y sosegada refleja con más intensidad su angustia. Acompañamos a Nino y entendemos  la dificultad de sus encuentros con la madre, con el amigo, con la hermana o con esa antigua compañera del instituto con la que Pauline Loquès incluye una escena que recuerda a aquella tan especial de Paris, Texas. Tras un final perfecto, sobran y molestan esos segundos con la canción en inglés. Es un penoso rito que algunos directores parecen considerar de obligado cumplimiento para rematar sus películas. Pero ni siquiera esta coda innecesaria resta valor a Nino, una película extraordinaria y sencilla de una directora de la que ojalá podamos ver pronto nuevos trabajos.