de Lisandro Alonso. Argentina, 2026. 100’.
30 de octubre de 2026. Teatro Carrión, 71º Semana Internacional de Cine
de Valladolid (Sección oficial).
Misael 25 años después de La libertad. Ahora utiliza la motosierra, pero su vida sigue transcurriendo apaciblemente entre los afanes madereros y los descansos. Lejos de allí, los tajos de Milei dañan muchas cosas. Como los recursos económicos del centro de salud mental que hasta ahora cuidaba a su hermana Micaela.
Igual que hace 25 años, la película comienza con un plano frontal de Misael comiendo carne asada en la noche cerrada. Luego contemplamos sus tareas cotidianas en medio de la naturaleza. Salvo por la motosierra, se diría que el tiempo no ha pasado para este hombre. Pero los efectos de otra también afectarán a vidas que, como la suya, transcurren en las periferias. Así que, aunque no lo parezca, La libertad doble es también una película política que pone de manifiesto que ningún robinsón está a salvo de los desvaríos del poder. Pero también es una película esperanzada porque, a la magnética contemplación de la autosuficiencia, se añade ahora la capa de ternura que inspira la bondad primigenia de esa mujer que ahora queda a cargo de su hermano.
