miércoles, 2 de abril de 2025

Ghostlight

de Alex Thompson y Kelly O'Sullivan. EE.UU., 2024. 110’.
2 de abril de 2025. Cines Parqueastur, Corvera.

Un obrero maduro vive bajo presión. Su hija tiene mucho carácter y ha sido expulsada del instituto. Con su mujer sufre por eso y por las inquietudes de una demanda relacionada con la reciente muerte de su otro hijo. En un local que hay al lado de la obra en que trabaja se reúne un grupo de aficionados al teatro que están montando Romeo y Julieta. Y casi sin darse cuenta se integra en ese proyecto al que también se incorporará su hija, que tiene notables dotes interpretativas. La preparación de la obra será catártica para esa familia. 
 
La historia es tan sencilla y digna como la voluntad que une a esos aficionados al teatro. El paralelismo entre el sufrimiento de esa familia normal y el desenlace del drama de Shakespeare está muy bien planteado. Los personajes son gente corriente sometida a los efectos de una tragedia que al principio desconocemos. Así que en Ghostlight hay, por una parte, una historia naturalista que podría recordar a las de Ken Loach o Mike Leigh y, por otra, una reivindicación bien medida de las virtudes consoladoras del teatro. Ojalá que lo entendieran alguna vez los docentes y los responsables educativos. Ojalá que tanto el teatro (ese arte de las artes) como el cine (esa maravilla capaz de esculpir el tiempo) tuvieran, cuanto menos, la misma presencia en las aulas que ahora tienen las matemáticas. El mundo sería un poco más sabio, habitable y feliz.

lunes, 31 de marzo de 2025

Paris, Texas

de Wim Wenders. Alemania, 1984. 144’.
31 de marzo de 2025. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.

Un hombre camina por un paisaje infinito de Texas. No habla, ni parece saber quién es. Una nota con un número de teléfono permite a quien lo encuentra contactar con su hermano que se lo lleva a su casa. Allí está su cuñada y un niño pequeño. Los tres lo acogen con delicadeza y poco a poco va saliendo de su mundo ensimismado. Así recuerda a la mujer con la que fue feliz y tuvo a ese hijo. Y quiere encontrarla otra vez.
 
Cuarenta años es mucho tiempo y la memoria hace lo que quiere con los recuerdos. La mía redujo esta película a dos momentos conmovedores: la soledad silente de un caminante en un desierto y el encuentro tras el cristal entre un hombre y una mujer. Wim Wenders podría haber filmado ahora Paris, Texas y habría sido, sin duda, una obra maestra del siglo XXI. La historia de un amor como no hay otro igual. El paso decidido hacia la nada de un caminante de Giacometti. La ternura infinita de una familia que se cuida y se quiere mientras ve las imágenes de otra que conoció la plenitud y luego se derrumbó. El aliento poético con que Wim Wenders filmó los no lugares de las periferias urbanas gringas o los entornos tejanos en los que se sigue hablando español era el mismo que le llevó a poner un ángel en El cielo sobre Berlín o a mostrarnos el paraíso en las rutinas de un limpiador de baños japonés en Perfect Days. Por lo demás, volver a ver a Harry Dean Stanton (al que hace pocas semanas recuperábamos también en Una historia verdadera y hace unos años nos conmovió en esa joya testamentaria titulada Lucky) me hace que sentir que hay continuidades existenciales en el gusto cinematográfico. Como la sensación placentera de aquella tarde de hace unos veinticinco años en que paseando por La Habana subí a la terraza de lo que entonces era el Centro Cultural de España al comienzo del Malecón. Allí encontré a un hombre filmando con una cámara. Era Wim Wenders y quizá Ry Cooder estaba con él.

domingo, 30 de marzo de 2025

La furia

de Gemma Blasco. España, 2025. 107.
30 de marzo de 2025. Cines Van Dyck, Salamanca.

En una fiesta de Nochevieja Álex es violada por alguien que, de repente, la empuja a una habitación oscura e inmediatamente se va. Ella solo se lo dice a su hermano y descarga su dolor en la interpretación del personaje Medea que está ensayando en el teatro. Pero él está empeñado en saber quién lo hizo y su furia no deja de aumentar.    

Gemma Blasco acierta desde el principio. Desde antes de filmar la película preparando un guion impecable y eligiendo a Ángela Cervantes para el papel de esta Álex/Medea que hace un trabajo superlativo por el que ya ha sido justamente premiada en el festival de Málaga. La película está tan llena de aciertos y múltiples capas que, mientras la vemos, consigue atrapar nuestra atención y después da mucho que pensar. En primer lugar, sobre la acertadísima decisión de Gemma Blasco de que la violación se escuche, pero no se vea, convirtiendo así en anónimo al violador y sintonizando con la prescripción de Lanzmann de no mostrar lo irrepresentable. Pero es que, antes de que el hermano asuma ese papel, nos hace sentir que Álex se equivoca. Que debe pedir ayuda inmediatamente. Que no debe ducharse y debería conservar las pruebas. Y ahí empezamos a entender que, por defecto, nos interesa más identificar al agresor que acompañar a la víctima. De modo que cuando el hermano sabe lo que ha pasado y comienza a crecer su furia, empezamos a darnos cuenta de que lo importante era ella. Lo que ha sufrido y la forma en que lo vive. Y en ese camino, Medea, el teatro y la oportunidad de catarsis que ofrece la ficción son mucho más sanadores que la familia, la pretendida justicia y la inútil venganza. Y es que Gemma Blasco consigue que aquella joya anterior titulada El zoo, que transcurría enteramente en la sala Beckett, nos parezca un prólogo perfecto para esta obra mayúscula en la que tan solo con un corte de pelo consigue jugar con los tiempos del relato. Las escopetas, la familia, los jabalíes, una boda y el flamenco se entreveran con la vida de Álex tras la violación en una película perfecta que hará que en 2025 tendrá que ser extraordinaria la cosecha del cine español si Gemma Blasco no merece ganar el Goya a la mejor dirección. Ojalá que el tema que trata La furia ayude a que se vea en muchas salas esta magnífica película (empezamos mal: no se proyecta en ninguna de Asturias). Y ojalá que su calidad cinematográfica ayude a comprender mejor a las mujeres que han sido violadas y a superar esa pulsión testosterónica según la cual no hay nada más reparador que la venganza. Y no solo en la ficción. 

viernes, 28 de marzo de 2025

La chica de la aguja

de Magnus von Horn. Dinamarca, 2024. 115.
28 de marzo de 2025. Multicines Béjar.

Karoline está sola en Copenhague y no tiene apenas medios para subsistir. Sin noticias de su marido, se queda embarazada del dueño de la fábrica en que trabaja. Intenta abortar en un baño público, pero una mujer le aconseja que tenga al hijo y se lo entregue cuando nazca. Ella le hace caso y acabará en su casa. Allí llegan otras mujeres desesperadas que, como ella, necesitan deshacerse de sus bebés.    
 
Nuevamente en los cines de Béjar encontramos una programación que ya quisieran tener ciudades mucho más grandes. Así podemos ver la última película del director de Después de esto que tiene bien merecidos los premios que le han dado. Con ambientaciones muy cuidadas, un blanco y negro casi expresionista y una interpretación magnífica de Victoria Carmen Sonne, Van Horn consigue ofrecernos una película mayúscula sobre una historia terrible en la que se dan cita el desamparo y la sororidad. Lo que se cuenta es ingrato para el espectador, pero no más que La cinta blanca, ni menos interesante que esta. De hecho, formaría un díptico histórico perfecto sobre el sufrimiento femenino con El baño del diablo, otra película inquietante con imágenes poderosas que dan mucho que pensar.

miércoles, 26 de marzo de 2025

8

de Julio Medem. España, 2025. 126’.
26 de marzo de 2025. Cines Parqueastur, Corvera.

Octavio y Adela nacieron el 14 de abril de 1931. Él en una familia de derechas y ella en una republicana. A lo largo de sus vidas tuvieron encuentros intermitentes que vemos en ocho capítulos, algunos muy apasionados y otros muy desgraciados. Hasta que la muerte les unió para siempre en ese mismo día, noventa años después.
 
Paz, piedad, perdón. Medem no lo cita, pero el famoso alegato de Azaña late bajo esta recapitulación de la historia reciente de España que parece evocar (y querer conjurar) ese icono ibérico que es el Duelo a garrotazos de Goya. Pero sus ocho capítulos, más que una selección de episodios nacionales, pueden ser vistos como las entregas de un folletín. Y está claro que Medem es mucho más Medem en las primeras. Quizá por eso Ana Rujas está magnífica en las edades espléndidas, pero en las tardías parece menos creíble. Eso sí, el pulso de la cámara, las atmósferas del relato y la banda sonora son una delicia. Quizá el tono de la historia, la linealidad de sus capítulos y la decisión de acoplarlos (a veces de forma forzada) a momentos emblemáticos de la historia del país, hace que la película pierda el brío que podría tener si Medem insistiera más en su querencia por los azares mágicos y apasionados, justo lo que hace más singular y fascinante su cine. Él es un cineasta que siempre ha arriesgado y, quizá por ello, ha sido mal tratado por la crítica, especialmente desde La pelota vasca. Si este 8 lo firmara Almodóvar seguramente se habría recibido como una gran obra con muchas probabilidades de ganar un Oscar.

martes, 25 de marzo de 2025

Cómo hacerse millonario antes de que muera la abuela

de Pat Boonnitipat. Tailandia, 2024. 126.
25 de marzo de 2025. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

La abuela vive sola en su casa, pero cuando se sabe que está enferma y el reparto de su herencia está próximo, surge en la familia el interés por cuidarla. Entre los que se ofrecen está su nieto adolescente. Al principio solo le motiva el título de la película, pero poco a poco irá aprendiendo muchas cosas sobre la vida. 
 
Lejos de la vista, lejos del corazón. El roce hace el cariño... Son refranes que se decían cuando yo tenía la edad de ese muchacho. Y esta película aporta una mirada tierna y sencilla sobre esos temas y sobre los valores e intereses que a veces entran  en conflicto en relación con el cuidado. Los vínculos entre las generaciones, la importancia de las herencias no pecuniarias, la hipocresía que se esconde en la institucionalización "por su bien" de "nuestros mayores" (con esa insidiosa primera persona que tanto decide). Sobre estos temas da que pensar esta película que, sin alardes formales y sin ninguna acritud, resulta muy aleccionadora.

lunes, 24 de marzo de 2025

Los aitas

de Borja Cobeaga. España, 2025. 88’.
24 de marzo de 2025. Cines Parqueastur, Corvera.

Unos padres bilbaínos tienen que acompañar a sus hijas a un campeonato de gimnasia rítmica que se celebra en Berlín justo el día en que cae el muro. Para ellos es un viaje inesperado en autobús porque esa mañana las madres se han despertado con resaca.   
 
Ni el tema ni el trailer ni el cartel animaban a verla. Sin embargo, algunas críticas positivas, el buen recuerdo de Negociador y el hecho de que hayamos tenido un fin de semana magnífico con Juan Diego Botto en el Niemeyer y en el Palacio Valdés, nos animaron a darle una oportunidad a estos aitas. Lamentablemente, la primera impresión era la correcta.

miércoles, 19 de marzo de 2025

Presence

de Steven Soderbergh. EE.UU., 2024. 85’.
19 de marzo de 2025. Cines Parqueastur, Corvera.

Un matrimonio y sus hijos adolescentes acaban de llegar a su nueva casa. Es un hogar muy hermoso en el que parece haber una presencia inquietante. Tiene que ver con una amiga de la hija que ha muerto hace poco y que quizá quiere protegerla de algo.
 
Jaime Rosales hizo algo muy especial en Petra. El movimiento de la cámara era como el de un espíritu que contempla lo que hacen los personajes. Eso, y el atractivo de la casa, es lo mejor de esta película. Con menos elegancia que Rosales, Soderbergh consigue que nuestro punto de vista sea el del fantasma. Además, utiliza un gran angular (casi ojo de pez) que recuerda algunas de las ópticas que utiliza últimamente Lanthimos. Pero el interés de la película se acaba en eso. No es una historia de terror, más bien de leve suspende, pero en esto se diferencia poco de los productos televisivos. 

martes, 18 de marzo de 2025

La tutoría

de Halfdan Ullmann Tøndel. Noruega, 2024. 117.
18 de marzo de 2025. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

La tutora de Armand ha llamado a su madre porque ha tenido un incidente con Jon. Podría ser una agresión sexual, pero esos niños tienen seis años. Las familias están relacionadas y el encuentro será muy tenso.
 
Opresiva, cuidadísima, dilemática, inquietante. Así es la primera película que ha dirigido el nieto de Ingmar Bergman. El guion es impecable, con un desarrollo en pocos espacios y en único tiempo (una tarde calurosa en una escuela vacía). Ullmann Tøndel tiene el acierto de proponer una trama enigmática que va más allá del clásico puzzle en el que al final todas las piezas encajan. Y es que dejar en fuera de campo a los niños y plantear si podrían protagonizar agresiones sexuales a esa edad, deja aún más abiertas las incertidumbres y responsabilidades de los adultos. La tutoría (o Armand) cuenta, además, con interpretaciones magníficas. Sobre todo, la de Renate Reinsve que, más que en el cine, parece que la estuviéramos viendo en el teatro. La película de Halfdan Ullmann Tøndel está tan bien planteada que formaría un estupendo tríptico, temático y formal, con películas como Un dios salvaje, de Roman Polanski, o Mass, de Fran Kranz. Nada menos.

Bye Bye Tiberias

de Lina Soualem. Palestina, 2023. 82’.
18 de marzo de 2025. Centro de Cultura Antiguo Instituto (virtual), Gijón. V.O.S.

Lina Soualem es la hija de la actriz palestina Hiam Abbass. Las dos regresan a la zona del lago Tiberiades de la que procede la familia. Con filmaciones de ahora, imágenes del pasado y fotografías personales, Hiam comparte con Lina momentos y recuerdos de la familia. De su madre y su abuela, de sus hermanas y de aquella tía que se fue a Siria y a la que no volvieron a ver en treinta años.
 
Ya no hay ninguna sala en Asturias en la que se proyecte El Documental del Mes, pero desde la programación  del Antiguo Instituto he podido obtener un código para ver durante diez días esta película. Hiam Abbas es una actriz que me encanta, así que ha sido muy grato acceder a esta intimidad familiar que es también la de tantos palestinos que han tenido que abandonar sus hogares desde 1947. Así que ha sido un feliz azar encontrarme con esta inesperada posibilidad de ver un nuevo Documental del Mes. Ojalá volviera a programarse regularmente en alguna sala asturiana.

lunes, 17 de marzo de 2025

Wolfgang (extraordinario)

de Javier Ruiz Caldera. España, 2025. 110’.
17 de marzo de 2025. Cines Parqueastur, Corvera.

Wolfgang tiene diez años y quiere ser un gran pianista. Acaba de morir su madre y ahora deberá a estar al cuidado de su padre, al que no conocía. Su abuela no está conforme con la situación porque él es un actor de segunda y quizá no sepa cuidar de Wolfgang, un niño con trastornos del espectro autista y cualidades musicales extraordinarias. 

La rigidez del niño y la torpeza del padre se van limando a medida que la confianza entre los dos avanza. Para el espectador eso está bien, aunque esa rápida evolución quizá no sea muy verosímil. Pero lo que resulta menos acertado es la relación entre el padre y la abuela. En eso el guion se acerca más de la cuenta a los tópicos del cine familiar norteamericano.

sábado, 15 de marzo de 2025

En la alcoba del sultán

de Javier Rebollo. España, 2024. 97’.
15 de marzo de 2024. Teatro Filarmónica, XI Semana del Audiovisual Contemporáneo de Oviedo. V.O.S.

En 1901 Gabriel Veyre, uno de los operadores de cámara de los hermanos Lumière, va al País de Nour para llevar el cinematógrafo y explorar sus posibilidades con el Venerable Sultán. Así, la captación y emisión de imágenes tendrá efectos sorprendentes para todos en ese luminoso y mágico lugar.
 
Javier Rebollo nos presentó la película reivindicando el cine en compañía de otros. El cine en las salas de cine, que es donde se produce ese milagro inaudito de la oscuridad luminosa y el silencio compartido. En la alcoba del sultán tiene algo de juego surrealista sobre los orígenes del cine, sobre su capacidad para detener el tiempo y despertar ensoñaciones y fantasmas. Es una historia con coherencia onírica, a veces fragmentaria, en la que Javier Rebollo ofrece filmaciones en 35 milímetros tomadas en Túnez, Argelia y Libia, intercalando también imágenes centenarias en blanco y negro. Hay subtextos reflexivos sobre la naturaleza del cinematógrafo y, aunque es más elusiva que El muerto y ser feliz, tiene mucho de juego que atrapa y cautiva con esos escenarios intensamente iluminados por un sol cenital y con esa apariencia naif propia de quienes filman y son filmados por primera vez. La misma que nos sigue fascinando cuando vemos las viejas imágenes de los Lumière. Por cierto, este fin de semana se ha estrenado ¡Lumière! La aventura continúa, que es la continuación de la maravillosa ¡Lumière! comienza la aventura, de Thierry Frémaux. Lamentablemente, no se proyecta (ni tampoco Morlaix, de Jaime Rosales) en ninguna de las salas comerciales de Asturias.

miércoles, 12 de marzo de 2025

Los espigadores y la espigadora

de Agnès Varda. Francia, 2000. 82’.
12 de marzo de 2024. Teatro Filarmónica, XI Semana del Audiovisual Contemporáneo de Oviedo. V.O.S.

Espigar y racimar. En el campo se espiga cuando hay que agacharse para recoger lo que crece de abajo arriba. Y se racima cuando se recoge lo que crece de arriba abajo. Agnes Vardà comienza con la escena que retrata Jean-François Millet en su cuadro Las espigadoras. Al final del siglo XX aún había quienes espigaban en los campos de Francia. Y también en las ciudades. En ellas los espigadores urbanos buscan y rebuscan en lo que abandonan quienes no saben condurar. 
 
Carlos Losilla tenía razón cuando, antes de la proyección, señalaba que Los espigadores y la espigadora forma un buen díptico con Umberto D. la película de Vittorio de Sica que vimos antes. Y también  lo haría con El estado de las cosas, aquella joya de Joaquín Maito y Tatiana Mazú que pude ver hace diez años en Buenos Aires. El cuadro de Millet es un buen punto de partida. Mirándolo uno piensa en lo olvidados y esenciales que son verbos como espigar y condurar. Porque si Hume tenía razón y la identidad humana no es más que un haz de impresiones, recordar y hacer memoria no es más que espigar algunas de ellas. Y eso es precisamente lo que hace magistralmente esta espigadora de imágenes que es Agnès Varda. En diciembre pudimos comprobarlo en Barcelona en la magnífica exposición del CCCB y también en otras películas suyas que he reseñado en este blog (Cleo de 5 a 7, Una canta, la otra noLas cien y una noches, Caras y lugares). Como cineasta del siglo XX Agnès Varda merecería ser considerada como lo mejor de la  Nouvelle vague. Y en el siglo XXI podría ser vista como pionera de un cine comprometido con cierto subjetivismo universalista. En este sentido, su mirada podría sintonizar con la de cineastas como Jonas Mekas, Chris Marker o Ross McElwee y también anticipar (o inspirar) a directores españoles como José Luis Guerín o León Siminiani.

Umberto D.

de Vittorio de Sica. Italia, 1952. 84’.
12 de marzo de 2024. Teatro Filarmónica, XI Semana del Audiovisual Contemporáneo de Oviedo. V.O.S.

Umberto es un jubilado romano que no cobra lo suficiente para pagar su habitación. La dueña de la pensión quiere echarlo y él solo cuenta con el apoyo de una joven asistenta que se ha quedado embarazada y el cariño de su perro Flike.
 
La dignidad y la compasión según Vittorio de Sica. En la presentación de la película Carlos Losilla ha resaltado que este clásico del neorrealismo italiano puede verse también como el anticipo de una renovación formal del cine europeo que permite interpretar esta historia en clave existencialista. Han pasado más de setenta años y uno no puede dejar de pensar que el drama de este anciano sigue de actualidad en estos tiempos en que parece despertar más solidaridad la propiedad inmobiliaria que la necesidad de un hogar. De hecho, los expoliadores de lo público son votados no a pesar, sino precisamente por su empeño en que los herederos de grandes fortunas no tengan que pagar impuestos. Así que en este mundo alienado el neorrealismo italiano pareciera hoy populista, el anciano Umberto sería un okupa y Vittorio de Sica un cineasta podemita. 

martes, 11 de marzo de 2025

A Complete Unknown

de James Mangold. EE.UU., 2024. 141’.
11 de marzo de 2025. Cines Parqueastur, Corvera.

Bob Dylan en los primeros sesenta. Desde su llegada a Nueva York hasta su insumisión al canon del festival de Folk de Newport de 1965. Lo vemos visitando a su venerado Woody Guthrie, cantando con Joan Baez y sintiendo por vez primera los efectos de la fama.

Timothée Chalamet está perfecto en el papel de ese Bob Dylan joven que se sabe genial y casi anticipa la soberbia de un tipo al que, muchos años después, le darán el Premio Príncipe de Asturias de las Artes y el Nobel de Literatura y tendrá el cuajo de no recoger ninguno de los dos. La película se ve con interés y está llena de canciones muy conocidas, pero solo se subtitulan las compuestas por él (el resto deben ser irrelevantes). James Mangold retrata también la relación con su primera novia y con Joan Baez, pero uno acaba estando más de parte de ellas que de él. Si tuviera que comparar esta película con otras sobre artistas torturados, me quedo con Violeta se fue a los cielos de Andrés Wood sobre Violeta Parra o con A propósito de Llewyn Davis, la de los hermanos Coen sobre aquel fracasado Dave Van Ronk que bien pudo cruzarse con Bob Dylan en un garito de Nueva York.

domingo, 9 de marzo de 2025

Tiempo compartido

de Olivier Assayas. Francia, 2024. 108.
9 de marzo de 2025. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Paul es director de cine y su hermano Etienne es un periodista musical. Ellos y sus parejas pasan juntos el confinamiento en la casa de campo en la que pasaban los veranos de pequeños y en la que les toca vivir la primavera de 2020. Paul está muy preocupado por los riesgos de contagio y Etienne no soporta su pesadez con el tema, así que serán semanas propicias para los desencuentros y los reencuentros.
 
Me encanta la reivindicación del campo, de la primavera y del tiempo detenido. Por eso esta película me ha recordado lo que cuenta Julio Llamazares sobre aquel tiempo confinado en su libro Primavera extremeña. Es verdad que, de haberse puesto a ello, Jonás Trueba lo habría hecho mejor y que las obsesiones de los personajes españoles seguramente darían más juego que las de estos franceses. Pero no creo que en la reivindicación de lo campestre habría podido superar a la de Assayas en este Tiempo compartido. Así que, sin ser una película importante, me resulta muy grata y me recuerda las ganas que tengo de disfrutar  con el inminente milagro de la primavera.

sábado, 8 de marzo de 2025

Mickey 17

de Bong Joon-ho. EE.UU., 2025. 137’.
8 de marzo de 2025. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.

En 2054 Mickey ha aceptado convertirse en prescindible y ser enviado a un planeta helado lejos de la Tierra. La intención es colonizarlo y a él le tocan los trabajos más arriesgados en los que puede perder la vida. De hecho, la ha perdido muchas veces porque a los prescindibles que mueren se les vuelve a imprimir y se les inserta su memoria anterior. Pero a Mickey 17 le han dado por muerto antes de tiempo y se ha encontrado con Mickey 18 justo cuando el dictador que viaja en esa misión está a punto de masacrar a los seres de ese planeta que son quienes le han salvado la vida a Mickey 17.

Como película distópica es muy entretenida y da mucho que pensar en estos tiempos en que la condición poshumana y los dilemas de la identidad parecen desafíos que no están solo en la ciencia ficción. De hecho, lo que irónicamente plantea Bong Joo-ho en esta historia me ha recordado mucho la mala leche y mucha gracia del último capítulo de un libro imprescindible: Ciencia ficción capitalista. Cómo los multimillonarios nos salvarán del fin del mundo (Nuevos Cuadernos Anagrama). Pero lo que resulta impagable y bastante catártico es el papel de borda Mark Ruffalo como trasunto futurista del inefable Donald Trump. ¿Se reirán Elon Musk y él con esta película? ¿La entenderán?

viernes, 7 de marzo de 2025

Una historia verdadera

de David Lynch. EE.UU., 1999. 111.
7 de marzo de 2025. Teatro Campoamor, XI Semana del Audiovisual Contemporáneo de Oviedo. V.O.S.

Alvin Straight es un anciano que vive en Iowa con su hija. Sus problemas de cadera y de vista le impiden tener el carnet de conducir. Así que, cuando recibe la noticia de que su hermano Lyle ha sufrido un infarto, decide coger un cortacésped para ir hasta su casa en Wisconsin. Está a unos quinientos kilómetros y los dos hermanos no se hablan desde hace más de diez años, pero Alvin necesita volver a sentarse con él. 
 
Con esta proyección, acompañada con la magnífica música de Joana Serrat, comienza una nueva edición de SACO. Es la mejor iniciativa que ha habido nunca en Oviedo sobre cine, pero a duras penas sobrevive con un Ayuntamiento que parece entenderla y valorarla más bien poco (como a RADAR, que desde diciembre no ha tenido ninguna proyección). Después de veinticinco años, ha sido un gusto volver a ver esta conmovedora película que, al contrario que a su país, el tiempo ha tratado muy bien. Es una delicia contemplar la sensibilidad poética que David Lynch puso en cada plano, en cada frase y en cada gesto de esta historia verdadera. Joana Serrat lo ha entendido muy bien haciendo que su exquisita música esté donde debe, se sume a la ternura de la historia y evite cualquier subrayado que estaría de más en esta magnífica película. Decía que Una historia verdadera ha ganado con el tiempo y que lo ha hecho casi en la misma medida en que aquel país se ha ido deteriorando. Los personajes que ese anciano bueno y sabio se encontraba en su camino eran gentes abiertas, amigables y generosas que vivían en entornos humildes en los que a nadie se le había ocurrido todavía clavar esas insolentes banderas que ahora son señal de desconfianza, soberbia y agresividad. Por eso da gusto recuperar el periplo de aquel viejo argonauta, magníficamente interpretado por Richard Farnsworth, que viajaba en su cortacésped para alcanzar ese Vellocino de Oro que para él era poder recuperar la sintonía con su hermano. Quien interpretaba a este era Harry Dean Stanton, al que apenas vemos un minuto al final de la película, pero lo suficiente para emparentar esta joya cinematográfica con Paris Texas, de Wim Wenders, y con Lucky, de John Carroll Lynch, la última película que interpretó Harry Dean Stanton y en la que pegaba la hebra con el propio David Lynch. En estos tiempos oscuros en los que nada bueno nos llega desde aquel país, da gusto recordar que, al menos en algunas películas, las cosas eran antes de otra manera allí.

lunes, 3 de marzo de 2025

Mi única familia

de Mike Leigh. Reino Unido, 2024. 97.
3 de marzo de 2025. Renoir Plaza de España, Madrid. V.O.S.

Desde la forma en que se despierta, todo es ira y aspereza en la vida de Pansy. Detesta a todo el mundo y tiene siempre reproches en la boca. Para su marido, para su hijo y para cualquiera con el que se encuentre cada día. La vida de su hermana Chantelle es todo lo contrario. Tiene dos hijas deliciosas y una relación estupenda con ellas. En el día de la madre, Pansy y Chantelle van juntas al cementerio. Será el momento en que Pansy toque fondo y sienta que ya no puede más.

El director de películas tan magníficas como Secretos y mentiras, Todo o nada o Mr. Turner consigue que sintamos compasión ante la ira más extrema. La que sufre continuamente esta mujer que vive en una casa impoluta pero es incapaz de hablar con su marido o de tocar unas flores que le ha regalado su hijo. La compasión no es fácil con quien agrede y provoca rechazo. Por eso es tan meritoria y acertada la perspectiva que nos hace asumir este veterano director que todo lo que hace lo hace tan bien.

Tierra Baja

de Miguel Santesmases. España, 2024. 96.
3 de marzo de 2025. Pequeño Cine Estudio, Madrid.

Carmen lleva un año viviendo en una masía heredada de su abuela. Allí intenta sacar adelante unos olivos o quizá cultivar trufas. Ella fue guionista de cine, pero es algo que ha dejado atrás. Hasta que recibe una postal de un productor con el que había hecho algunas películas y al que había querido mucho. Y eso hace que un posible reencuentro los una de nuevo en ese lugar. Si no en la realidad, al menos en la ficción. 
 
Contando con esa inmensa actriz de cine y teatro que es Aitana Sánchez Gijón y con ese gran actor que es Pere Arquillué (del que recordamos en trabajos tan soberbios  como Paraíso perdido o El cuerpo más bonito que se habrá encontrado nunca en este lugar), era difícil que esta Tierra Baja turolense (que nada tiene que ver con la de Guimerá) no resultara muy interesante. El paisaje y la calmada seguridad con que se relacionan estos personajes, que tanto se estiman y respetan, hace que sea una delicia contemplar esta historia tan bien trabada por Miguel Santesmases y Ángeles González-Sinde en un guion que reflexiona sosegadamente sobre la vida y sobre la propia construcción de los guiones. Con mayor placidez y desde otra edad, Tierra Baja me ha recordado sensaciones deliciosamente rurales como las de películas como Els encantats, de Elena Trapé, o Suro, de Mikel Gurrea. Son lugares a los que siempre da gusto volver. Tanto en la ficción  como en la realidad.